Operación Himalaya.
10.05.07 @ 20:16:45. Archivado en Titulares espectaculares
El descubrimiento data de hace pocos días. Removiendo papeles, la sección de lucha anticorruptiva de la policía de Milpoceros ha hecho un hallazgo trascendental en su lucha contra la especulación inmobiliaria. De dicha información se extrae que Isabel Pantoja, la tonadillera o coplera, o coplista o tomadora de coplas, habría adquirido tres monasterios budistas a bajo precio en la población tibetana de Lin-Don-Yonson, cercana a la cordillera del Himalaya y santo y seña de los mejores serpas de la zona.
Mano-Lin II, el jerifalte del pueblo, monje supremo de dichos monasterios, reencarnación de Sun-Tao III, el hombre que intentó introducir sin éxito el plátano en el menú del arroz a palo seco, ha sido detenido en su cueva ermitaña en donde se escondía desde la detención de la cantante española.
Mano-Lin II ha negado cualquier tipo de vinculación con la señora Pantoja; dice ni siquiera gustarle “Alpinista de luces” (versión adaptada del conocido tema de Isabel), y también rechaza cualquier vínculo con el ayuntamiento de Marbella, con Cachuli, con Gunila Von Bismark, con Santoni, con Loli la de los puertos y con Theo Angelopoulos, director de cine extranjero sobre el que nadie le preguntó y que podría abrir la siguiente operación en la Europa mediterránea.
La brigada anticorrupción de Milpoceros le contradice. Según el informe al que hemos tenido acceso de tos, Mano-Lin II, el monje que lleva veinte años sin cambiarse de chancletas, recalificó los terrenos de los monasterios, previamente registrados como exclusivamente de oración a terreno edificable: más concretamente a apartamentos bungalow con vistas al Everest de sugestivo nombre: “Apartotel la túnica anaranjada”. Registrando su domicilio, es decir, la cueva en donde vivía, la policía ha encontrado un cuadro de Matisse clavado en la pared y un Yeti disecado de ocho metros de alto, que exponía junto a la hoguera en lo que supuestamente era el salón de estar.
Las pruebas son claramente incriminatorias. Por su parte, la policía anticorrupción del Tibet ha desplegado toda su inexistente infraestructura y utilizado medidas violentas para intentar hacer hablar al sospechoso. Le han tocado una habanera en el oído con una trompeta de cuatro metros de largo, característica de la zona, y le han hecho escalar el Everest a marcha forzada por su cara norte, sin mayor campamento base que una lata de atún, y llevando a cuestas a la Virgen de los espagueti del siete; un acto vil, que han justificado como lo más parecido a “esa cosa que hacen en Sevilla, en donde cuarenta y cinco ricachones pasan unos días fumando y bebiendo en carretas desvencijadas tiradas por mulas”- ha declarado el inspector jefe de la brigada tibetana-.
Hasta aquí, lo que creemos que sabemos, o lo que nos han contado sumado a lo inventado sobre la marcha. Pero no se preocupen, oigan sonar el río de este artículo y pregúntense si las barbas acabarán remojándose.
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Sepa soy completamente capaz de escribir algo como "La catedral del arcipestre manco". Llegué a comenzar una novela titulada "Los rosacruces no saben meterla", y otra "El enigma de las encriptaciones del Fary". No alcancé a culminarlas por falta de documentación. Pero no pierdo la esperanza, que lo sepa.
Es una pena que no se pueda ver en una librería un libro con estos textos. Aunque sería un libro para nadie, porque para eso se lee 'La catedral del arcipreste manco', trabajo para el que usted no esta, en absoluto, preparado.
Así que siga el consejo de su padre: ESTUDIA, Y APLÍCATE. ¡COÑO!
Es una pena que no se pueda ver en una librería un libro con estos textos. Aunque sería un libro para nadie, porque para eso se lee 'La catedral del arcipreste manco', trabajo para el que usted no esta, en absoluto, preparado.
Así que siga el consejo de su padre: ESTUDIA, Y APLÍCATE. ¡COÑO!
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Juan José Aparicio
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