
Así titula El País la sección "Desayuno con..." de la última página de la edición de hoy. Las palabras corresponden a Eulalio Ferrer, un hombre hecho así mismo que acaba de publicar, a sus 88 años, su primera novela después de cuarenta libros serios.
Pero su historia no sólo me ha llamado la atención porque transmite la idea de que nunca es tarde para escribir, sino por su propia vida y por la de muchos que vivieron unos años -como mi abuelo- que, nosotros los jóvenes, ni podemos llegar a imaginar.
Exiliado tras la Guerra Civil a México, rojo de pro como dirían algunos, regresa cada año a Santander -su tierra- y recuerda la primera vez que volvió y visitó, esparciendo claveles, un espacio donde los asesinos de la posguerra enterraban a sus víctimas, y de no ser por su exilio, él támbién estaría ahí.
En México y trabajando duro, se ha convertido en un empresario de prestigio, patrón y mecenas de grandes empresas de comunicación, tras crear su propia revista. Preside el Premio Menendez Pelayo, es patrón del Instituto Cervantes y del Museo Iconográfico del Quijote. Pero como dice, lo más importante de todo es sobrevivir.
Sobrevivir a una guerra, a campos de concentración en los que compartió espacio con el poeta Antonio Machado al que prestó su abrigo antes de que partiera, junto a su familia, al hotel de Colliure donde morirían más tarde.
Mi abuelo no fue gran empresario ni mecenas, salvo por querer que tanto su hijo varón como su hija tuvieran las mismas oportunidades de estudio. Fue un hombre de campo que se escapó de la legión, vivió una guerra, huyó de un campo de concentración en Francia y cruzó a pie hasta Extremadura, refugiándose en las montañas. Nunca soportó la autoridad, se dedicó al estraperlo para que a su familia y a más no les faltara qué comer, dejándonos un legado que no hay que olvidar.
No aparece en las páginas del periódico, pero le rindo mi pequeño homenaje desde ésta página y algún día escribiré su historia.
Dicen que hay que vivir sin rencor, pero eso podemos decirlos los que tuvimos la suerte de compartir nuestra vida con ellos, pero para los que los perdieron, olvidar no debe ser nada fácil.
Aquí estamos de vuelta al trabajo, por llamarlo de alguna manera, porque parece que todo el mundo ha aprovechado y se ha ido de vacaciones hasta Reyes, que más parece esto un cole que una oficina. Creo que si somos 10 los que estamos hoy trabajando entre las dos plantas, somos muchos...Algunas, como yo, no hemos podido cogernos los días que todavía tenemos porque hay muchos espabilado y espabilada alrededor, pero bueno, no estaría mal que la gente hubiera venido y nos hubiera contado sus maravillosas navidades.
Yo las pasé tranquila, en mi tierra, con mi familia y mis amigas de toda la vida. Un momento para reencontrarnos, contarnos las novedades de los últimos meses, pasear entre montañas y descansar, no sin que haya caído alguna que otra salida, claro...¡qué para eso somos mujeressolteras -algunas sí, otras no- de más de 30. Y sí, la cena como cada año, los turrones, la sensación de "¡dios, otra vez los kilos navideños!" y sobre todo, ¿por qué nadie le dice a Rafael que nos deje tranquilos una Nochebuena? Sólo pedimos un año libres del tamborilero y todo su repertorio...
De vuelta a la ciudad, la vida navideña sigue pero me doy cuenta, siempre que vuelvo, que una de las cosas que echo más de menos es ver las estrellas. Aquí, en Madrid, es complicado cuando cae la noche, mirar al cielo y ver que brilla, si no es por las luces que adornan las calles. Allí, cada noche, mientras sale la luna entre los robles, miras y ves millones de luces que aparecen a diario, que llevan toda una vida allí y que muchas generaciones han contemplado y contemplarán. Es complicado explicar la sensación de calma que uno siente, si no está en esa situación, cuando miras hacia arriba y lo ves, pero es así.
La noche, su quietud y el silencio iluminado por las estrellas es lo que le falta a esta ciudad para ser perfecta.
Hoy es día 23 y después de la resaca de la loteria, que como otros años no me ha tocado, la cabeza está puesta en los días que vienen. Me encantan estas fechas y estas fiestas, no sólo por el contenido tradicional o familiar que tienen, sino porque aflora en mi esa vena cursi y romántica que me caracteriza, y no por la consumista como algunos puedan pensar.
Me gusta pasear por Madrid, y más con estos días de frío y sol, viendo cómo a los niños se les ilumina la mirada cuando ven pasar a su lado uno de los muchos papanoeles que recorren la ciudad. Pasear por el centro y observar, observar a la gente, ver las luces, los adornos, el sabor indsicutible del Madrid castizo, el aroma de las castañas asadas en muchas esquinas...
Para mí estos días, también, tienen un sabor característico, el sabor de mi tierra, con mi familia, en un sitio en el que no hay luces, no hay compras ni papanoeles, en el que respiras con tranquilidad y desayunas mirando las montañas. La Nochebuena es el aroma de la cocina de mi casa, del laurel en la olla y el fuego en la chimenea, de los que vienen y van, de los que entran y salen de visita, como pasa en los pueblos.
Es en Extremadura, donde nací y donde suelo refugiarme si necesito pensar y saber qué hacer y cómo. Pero la Navidad no es como otro momento del año, tiene otro encanto, otro sabor...es como si el tiempo se parara cada año. Ahora, si cierro los ojos delante del ordenador y pienso en mi casa, lo único que veo es a mi abuela en la cocina, las castañas en la chimenea, el ritual de decorar la bandeja de los dulces -que, como no, es tarea de "la más cursi"- y el sonido del jaleo que montamos.
A mí, desde esta miniventana, sólo me queda desearos que tengáis unas Felices Fiestas, que cenéis, bebáis, disfrutéis, os riáis, soñéis y volváis con ganas de comenzar un año que promete ser, por lo menos, mejor que el que se está yendo.
Besos, abrazos y buenos deseos de una mujersolterade3...!!!
Hace días que no he podido escribir, es cierto que desde casa podría hacerlo, pero la semana pasada ha sido tan movida que las horas intempestivas a las que he llegado no eran el mejor momento para ello. Demasiado trabajo en la oficina y fuera de ella, con estreno de musical incluido...Desde fuera los saraos pueden parecer geniales, y no digo que a veces no lo sean, pero cansan y mucho. Y si a eso le sumas las fechas en las que estamos, que todo el mundo se contagia del espíritu navideño: cenas, quedadas, salidas...La Navidad ha llegado igual que la lotería.
Con este jaleo de vida ni tiempo había tenido para revisar este blog y leer los comentarios que me dejan los lectores. Y me he sorprendido, gratamente, de un comentario en el último post. Cristina, hija del bodeguero al que hacía referencia, ha leído la mención sobre su vino y ha dejado un comentario a otro lector.
Internet es libre, nadie puede controlar lo que se dice o lo que se escribe, y cuando tu blog es de acceso público cada uno puede utilizarlo de la manera que desee. Escribí mi último texto desde el más absoluto respeto y admiración hacia una buena causa que ayuda y ayudará a mantener la esperanza de muchos. Cristina, gracias por haber llegado a mi blog y por haber leído lo escrito, espero que ni a tí ni a tu familia os haya molestado que vuestra historia aparezca en él. Creo que la información se debe distribuir por todos los cauces, siempre que no pierda la realidad de lo que es.
