Os transcribo el retrato que de Francisco hace Celano en 1 Cel 83.
¡Oh cuán encantador, qué espléndido y glorioso se manifestaba en la inocencia de su vida, en la sencillez de sus palabras, en la pureza del corazón, en el amor de Dios, en la caridad fraterna, en la ardorosa obediencia, en la condescendencia complaciente, en el semblante angelical! En sus costumbres, fino; plácido por naturaleza; afable en la conversación; certero en la exhortación; fidelísimo a su palabra; prudente en el consejo; eficaz en la acción; lleno de gracia en todo. Sereno de mente, dulce de ánimo, sobrio de espíritu, absorto en la contemplación, constante en la oración y en todo lleno de fervor. Tenaz en el propósito, firme en la virtud, perseverante en la gracia, el mismo en todo. Pronto al perdón, tardo a la ira, agudo de ingenio, de memoria fácil, sutil en el razonamiento, prudente en la elección, sencillo en todo. Riguroso consigo, indulgente con los otros, discreto con todos.
Hombre elocuentísimo, de aspecto jovial y rostro benigno, no dado a la flojedad e incapaz de la ostentación. De estatura mediana, tirando a pequeño; su cabeza, de tamaño también mediano y redonda; la cara, un poco alargada y saliente; la frente, plana y pequeña; sus ojos eran regulares, negros y candorosos; tenía el cabello negro; las cejas, rectas; la nariz, proporcionada, fina y recta; las orejas, erguidas y pequeñas; las sienes, planas; su lengua era dulce, ardorosa y aguda; su voz, vehemente, suave, clara y timbrada; los dientes, apretados, regulares y blancos; los labios, pequeños y finos; la barba, negra y rala; el cuello, delgado; la espalda, recta; los brazos, cortos; las manos, delicadas; los dedos, largos; las uñas, salientes; las piernas, delgadas; los pies, pequeños; la piel, suave; era enjuto de carnes; vestía un hábito burdo; dormía muy poco y era sumamente generoso. Y como era humildísimo, se mostraba manso con todos los hombres, haciéndose con acierto al modo de ser de todos. El que era el más santo entre los santos, aparecía como uno más entre los pecadores.
Muchas cosas podríamos decir del Poverello, y todas quedarían, de algún modo, resumidas en este texto. Sin embargo, yo sólo me hago una pregunta, la misma con la que acaba Francesco, de Liliana Cavani: ¿seré alguna vez capaz de amar tanto? No lo sé, no me atrevo a responder. No sé qué pensáis vosotros, pero mientras tanto quizá sólo podamos intentarlo, y rezar pidiendo fuerzas y luz, que seguro no nos faltarán.
Los comentarios para este post están cerrados.
juan carlos,
entonces, si no lo has leido ya, te recomiendo uno magnifico: "Francisco de Asís, ternura y vigor" escrito por leonardo Boffy publicado por Sal Terrae. A mi juicio es con mucho el mejor ensayo que he leído sobre san Francisco.
De San Francisco soy un enamorado. Leo todo lo bueno que cae en mis manos respecto de él, especialmente los libros de la B.A.C. que recoge sus biografias y escritos. También hay interesante información en internet (Directorio Franciscano, de los franciscanos de Valencia; Fratefrancesco; etc).
Me encanta todo de él.
Gracias: tienes razón, con contemplar debemos estar contentos, pero también tenemos la posibilidad de intentar imitarlo, Gracias a Dios. Un saludo
Pace Leone. Sí,la verdad es que Francisco y su Vida en Dios son tan grandes que resulta imposible tratar de describirlo o encerrarlo en esquemas conceptuales
Gracias Miguel. No creo que podamos llegar a tales alturas, pero solo conocerlas y admiralas ya es reconfortante.
No me gusta nada, he de desviar mi ruta hacia otros blogs. Me quedo con el buen sabor del Juglar de Dios, de Darío Fo. Salud.
El intentar encerrar a Francisco en una descripción, en un comportamiento o en una actitud es meramente temporal, circusntancial y reductor pues, FRANCISCO DE ASÍS, es irreductible, es indescriptible y es inconceptuable. Y me preguntaréis por qué? Dicha pregunta es de fácil respuesta: Es el Santo que más carisdmas ha recibido de Nuestro Señor y, por tanto, al ser no el "Alter Christus" sino el "Ipse Christus", es un santo inconmensurable.
Doy gracias a Dios de haber recibido el Don del Carisma Franciscano o, mucho mejor, para no banalizar y generalizar, de FRANCISCO DE asís; ya que, sin querer menospreciar ni ofender a ninguna Orden o congregación franciscana, todoas ellas, incluida a la que yo pertenezco, la OFS, estamos a años luz de nuestro patriarca y fundador.
LEONE.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni