La Misa termina con una oración en la que, normalmente, se pide a Dios que nos ayude a fructificar lo recibido en la Eucaristía. Pedimos ser transformados en lo que hemos comulgado, en Cristo. Pedimos ser cristificados.
Y se cierra con la Bendición. Aquí, entre la oración y la bendición final, el Misal prevé que se hagan los avisos pertinentes sobre los asuntos o eventos de la parroquia o la comunidad. Si el Misal lo prevé así, adelante. Personalmente, me inclinaría por no hacerlos verbalmente, sino por dejarlos fuera, colgados en un escrito en la puerta, a la vista de todos. Y esto por una cuestión puramente, podríamos decir, espiritual. Como comentábamos ayer, el momento posterior a la Comunión - la Acción de Gracias - es un momento de oración y de intimidad con el Señor. No es, pues, la ocasión para distraer o pensar en asuntos quizá más materiales, sobre todo si estos pueden ser expuestos de otra forma y en otro momento.
El recogimiento no debería romperse. Además, la Acción de Gracias iría bien que tuviera continuidad al retirarse el sacerdote, en lugar de salir todos en estampida, hablando y distrayendo, como olvidando lo que allí se acaba de celebrar. Creo que si somos cristianos, es porque queremos seguir a Cristo, y seguirle es amarle, y para eso precisamos de intimidad con Él. Es cierto que hay más momentos para hacer oración, pero si no procuramos recogernos cuando le tenemos, de facto, en nosotros, estamos desperdiciando una gran ocasión. Es más, creo que no hay religión que pueda decir que tiene a su dios tan cerca y de forma tan física, tan especial, tan íntima, tan tangible (vaya por delante que respeto profundamente las mediaciones que les haya sido dado disfrutar). La Vida Sacramental es tan profunda pero a la vez tan poco practicada, que nos perdemos mucho. Es como coger un vaso lleno de agua y vaciarlo lentamente, mientras vemos que el agua se pierde. Pero basta con que queramos, porque Dios vierte su Gracia continuamente, y aprovecharla depende de nosotros. Es la buena noticia de la vida cristiana que, ahora, con Cristo, debemos hacer extensiva a los demás.
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Miguel, Muchas gracias por esta serie sobre La Eucaristìa.Lo voy a leer despacio. Ya he visto que es muy interesante.Muchas gracias por ayudarme a crecer en la fe.Dios nos bendiga a todos.Un saludo.
Felicidades me sirvio mucho toda la serie.
Viernes, 17 de febrero
Miguel Blanes Coll
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Vicente Haya
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Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes