Sin embargo, no hemos mencionado aún qué es lo que constituye el leit motiv de la espiritualidad esponsal de Francisco y, posteriormente, de Clara:
Reproduzco aquí las Cartas de Santa Clara a Inés de Praga (fuente: franciscanos.org).
Ante tal resolución, convencido el padre de que no podía disuadir al hijo del camino comenzado, pone toda su alma en arrancarle el dinero. El varón de Dios deseaba emplearlo todo en ayuda de los pobres y en restaurar la capilla; pero, como no amaba el dinero, no sufrió engaño alguno bajo apariencia de bien, y quien no se sentía atado por él, no sé turbó lo más mínimo al perderlo. Por esto, habiéndose ya encontrado el dinero que el gran despreciador de las cosas terrenas y ávido buscador de las riquezas celestiales había arrojado entre el polvo de la ventana, se apaciguó un tanto el furor del padre y se mitigó algo la sed de su avaricia con el vaho del hallazgo. Después de todo esto, el padre lo emplazó a comparecer ante el obispo de la ciudad, para que, renunciando en sus manos a todos los bienes, le entregara cuanto poseía. A nada de esto se opuso; al contrario, gozoso en extremo, se dio prisa con toda su alma para hacer cuanto se le reclamaba.
Una vez en la presencia del obispo, no sufre demora ni vacila por nada; más bien, sin esperar palabra ni decirla, inmediatamente, quitándose y tirando todos sus vestidos, se los restituye al padre. Ni siquiera retiene los calzones, quedando ante todos del todo desnudo. Percatándose el obispo de su espíritu y admirado de su fervor y constancia, se levantó al momento y, acogiéndolo entre sus brazos, lo cubrió con su propio manto. Comprendió claramente que se trataba de un designio divino y que los hechos del varón de Dios que habían presenciado sus ojos encerraban un misterio. Estas son las razones por que en adelante será su protector. Y, animándolo y confortándolo, lo abrazó con entrañas de caridad (1 Cel 14).
Había cerca de la ciudad una gruta, a la que se llegaban muchas veces, platicando mutuamente sobre el tesoro. Entraba en ella el varón de Dios, santo ya por su santa resolución, mientras su compañero le aguardaba fuera. Lleno de un nuevo y singular espíritu, oraba en lo íntimo a su Padre. Tenía sumo interés en que nadie supiera lo que sucedía dentro, y, ocultando sabiamente lo que con ocasión de algo bueno le acaecía de mejor, sólo con su Dios deliberaba sobre sus santas determinaciones. Con la mayor devoción oraba para que Dios, eterno y verdadero, le dirigiese en sus pasos y le enseñase a poner en práctica su voluntad. Sostenía en su alma tremenda lucha, y, mientras no llevaba a la práctica lo que había concebido en su corazón, no hallaba descanso; uno tras otro se sucedían en su mente los más varios pensamientos, y con tal insistencia que lo conturbaban duramente. Se abrasaba de fuego divino en su interior y no podía ocultar al exterior el ardor de su espíritu. Dolíase de haber pecado tan gravemente y de haber ofendido los ojos de la divina Majestad; no le deleitaban ya los pecados pasados ni los presentes; mas no había recibido todavía la plena seguridad de verse libre de los futuros. He aquí por qué cuando salía fuera, donde su compañero, se encontraba tan agotado por el esfuerzo, que uno era el que entraba y parecía otro el que salía.
Es muy ilustrativo el texto que citábamos ayer:
(TC 7).Como los amigos miraran atrás y le vieran bastante alejado de ellos, se volvieron hasta él; atemorizados, lo contemplaban como hombre cambiado en otro. Uno de ellos le preguntó, diciéndole: «¿En qué pensabas, que no venías con nosotros? ¿Es que piensan, acaso, casarte?». A lo cual respondió vivazmente: «Decís verdad, porque estoy pensando en tomar una esposa tan noble, rica y hermosa como nunca habéis visto otra». Pero ellos lo tomaron a chacota. Él, sin embargo, no lo dijo por si, sino inspirado por Dios; porque la dicha esposa fue la verdadera religión que abrazó, entre todas la más noble, la más rica y la más hermosa en su pobreza

Si hay un tema del que quizá no se habla en toda su extensión en la Vida Consagrada es justamente la Dimensión Esponsal que le es inherente y que pertenece a su más íntima esencia, a la vez que la constituye como un estado de vida diferente al resto.