Para mí, este blog, es un espacio de reflexión personal y profesional, en el que escribir de todo y para todos: sentimientos, pensamientos, inquietudes, penas, alegrías. Un diario, un desahogo y una conexión con el mundo. Puede que algunos lo vean como algo absurdo, puede que a otros les guste, les interes y lo sigan...Al final da igual, lo importante es compartir, con quien quiera leerlo, todo lo que uno puede ofrecer, y sí las personas de las que escribes y haces mención, se acercan a tí y se hacen eco de ello, la sensación del deber cumplido se hace mayor.
Gracias Cristina, no sólo por leerme, sino por defender como lo haces una iniciativa que otras empresas y empresarios deberían seguir.
Hablando con mi amigo Alex como cada día desde nuestras redacciones, me ha dado la idea para el post de hoy, una iniciativa bonita y que merece ser escrita, también por mí, en este espacio.
A veces la vida, aunque aparentemente no pueda parecer así, te da un vuelco y los sueños, las ilusiones y los proyectos de vida dejan de ser lo que eran y hay que volver a comenzar. Pero, aunque se vuelva al principio de todo, una y otra vez, nunca hay que perder el horizonte y siempre hay que conservar cierta esencia de lo que se fue o de lo que se quiso ser.
Una de las grandes bodegas españolas ha creado un vino que va mucho más allá de la simple botella o la esencia del buen caldo, ha conseguido que la imagen del recuerdo -a pesar de la tragedia- mantenga viva la llama de la esperanza olvidando el dolor. El bodeguero Fernando Remírez de Ganuza y su mujer Marisol iban a crear para sus hijos Nueva Cuna, una bodega que consiguiera perpetuar el sabor de una dinastía que sólo sabe elaborar grandes vinos, pero la muerte de su hija María, en un desgraciado accidente cambió en un momento los planes iniciales.
El padre mantenía vivas las barricas que conservarían el que sería el primero de los vinos de esta nueva bodega procedentes de Viña La Coqueta, con unas uvas que se han mimado desde entonces y que son la base del vino que acaba de ver la luz: María Remírez de Ganuza. Expresivo, persistente, potente en boca y con un larguísimo final para que el recuerdo no se olvide, con una etiqueta en trazos de pincel que recrean la propia imagen de la protagonista mirándose en un espejo.
Hasta aquí pudiera parecer una historia más, bonita y triste a la vez, quizá como muchas de las que cada día pueden existir, pero lo mejor es que los beneficios que se recauden de la venta de 2.000 botellas de las añadas 2003 y 2004, y son más de cien euros la unidad, irán destinadas a la lucha contra el cáncer gracias a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y sus proyectos de investigación.
A veces uno se pregunta porque hay cosas que son tan injustas si podrían ser de otra manera, pero iniciativas de este tipo hacen que las esperanza, como bien dice el refrán, sea lo último que se pierda o más bien no se pierda. Quizá, pero sólo quizá, gracias a ese accidente y a esta muestra de generosidad, muchos de los que padecen la enfermedad puedan soñar y gozar de una calidad de vida mejor, gracias a esas inversiones en investigación.
La familia dice que seguirá haciendo lo mismo con las añadas de 2005 y 2006, y ante eso sólo queda dar las gracias y aprender que a veces el dolor puede enseñar cosas que no se ven a simple vista.
Ayer me reincorporé al trabajo después de unas semanas de baja. Quizá alguno de mis fieles lectores os habréis preguntado dónde me he metido y por qué he abandonado este espacio. Me caí por las escaleras de casa de mis padres hace unas semanas, la verdad que no se si fue una señal de que no debería volver o de que no me debería haber independizado...ummm. Una semana antes me instalé en mi nueva casa, y como buena hija ¿qué hice el siguiente domingo?: efectivamente, cumplir con la tradicional comida familiar de los "domingos paella". Pero me costó carita la paella porque, después de pasarme la tarde en urgencias, tuve que volver a casa de mis padres, con muletas y una fisura en el dedo de la mano, y de nuevo al "¿y por que no haces esto?, ¿y tu no estas en reposo?, ¿y por qué te quieres ir?, y bla bla bla. Aguanté estoicamente una semana y ahora he pedido el alta voluntaria porque tenía que regresar al trabajo, aquí el que no corre vuela. Y aquí estoy, con los dedos medio vendados y la muleta a cuestas.
Hace un año que llegué a esta empresa, un largo año. No suelo hacer balance de lo que me pasa, pero hoy, viendo la fecha que era me he dado cuenta de que han pasado muchas muchas cosas en este tiempo, cosas buenas, malas, buenísimas, malísimas, regulares...La verdad que es mejor quedarse con lo bueno y olvidar lo malo, aunque sea difícil. Y difíciles van a ser los tiempos que vienen, lo sé, lo presiento, pero también sé que el nuevo año traerá aire nuevo y renovado, como ha hecho mi nuevo corte de pelo...
Dicen que los años bisiestos, y éste lo ha sido, son complicados, enredan las cosas, remueven, por no se que fórmula de confabulación astral, pero la llegada cercana del 2009 hará que todo sea diferente.
No os preoucupéis, os mantedré informados.
Esta noche comienza el nuevo Hora 25 Global, un programa que permite que la información circule entre dos continentes, Europa y América. Ya escribí un post sobre esta información pero hoy se materializa y nos da muestras, o por lo menos a mí, de que cruzar el océano no es una mala idea.
Actualmente la situación de los medios de comunicación en España no está muy bien que se diga, grandes medios están reduciendo plantilla, revistas emblemáticas echan el cierre, periódicos gratuitos salen al quiosco con menos páginas, la publicidad escasea...Para los periodistas no es un buen momento, porque ver cómo otros medios y otros compañeros se quedan en la calle no es nada agradable. Pero noticias como ésta, que permiten la globalización de la información o la posibilidad de trabajar fuera aportan un poco de luz en el horizonte o replantearse la profesión.
El programa se emitirá a través de la cadena Ser en España, Caracol Radio y W Radio en Colombia, W Radio en México, Radio Caracol de Miami en Estados Unidos, ADN Radio en Chile, Radio Continental en Argentina, W Radio en Los Ángeles y W Radio en Panamá. Pero eso no es lo que me llama la atención o me hace pensar, son otras palabras: interactivo, red social, presencia y participación de bloggers de todo el planeta...¿Quizá una nueva señal?
Además se ha creado un grupo de discusión en Facebook que sirve como un debate alternativo y en el que seguir los preparativos de cada emisión. Ahí, los que ya formamos parte, no sólo podemos opinar de los contenidos que cada semana traspasarán fronteras, también es un encuentro con colegas de profesión de uno y otro continente, y quién sabe si también será un lugar en el que encontrar nuevas perspectivas laborales, nuevos contactos y nuevos trampolines para cruzar el charco.
Hace tiempo escribí aquí mi deseo de ser escritora, algo que descubrí en una etapa de mi vida en la que me encontré conmigo misma, después de un largo período de letargo. Ahora ese deseo cada día está más presente, más claro y más perfilado para un futuro que pronto llegará. Me llamaba la atención, hace un par de días, una respuesta de Fernando Savater, último premio Planeta, en un encuentro digital. Le preguntaba una lectora, y parecía que fuera yo, que consejos le daría a alguien que aspira a ser escritora y ganarse la vida con ello. Fue como un flash, como una señal.
Siempre he dicho que todo en la vida pasa por algo, siempre he pensado que hay señales por todos lados que nos van dirigiendo el camino, y encontrarme esa pregunta en estos momentos, sé, estoy convencida que no es casual. Y menos la respuesta: "nadie puede ni debe empezar ganándose la vida como escritor. A éso, con suerte, se llega al final de una larga carrera. Lo primero es escribir a ratos perdidos - o sea, ganados- mientras se trabaja en otra cosa para financiarse los garbanzos".
