Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

La Vocación

24.02.09 | 15:56. Archivado en Vida Consagrada
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La Vocación es quizá el aspecto más personal y diferenciador en la Vida Religiosa. Todo camino espiritual que recorramos empieza con la Llamada, el momento en que Él, en medio de nuestra vida, nos habla al corazón, inesperadamente, y nos invita a hacer un camino. Este camino es particular, es de cada uno y no será igual, nunca, al de otra persona.

En toda llamada, en toda vocación (Del lat. vocatĭo, -ōnis, acción de llamar), se verifica lo siguiente:

- Los personajes a los que Dios llama para el cumplimiento de una misión, están inmersos en sus proyectos, en sus ilusiones o simplemente viviendo el día a día: Abraham vivía del comercio y de su ganado; Samuel era todavía un muchacho, consagrado al Templo; Moisés era pastor de ovejas, y había empezado una nueva vida tras huir de Egipto, y de los suyos; los apóstoles eran la mayoría pescadores, había algún reacudador (Mateo), un zelota (Simón)..., y alguno estaba "debajo de la higuera", es decir, anclado en sus necesidades, seguridades y temores cotidianos; Francisco tenía sus proyectos de glorias militares, de conquistas, de ganar dinero y escudos para su familia, así como de desposarse con una mujer rica y hermosa. Todos llevaban una vida de lo más común, cada cual con "lo suyo", su personalidad, su familia, su historia y su proyección presente y futura más o menos dibujada.

- No importa cuáles sean las circunstancias personales o sociales, ni las cualidades de uno mismo, ni la forma de ser. Dios llama porque le interesa esa persona, independientemente de lo que crea o deje de creer (no vale el "Dios se ha equivocado de persona, no sirvo para esto") para el bien de la Iglesia, o, más bíblicamente, para una misión.

- Dios llama por Amor, ante todo, pero también porque necesita algo: la Llamada no es una realización personal (aunque como persona, se crece y se evoluciona en el camino vocacional), ni el cumplimiento de uno mismo. Es un Don de Dios para caminar hacia Él, y porque Él precisa algo, ya sea por el bien de alguien, de unos cuantos o del mundo entero.

- La Vocación, si se responde, se dibuja como un camino que conduce a la realización de los propios planes e ilusiones en un plano espiritual, o bien se ven truncados cambiados por completo: Pedro y Andrés eran pescadores, y pasaron a "pescar hombres" para el Reino; Mateo era recaudador, pero al ser llamado deja la mesa y el dinero, ya no recaudará más, en adelante vivirá de la Providencia y anunciará el Reino; Francisco tenía proyectos de conquista y de boda, conquistará almas, se desposa con Dama Pobreza, da comienzo a una nueva forma de vivir el Evangelio.

- La Vocación, en ocasiones, es dolorosa y conlleva sufrimiento e incluso persecución, y nunca está exenta de tentaciones: dejar el hogar, romper amistades, abandonar una carrera... Sin embargo, el que está dispuesto a dejarse llevar por Dios, y caminar por donde Él caminó, actuando por Amor a Él... estas renuncias no son tales, sino que se tratará de elegir, de escoger entre lo que se es, se tiene y se espera, y algo que no se sabe muy bien qué llegará a ser, no es por tanto verificable y no es, ni de lejos, parecido en muchas ocasiones a lo que se esperaba de la vida. Se elige a Dios y su Nuevo Proyecto antes que lo demás, y eso comporta sufrimiento y gozo. Se sufres porque se deja lo que se ama y se quiere.

- También habrá tentaciones, dudas, momentos en que uno preferiría echarse atrás. Pero es un proceso normal, que debe resolverse si la Vocación es auténtica, con la ayuda de Dios, del Director Espiritual, de la Orden / Institución / Congregación, y en base a la propia Madurez Personal. En todo caso, el proceso siempre es gradual, no suele ser de la noche a la mañana.
- Se traduce en un estado de vida: cada cual recibe una llamada distinta, ora al Matrimonio, ora a la Vida en Soledad, ora a la vida en comunidad / fraternidad, ora a una vida ascética, etc. Todo son formas de Vida Consagrada. El Carisma, el Don que Dios concede a una persona para el bien de la Iglesia y del mundo, se traduce en una forma estable de vida y una forma particular de relación con Dios.

- Dios se sirve de muchos medios: teofanías (la zarza ardiendo); personas del propio entorno (Felipe hace llegar a Natanael la Noticia de Jesús, lo mismo que Andrés a Simón); sueños (como a Francisco); a veces directamente ("Jesús pasaba"; "Dios llamó a..."). Y es que como dice Jesús en Jn 3, 8: "El viento sopla por donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va". Dios llama cuando, donde y a quien quiere; a veces se siente la necesidad de algo nuevo como fruto de una época de inquietud, de desasosiego con lo que se vive y se tiene en la vida.


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