Es muy fácil coger la Historia y tratar de desmontarla, o cambiarle la cara en favor de los propios sentimientos o intereses. Lo que ocurre es que con frecuencia con tales maniobras sus autores enseñan los pies, como decimos vulgarmente.
En el caso que nos ocupa, sería muy fácil desmontar la "epístola" de Clara:
- Los movimientos de reforma que surgieron en la época de Francisco y Clara, y anteriores a ellos, tenían en efecto como inspiración la vuelta a una vida evangélica más radical. La diferencia significativa que supusieron Francisco y Clara fue, sin embargo, la inserción y Fidelidad a la Santa Madre Iglesia. Inocencio III y Honorio III fueron testigos gozosos de la Fidelidad del Poverello y las Damas Pobres, con Clara a la cabeza.
- La equiparación de derechos entre hombres y mujeres no estaba, por tanto, en las aspiraciones de ningún movimiento reformista. Sin embargo, el hecho de que hombres y mujeres compartieran más estrechamente una misma espiritualidad se debe, sin duda, a la vuelta a los orígenes del cristianismo.
- Francisco acudía mucho a las lecturas al azar del libro de los Evangelios. La "suerte de los santos" es de uso frecuente incluso en la Biblia: 1 S 14, 41 ("urim" o "tummim", instrumentos usados frecuentemente por el Sumo Sacerdote) o Hch 1, 23-26 ejemplifican cómo se deja al albedrío del Espíritu la elección o el discernimiento en momentos puntuales. No es mero azar, sino abandono y confianza en el Señor, que actúa para sus fieles en momentos concretos. San Agustín mismo relata cómo se convirtió gracias también a una apetura al azar de la Biblia.
- Clara de Asís no fue engañada, principalmente por dos motivos: ella fue Santa y dio - y da - mucho fruto, y Francisco fue Santo (ipse Christus) y dio - y da - mucho fruto. Sus vidas fueron testimonio constante de una íntima relación con el Señor que, por otra parte, no puede nacer de un engaño. Además, suponer que desde el inicio Clara no hizo lo que sentía, sino sólo lo que Francisco le decía y porque sí, es pasar por alto toda la acción del Espíritu en las vidas de estos dos santos. Incluso podemos añadir las numerosas intervenciones de Dios en su favor a lo largo de sus vidas.
En fin, creo que encontrarme con esa "epístola" ha sido productivo. En ocasiones así es cuando puedes reflexionar más y mejor, y profundizar también en aquello que más quieres, y que es tu propia vocación.
Sábado, 18 de febrero
Miguel Blanes Coll
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