"Tras un te quiero hay diez millones de razones"
08.10.08 @ 17:38:52. Archivado en Algunas cosas de mi vida
Así se presenta el titular de un artículo que leía esta mañana en prensa. En él se habla del último libro del escritor Ray Loriga, que lleva por título Ya sólo hablo de amor y que cuenta la historia de un hombre paralizado por el desamor.
Dicen del autor que es ácido y tierno a la vez y ésta novela narra, en tercera persona, la historia de un hombre que se niega a moverse en ninguna dirección y las razones que le han llevado a ello. La razón de no dar un paso es el amor, y la razón para no hacerlo también. "Es un hombre que se mueve sólo por amor y por amor no puede moverse". Un escritor cuarentón, recién divorciado que no acaba de superar su nueva situación. Una paradoja con un enamorado clásico, de esos que quieren morir de amor "pero que como no lo consigue, tiene que seguir andando".
Me encanta poder leer sobre el amor, aunque sean otros los que lo escriban y no yo (todo se andara...). Hoy sale a la venta este libro que estoy deseando comprar y leer, no por encontrar respuestas a preguntas que no las tienen, pero si quizá por ver reflejada una realidad que cada día nos acompaña a los que no perdemos la ilusíón de enamorarnos, de sentir cada día y cada noche, de dar pasos. Yo creo que soy de las que "mueren" por amor, de esas románticas que se entregan aunque no haya que hacerlo, que lo dan todo sin importar nada más.
Estancarse es algo habitual también, cada uno tenemos nuestras cargas, nuestras historias, nuestros amores y desamores, pero a veces, sólo a veces, cuando lo vemos en otros, cuando lo vemos desde fuera y en tercera persona, reaccionamos.
Yo creo en el amor, y todos los que entrais aquí y me leeis lo sabeis. No voy a dejar de creer en ello, no porque no pueda, sino porque no quiero, el amor es importante, es básico, es pura química (como también dice hoy el diario Que!) y cada uno tenemos un temperamento biológico que hace que nos enamoremos de una persona y no de otra...Yo, entre las cuatro personalidades que establecen, racional, explorador, negociador y tradicional tengo claro lo que soy: negociador. Dicen que es puro estrógeno, flexible, idealista e intuitivo, alguien empático que busca la armonía y el diálogo, con don de gentes y deseo de conocer a los demás, capaz de ablandar al racional cuando este abandona la frialdad.
Es cierto que quizá se sufre siendo así, pero lo prefiero, porque como decía al principio: hay millones de razones para amar, para decir te quiero y para mucho más.
Ruth Martín
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