"La Trinidad Económica es la misma que la Trinidad Inmanente" dijo Rahner. Y con mucha razón. Y es que la Vida Intratrinitaria, de relaciones entre las Tres Personas, no puede dejar de traslucirse y reflejarse en la Historia en un dinamismo que llamamos "Trinidad Económica".
Es muy complicado intentar hablar de la Trinidad y de cómo podemos creer que es o actúa. A la Iglesia le costó casi 500 años Definir Dogmáticamente a la Tercera Persona, al Espíritu Santo, en relación con el Hijo y el Padre. En este sentido, la intervención de los Padres Capadocios fue básica y providencial. Lo que sí podemos pensar, sin embargo, es en cómo se ha manifestado Dios en la Historia, siempre de forma que podemos discernir su ser-Trinitario, magníficamente desplegado en la Historia de la Salvación.
En el Antiguo Testamento, Israel tiene un contacto estrecho con Dios, Omnipotente y Soberano. Sin embargo, no tiene experiencia del Hijo, y del Espíritu en forma quizá más velada, no tan clara, sin la plenitud de la que gozan los Apóstoles y la Iglesia. Por tanto, si hay un acontecimiento que revela plenamente la Trinidad de Dios, su Ser Íntimo, es la Encarnación. Aquí podemos ver a un Dios que es Padre, pero que también es Hijo, y más tarde se podrá ver que también es Espíritu Santo (Pentecostés).
Además, esta Revelación tiene lugar de forma visible e intensa con Jesús y Pentecostés, pero también es cierto que impregna la Historia, de antes y de después. Así, el Amor que se vive en una familia, la familia misma, es expresión de la Vida Trinitaria. La Vida Contemplativa que enriquece la Iglesia es expresión de la Oración de Cristo al Padre por el Espíritu, de su Consagración a Él, y por tanto de la intimidad de Dios, que es comunicación e intimidad permanente.
Dios es Amor (1 Jn 4, 8), y por tanto es, irremediablemente, comunicación, Don, entrega, respuesta, sacrificio, perdón, Misericordia, protección, cuidado... Y es esto lo que se nos ha sido dado ver en nuestras vidas, en la de Israel, en la de la Iglesia, en la de los hombres, aunque muchas veces lo oscurecemos con nuestro pecado y torpeces.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
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Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni