El fruto de la pasión.
03.04.07 @ 08:01:01. Archivado en Hechos insólitos.
Acabó siendo una piña. No es que se llevaran tan bien como un equipo de natación sincronizada. Trato de aclarar que la piña fue el verdadero, físico y único fruto de su pasión desbordada por los bordes de la cama.
El se llamaba Candil; ella Ursula. Se conocieron en una fonoteca pública, sección de maestros rusos deprimidos. Ella buscaba a Pedro y el lobo, y él el Monte pelado de Rimski-Korsakov. Se interpuso en medio, durante varios minutos, un tipo calvo con gafas redondas que silbaba constantemente el último movimiento de Alexander Nevsky. El tema terminó convirtiéndose en su melodía de amor, recordada en el mutuo fonógrafo cerebral cuando pasaban más de cuarenta y ocho horas separados, y apretaban sus ropas contra la carne el deseo y la ausencia.
Juan José Aparicio
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