
...les hablaba no como juez, sino como padre misericordioso con sus hijos, como buen médico con los enfermos, enfermando con los enfermos y afligido con los atribulados. Sin embargo, corregía en la debida forma a los delincuentes y reprimía con el merecido castigo a los contumaces y rebeldes.Acabado el capítulo, daba la bendición a los hermanos y destinaba a cada uno a su provincia. A los que tenían espíritu de Dios y la conveniente elocuencia, fueran clérigos o laicos, les daba licencia para predicar. Una vez recibida su bendición, marchaban con gran alegría por el mundo como peregrinos y forasteros, sin llevar otra cosa para el camino que los libros para rezar las horas. Dondequiera que encontraran algún sacerdote, rico o pobre, bueno o malo, le hacían humilde reverencia con inclinación de cabeza. Y, cuando llegaba la hora de hospedarse, de mejor gana se quedaban en casa de sacerdotes que de seglares.
Leyendo este pasaje de la vida de Francisco (TC 59) te das cuenta de que la vida del Poverello y sus primeros compañeros es en si misma una enseñanza, un libro abierto. Francisco sabía ponerse a la altura de todos, en sus necesidades y en sus momentos particulares: contristarse con los tristes, alegrarse con los gozosos, enfermar con los enfermos. Sabía ponerse como nadie en el lugar de los demás. Ello requiere de una finura humana y espiritual tan difícil de adquirir, que no la puedes poseer si no te la da el Espíritu.
Loe hermanos repartían la Palabra de Dios y, sobre todo, daban testimonio: iban sólo con el Libro de las Horas, reverenciaban ¡a todos los sacerdotes!, y hasta se hospedaban en sus casas. Esto también lo podríamos considerar, hoy día, bastante difícil y complicado. Oímos hablar mucho de los sacerdotes, de sus errores más que de sus aciertos, y no nos dolemos, a veces, de mantenerlos a distancia y ni se nos pasa por la cabeza reverenciarlos por cuanto consagran el Cuerpo y la Sangre del Señor.
Estas enseñanzas que nos proporciona la vida de Francisco pueden darnos mucha luz hoy, en pleno s. XXI.
Sábado, 18 de febrero
Miguel Blanes Coll
Pedro Tarquis
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Guillermo Gazanini Espinoza