El
16.09.08 @ 00:23:38. Archivado en Algunas cosas de mi vida, Algunas cosas de mi trabajo
Imagino que quien haya leído estos días este blog se habrá dado cuenta que estoy algo triste por amor. No es muy difícil saberlo por lo que cuento y cómo lo cuento. Pues sí, en esas me hayo una vez más. Estaba tan feliz de haber conseguido que el hombre que quiero me dijera que me quiere y me ama, que me olvide del resto y me dejé llevar, sin darme cuenta de que eso no es todo, que siempre hay más y más cosas por detrás.
Escribí este texto sobre él hace mucho tiempo, antes de que me dijera que le invadiera y antes de que pasaramos unos días maravillosos en Portugal, y pensaba publicarlo igual en este espacio sólo mío, pero ahora, una semana más tarde desde la última vez que le ví, es cuando creo que hay que publicarlo.
Lo redacté en tercera persona. Espero que quien lo lea disfrute tanto como yo cuando lo escribí:
"Le vio de pie, esperándola mientras fumaba un cigarro y supo que algo iba a pasar, que algo iba a cambiar en su vida porque tenía ese aire interesante y bohemio que ella adoraba. Sabía que esas historias no salían bien, que esos hombres no se comprometían ni se enamoraban, pero no importaba porque siempre tenía esperanza de que las cosas pudieran cambiar. Ella era la eterna enamorada, como siempre decía su gran amiga, una eterna enamorada que no perdía la ilusión en cada una de las relaciones que por su vida iban pasando. Era complicado a estas alturas de la vida pensar que las cosas serían de otra manera. Desde que regresara al mundo de la soltería, no todo había salido como hubiera querido. Es cierto que se había enamorado, o quizá pensaba que era eso lo que la pasaba, pero no habían llegado a buen puerto esos amores.
El amor….. Para ella el amor era algo básico en su vida, era un motor que hacía que las cosas funcionaran mejor. Es cierto que si no lo tenía no pasaba nada, andaba por el mundo, cumplía con sus cosas, sus horarios, pero si el amor de pronto aterrizaba en su pista todo, absolutamente todo iba mejor. El problema venía cuando las cosas cambiaban, entonces todo iba peor hasta que su corazón se curaba y volvía a latir. Ella necesitaba amor, a pesar de que nunca quería reconocerlo, a pesar de que siempre decía que no necesitaba un hombre para vivir, que era autosuficiente e independiente, pero en su interior soñaba con que el amor llegaba, un amor que podía con todo, contra todos, por encima de cualquier cosa. Un amor como el de los libros que leía, un amor como el de las novelas, el de las películas, un amor que le acompañaría en los días y las noches de soledad.
Y allí estaba él, con su aire autosuficiente e interesante, con esa mirada que decía tantas cosas que ni él mismo sabía. Le observó durante todo el tiempo, mientras conversaban, mientras tomaban un vino, mientras escuchaban música, mientras bailaban en la oscuridad de un bar nocturno...El...ella sentía que era él, no sabía muy bien por qué, pero era él. Y de pronto, en medio de aquella noche que ninguno de los dos esperaba que pasara, se besaron, un beso largo, dulce, tranquilo, como a ella le gustaban. Cuando un hombre besaba así sabía que estaba desarmada, y era lo que precisamente sabía que iba a pasar.
Eso fue el primer día, se habían conocido un poquito antes, pero esa fue la primera toma de contacto, y a partir de ese momento siguieron hablando, siguieron conociéndose, siguieron intimando...con recelo, con miedo, con trabas, con barreras, pero siguieron. Creo que a veces los dos sabían que se estaban boicoteando demasiado, pero al mismo tiempo no podían dejar de verse...
¿Qué siento? Siento que me voy hacía el abismo, que es un precipicio, una montaña rusa que sube y baja, momentos de euforia y momentos de pena, de tristeza. Pero es él. Es tan dulce, tan tierno y cariñoso y al mismo tiempo tan seco, tan arisco y tan desagradable que dan ganas de achucharle siempre. El no quiere, se agobia, huye, escapa de situaciones que pueden comprometerle a él y a sus sentimientos, pero luego vuelve, no puede escapar del todo. Yo sé que no es mal tipo, que no hace las cosas con la intención de hacer daño, pero puede hacerlo y mucho. Una mirada fría como el hielo y una palabra hiriente pueden hacer mella hasta en el más optimista de los corazones."
Así es el, con todo lo bueno y todo lo malo, pero si no fuera así no le querría como le quiero....
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Ruth Martín
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