No sé si estoy o no de acuerdo con esta afirmación, por que ¿qué es la suerte?, ¿cuándo sabe uno que ha llegado el final de una larga carrera?. Es cierto que dedicarse sólo a escribir es algo díficil y complicado, pero igual que encontrar el trabajo de tu vida, igual que llegar alto en una profesión, igual que conseguir lo que uno quiere. ¿Quién dijo que las cosas eran fáciles? Todos sabemos que nada es fácil, que nada se regala y que el esfuerzo, la perseverancia y la dedicación son elementos fundamentales para conseguir metas. Lo importante es tener claro dónde se quiere llegar.
No me asustan las palabras del escritor Savater, es más, las tomo como un reto porque sé que estoy siguiendo el camino correcto, porque escribo a ratos buscados -que no ganados-, porque lo hago mientras desarrollo otras tareas, porque además puede que este blog algún día se traslade al papel y si no es así, lo harán otras historias que ya he comenzado a escribir.
Puede que no sea mejor que otros, pero puede que tampoco sea peor. Cada día, cuando leo algunos comentarios que me dan las gracias por escribir así de bien, siento que tengo algo que me diferencia, un algo que me va a permitir llegar lejos y que no debo olvidar.
Ayer escribía sobre el acceso de la mujer a los puestos de dirección, y hoy me encuentro con una noticia que dice: "Las mujeres periodistas no ocupan todavía el lugar que les pertenece dentro de los medios". ¿No me digas? Algunas, las que trabajamos en el sector, no nos hemos dado cuenta todavía....
Es como si me hubieran leído el pensamiento, porque en esta entrevista a Laura Nieto, se habla de muchas de las cosas que toqué ligeramente en mi post de ayer.
Durante los días 7 y 8 de noviembre se celebró en Cádiz la Primera Asamblea Nacional de Mujeres Periodistas, en la que se ha creado un decálogo de pautas a seguir por los medios en este terreno. Unas pautas que defienden, entre otras cosas, que desaparezca la precariedad laboral, que se promueva la concilación con la vida familiar, que exista una mayor paridad en puestos de responsabilidad...en general lo que desde hace muchos años venimos pidiendo las mujeres.
Parece que las cosas están cambiando, es cierto, la recientemente creada Asamblea de Mujeres Periodistas, está dirigida por Laura Nieto, y uno de los grandes logros conseguidos últimamente es que la FAPE, la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, está presidida -por primera vez- por una mujer, Magis Iglesias.
Desde hace mucho tiempo soy una asociada más de la Asociación de la Prensa de Madrid y también formo parte de una Red Internacional de Mujeres Periodistas. Hace tiempo que no veo a mis queridas colegas enredadas, pero cuando hemos podido reunirnos hemos sacado conclusiones más o menos claras. Quizá se piense que somos un grupo de locas feministas, pero no es así, no siempre cuando se reivindica algo tiene por qué ser feminista. Yo creo que igual que pedimos una conciliación de la vida laboral y personal, se puede aunar en una sóla figura mujer, independencia, profesionalidad y feminismo sin llegar a límites de radicalidad.
Es cierto, como dice Laura, "que las mujeres son las currantas, la base, pero son ellos lo que organizan y los que deciden sobre los contenidos, uno de los temas que más preocupa. Es necesario que las mujeres ocupemos esos puestos de responsabilidad para que cambien los contenidos y la imagen de las mujeres en los medios de comunicación".
Nos lo ponen difícil, está claro, pero creo que muchas de nosotras, aunque sea con un poquito, ponemos nuestro granito de arena para que poco a poco todo vaya cambiando, ya sea con una red de mujeres, una Asamblea, libros o incluso blogs como este en los que dejamos escritos nuestros pensamientos.
Yo, de momento, ya me he puesto en contacto con la Asamblea de Mujeres Periodistas, porque soy mujer primero -eso nunca hay que olvidarlo- y después periodista, encajo ¿no?
Hoy leía en el periódico una noticia que me hace pensar para qué sirve, a veces, tanto esfuerzo por ser una buena profesional. Dice un reportaje de El País que la mujer sigue peleando por ser igual en la empresa, y que sólo un 30% de los puestos de dirección están ocupados por mujeres.
Recuerdo, cuando iba a la universidad, que la mayor parte de los estudiantes de periodismo éramos mujeres, pero después, cuando sales al mercado laboral ves que la mayor parte de los medios y de los cargos directivos está dominados por hombres. En mi empresa pasa más o menos igual, casi todos son hombres salvo un par de mujeres jefas que casi tienen que comportarse como hombres. Es una pena que siga siendo así el mercado laboral, que sigan pensado según un estudio publicado, que las mujeres no estamos suficientemente preparadas, que nos falta ambición y que nos pesan mucho las responsabilidades familiares de nuestras vida. Tópicos, todo tópicos.
¿Por qué se sigue pensando que las mujeres no podemos ser profesionales, mujeres, madres, esposas, amantes? Yo no creo que seamos menos por ello, pero no voy a generalizar porque siempre dicen que las generalidades no son buenas. Hablo de mí, yo no me voy a sentir menos mujer independiente y profesional porque quiera compartir mi vida con un hombre, porque quiera tener una familia, unos hijos que también me llenen. Y no me siento menos feminista por ello, creo que hay que saber darle a cada cosa su justa medida. Claro que quiero compartir mi vida con alguien, claro que me gustaría tener hijos algún día, y por supuesto tengo claro que, a pesar del buen trabajo que pueda tener ahora, no será el definitivo. Quiero tener tiempo para estar en casa, para disfrutar de otra vida y seguir creciendo como profesional desde casa, esté donde esté. Y eso, será una decisión sólo mía, de nadie más, no de compañeros de camino, no de hijos, no de familia...Y no pasará nada, la vida será de otra manera mucho mejor, seguramente, porque habré decidido por mí misma, que al final es lo que cuenta.
Hace tiempo me encontré, dos veces casi seguidas, a un chico en el atasco mañanero rumbo al trabajo. La verdad que es agradable que alguien te pida el teléfono un lunes por la mañana, una forma rara de comenzar la semana, como todo lo que últimamente me pasa.
He bajado esta mañana a comprarme un zumo de naranja natural para desayunar, y mientras esperaba en la barra se me acerca un chico -bastante guapo, todo sea dicho- y me dice: "no pensabas llamarme, ¿verdad?". Estaba tan absorta en mis pensamientos, que me he dado la vuelta y le he debido mirar como diciendo "creo que te equivocas de persona". Y me mira y me dice, "vaya, que ni me recuerdas", y de pronto me doy cuenta de quién es (la verdad que no le recordaba tan guapo) y he pensado: "por favor tierra, trágame, que mal!!!". He tenido que disculparme por no haberle llamado como dije y claro, las excusas típicas de que no he tenido tiempo, he estado muy ocupada, no es que no quiera....
Resulta que el tío trabaja muy cerca de mi trabajo, para otra productora pero no siempre viene, porque puede hacer cosas desde casa. Al final se ha quedado desayunando conmigo y hemos estado charlando un ratito, parece un tipo majo. Obviamente me ha vuelto a decir que le diera el teléfono, porque 3 veces no sería pura casualidad. Esta vez si se lo he dado, creo que era lo mínimo, además me he reído un rato hablando con el, y eso ayuda.
Ya me ha mandado un mensaje para invitarme a comer o cenar, lo que me venga bien. Ya veremos cuanto le dura el interés. Se admiten apuestas...
Ayer, cuando abrí mi correo encontré un mensaje que no sólo me agradó, también me hizo pensar. Hace días escribí un post llamado "Mi blog" en el que hablaba de un amigo-conocido que se sentía algo extraño al leer mi vida a través de este blog, y que a pesar de la cercanía que tenemos nunca hemos tomado ni un café. El sentía que entrar en este espacio era una especie de intromisión, y ahora me ha dejado un comentario muy bonito sobre lo que lee y lo que eso provoca, que me ha hecho pensar. Gracias Pedro, recibir esas noticias por la mañana anima el día!!!
Quizá ahora la que se siente rara soy yo sabiendo lo que mis lectores pueden pensar. Yo escribo porque me gusta, porque es una forma de expresar, porque forma parte de mí desde que recuerdo, y a veces uno no se para a pensar en todo lo que dice, en todo lo que transmite a través de unas pocas líneas. Mis palabras hacen que gente que ni he visto conozca mi vida, lo que pienso, lo que siento, cómo lo siento y cómo salgo adelante. Leo comentarios que gente anónima me deja y que me animan a seguir escribiendo, que me dicen que se sienten identificados en muchas de las cosas que digo, en sentimientos que expreso...Es raro sentirse así porque uno sólo escribe sin pensar el efecto que en los demás puede producir.
A veces, en la vida, nos protegemos de los demás y no queremos hacernos vulnerables, no nos mostramos cómo somos por miedo al daño que nos puedan hacer, y en cambio, a través de internet uno se desnuda, descubre su alma, su vida y su todo sin importarle quien le lea, o quien le vea. Quizá porque internet es otra forma de vida.
Tengo ganas de volver a tener saraos en mi vida, echo mucho de menos esa etapa de presentaciones, de comidas de trabajo, de open days, showrooms, y demás. Sé que ahora tengo un buen trabajo, estable y en el que estoy aprendiendo muchas cosas que antes no sabía ni que existían, pero hay momentos en los que me acuerdo de otros tiempos, tiempos en los que ejercía el periodismo de otra manera, tiempos en los que estaba de una lado a otro con viajes de prensa, comidas, gastronomía, moda, etc.
Mi amigos Alex, periodista de una revista de vinos, se que me va a decir que estoy loca cuando lea esto, pero tengo cierta parte de envidia de su trabajo. No es que esté despreciando el mío, pero eso de sentarte delante de una maqueta que tienes rellenar escribiendo e hilando frase tras frase, engancha, y cuando te pasas mucho tiempo sin hacerlo entra la nostalgia. ¡Ojalá tuviera más tiempo para volver escribir en prensa! Me encantaría retomar esa labor, pero ahora mismo no puedo, no tengo tiempo y no quiero forzarme a no tener más vida que la del trabajo.
Hoy Alex me ha invitado a ir a un salón de sumilleres, tengo ganas de volver a catar, de coger la copa de vino y apreciar todo lo que ofrece. De reencontrarme con gente que hace tiempo que no veo, de charlar de lo humano y lo divino y reírnos de todo. Hace tiempo que no cato y debería entrenarme más, porque escribir sobre gastronomía es uno de los ámbitos del periodismo que más posibilidades literarias permite.
Ya veremos cómo salimos de allí, porque uno sabe que entra en perfecto estado pero después de probar un vino, y otro, y otro...¡a saber!
Hoy se está celebrando en Cáceres, la ciudad donde nací, el III Congreso Internacional de Nuevo Periodismo, al que por cuestiones de trabajo no he podido asistir, pero que me hubiera encantado. No sólo porque es mi tierra sino por la cantidad de nuevas cosas que allí se van a poder aprender y los profesionales que se pueden conocer. Se ha concebido como una reunión de periodistas y bloggers de ambos lados del Atlático, para demostrar que España es un puente entre Europa e Iberoamérica dentro de los nuevos contenidos en los que el periodismo se mueve: la web 2.0 como la llaman ahora.
Viendo esto me doy cuenta que cada vez tengo más claro cuál será mi faceta laboral en un futuro, además de escritora (algo que no voy a abandonar) quizá este blog es el inicio de algo que va a ser muy importante en el futuro, lo sé y lo siento. Entrando en la web oficial del congreso he visto la cantidad de blogueros que aparecen y que te remiten a sus blogs y a sus webs, y entre ellos está incluso una compañera de un Máster que hize hace tiempo y que está muy metida en este terreno.
La posibilidad que permite internet y los blogs de ofrecer información y contenidos desde cualquier parte del mundo es algo que no hay que olvidar. Las formas tradicionales de comunicación siempre existirán, está claro, pero hay que adaptarse y aprovecharse de los nuevos tiempos, porque trabajar desde casa o desde cualquier lugar del planeta te permite muchas posibilidades. Desde hace tiempo me ronda por la cabeza ésta idea, simplemente necesito un poquito más de tiempo de maduración y de saber qué puedo ofrecer que me diferencie de otros. Más o menos lo tengo, y con la información que recopilo de internet y viendo como está el panorama periodístico, sólo es atar ciertas cosas y lanzarse a la aventura. Es más, mi cuaderno de trabajo me lo recuerda cada día con un post-it que dice: "blogs y retomar", algo que trato de no olvidar.
Ayer me sentí muy rara, después de un año y pico volví a ver a mi ex y fue un encuentro y una sensación muy extraña. Nos encontramos hace unos días y me debía unas cosas que guardaba en su casa desde hace casi 4 años. Fue entonces cuando dejamos de estar juntos después de 11 años, toda una vida prácticamente. Ayer, cuando vino a traérmelas, fue un encuentro corto, frío y distante que me hizo pensar en muchas cosas. En el tiempo que has pasado con esa persona y se vuelve un extraño, en el daño que te pueden haber hecho pero que con el tiempo se pasa, se cura, desaparece...pero sobre todo en lo que más pensé es en el bien que me ha hecho, desde entonces, no seguir en esa relación. En un primer momento uno no se da cuenta de ello, pero ahora, echando la vista atrás y volviendo a verle me doy cuenta de lo lejos que estamos el uno del otro, de los años luz a los que nos encontramos, de lo diferentes que son nuestras vidas y de que no quiero volver a tener alguien así en mi vida porque tengo claro lo que quiero y cómo lo quiero.
Es cierto que el tiempo lo cura todo, se pasan las lágrimas, el sufrimiento, todo se ve de una manera más reposada, más sosegada, la vida sigue y uno se sube a ella y sigue también. A veces el tiempo es un buen compañero porque es para bien, pero a veces no lo es porque hace que las cosas se enfríen. Es cierto que si se enfrían es porque realmente no eran como uno pensaba, pero en ocasiones ese tiempo que se impone obliga a que sientas, a que pienses, a que actúes de una manera que no es la que quieres. Puede que a veces idealicemos a las personas y a los momentos, y ese tiempo sea el que nos haga ver la realidad, pero también puede que esas personas y esos momentos sean ciertos pero tengamos que olvidarlos a medida que van pasando los minutos, las horas, los días, el tiempo...
Pero es muy raro ver a esa persona, darte media vuelta y seguir cada camino. ¿Cómo sabe uno utilizar correctamente el tiempo?¿Cómo mide uno el tiempo para enamorarse, para desenamorarse, para saber si es el momento de estar o no, si estás malgastándolo, dándolo a manos llenas, perdiéndolo? Imagino que cada uno medimos y usamos el tiempo de una manera: mis minutos no creo que sean como los de otros y los de ellos no serán como los míos.
Al final es tiempo sí, pasado, presente o futuro que a veces se confunde o se funde en un sólo tiempo.
