Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

Un Santo es un ser humano

26.02.09 | 16:03. Archivado en Santos
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Cuando oímos vidas de santos, muchas veces llama la atención el hecho de que se les atribuye santidad o perfección en edades infantiles, o incluso al poco de nacer.

No recuerdo bien de quién, pero se decía que, siendo bebé, en ocasiones no tomaba leche del pecho materno porque ayunaba. No sé quién puede creerse esto, porque, ante todo, el santo, por mucho que lo sea, es antes, y primero de todo, persona.

No podemos caer en la tentación de pensar que la Vida Espiritual es un Don que sencillamente concede Dios, y que la persona se limita a responder. No, es una llamada que se responde, pero en Fidelidad continua, activa y consciente. El inicio del camino requiere, por tanto, una cierta edad, una cierta madurez, una responsabilidad, una capacidad psicológica y espiritual de captar la Gracia y obrar en consecuencia. Sí ha habido casos en que tal santo o beato, o tal persona de santo recuerdo empezó pronto, muy joven, quizá incluso a los 13 o 14 años. Pero ni en tal caso podemos hablar de santidad como tal.

Porque la santidad no es sino una consecuencia, un estado, una "meta" a la que se llega. La persona ha descubierto a Dios, se encuentra con ella y responde, con Fidelidad. Y esta Vida en Fidelidad es la que configura, poco a poco, en el día a día, con caídas, con Getsemaní y con Tabor, con errores y aciertos, caminatas, ayunos, vigilias, oración (sobre todo, mucha oración), ejercicio de la Caridad (premisa indispensable y criterio infalible), Vida Sacramental, predicación, sacrificio, mortificación, penas y alegrías, ilusiones, éxitos y desengaños, consolaciones y desolaciones... Y cada cual, en el ámbito o, mejor dicho, en el marco de su propio Carisma, de la llamada que particularmente Dios le ha dirigido a él.

El hecho de que la Iglesia canonice y beatifique está muy bien, y es necesario, porque como buena Madre nos recuerda ejemplos de cómo vivir el Evangelio, que es de lo que se trata. Y habrá muchos, muchísimos desconocidos tanto o más ejemplares, en algunos casos. Nadie nace santo, ni perfecto. Y el Santo, el día que muere, no es perfecto tampoco. Lo que pasa es lo que dice Jesús: "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él" (Jn 14, 23). De manera que Francisco de Asís, Francisco de Sales, Domingo de Guzmán, Josemaría Escrivá, Tomás de Aquino, Agustín de Hipona, Tomás Moro, Martín de Porres y un largo etcétera fueron fieles, y dieron fruto. Al acoger la Gracia, Dios mora en ellos y opera a través de ellos (los milagros los obra Dios, no el santo) y los signos que establecen con su actitud evangélica, desde lo más pequeño o desde lo más oculto, hasta lo más heroico o espectacular.

Los Santos intimaron con Jesús, lo conocieron, "comieron y bebieron con Él", gozaron de su compañía... porque Jesús quiso, desde luego, pero ellos, además, le acogían con su actitud, su entrega, su predisposición... y Jesús los iba trasnformando, cambiando, configurando a Él, santificando. Y eso es lo que llama la atención a los demás, al entorno, a la Creación. Porque la Vida de Jesús en el hombre se ve, destaca, llama la atención y, además, opera en su entorno, irradia algo, tanto en lo material como en lo espiritual.

Pero es un proceso, que un niño recién nacido, desde luego, no puede ni intuir, ni querer ni, en definitiva, realizar.

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por pablo 26.02.09 | 22:54

    Que bien explicas lo del caminar hacia la santidad, con sus aciertos y errores. Sus Getsmani y Tabor. Y que tormento supone la infidelidad, las caidas. Pero supongo que en esos momentos necesitamos la humildad, reconocer que solo El es Santo y si El no ayuda inutil es todo esfuerzo.
    Un saludo.

  • Comentario por pablo 26.02.09 | 22:49

    Si efectivamente Miguel fracasamos porque preferimos lo nuestro antes que lo de Cristo.
    Estoi de acuerdo con Jovi que nos conceda la fidelidad envuelta en Amor hacia El.
    No concibo nada mas grande en este mundo que el amor a Cristo, y es asi como yo concibo a un santo, una persona que ama mucho a CRisto. Y es en este sentido como yo quiero ser santo, amando mucho a CRisto.

  • Comentario por Miguel Blanes Coll [Blogger] 26.02.09 | 20:09

    Tienes razón, Jovi. Me pregunto si algún día seremos capaces de amar tanto como amaron los santos. Está a nuestro alcance. Lo que pasa es lo de siempre, que preferimos otras cosas a Dios.

  • Comentario por Jovi 26.02.09 | 19:35

    nuestros hermanos los santos y las santas son hombres de carne y hueso como nosotros, pero que se abrieron de tal modo a Dios y a su gracia que recibieron de él el don de la fidelidad hasta el final. Que Dios nos lo conceda también a nosotros.

Sábado, 18 de febrero

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