Carta de un retrógrado
23.06.09 @ 15:38:42. Archivado en Actualidad

Me dirijo a usted, Sra. Fernández de la Vega, porque me cuesta mucho entender las palabras que pronunció el otro día en el "Foro Internacional sobre salud sexual y reproductiva".
En especial, no consigo entender lo siguiente:
- Cuando dice que hay un sector de retrógrados que se oponen a ampliar la Lay del Aborto, ¿a quién se refiere? ¿A los que nos oponemos a semejante crimen? ¿A los que apostamos por la vida? ¿A todos aquellos que se dedican a ayudar a una mujer embarazada a sacar adelante al crío? ¿A los que tratamos de ver un embarazo y un niño como un don y no un problema?
- Si a los que diferimos de sus ideas y sus posturas nos llama "retrógrados", ¿cómo podemos seguir considerándola a usted democrática? ¿Cómo entender que nos descalifique y luego se las dé de tolerante, abierta y dialogante? ¿Dónde queda el "talante" que tanto les gusta propugnar? ¿Por qué oponerse al aborto es retrógado? ¿Qué entienden ustedes por "progreso"? Tengo entendido que es un concepto que indica crecimiento, mejora, evolución, maduración. ¿Es lo que se pretende cuando se aprueban leyes populistas para favorecer a minorías con prerrogativas que omiten toda pretensión de racionalidad, ética y coherencia con lo que el hombre es? ¿Se es más "progre" porque, por ejemplo, los homosexuales se puedan casar por ley? Yo creo que no, y para muestra un botón: "no se puede decir que un feto sea un ser humano; no hay base científica". Esto lo dijo ¡una ministra!, a quien se le presupone cierta capacidad para no decir tonterías en público y encima quedarse tan tranquila.
- Tampoco acabo de entender por qué se empeñan en defenderse como gato panza arriba, como si alguien quisiera hacer daño a esas mujeres que se quedan embarazadas sin quererlo. Nadie las está matando. Lo que pasa es que no puede ser que se mate al niño o niña, porque no tiene ninguna culpa de nada. Y hay numerosas asociaciones Pro-Vida que se dedican no sólo a manifestarse contra el aborto, sino a ayudar a las mujeres que tienen dificultades para sacar adelante el embarazo, o que no pueden mantener al recién nacido. No condenamos a nadie, Dña. Teresa, pero Ud. sí que nos tacha a la primera que no le gusta lo que decimos.
- Porque quizá, en el fondo, lo que impera y motiva todo esto es el deseo de tener relaciones cuándo y como se quiera, sin sentido común, y tener encima vía libre para acabar con las consecuencias de un acto sexual irresponsable, en lugar de ser educadas en lo que es conveniente, prudente y adecuado a cada persona y circunstancia. Es la cultura de la "barra libre", que tiene su continuidad en el aborto, como remedio para aquellas temidas consecuencias de una conducta temeraria. Hay que hacer algo, como usted dice, es verdad. Pero nadie ayuda a estas mujeres que, por error o por violación, están solas. Ud. no lo hace, y las clínicas abortistas tampoco. Sólo se les enseña un camino. Lo demás es "complicarse la vida".
Perdona que sea retrógrado, pero creo en la vida, en la dignidad del ser humano, del feto y de la potencial madre. También creo en el "morro" y poco civismo de esos hombres que empujan a la mujer al aborto, so pena de abandonarlas. Estos chantajes emocionales no redundan en la opinión pública, pero allí están, y Ud., cómplice "feminista", calla. Sólo interesa la "barra libre". Pues cuidado, porque quien no sabe parar de beber, se ahoga.
Pace Bene.
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Miguel Blanes Coll
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