Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

El Hijo en la Cruz.

30.03.09 | 15:51. Archivado en San Francisco de Asís, Escritos
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Oficio de la Pasión, Salmo VI.

1Oh todos vosotros los que pasáis por el camino, * atended y ved si hay dolor como mi dolor (Lam 1,12).
2Porque me rodearon perros innumerables, * me asedió el consejo de los malvados (Sal 21,17).
3Ellos me miraron y contemplaron, * se repartieron mis vestidos y echaron a suerte mi túnica (Sal 21,18-19).
4Taladraron mis manos y mis pies, * y contaron todos mis huesos (Sal 21,17-18 - R).
5Abrieron su boca contra mí, * como león que apresa y ruge (Sal 21,14).
6Estoy derramado como el agua, * y todos mis huesos están dislocados (Sal 21,15).
7Y mi corazón se ha vuelto como cera que se derrite * en medio de mis entrañas (Sal 21,15 - R).
8Se secó mi vigor como una teja, * y mi lengua se me pegó al paladar (Sal 21,16).
9Y me dieron hiel para mi comida, * y en mi sed me dieron vinagre (Sal 68,22).
10Y me llevaron al polvo de la muerte (cf. Sal 21,16), * y aumentaron el dolor de mis llagas (Sal 88,27).
11Yo dormí y me levanté (Sal 3,6), * y mi Padre santísimo me recibió con gloria (cf. Sal 72,24).
12Padre santo (Jn 17,11), sostuviste mi mano derecha ' y me guiaste según tu voluntad, * y me recibiste con gloria (Sal 72,24).
13Pues, ¿qué hay para mí en el cielo?; * y fuera de ti, ¿qué he querido sobre la tierra? (Sal 72,25).
14Mirad, mirad, porque yo soy Dios, dice el Señor; * seré ensalzado entre las gentes y seré ensalzado en la tierra (cf. Sal 45,11).
15Bendito el Señor Dios de Israel (Lc 1,68), que redimió las almas de sus siervos con su propia santísima sangre, * y no abandonará a ninguno de los que esperan en él (Sal 33,23).
16Y sabemos que viene, * que vendrá a juzgar la justicia (cf. Sal 95,13).

Con este Salmo, Francisco contempla al Hijo, clavado en la Cruz, que ve pasar ante si a todos aquellos que le han condenado y crucificado. Es el momento álgido de la soledad que padeció, cuando, "levantado a lo alto", debe "atraer a todos hacía mí".

La perspectiva que usa aquí el Hermano es la de un Jesús que, en medio de sus dolores y sufrimientos, llama a todos los presentes (y no presentes: recordemos lo que dice en la Admonición 5: "Considera, oh hombre, en cuán grande excelencia te ha puesto el Señor Dios, porque te creó y formó a imagen de su amado Hijo según el cuerpo, y a su semejanza según el espíritu. Y todas las criaturas que hay bajo el cielo, de por sí, sirven, conocen y obedecen a su Creador mejor que tú. Y aun los demonios no lo crucificaron, sino que tú, con ellos, lo crucificaste y todavía lo crucificas deleitándote en vicios y pecados. ¿De qué, por consiguiente, puedes gloriarte?") a contemplar su sufrimiento, y a considerarlo, a meditarlo.

El Poverello medita y enumera los desprecios hechos a Jesús: dolor, desnudez, hambre, sed, abandono... Es un texto muy bueno para meditar en Viernes Santo, porque nos ayudará a ponernos en la piel de Jesús, a orar desde su Persona, a interiorizar su Pasión y, con Ella, aprehender a Jesús y sus sentimientos, para hacerlos nuestros.

Y si hay algo que llama la antención es esto: "Yo dormí y me levanté, y mi Padre santísimo me recibió con gloria ", o, en otra traducción: "Me dormí y desperté, y el Padre me acogió con Gloria". Francisco, en la línea de Juan 19, 30: "E inclinando la cabeza entregó el espíritu". Es decir, no contempla la muerte de Jesús como muerte en sentido estricto, ya que Jesús es Dios, es la Vida y, por lo tanto, no puede conocer la muerte, no puede ser sometido a sus poderes, a la frustración de la pérdida de vida. Es, pues, el cumplimiento de "a Dios volvía" (Jn 13, 3), y el Padre le acoge en Gloria, porque Jesús vuelve al Seno de la Trinidad, si es que alguna vez había salido (la kenosis no implica ruptura o interrupción del Ser de Dios, como Comunión Eterna de las Tres Personas). Jesús, pues, regresa al Padre, le devuelve el Espíritu, en un momento más de su Eterna perijoresis.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por pablo 30.03.09 | 22:30

    Oh Miguel, preciosa reflexion la que haces sobre la pasion de Cristo con las palabras del poverelo. Me ha llegado al corazon lo que dice en la Admonicion 5. Verdaderamente ese hombre pobre e iletrado tenia sabiduria y conocia a Cristo por revelacion de Dios. Pues creo que es imposible conocer estas cosas de Dios sin que El lo revele.
    Miguel me gustan tus comentarios pues hace un rato estuve en otro blog donde niegan la sangre redentora de Cristo y esto dicho por cristianos y estan totalmente convencidos de lo que dicen. Y me entristece. Tu sin embargo hablas de Dios segun la sana doctrina, la que predicaron Juan,Pedro y Pablo. Esa doctrina si es un aire fresco en este mundo y en la iglesia y hay que conservar como un tesoro precioso.
    Gracias Miguel por conpartir tu fe con nosotros.
    Un saludo.

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