Hoy no es que haga un día malo, en Madrid hace un día horrible y estamos en medio de un diluvio. Además del superatasco de esta mañana y la desesperación, además de no salir a comer porque aquí el viento te lleva por los aires, además de empaparte...lo único bueno ha sido mi perrita. Estaba yo en la calle con ella, demasiado temprano para algunos, nada más levantarnos y nos ha caído encima toda la lluvia que podía. Yo como un pollo, ella encantada de la vida metiéndose en los charcos porque a la señorita le encanta la lluvia. Vamos, que no ha notado la tía que eran las 6 y pico de la mañana, se lo ha pasado tan bien que he tenido que secarla al subir porque se ha olvidado que estaba, casi, recién bañada.
No me ha quedado más remedio que reirme porque, ¿cómo voy a hacer otra cosa con las caras de alegría que te pone?, si es que cada día está más loca. Me recibe con tanto amor cuando me ve por las tardes, que se me olvida el resto de cosas que pueden preocuparme.
Y esta mañana, cuando la veía ahí, debajo del agua, me ha hecho recordar el verano, cuando me la llevé de vacaciones a Portugal y se lo pasó pipa en la playa restregándose contra la arena, se lanzaba a la piscina e incluso nadaba y salía de alguna que otra agüadilla...Era su primera vez conmigo, su primer verano y no sólo conoció el océano, también otro país. Nos lo pasamos tan bien allí que a veces parece que no fue verdad. Yo también lo dudo, pero bueno, ahora estamos camino del invierno y ese tiempo queda tan lejos...
Maya (la perreta) y yo vivimos juntas desde Mayo. Algunas personas que forman parte de mi vida no entienden que ella sea tan importante para mí, pero llegó en un momento en el que era necesaria su compañía. Ahora, meses más tarde, y a pesar de la oposición de algunos, es imposible pensar que las cosas puedan ser de otra manera. Maya se queda y es un miembro más de mi familia, aunque a algunos no les guste. Quien no quiera que no venga a nuestra casa, que ahora sí que tenemos una propia.
Suena raro sí, también quizá algo añejo, pero al final es lo que es: el ajuar, una serie de objetos que sirven para la casa y quizá una de las tradiciones que más han cambiado en los últimos tiempos.
Este fin de semana fui al pueblo a recoger parte de mi ajuar para traer a mi casita nueva, además de darle la sorpresa a mi abuela que cumplía 88 años. Ella es la que durante estos últimos años, como buena matriarca, ha ido recopilando y almacenando todas esas cosas que ahora me vienen estupendamente, y más cuando una tiene que gastarse tanto dinero en muebles.
Es cierto que es como raro traerte un ajuar para una casa de soltera, porque además se supone que el concepto con el que se crea es el contrario, pero a pesar de que los términos no cambien, el mundo sí lo hace.
Cuando le digo a la gente que he ido a recoger mi ajuar, se ríen y me dicen que suena muy raro, que parece que me vaya a casar, pero no. Sí es cierto que uno comienza una nueva vida, o más bien una nueva etapa, porque mi vida de soltera lleva siendo de soltera desde hace mucho tiempo. Con idas, con venidas, con apariciones, con desapariciones, pero soltera al final. ¿Y qué mas da si al final es para una vida de soltera, de casada, de comprometida, de vida en pareja cada uno por un lado? Lo importante es tener vida, compartirla - o no- y tener ajuar, cosas de casa, dote o como cada uno quiera llamarlo.
Seguro que aquellos que se ríen, cuando vengan a casa a cenar y utilicen lo que he traído dirán: "ojalá yo tuviera abuela que me diera un ajuar". Por eso le doy gracias a la mía, porque a pesar de la edad, nació en 1920 y de adaptarse a los nuevos tiempos, no sólo conserva tradiciones, también nos las enseña, y eso, no siempre es posible en esta vida.
Aquí estoy sentada en uno de los sofás que hay en la entrada de uno de los platós de la series de ficción de mi empresa. Estoy esperando que lleguen unos compañeros de una productora del norte, a los que acompañaré durante los 3 próximos días por las diferentes series que estamos rodando. Es una de mis nuevas tareas en el departamento de ficción, relaciones externas llamémosle, para que suene algo más cool. En realidad entre las nuevas tareas, una de ellas es acompañar a los medios que vengan a visitar platós, ya sea para entrevistas como la semana pasada con Antena 3, o como en esta ocasión que vienen a ver cómo funciona la ficción española.
Es divertido y además, tres días fuera de la oficina, ayudan a respirar de otra manera, a pesar de la lluvia que invade Madrid hoy. Como vengo todas las semanas, ya es como si fuera una más de esta gran familia que vive en plató. Pronto tendremos fiesta de final de rodaje con nocturnidad y alevosía...
Mientras escribo este texto, y reviso mi correo, tengo que aguantarme las ganas de reír. Cada mañana mi amiga Cris y yo intercambianos muchos mails y hoy necesitaba despotricar contra el género masculino, y más en particular contra su novio y el egoismo que a veces le invade. Ella tdo el día de un lado a otro y cuando llega a casa, más que harta, resulta que el señorito está cansado de estar tooooooooodo el día tocando la guitarra y no puede hacer la cena. Jajaja, me río porque anoche otra amiga me contaba algo parecido de su novio.
¿Será que todos los hombres son así? Porque sí eso es cierto, a veces es mejor ser una mujersolterade30....Uy, que llegan, me marcho. Mañana más!!!
¿Quién dijo que es supersencillo montar las cosas del Ikea?Que venga por favor y me lo explique, porque vaya fin de semanita que he tenido con una tabla por aquí, un clavo por allá, ahora esto va del derecho o del revés...un horror, aunque he de confesar que en algunos momentos me he reído muchísimo.
La odisea comenzó el viernes por la tarde cuando un amigo me dejó su furgoneta para ir en plan a por todas. Yo iba con la idea de cargar tablones y tablones, pero cuando comencé a ver lo que eso podía suponer si no entraba en el ascensor de mi nueva casa, casi me da un yuyu pensando en subirlo escaleras arriba. Conclusión: que me lo envíen que tampoco es plan de que una pierda el glamour y se rompa una uña ¿no?
La furgoneta era de cine: había que bajar las ventanas para poder abrir las puertas, el volante se salía hacía el conductor, tenías que bajarte para poder abrir la puerta del conductor porque el dueño había puesto una especie de apaño para hacerlo, los asientos estaban abatidos y no había manera de enderezarlos, y lo mejor, ¡la puerta de atrás no había manera de abrirla! Entonces, ¿cómo iba a meter las cosas? Casi le rompo la cabeza a un pobre chico que pasaba a mi lado y no me di cuenta que el pie de una mesa le pasó rozando. Yo pensé que de vuelta no llegábamos, que la policía nos paraba porque intentando abrir la puerta de atrás -que se suponía que tenía una especie de hierro para abrirla- tiré de unos cables que resultaron ser la luz de la matrícula....Menos mal que finalmente llegamos sanos y salvos y hasta nos dio tiempo a tomar unas cañitas.
El sábado llegó el pedido de Ikea, cajas y cajas y cajas...y ale, a montar, o a intentarlo por lo menos. Y cuando teníamos montanda la estructura de una parte del armario -2,36 metros de alto- se nos cayó encima que casi nos mata....Yo estoy planteándome que es más rentable llamar a atención al cliente y preguntar si pueden ir a montarlo, porque esto de que peligre hasta mi integridad física no debe ser nada bueno, pero incluso a Ikea hay que demostrarle que las mujeres podemos con todo y sí sabemos leer las instrucciones...
Y ahí estoy yo martillo en mano y destornillador por el suelo, para ver dos días más tarde, que has montado 2 estructuras y 3 cajones. Triste, lo que se dice muy triste.