Y quisiera fijarme particularmente en la Dimensión Esponsal de Francisco y Clara o, dicho de otro modo, cómo encarnaron ellos esta Consagración total a Dios, cada uno en su propio estado de vida.
Hablamos mucho del Desposorio de Francisco con "Dama Pobreza" y, sin embargo, diciendo esto corremos el peligro de quedarnos en la superficie, rascando el cascarón de algo más profundo de modo que pudiéramos decir que "Dama Pobreza" es "Jesús Pobre y Crucificado" quien, se le presenta en lo más íntimo como una esposa "tan noble, rica y hermosa" (TC 7) que cautivó toda su existencia, desde el tuétano.
De modo no menos pasional lo vivió Clara. Sólo hay que leer sus cartas a Inés de Praga para darse cuenta del amor cautivador y profundamente esponsal que sentía la Plantita de Francisco por Jesús, a quien abrazó como se abraza a aquel cuyo "poder es más fuerte, su generosidad más excelsa, su aspecto más hermoso, su amor más suave y toda su gracia más elegante" (CtaCla1, 8).
(Cta Cla3, 28).Además, contemplando sus indecibles delicias, sus riquezas y honores perpetuos, 29y suspirando a causa del deseo y amor extremos de tu corazón, grita: 30¡Llévame en pos de ti, correremos al olor de tus perfumes (Cant 1,3), oh esposo celestial! 31Correré, y no desfalleceré, hasta que me introduzcas en la bodega (cf. Cant 2,4), 32hasta que tu izquierda esté debajo de mi cabeza y tu diestra me abrace felizmente (cf. Cant 2,6), hasta que me beses con el ósculo felicísimo de tu boca (cf. Cant 1,1).
El sábado tuve la ocasión de ir a ver Avatar, la archifamosa y archimillonaria película de James Cameron, el mismo que contó cómo se hundió el Titanic.
- Así y todo, no es la mera profesión de votos la que diferencia ambos estados de vida, sino la Dimensión Esponsal de la Vida Consagrada. Un sacerdote se entrega a Dios, pero no necesariamente implica ello en su vida una esponsalidad, que ya explicaremos mejor, y de la que Francisco y Clara son grandes exponentes.
- Y es como se nos presenta la figura del sacerdote: persona que se da a Dios y a los demás, con la peculiaridad de administrar los sacramentos, que es lo que le diferencia del resto. Actúa "in persona Christi", y ello sólo en virtud del Sacramento del Orden. De ahí se debe derivar una coherencia de vida: frecuentar gimnasios, bares, karaokes... quizá no es malo en si mismo, pero como dice Pablo "mas no todo me conviene" (1 Cor 6, 12). Es decir, que un alma predispuesta a la oración y la vida espiritual de forma más exigente y diferenciada que los laicos, difícilmente frecuentará ambientes o lugares a los que, como me dijeron una vez, "Jesús iría". Me comentaban el otro día que nadie se puede imaginar en verdad a Francisco recibiendo las llagas y mascando chicle. Se trata de la predisposición interior, no tanto de lo externo. Y, así y todo, es difícil juzgar.
- Si un sacerdote guarda o no el celibato es cosa suya, ahora bien, debe tener cuidado de caer en el escándalo, porque eso hace mucho daño y aleja de Dios a muchas almas. Es muy delicado. Por lo demás, deberá revisar su vida espiritual y su vocación, lo mismo que un consagrado, un fraile o un casado.
- En resumen: ¿se podría restablecer el celibato opcional?: no veo por qué no; ¿se hará?: no creo, por ahora; ¿soy partidario?: sí, pero dependiendo de las circunstancias. Hay que tener en cuenta la estima de la que gozaba el celibato, y aventurar que restaurar la opcionalidad arreglaría el tema vocacional es, cuando menos, superficial y oportunista. Hace 2.000 años que sacerdotes y sacerdotes optan por el celibato, y unos lo han llevado bien y otros no, pero eso no habla ni en favor ni en contra. Dios llama, no es que no lo haga. Lo que ocurre es que, los que somos Iglesia, debemos dar TESTIMONIO, con la Vida y la Palabra, como hicieran los primeros cristianos, con ese entusiasmo que ha perdido sitio en favor de una cristiandad que, en muchos casos, parece de Misa Dominical y poco (o nada) más. En cuestiones de pederastia no entraré, porque, salvo el escándalo, lo demás se puede aplicar al resto de los mortales. Creo que no hace falta decir por qué.
- Una vida familiar para un sacerdote ¿perjudicaría su misión? Depende, sin duda, de las necesidades de la Iglesia particular y de su Obispo y, en consecuencia, del lugar al que sea eventualmente. El celibato opcional no es necesario, porque tampoco viene a solucionar nada. El debate está en si se puede considerar inherente al sacerdocio o debe ser ratificado como algo que no debe darse por el bien del mismo. Insisto, no es necesario, quizá, pero tampoco es algo aberrante, ni mucho menos. De todas formas, el día que sea de Dios, volverá. De momento, llevamos casi 2.000 años sin él por los motivos que sea, y no ha pasado nada. Crisis vocacionales las hemos tenido siempre. Darle la culpa al celibato es partidista y equivocado. Antes bien, deberíamos mirar qué hacemos nosotros para que nuestros amigos, vecinos, colegas... se sientan atraídos por Cristo.
Pace Bene.
Sin embargo, tras la desaparición de los Apóstoles y demás testigos directos, la Iglesia ya aparece estrucurada jerárquicamente, como herencia de aquéllos. De ella dan testimonio los primeros Padres.
Tras unos días en que se han vertido opiniones sobre el tema, quisiera ponerme a hablar por fin del tema. El motivo de la espera no ha sido otro que calibrar qué es lo que se considera importante y esencial, es decir, en qué se piensa cuando se aborda la cuestión de si un sacerdote debe poder casarse o no.
Habiendo visto los comentarios que habéis dejado, quisiera dejar unas cuestiones a modo de introducción al tema:
- ¿Qué es lo verdaderamente esencial de la cuestión: el celibato en sí, o la identidad del sacerdocio como Sacramento?
- ¿Cuándo y por qué se introdujo el celibato para los sacerdotes? ¿Es cuestión de conveniencia, de tradición o podría ser que el Espíritu Santo hubiera iluminado a la Iglesia en este aspecto?
- ¿Por qué se suscita esta cuestión? ¿Por qué insisten tanto en ella algunos que no son sacerdotes? ¿Por qué los mismos sacerdotes la reivindican? ¿Estaría bien que hicieran lo mismo los religiosos? ¿Qué diferencia hay?
P.S.: los comentarios que dejáis están muy bien. Sólo os pediría que tratárais de no cruzar la delgada línea del respeto al otro, por diversas que sean las opiniones.
Pace Bene!
Antes de escribir lo que pienso acerca del celibato opcional, creo que sería útil que, en http://maseo.blogspot.com respondiérais a la encuesta, para conocer vuestras opiniones.
Pace Bene.
Martes, 9 de febrero
Miguel Blanes Coll
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Urbano Sánchez García
Rodrigo del Pozo Fernández
Carlos Corral
Editorial San Pablo
Peio Sánchez Rodríguez
Josemari Lorenzo Amelibia
Siro López
Asoc. Humanismo sin Credos