Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

El Verdadero Perdón

14.11.08 | 20:34. Archivado en Evangelio
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No me detendré aquí en qué dijo Nuestro Señor acerca del Perdón. Me interesa cómo lo realizó existencial y encarnatoriamente. Antes que nada, indicar la etimología de "perdonar": del latín per y donare, dar reza el Diccionario de la RAE. O sea, sencillamente DAR. Y eso es lo que hizo Jesús.

En su Encarnación, el Padre ya manifestó su Don Total al hombre. En su Nacimiento Pobre y desamparado, el Hijo expresó la Verdadera Pobreza en el Abandono y la Confianza de quien todo lo espera del Padre. En el transcurso de su Vida Terrena, Jesús no reservó nada de si mismo, sino que lo dio todo para nuestra Salvación. Y en la Pasión y Cruz consumó la Manifestación de la Esencia de Dios: darse, darse, darse.

Digo todo esto porque es el horizonte contemplativo y de referencia a tener en cuenta para reflexionar sobre el Perdón. Es verdad que Jesús se refiere a Él varias veces. Lo ejemplariza en la parábola de Mt 18, 21-35; lo enmarca en la Economía Salvífica y la Vida Fraterna en Mt 12, 31-32; y le da un alcance total en Lc 17, 3-4. Y qué decir del Padre Nuestro, esa Revelación tan Preciosa de la Intimidad Filial de Jesús, Revelación a la vez de la Vida Intratrinitaria. Pero lo esencial, lo fundante de esta actitud (y sobre todo acto) liberadora es la Forma Vitae de Jesús.

En efecto, no podemos presentarnos ante el Sagrario a rezar si no somos capaces de desprendernos de todo resentimiento, sospecha, consideración y resquemor acerca del pecado o trastada del hermano. Porque Dios no hace eso con nosotros: Él perdona (pide restitución, eso sí)y borra y olvida. No establece a posteriori parámetros con nosotros en función de nuestra anterior caída, sino que nos da otra oportunidad, desde cero, como si nada hubiera pasado. En todo caso, somos nosotros los que vamos con precaución para no volver a errar.

En resumen, Dios Da. Dios Es Perdón, y eso debería bastarnos para tomar esa actitud y hacerla nuestra. Por eso nos resulta tan complicado, porque tendemos, por naturaleza, a "archivar" o "registrar" el error ajeno, si bien olvidamos pronto los propios. El perdón auténticamente cristiano los borra y "resetea". Somos orgullosos, pero Dios no pide imposibles.

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Miguel Blanes Coll 15.11.08 | 12:22

    Pace Bene, Bruno. Tienes toda la razón. "Todo lo puedo en aquel que me conforta". Pero a lo que me refería es a que no podemos ir a la oración y esperar disfrutarla si reservamos algo en nuestro corazón como rencor o resquemor. Un fuerte abrazo

  • Comentario por PAZ Y BIEN, y SANTA ALEGRIA 15.11.08 | 03:13

    PAZ Y BIEN hermano Miguel:
    Te acabo de descubrir y no he dudado en saludarte. Soy de la Fraternidad Seglar de Córdoba, y me propongo leerte con asiduidad. Te meto entre mis favoritos.
    Pero otro dia te haré comentarios, mira la hora que es.
    Un abrazo fraterno en Cristo y en el pobrecillo Francisco.

  • Comentario por Bruno Moreno Ramos [Blogger] 14.11.08 | 23:39

    Me ha gustado mucho el post. Si no se nota que somos cristianos en que perdonamos... es que no somos cristianos.

    Yo sólo matizaría una cosa. A veces hay que acercarse al Sagrario precisamente porque no podemos perdonar, para pedir al Señor la fuerza de hacerlo, porque sin la gracia de Dios somos incapaces de amar a nuestros enemigos.

    Un saludo.

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