Y encima me fui al rastro ayer por la mañana, y más que ver cosas para la casa me tomé un par de vermouth y a seguir montando. Creo que tengo que volver a mirar bien hoy lo que se hizo ayer, porque quizá no sean 2 estructuras y 3 cajones sino menos, que el estado del equipo de montaje no era el mejor, que se diga.
Seguiré contando mis andanzas, pero vamos, que ya se yo que ganarme la vida en bricomanía, es más que imposible.....
¡¡¡Madre mía que sueño tengo!!! Si es que no se puede salir por la noche y venir a trabajar, casi de empalmada, al día siguiente. Yo debería estar durmiendo en mi casita en lugar de estar aquí, delante del ordenador, tratando de aparentar que estoy fresca como una rosa....
Anoche me liaron y me fui a bailar salsa con una amiga. Hacía tanto tiempo que no iba que no os podéis imaginar como me duelen las piernas. Tanto tacón no debe ser bueno, lo sé, pero lo mona que va una ¿qué? Y encima no paré de bailar, vuelta pa'cá y vuelta pa'yá mientras te regalan los oídos con "ay mami que bien bailas", "qué guapa eres, qué linda, seguro que tienes mil enamorados", bla bla bla. ¿Qué les pasa a los hombres? Bueno, recitifico y no generalizo que luego algunos se me enfandan, ¿qué les pasa a algunos hombres?, ¿qué les dan en casa?....
Y encima, para rematar la nochecita, ayer parecía que toda la gente que conozco desde años, porque llevo mucho tiempo bailando, había decidido salir y una no hacía más que saludar y saludar. Que si cuanto tiempo, que si dónde te metes, que si se te echa de menos...Últimamente no hago más que reencontrarme con gente...
Total, que hoy estoy muerta y deseando que llegue la hora de irme y echarme una siesta, aunque creo que me espera una tarde divertidísima en el Ikea. Si alguien se aburre y quiere montar muebles, es bienvenido.
¡Así es la dura vida de las solteras que no tenemos "un hombre" que nos haga de manitas!, que no manitas ¿eh?
Ayer leía que el castellano es la lengua más estudiada en EEUU y que el sector de los hispanohablantes crece y crece en una sociedad cada vez más globalizada.
Viví en Estados Unidos hace 10 años, cuando terminé la carrera de periodismo. Era una pipiola que trabajaba en una televisión local en San Francisco y fue una de las grandes experiencias de mi vida, algo que siempre he querido recuperar. Cuando lo intenté -me iba a Miami a vivir y a buscar un trabajo en alguno de los medios de comunicación latinos que allí operan- no pude porque coincidió con el 11-S, desgraciadamente.
La idea de trabajar allí, de poder hacerme un hueco como profesional del sector nunca ha desaparecido de mi cabeza y es algo que sé, estoy totalmente segura, que pasará en algún momento. Los españoles estamos allí reconocidos, porque además de ser hispanohablantes somos europeos, y eso en las grandes ciudades norteamericanas pesa mucho.
Os preguntareis por qué saco este tema hoy, y es muy sencillo: la cadena SER (anuncia el periódico El País) mira a América fijando como objetivo aumentar su presencia en el mercado latino de EEUU, con contenidos más globalizados. La idea es establecerse en 10 grandes estados y abrir estaciones en ciudades, como Los Angéles, Nueva York o Chicago. Gracias a Unión Radio, que reúne a 1.240 emisoras y 22 millones de oyentes, los programas españoles podrán llegar a un mercado que cada día puede ser más explotado. Colaboradores aquí o allí, no importa, la información viajará de un lado al otro del océano.
Sólo pensar en la idea de que los grupos de comunicación españoles estén dando el salto al mercado latino norteamericano hace que una se emocione y se ilusione con nuevos proyectos más allá de nuestras fronteras. Ahora tengo casa nueva y un buen trabajo, pero la posibilidad de viajar allí junto a empresas que van desde aquí es una gran gran idea que nunca debo dejar de lado, un deseo postergado que tendrá un presente, seguro.
Ya veremos que depara el futuro, de momento la vista está puesta en el horizonte.
Anoche, hablando por el messenger con un conocido-amigo, me dijo que se le hacía raro entrar en este blog y leer cosas de mi vida, que era como si se estuviera inmiscuyendo en algo. He estado pensando sobre ello y me he dado cuenta que sí, que es raro saber de la vida de alguien por la red.
Imagino que cuando vuelva a leer este blog sabrá que estoy hablando de él y se sentirá más raro sabiendo que hay líneas dedicadas a esa persona. No es el único, hace poco otro amigo me dijo lo mismo, que era raro entrar en una página web en la que se hablaba de él y se veía reflejado. Pero así son los blogs, son diarios en los que cada uno escribe su vida, sus impresiones, sus ilusiones y mucho más.
No me parece del todo raro porque soy una persona que cuenta sus cosas, pero por otra parte, la verdad, me parece mucho más raro conocer a alguien sólo a través de internet, personas que saben de tu vida, que saben lo que sientes y lo que te pasa pero que nunca has visto, aunque estés al lado.
Y eso me pasa con este amigo, llevamos tiempo hablando, muchos meses e incluso creo que desde el año pasado o más. Conocemos nuestra vida, nuestros amores, desamores y tenemos unas cañas-café pendientes desde hace mil años...Y sobre sabiendo que trabaja a dos calles de tu casa, y ahora a pocos metros de la nueva. Más que metros, creo que son pocos números de mi nuevo hogar.
Eso si que me resulta extraño, puede que me haya cruzado con esa persona o con otras en algún momento en esta ciudad y ni he sabido que es quien que me escucha en algunos momentos. Yo soy una persona muy sociable, aunque a veces me recluyo en mi mundo y quiero que ni se me vea, no soy una persona que pase desapercibida ni que no se socialice. Y desde hace mucho tiempo conozoco mucha gente a través de internet, gente con la que hablas, gente que aparece y desaparece como tu, pero que suele estar.
Todos los que utilizamos internet nos encontramos o nos hemos encontrado en una situación similar. Así son las nuevas relaciones, extrañas, pero relaciones al fin y al cabo.
Ya tengo casa!!!!!!!!!! La semana pasada me dieron las llaves y ya he empezado a organizar cómo sería y dónde pondría cada cosa. Ahora me queda comprar los muebles y poner en orden un espacio que antes no existía en mi vida.
No digo que no tenga miedo y que no vaya a ser difícil, pero creo que es el momento de dar ese paso, de hacer ese cambio y de vivir una nueva vida.
Será mi casa, mi nuevo hogar, ese hogar que siempre he querido tener y será el espacio en el que escriba mi libro. En silencio, con calma, sin prisa, pero escribirlo que es lo que importa. Sentir que es un espacio sólo tuyo, alejado de problemas y aislado de cosas que no tienen que estar en mi vida.
De momento ya he encargado el sofá.
Por algo se empieza, ¿o no?.
Así se presenta el titular de un artículo que leía esta mañana en prensa. En él se habla del último libro del escritor Ray Loriga, que lleva por título Ya sólo hablo de amor y que cuenta la historia de un hombre paralizado por el desamor.
Dicen del autor que es ácido y tierno a la vez y ésta novela narra, en tercera persona, la historia de un hombre que se niega a moverse en ninguna dirección y las razones que le han llevado a ello. La razón de no dar un paso es el amor, y la razón para no hacerlo también. "Es un hombre que se mueve sólo por amor y por amor no puede moverse". Un escritor cuarentón, recién divorciado que no acaba de superar su nueva situación. Una paradoja con un enamorado clásico, de esos que quieren morir de amor "pero que como no lo consigue, tiene que seguir andando".
