Hoy leía en uno de los periódicos gratuitos que sobreviven estoicamente a la crisis: "Besarse mucho, una de las mejores recetas para ser felices".
Eso es lo que se dice en el libro titulado El planeta de los besos, un acto de vital importancia y al que no se ha prestado demasiada atención desde la ciencia, como apunta su autor.
En tiempo de crisis y pandemias como ahora, que parece que todo se vuelve negro y tremendista, algo tan simple como el contacto de unos labios con otros puede provocar felicidad, relajación, tranquilidad...Como dicen los expertos: los besos son antidepresivos, nos hacen más felices, evitan las infecciones bucales y además, con cada beso apasionado el ser humano quema 12 calorías.
Hay besos de amor, de amistad, de deseo, más o menos eróticos, más o menos apasionados, pero besos al fin y al cabo. Aunque el estudio dice que los españoles no somos los más apasionados dando besos, ¿a quién no le amarga un dulce que encima en lugar de engordar adelgaza?
¿Quién no quiere ser besado? Yo no, la verdad...¡aprovechad la primavera -que altera la sangre- y salid a la calle a encontrar el antídoto perfecto a la depresión y la tristeza! Los que no tengáis pareja, no pasa nada: hay amigos, familia, sobrinos, primos, perritos, nuevas conquistas, nuevos amores, nuevas alegrías...
Como el estudio dice: como mínimo un beso erótico al día. Si lo dicen los expertos, sus razones tendrán.
Felices días de fiesta!!
Pues sí, a veces o más bien la mayoría de las veces nos preocupamos por las cosas más absurdas del mundo, nos agobiamos, desesperamos, tiramos la toalla, gritamos, y todo un sin fin de sentimientos, pero la vida te enseña a valorar lo que tienes y a mentalizarte (aunque no te dure mucho) de que eres un afortunado.
Reconozco que soy una de esas que se agobia, se queja, se entristece, bla bla bla por cosas que para los demás son insignificantes y que para mí también deberían serlo. Es cierto que los problemas que cada uno tiene le afectan como lo que más, pero a veces un sentido práctico y sencillo de la vida no viene mal.
¿Y por qué esta reflexión a estas horas de la tarde? He estado todo el día pensando en qué escribir, pero no lo he hecho y de pronto, ahora, se me ha pasado esa frase por la cabeza.
Cuando no tenemos trabajo, nos desesperamos por tenerlo; cuando lo tenemos estamos hartos de él; cuando no tenemos pareja nos quejamos de que somos unos desdichados, cuando la tenemos sólo vemos a nuestras amigas que no tienen y pensamos: "¡ay qué bien se vive sólo!"; cuando no tenemos dinero, andamos llorando por las esquinas pero cuando lo tenemos no nos acordamos de las épocas en que escaseaba y lo gastamos libremente hasta volver a no tener; todo es una constante queja pero muchas veces no nos damos cuenta que eso son pequeñas cosas con las que lidiar a lo largo de la vida, y que lo que realmente importa es tener vida.
Ayer estuve en el hospital porque le realizaron una prueba a mi hermana. Tiene un problema congénito, no detectado hasta ahora en el corazón y ha estado expuesta toda su vida a una muerte súbita. Ahora, de pronto, lo descubrimos y lo único que queremos es que pasen pronto los días hasta que le implanten un aparato que le estimule el corazón si se para. Tiene 35 años, es madre, ha cumplido parte de los sueños que tenía y de pronto, un día, tienes miedo de que se paren. Y los demás mientras tanto haciendo un mundo de todo....
Lo dicho, a veces nos preocupamos por lo absurdo.....
Aquí estoy de nuevo.
Tranquilos que no he desaparecido, simplemente estába haciendo un impás en mi laboriosa tarea de escritora. Bueno, tampoco para tanto. Llevo semanas con mucho volumen de trabajo lo que provoca que mis niveles de estrés también se incrementen y ande como pollo sin cabeza por el mundo.
He recibido incluso mails de mis admiradores instándome a que no deje de escribir, recordándome que se echan de menos mis pequeñas aportaciones a la web, que no desfallezca.
Lo sé, pero a pesar de que he visto miles de posibles temas para este blog, parecía que las teclas de mi ordenador estaban a cientos de kilómetros de distancia de mis manos. ¿Paradójico verdad? Pues es así, aunque parezca tan sencillo no siempre teniendo al alcance los medios podemos hacer y desarrollar lo que queremos.
A mí me pasa mucho, tengo que estar bien mentalmente, anímicamente, creativamente para poder sentarme o dedicarle 10 minutos a algo tan sencillo como lo que hago en estos momentos. He parado para comer, y he aprovechado para retomar esta rutina que en ocasiones me cuesta tanto. Y no debería costarte lo que te gusta, pero la vida te sorprende con este tipo de sensaciones.
Una vez me recomendaron que no me fuera de casa sin la cama hecha, que eso era el reflejo de que tu vida estaba ordenada. Parece una tontería, algo tan simple no debe costar -pensé-, pero pasaba por delante de la habitación y me decía a mí mismas: "ahora lo haré", "si yo puedo", "qué tonterías". Y podía pasar el tiempo sin que yo tuviera más fuerza que la cama. Pero poco a poco, cuando el orden se asentaba en mi vida, la cama se iba haciendo. Probadlo y me contáis.
Yo hoy comparo la cama con este blog y con las rutinas que de pronto uno deja de lado porque tiene mucho trabajo, porque está triste, porque está demasiado contento, o porque simplemente su vida tiene nuevos cambios.
Cuesta, pero se consiguen tomar las riendas y volver a empezar.
Gracias por el apoyo.