Nuevo reality chow
05.02.07 @ 10:16:13. Archivado en Hechos insólitos.
Lo titularon “mariquita el último”. Se trataba de un nuevo programa de tele realidad, es decir, de realidad lejana; tan lejana que parece venusiana.
En este nuevo episodio de aberración humana, los concursantes debían residir en una casa y estar uncidos con toques pintorescos que hicieran incompatible su convivencia; hasta aquí, todo lo habitual. Lo que es diametralmente opuesto a lo habitual es hacer ganador del concurso no al que salga el último (corrientemente el mayor cenutrio de todos los concursantes, un autentico cesto), sino al que salga de la casa el primero, por voto consensuado del resto.
Esta innovación inversa del tópico ha creado ciertas tensiones y problemas cuatro días después de empezar a emitirse el programa, lo que ha hecho que la productora encargada del proyecto haya decidido suspender su emisión.
Visto que la filosofía del programa propugnaba ser el más odiado de todos, para así ser votado por los demás, salir el primero y llevarse los cincuenta kilos de alcachofas que otorgaba el concurso al ganador, no habiendo siquiera posado las maletas con ruedas en la habitación, ya se estaban insultando.
Gregorio (hijo de un toxicómano de finales de los setenta, atracador de joyerías y aficionado al patinaje artístico) espetó a Zoraida (ex dirigente comunista en Corea del Norte) una serie de epítetos malsonantes como “¿Por qué vienes a un programa vestida como una puta, zorra, hija de veinte padres?”, a lo que Zoraida contestó que no hiere el que quiere sino el que puede, y que la tenía tan pequeña que no se la vería ni con el microscopio atómico de la base de ingeniería americana en Langley, Virginia.
Por su parte, Mocos López (músico callejero y experimento científico de unión entre un perro y una mula) comenzó a abofetear a su compañera de cuarto, Gerundia (militante activa de una secta de pervertidos sexuales) por haber llenado todo el fregadero de migas al cortar el pan. Todo esto sucedió durante el primer día de estancia en la casa.
Al amanecer del segundo día, la cabeza de Zoraida apareció introducida en uno de los urinarios del retrete. Todos creyeron que Andrés Boleto (ex tertuliano radiofónico y ex paciente de un psiquiátrico) había sido el perpetrador del crimen; por el simple hecho de que se había pasado todo el día anterior mirando al techo y balbuceando frases como “te voy a cortar la cabeza, te voy a cortar la cabeza”. El cuerpo de la concursante aún no se ha localizado.
Toda la noche del segundo día se la pasaron los concursantes sin dormir. Aplicados en una coyunda conjunta, ninguno quería dormirse para aparecer cadáver al día siguiente. Sin embargo, al tercer día, desfallecidos por el sueño y por el desgaste, hartos de insultarse y hostiarse mutuamente, cayeron rendidos en sus respectivos jergones.
El amanecer del cuarto día no lo vio ninguno de ellos. Mocos López había sido triturado en una minipimer; Gregorio yacía mitad en una esquina, mitad colgado de una lámpara; Gerundia, en decúbito supino, parecía fosilizada, de un color morado oscuro poco vital. Y Andrés Boleto, colgado de una corbata, se balanceaba como un metrónomo bajo la tubería del baño.
La policia ha intervenido en el caso aunque aún no ha hecho ningún comunicado sobre quién de ellos hubiera podido ser el autor material de los crímenes, si es que sólo fue uno el autor, o por lo contrario todos intervinieron en su propia aniquilación. Quién sabe. Lo verdaderamente importante es que están todos muertos.
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Juan José Aparicio
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