Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

La Escatología en San Francisco (III)

12.12.08 | 14:53. Archivado en Teología
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El Acontecimiento Místico de la Verna de la Impresión de las Llagas no es objeto de profundización en este post. Sin embargo, sí nos interesa el cómo llegó Francisco y la impronta espiritual (y física) que dejó en el Poverello.

Francisco había vivido buscando parecerse a Cristo y amarlo con todo el corazón y con todas las fuerzas. Había ido conformándose al Hijo de Dios. En la Verna, sencillamente, se encontró con Él, y fue transformado en Él. La Estigmatización dejó un Francisco que ya no era sólo Francesco, sino una Consagración, una Encarnación del Resucitado. Igual que sucede en la Eucaristía con el Pan y el Vino, Francisco fue Consagrado, transformado completamente en Cristo. De esta manera, ya vive más en el Mundo Venidero que en éste.

En Francisco no tiene lugar otra cosa que la inflamación, la explosión del Amor que tenía para con el Crucificado, y del Amor del Crucificado para con él. A partir de ahora, Francisco queda unido para siempre al Hijo, a sus Misterios. Es otro Crucificado. La Gracia reina en él (ParPan 4). ¿Os imagináis cómo debía ser el trato con Francisco? Un hombre, un Santo, que ya no piensa ni busca nada, absolutamente, de este mundo. Su corazón apunta sin posibilidad de retorno al Cielo, en el que ya mora.

Las tribulaciones desaparecen en el Poverello. Ya sólo espera, anhelante, el viaje definitivo. Su cuerpecillo se va desmoronando, de forma que es cuestión de tiempo. Recibe la certeza del Reino mientras mora en San Damián, porque, al fin y al cabo, como todo hombre, la esperanza es un sostén para él. Pero ya es certeza, seguridad, simple espera.

Por eso dio y sigue dando tantos frutos el Santo de Asís: porque su vida fue la misma que la de Jesús, y eso, en este mundo, es el mayor signo que se puede poner. Y eso, el mundo lo percibe, y responde. Miles y miles de personas se han sentido y se sienten atraidas por la perenne presencia de la Gracia no sólo en Asís, sino en los lugares que pisó el Alter Christus: Fonte Colombo, Greccio, La Foresta, La Verna, Cannara... y tantos otros.

Francisco, el hombre del Paraíso, nos mostró el camino más recto y seguro al Cielo. PACE BENE.

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por neydell 04.10.09 | 23:25

    esta bueno que escriban eso del maestro de la ecología

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