En el paro
08.09.09 @ 09:37:21. Archivado en Algunas cosas de mi trabajo
Es martes 8 de septiembre de 2009, tengo 34 años y vuelvo a estar en el paro.
El viernes por la mañana los impresentables que dirigen la empresa en la que trabajaba decidieron, así por sorpresa y alevosía, despedirme a las 12.30 de la mañana. La versión oficial: recorte de personal por problemas económicos. Ja! Y voy yo y me lo creo, porque claro, el departamento en el que estaba ubicada va fatal de los fateles y como soy la que menos cobraba, lo más lógico es eso, despedirme a mí en lugar de a un jefe que cobra 10.000 euros mensuales. Sí, 10.000 euros mensuales, habéis oido bien. Pero lo dicho, lo más lógico en una empresa que se dedica a la comunicación es eso, despedir a la persona que ejercía de responsable de comunicación. ¿Se puede ser más idiota?
Tengo claro el por qué: alguien entrará que ocupará mi lugar. Ya sabemos que el mundo del trifásico, que por supuesto va más allá del enchufe, está a la orden del día en todos los campos. Lo que más rabia me da no es el hecho del despido en sí mismo, sino la formas. La educación brilla por su ausencia en una empresa en la que ciertos jefes pasan por tu lado y debe ser que eres transparente, porque eso de decir buenos día no se estila.
No me han dado la cara, no han sido capaces de salir a despedirme desde sus aposentos, aún cuando yo me he acercado a decir adiós. Debe ser que la vergüenza de su comportamiento no les deja. Y eso que estaban contentos con mi trabajo, "que muy mal lo tenía que hacer para que me despidieran" (palabras textuales)...pero lo debo haber hecho muy mal cuando el viernes, después de 4 horas de trabajo decidieron, así como quien no lo tiene pensado, que me daban los papeles para el paro y el cheque de indemnización. Ya no tenía que volver....
¿Dónde ha quedado la elegancia? ¿Por qué hacer las cosas mal cuándo se tarda lo mismo en hacerlas bien? Cada uno decide lo que hace con su empresa y a quién tiene trabajando en ella o no. Eso ni yo ni nadie somos quienes para cuestionarlo, pero sí las maneras, la elegancia, la profesionalidad. Yo he sido profesional y lo mínimo que esperaba era eso, que lo fueran también conmigo.
¿De qué han servido todos mis esfuerzos y horas extras sin pagar, si luego te echan a la calle como un perro? Lo único que me llevo es lo que he aprendido, lo que me he demostrado a mí misma que soy capaz de hacer y encima hacerlo bien. Me voy con la cabeza bien alta porque sé que lo he hecho bien no sólo profesionalmente, también personalmente porque los compañeros, de todos los departamentos, me lo han demostrado en su despedida.
Dicen que será para bien. Eso espero porque siento de nuevo que la brújula que me guía ha perdido un poco el norte y hay que volver a ajustarla. Otra vez a esforzarte, otra vez a salir a un mercado en el que las cosas no funcionan bien, otra vez a organizar el tiempo, el dinero y las ilusiones, mientras patanes, ineptos y vagos se quedan haciendo que trabajan en una empresa que no tiene ni principios ni dignidad.
Comentarios:
Llevo un mes y poco en el paro y se me hace un mundo, pero como estoy entretenida no hay problema. Lo que pasa que es la primera vez que pruebo lo que es el desempleo.
Bueno "colega", ahí te dejo mi email por si quieres hablar de lo mal que está la profesión en toda España!!
Yo no te conozco y, por casualidad, he leído esto y no he podido por menos que escribirte esto.
Hace años pasé por un situación similar, si bien con connotaciones personales distintas, (llevada 6 meses casado, ¡imagínate!) y aún hoy no se cual es la razón por la que me despidieron de la Caja de Ahorros en la que trabajaba y en la que era muy bueno trabajando, según me decían, e incluso me propusieron verbalmente para ser Interventor, y a decir de mis compañeros de promoción, era de los que mas podía crecer y más rápido, pero mis aspiraciones personales parecían que no podían ser satisfechas por ella, así que me despidieron.
Es verdad, eso tengo que reconocerlo, que yo no formaba parte de la secta, yo tenía y gracias a Dios tengo, vida privada, quizás eso es lo único que yo pueda razonar como mi pecado.
Después parado de larga duración, entrevistas de trabajo, y sensación de no servir, en fin...... espero que esto no...
Yo no te conozco y, por casualidad, he leído esto y no he podido por menos que escribirte esto.
Hace años pasé por un situación similar, si bien con connotaciones personales distintas, (llevada 6 meses casado, ¡imagínate!) y aún hoy no se cual es la razón por la que me despidieron de la Caja de Ahorros en la que trabajaba y en la que era muy bueno trabajando, según me decían, e incluso me propusieron verbalmente para ser Interventor, y a decir de mis compañeros de promoción, era de los que mas podía crecer y más rápido, pero mis aspiraciones personales parecían que no podían ser satisfechas por ella, así que me despidieron.
Es verdad, eso tengo que reconocerlo, que yo no formaba parte de la secta, yo tenía y gracias a Dios tengo, vida privada, quizás eso es lo único que yo pueda razonar como mi pecado.
Después parado de larga duración, entrevistas de trabajo, y sensación de no servir, en fin...... espero que esto no...
Segundo, al menos te servirá para saber que no tiene nada que ver tu esfuerzo ni tus horas extras con el agradecimiento que nadie vaya a tener contigo.
Al final las razones pueden ser diversas:
A) "hay que aligerar plantilla".
B) "tengo este currículum de mi sobrina, a ver si la puedes hacer un hueco".
C) "mira lo que he encontrado en el google poniendo -ruth mantin periodista-, vaya, no parece que le caigamos muy bien".
D) "esta ya lleva mucho tiempo, a ver si contratamos a alguna más jovencita que alegre la vista".
E) "si queremos volver a ese megarestaurante para la cena de navidad tenemos que despedir a alguien"
...etc, etc...
Yo hace ya mucho tiempo que sé que soy un mercenario, ya no me creo nada importante en las empresa, porque independientemente de la importancia de mi trabajo sé que todos somos prescindibles y yo siempre soy más prescindible que cualquiera que esté jerárquicamente por encima o que se ec...
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Ruth Martín
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