Me gusta mucho ir a Misa y ver cómo el Sacerdote sale bien revestido, con su casulla, con el color que toque según la fiesta, memoria, tiempo del año, o según la circunstancia. Me gusta ver cómo deja un tiempo para reflexionar sobre los propios pecados, para poder pedir perdón a Dios.
Me gusta ver cómo las lecturas de la Misa se reparten entre seglares, y no las lee uno sólo, de forma que se confunde Palabra de Dios con la respuesta orante del Hombre (Lectura-Salmo).
Me gusta ver cómo el Sacerdote lee el Evangelio con veneración y sin recortarlo por "comodidad" o "así nos damos más prisa". Me gusta oir una buena homilía, cargada de espiritualidad, y no leída, o pronunciada por cumplir.
Me gusta que el Pueblo respondamos bien, a cada momento, con voz alta y con ganas. Me gusta ver cómo el Sacerdote pronuncia la Epíclesis y la Fórmula de Consagración con veneración y señalando ese momento como el central de la Misa, sin prisas, venerando el Cuerpo y la Sangre del Señor.
Me gusta ver cómo estamos atentos a ello, y no perdemos el hilo. Y me gusta ver cómo rezamos el Padre Nuestro con alegría, y también el cómo nos damos la paz, sintiendo de veras que se la damos a un Hermano, por desconocido que resulte.
Y, sobre todo, pido a Dios saber acoger los Misterios que celebramos, y fructificarlos en Caridad y Buenas obras, así como Cristo supo y sabe amarnos, a pesar de cómo somos y cómo nos comportamos.
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Por fin encuentro un comentario sensato sobre los "requisitos" para vivir la Eucaristía. No para oír misa, sino para vivir la Eucaristía, dentro y luego fuera del templo.
Y teniendo en cuenta que, como decía Fabio Capello con los entrenamientos, así como se viva en la iglesia la Eucaristía, así se vivirá en el mundo la Vida que brota de ella. Es decir, que la "Lex vivendi" es consecuencia de la "Lex celebrandi".
Si se hace como tú dices, en cualquier rito aprobado por la Iglesia, la Eucaristía nos renueva y nos hace entrar en Dios y que Dios entre en nosotros.
Pero que siempre se celebre la Eucaristía con dignidad, poniendo énfasis en que es el Sacrificio de Cristo y no sólo una reunión de hermanos en Cristo.
con gente como tú, seguro que el carisma franciscano volverá a dar nuevos frutos para la Iglesia.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni