Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

Último post: Adiós a todos.

06.09.11 | 16:54. Archivado en Actualidad

Pace Bene.

Este es el último "post" que escribo aquí. Por motivos personales, dejo la Blogosfera de Periodista Digital, en la que he tenido el gusto de compartir opiniones, puntos de vista y reflexiones. Gracias a la Dirección por su acogida y confianza, y gracias a todos.

A partir de hoy estaré en http://maseo.blogspot.com

Un abrazo a todos.

Miguel Blanes Coll. OFS.


El valor de la comunidad cristiana.

04.09.11 | 11:25. Archivado en Evangelio

El Evangelio de hoy nos dice muchas cosas en lo que respecta a la vida comunitaria. Es como una regla o forma de vida para las comunidades de cristianos que se irán formando alrededor de la Eucaristía, memorial de la Pasión y Resurrección del Señor Jesús.

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“eros – ágape”

04.09.11 | 11:23. Archivado en Teología

Quería empezar este artículo significando lo que verdaderamente no son ni representan los términos “eros y ágape” y, de forma especial, resaltar la utilización manida que se ha hecho de ambos términos; si bien, después de reflexionarlo, creo que, hasta este ejercicio de denuncia, se puede considerar vacuo e inútil pues; lo esencial, es penetrar no en la etimología de los términos, ya que nos quedaríamos con la llaneza de su significado, sino en profundizar y recoger toda la carga semántica, histórica, cultural y, de manera especial, acudir a la Palabra enverbada en las Escrituras y a nuestra tradición cristiana.

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Santa Clara de Asís: 800 Años de Luz.

10.08.11 | 19:02. Archivado en Santa Clara de Asís, Mística

El padre Francisco la exhorta al desprecio del mundo; demostrándole con vivas expresiones la vanidad de la esperanza y el engaño de los atractivos del siglo, destila en su oído la dulzura de su desposorio con Cristo, persuadiéndola a reservar la joya de la pureza virginal para aquel bienaventurado Esposo a quien el amor hizo hombre. ¿A qué detenernos en tantos pormenores? A instancias del santísimo padre, que actuaba hábilmente como fidelísimo mensajero, no retardó su consentimiento la doncella. Se le abre entonces la visión de los goces celestes, en cuya comparación el mundo entero se le vuelve despreciable, cuyo deseo la hace derretirse de anhelos, por cuyo amor ansía las bodas supremas. Y así, encendida en el fuego celeste, tan soberanamente despreció la vanagloria terrena, que jamás nada de los halagos mundanos se pegó a su corazón. Aborreciendo igualmente las seducciones de la carne, decidió ya desde ahora no conocer lecho de pecado (Sab 3,13), deseando hacer de su cuerpo un templo consagrado a Dios y esforzándose por hacerse merecedora de las bodas con el gran Rey. En consecuencia, se sometió totalmente a los consejos de Francisco, tomándolo por su guía, después de Dios, para el camino. Desde entonces queda pendiente su alma de sus enseñanzas y recoge con cálido pecho cuanto le predica del buen Jesús. Soporta con molestia la pompa y ornato secular, y desprecia como basura todo lo que aplaude el mundo, a fin de poder ganar a Cristo (cf. Flp 3,8).

Muy pronto, para que el polvo mundano no empañe en adelante el espejo de aquella alma intacta ni el contagio de la vida secular fermente su juventud ázima, el piadoso padre se apresura a sacar a Clara del siglo tenebroso. Se acercaba el día solemne de Ramos cuando la doncella, fervoroso el corazón, fue a ver al varón de Dios, inquiriendo el qué y el cómo de su conversión. Ordénale el padre Francisco que el día de la fiesta, compuesta y engalanada, se acerque a recibir la palma mezclada con la gente y que, a la noche, saliendo de la ciudad, convierta el mundano gozo en el luto de la Pasión del Señor. Llegó el Domingo de Ramos. La joven, vestida con sus mejores galas, espléndida de belleza entre el grupo de las damas, entró en la iglesia con todos. Al acudir los demás a recibir los ramos, Clara, con humildad y rubor, se quedó quieta en su puesto. Entonces, el obispo se llegó a ella y puso la palma en sus manos. A la noche, disponiéndose a cumplir las instrucciones del santo, emprende la ansiada fuga con discreta compañía. Y como no le pareció bien salir por la puerta de costumbre, franqueó con sus propias manos, con una fuerza que a ella misma le pareció extraordinaria, otra puerta que estaba obstruida por pesados maderos y piedras. Y así, abandonados el hogar, la ciudad y los familiares, corrió a Santa María de Porciúncula, donde los frailes, que ante el pequeño altar velaban la sagrada vigilia, recibieron con antorchas a la virgen Clara. De inmediato, despojándose de las basuras de Babilonia, dio al mundo «libelo de repudio»; cortada su cabellera por manos de los frailes, abandonó sus variadas galas.

(Leyenda de Santa Clara, 6-8).

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Indulgencia de la Porciúncula.

31.07.11 | 11:07. Archivado en Assisi

(extraido de: forosdelavirgen.org)

El Perdón de Asís, también llamado Indulgencia de la Porciúncula se celebra desde el mediodía del 1° de agosto a medianoche del día siguiente.

San Francisco de Asís y sus primeros seguidores tuvieron como hogar la Porciúncula en Asís, Italia. En ese lugar San Francisco pidió a Cristo, mediante la intercesión de la Reina de los Ángeles, el gran perdón o «indulgencia de la Porciúncula», que luego fue confirmada por el Papa Honorio III a partir del 2 de agosto de 1216. Allí murió Francisco.

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Romanos 8, o la pérdida del Paraíso.

10.07.11 | 16:52. Archivado en Evangelio

La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquel que la sometió.

(Rm 8, 20).

Así expresa Pablo en la segunda lectura de hoy una realidad que creo se medita poco: en la Creación reina un desorden debido al pecado del hombre. Desde el momento en que nuestros padres Adán y Eva desobedecieron a Dios, arrastraron consigo a la Creación, de la que eran primicia y referencia.

En efecto, vemos que al principio “Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera” (Gn 2, 19), y que cuando pecó el hombre “maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás" (Gn 3, 17-19).

Por tanto, queda claro que el pecado del hombre no le afecta sólo a él, sino al suelo, a los frutos y hasta a la hierba del campo. Se trastorna el orden establecido de comunión y, por decirlo así, camaradería entre el hombre y el resto de seres creados por Dios. Ahora el suelo está maldito, ya no es el jardín del Edén: el hombre deberá fatigarse, ver cómo la tierra le da “espinas y abrojos”, sudar, comer pan y volver al fin al suelo, no como criatura predilecta, sino como polvo, entendido aquí como la más fuerte expresión de lo volátil, pequeño e insignificante que es el hombre.

Más tarde, una vez purificada la Tierra con el diluvio, se dirige así Dios a Noé:

Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra.
Infundiréis temor y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces del mar; quedan a vuestra disposición.
Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que os di la hierba verde.
Sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre,
y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo Él al hombre.
Vosotros, pues, sed fecundos y multiplicaos; pululad en la tierra y dominad en ella».

(Gn 9, 1-7).

Vemos que Dios establece ahora un orden nuevo, es como si empezara de cero su Alianza con el hombre. Pero lo que más llama la atención es que las primeras palabras de esta Alianza nueva – continuación de la primera - sellada con el Arco Iris, son idénticas a las que dirige Dios a Adán en Gn 1, 28:

Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra».
Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento.
Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento».

La diferencia, sin embargo, es que así como en el Edén el alimento para el hombre eran los frutos y la hierba, y la hierba para los animales (por tanto, no se comían entre sí) a Noé le da como alimento a los animales y a las aves, a las que ahora deberá dar “miedo”, cuando en el Edén sencillamente debía “mandar”, o sea, ser primicia.

Dios no vuelve atrás en lo que prometió al hombre cuando lo echó del Paraíso. Pero establece una nueva época, un nuevo orden, condicionado sin embargo al hecho de que el Paraíso ya no pertenece al hombre, que ansiará volver a él. En esta línea cobran sentido las palabras de Isaías cuando profetiza el nacimiento del Mesías (Is 11, 6-9):

Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá.
La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja.
Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano.

Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahveh, como cubren las aguas el mar.

Si nos fijamos bien, nos daremos cuenta de que Isaías describe el orden primigenio del Paraíso: el lobo ya no se come al cordero, sino que son “vecinos”; el leopardo convive con el cabrito, y sus cachorros “pacerán juntos”, lo mismo que la vaca y la osa, y el león comerá nada menos que paja. Además, el áspid no picará al niño, ni tampoco la víbora. El daño no existirá, sino que Dios llenará la tierra, como las aguas el mar.

Es todo lo contrario de lo que observamos hoy en la Naturaleza: los animales se comen entre sí, el hombre se defiende de la Naturaleza (caza, insecticidas, vacunas, medicamentos…) y la Naturaleza huye del hombre (basta ver cómo huye de nosotros un avecilla con la que nos cruzamos casualmente). En cambio, nos alegramos y admiramos de ver cómo, en ocasiones, el hombre sí logra conectar con los animales, aunque sea sólo un leve espejismo del Paraíso.

De ahí que Francisco sea el hombre nuevo, que habló con el lobo, mandó callar a la cigarra y detuvo el granizo sobre Greccio. Había recobrado esa inocencia original, ese estado de Adán y Eva en el Paraíso… y la Naturaleza, que lo percibía, le respondía.

Pace Bene.


El Cuerpo del Señor.

26.06.11 | 10:03. Archivado en Eucaristía

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

“Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias” (Sto. Tomás de Aquino).

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Un exorcista entrevista al diablo

23.06.11 | 15:17. Archivado en Actualidad

Así se llama la obra que me han pasado no hace mucho, y en la que Domenico Mondrone, S.J., relata cómo entrevistó al diablo a lo largo de diez sesiones.

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La Providencia nace en la Cruz.

20.06.11 | 15:08. Archivado en Sacramentos

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el punto 302:

"La creación tiene su bondad y su perfección propias, pero no salió plenamente acabada de las manos del Creador. Fue creada "en estado de vía" ("In statu viae") hacia una perfección última todavía por alcanzar, a la que Dios la destinó. Llamamos divina providencia a las disposiciones por las que Dios conduce la obra de su creación hacia esta perfección.
Dios guarda y gobierna por su providencia todo lo que creó, "alcanzando con fuerza de un extremo al otro del mundo y disponiéndolo todo con dulzura" (Sb 8, 1). Porque "todo está desnudo y patente a sus ojos" (Hb 4, 13), incluso lo que la acción libre de las criaturas producirá (Cc. Vaticano I: DS 3003)".

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18 de junio de 1961: Aparición del Arcángel San Miguel en Garabandal.

18.06.11 | 13:13. Archivado en María

Era una apacible tarde del 18 de Junio de 1961. Lugar: San Sebastián de Garabandal, Cantabria, cuando a las 8:30 a 4 niñas del pueblecito, se les apareció el Ángel, pero, hasta el día 2 de julio, Conchita no dirá que el nombre del Ángel es San Miguel. El Ángel venía a preparar a las niñas para un acontecimiento sin igual: "Anunciar la venida de la Virgen", hecho que no les comunicó hasta el día 10 de julio, sábado, añadiéndoles que lo haría bajo la advocación de la Virgen del Carmen. Este acontecimiento tan sólo sería el inicio de "la estancia más larga de la Virgen sobre la tierra" después de su vida histórica. ( Así lo dirá el Papa Pablo VI, en una Audiencia a unos sacerdotes jesuitas ).

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Mirarán al que traspasaron

12.06.11 | 18:03. Archivado en Pascua

Hoy, día de PENTECOSTÉS, día de gran fiesta para todos los cristianos, os invito a un momento de recogimiento y oración personal.

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Fátima continúa en Garabandal.

09.06.11 | 15:32. Archivado en María

Monseñor Joao Pereira Venancio, Obispo de Leiría-Fátima, Portugal, ha sido el Obispo cuyo nombre será siempre conocido por su vinculación con Fátima y Garabandal. Fue durante su cargo pastoral que el "Tercer Secreto de Fátima" fue llevado a Roma.

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Martes, 26 de septiembre

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