Me encanta poder leer sobre el amor, aunque sean otros los que lo escriban y no yo (todo se andara...). Hoy sale a la venta este libro que estoy deseando comprar y leer, no por encontrar respuestas a preguntas que no las tienen, pero si quizá por ver reflejada una realidad que cada día nos acompaña a los que no perdemos la ilusíón de enamorarnos, de sentir cada día y cada noche, de dar pasos. Yo creo que soy de las que "mueren" por amor, de esas románticas que se entregan aunque no haya que hacerlo, que lo dan todo sin importar nada más.
Estancarse es algo habitual también, cada uno tenemos nuestras cargas, nuestras historias, nuestros amores y desamores, pero a veces, sólo a veces, cuando lo vemos en otros, cuando lo vemos desde fuera y en tercera persona, reaccionamos.
Yo creo en el amor, y todos los que entrais aquí y me leeis lo sabeis. No voy a dejar de creer en ello, no porque no pueda, sino porque no quiero, el amor es importante, es básico, es pura química (como también dice hoy el diario Que!) y cada uno tenemos un temperamento biológico que hace que nos enamoremos de una persona y no de otra...Yo, entre las cuatro personalidades que establecen, racional, explorador, negociador y tradicional tengo claro lo que soy: negociador. Dicen que es puro estrógeno, flexible, idealista e intuitivo, alguien empático que busca la armonía y el diálogo, con don de gentes y deseo de conocer a los demás, capaz de ablandar al racional cuando este abandona la frialdad.
Es cierto que quizá se sufre siendo así, pero lo prefiero, porque como decía al principio: hay millones de razones para amar, para decir te quiero y para mucho más.
¡Qué cosas me pasan! Estaba enfrascada leyendo de qué va una de las series de las que tengo que ocuparme, dentro de mis nuevas tareas, y me suena el teléfono. Me acaban de llamar para irme a trabajar a otra ciudad...A través de un amigo me han ofrecido la oportunidad de desarrollar otro trabajo, bastante interesante a primera vista, pero en otra ciudad.
¡¡Qué dilema!! ¿no? Yo estoy bien en el trabajo que tengo ahora. Me ha costado mucho llegar aquí y más permanecer, han sido unos meses duros hasta hacerme un hueco y ahora parece que las responsabilidades me van lloviendo y la confianza, también. Pero cuando todo parece que va funcionando algo se cruza...Este trabajo me hubiera encantado hace unos meses, o un año quizá, en el que no trabajaba como periodista, pero no, como todo, tiene que llegar de una vez. Ahora que estoy practicamente a punto de firmar mi nueva casa, ahora que comienzo mi taller de escritura, ahora que estoy redirigiendo mi vida, ahora....
¿Por qué las cosas tienen que pasar así?¿Por qué me hacen dudar de si mi vida actual debe quedarse como está o cambiarla? ¿Por qué me sacan del camino que he establecido? Es interesante lo que ofrecen pero tengo que decidir si es momento de cambiar de ciudad, de comenzar desde cero y sóla en otra ciudad, de cambiar mi mundo y mis cosas....Y sólo tengo de plazo ésta semana, o a lo sumo un poquito más. ¿Cuál será la decisión correcta?
Se admiten sugerencias....
¡¡¡¡Ahhhhhhhhggggggg, estoy harta de internet!!!! Llevo un par de semanas en casa que no consigo que funcione mi router. Cuando no lo necesitas, conecta; cuando lo necesitas, se bloquea.... Ayer, como me dejaron en el trabajo un modem, pude escribir y conectarme, pero el resto de los días nada de nada.
Uno no se da cuenta de lo enganchado que puede estar hasta que no tiene conexión. Lo malo de esto es que se me ocurren muchas cosas que puedo plasmar en el blog, pero sin red es imposible. Las he ido escribiendo en un texto para luego ir pasándolas en post, y ahora, que me pongo a buscarlo...¡bingo!, mi superdocumento con escritos HA DESAPARECIDO de mi ordenador!!!!!!!!!!!!!!!!
Todo lo escrito estas últimas semanas se ha ido al garete por la dichosa tecnología, los virus y la madre......Todo perdido y sin posibilidad de recuperación (esto dicho por los propios informáticos de mi empresa). Está claro que antes, sin tecnología estas cosas no pasaban, tu tenías tu cuaderno -yo todavía tengo- y ahí apuntabas todo. A partir de ahora, cosa que se me ocurra, la apuntaré en mi cuaderno y listo. ¡Qué rabia! Con lo inspirada que había estado....
Tendré que aprovechar durante el trabajo a escribir lo que se me ocurra, porque no puedo contar con internet fuera de aquí. Y ahora, en la casa nueva, tampoco tendré conexión. Tendré que comprarme un módem usb de estos, para poder estar interconectada con el planeta, o por lo menos para que mis escritos no se pierdan en la memoria de un ordenador.
Ayer, en una película escuché esta frase: "lo más grande que te puede suceder es amar y ser correspondido". Me hizo pensar, porque yo soy de esas ilusas y etarnemante emocionadas con el amor. Yo pienso que una de las mejores cosas de la vida es el amor, se que suena cursi y demasiado rosa, pero es la verdad, o por lo menos mi verdad.
La frase es de la película Moulin Rouge, una gran historia de amor. Me encantan las historias de amor, las películas de amor, los libros de amor, a pesar de que no siempre la realidad y la ficción van de la mano. Sé que soy una ilusa por pensar que con el amor es suficiente, pero para mí si eso existe otras cosas son secundarias. También se que la gente que me rodea, casi toda en general, no comparte ni entiende esa visión de la vida que yo tengo. Para ellos soy una privilegiada que tiene de todo, y parece que teniendo un gran trabajo no necesitas más. Es cierto, porque si no tienes ese trabajo difícilmente vas a poder tener otras cosas, ni casa, ni comida, ni caprichos ni nada de nada. Hombre, a mis 33 años, creo que todavía tonta no soy, pero el amor es uno de los motores de la vida, una de las cosas que mueve el mundo, aunque no todos piensen de la misma manera.
A veces me gustaria ser como aquellos que tienen la gran capacidad de hacer chas con los dedos y levantarse al día siguiente como si todo lo anterior no hubiera existido. Esa gente que ve la vida de una manera práctica, sin complicaciones, sin miedos, sin llantos...se levantan y siguen sin más. Algún día seré así, seguramente, pero ese día dejaré de ser yo, perderé cierta esencia que forma parte de mi...pero la vida te va a haciendo dura, te va convirtiendo en alguien frio y distante...Cuando sea así ya no habrá Ruth como la de antes....
Volviendo a la frase de inicio, yo creo que es totalmente cierta porque no siempre en medio de este mundo se encuentra el amor, se encuentra a la persona mas o menos adecuada con la que quieres compartir tu tiempo. Es muy difícil, creo que cada vez más, pero hay muchos tipos de amores correspondidos: el de la familia, el de los amigos, el de mi perrita preciosa, el de los hombres, el de los conocidos...
Hay muchos tipos de amor.
¡Madre mía!, estoy abrumada de lo que se me viene encima, laboralmente hablando. Ayer me dijeron que ampliaban mis funciones en el trabajo, porque, además de lo que hago hasta este momento, voy a tener que dedicarme también a llevar la prensa de ficción con otra compañera.
Para el próximo año mi empresa tiene entre manos 5 series, nada más y nada menos, y claro, esto conlleva no sólo mayor trabajo de documentación para cada una de ellas, sino también mayor trabajo de prensa con las cadenas.
A partir del lunes, cuando me siente con mi compañera a repartir tareas, comenzaré a gestionar ruedas de prensa con la presentación de las series, sesiones de fotos oficiales, contacto directo con las cadenas y con los medios que quieren entrevistar a los actores, seguimiento de prensa, etc etc etc....
Sé que puede sonar algo pedante este post, algo que no es mi intención ni mucho menos, pero este espacio no sólo me sirve de reflexión, también de desahogo para mis cosas. Y estoy algo "alterada" con tanto cambio laboral...Porque, además de mi resumen de prensa, cotrolar la web y las series, mi jefe ha tenido la brillante idea de que grabemos un piloto para una TDT en el que yo, si yo, tengo que salir en antena con un noticiero de unos minutos...
¡Abrumada, estoy abrumada! ¿Tendré tiempo para mi vida, para mi nueva casa, para mi perrita? Si antes estaba poco en casa, ahora ni sé para que me voy a alquilar una nueva (de la que ya me han dado el ok y firmo el lunes, pero lo contaré otro día).
Lo que dije el otro día, el otoño se presenta diferente, muy diferente: más responsabilidades, más trabajo, nueva casa, taller de escritura creativa....Me doy cuenta que me estoy convirtiendo en una verdadera profesional, y eso, a veces da mucho miedo.
Siempre he pensado que las cosas pasan por algo. Uno nunca sabe en esos momentos por qué le están pasando y lo va descubriendo con el tiempo. A veces ese tiempo pasa rápido, otras veces ha tenido que pasar mucho pero de pronto, ese día, te acuerdas y te lleva a un pasado cercano y entonces hilas unas cosas con otras. Lo que está claro es que siempre pasan por algo y hay que tratar de ver el lado positivo de ese momento.
Mi vida actualmente está pasando por una nueva etapa de búsqueda interior y descubrimiento del camino a seguir. Y en ese camino, siendo como soy además, todo lo que me pasa, lo que leo, lo que escucho, lo aprovecho para mí. Leyendo el periódico después de comer, aquí en mi mesa, me ha llamado la atención un artículo que más parece una señal, cuyo titular dice así: "¿Le gustariá publicar un libro? Bubok es su editor".
Bubok es una nueva forma de evitar que cantidad y cantidad de libros se queden en las estanterías de las editoriales. Tu puedes incluir tu libro en su base de datos y elegir la forma de edición y el número de ejemplares, con ganancias superiores a las que te permite una editorial tradicional.
Es interesante ver cómo se crean este tipo de empresas que al final lo que hacen es ayudar a que, algunos, cumplamos un sueño. Quizá no sea un bestseller, quizá no sea un gran triunfo, quizá no haya que firmar autógrafos en la Feria del Libro (aunque nunca se sabe...), pero es la posibilidad de ver que tu esfuerzo, tus sueños, tus ideas, y todo ese entramado que conlleva escribir un libro salga a la luz, se haga público.
Ojalá que pronto mi libro sea uno más, y mejor, dentro de esa gran y novedosa editorial.
Ayer, hablando con un amigo, me decía que no estaba muy seguro de saber sí él escribiría un blog o no, porque no sabe muy bien si lo que tiene que contar puede interesar al exterior. Eso ha hecho que me pare a pensar si lo que yo cuento en este blog puede interesarle a alguien, y he llegado a la conclusión, que, esto es como todo en la vida: habrá gente que se sienta superinteresada en lo que cuento y en cómo es mi vida, y otros pueden pensar que es una absoluta tontería.
¿La verdad? No es que no me importe lo que puedan pensar de mí, de mí existencia, de cómo me expreso o de lo que cuento, simplemente cada uno es libre de pensar lo que quiera de los demás y la red permite eso: libertad de movimiento. Sé que tengo lectores, amigos o no, que no aportan sus comentarios en este espacio por decisión propia, pero yo sólo puedo agradecer a los que han vuelto a leerme y han decidido no sólo eso, también animarme a que siga haciéndolo. Si dijera que no me gustan los comentarios mentiría, ¿quién no se siente contento cuando ve que le valoran su trabajo, sea el que sea? Claro que me gusta, y me gusta tener fieles seguidores y es por eso, que me da un poco de cosilla que la vida o el trabajo me lleven a ausentarme en ocasiones.
Prometo que trataré de que eso no pase, para que no tengaís la sensación que os falta algo cada mañana o cada noche, cuando decidais entrar en esta parte de mi vida.
Las historias sigues desde aqui...
Hoy, haciendo mi resumen de prensa me he dado cuenta, por la fecha que era, que ya ha entrado el otoño. La semana pasada ni me di cuenta, demasiados pensamientos, demasiados trabajos y responsabilidades por hacer, demasiado poco tiempo para buscar casa...y menos para darte cuenta que sí, que ha llegado el otoño así sin avisar, para quedarse unos meses.
Un otoño que va a ser diferente, lo sé. Quizá no sea cómo había pensado que sería, cómo había planeado, cómo había esperado que fuera, será diferente. No siempre lo diferente tiene por que ser malo, simplemente es así, distinto.
Será un otoño en el que estrenaré nueva casa, una casa que el año pasado no tenía. Un trabajo y unas responsabilidades que el año pasado tampoco tenía, una perrita que ahora vive conmigo y que antes no me acompañaba...
Una nueva temporada cargada de nuevas actividades, como mi taller de escritura creativa que estoy deseando comenzar la próxima semana, nuevos retos de todo tipo, nuevas aventuras laborales, nuevas responsabilidades, y sobre todo crear mi propio espacio, un espacio en el que refugiarme si lo necesito, en el que ordenar mis ideas, mis pensamientos, mi vida...en el que hacer lo que uno quiere: cuándo, cómo, donde...sólo tuyo.
Será diferente, sí, pero sé que merecerá la pena todo, cada día, cada hora y cada minuto que pase.
Por fin es viernes. Hoy he decidido que voy a contar qué es lo que hago y cómo lo hago cada día en mi trabajo.
Ya en el coche escucho la radio, casi siempre las noticias de mi cadena habitual, y cuando llego a mi mesa lo primero que hago es encender la televisión. Me gusta hacer el resumen de prensa y escuchar de fondo alguno de los programas matinales de noticias o mesas de debate. Es una buena manera de empezar el día y siempre hay que saber de todo.
Una vez que termino el resumen de prensa, leo los periódicos de manera más detenida y más allá de las páginas de televisión y comunicación, mientras desayuno. Cada día es lo mismo, no lo digo como algo monótono o repetitivo, sino como algo habitual, una rutina creada. Antes no leía la prensa, era algo raro, pero no lo hacía, y ahora la leo todos los días.
Mi mesa creo que es la que más papeles tiene de toda la empresa, entre periódicos, revistas, información que saco de aquí y de allá, hay momentos en que no me cabe nada más. Mi portátil, mi bolso-maleta, mis bolis, mis teléfonos, mis archivadores, mi vaso de Bora Bora en el que bebo...creo que si intentara meter más cosas en ella no podría.
Y luego manos a la obra con la web de la serie. Subiendo vídeos, retocando y añadiendo fotografías, actualizando noticias...Un poquito de todo. Y entre reunión y reunión, entre unas cosas y otras, haciendo dossieres de prensa de lo que aparece de nuestra productora y nuestros nuevos programas...Y más, por el martes próximo tenemos una gran gala y ya se lo que me toca: controlar el photocall y las caras vips para que posen...¿Envidia? Pues ya tengo modelito para esa noche...
A veces uno no se da cuenta de lo que hace, de lo que dice porque cree que está en una posición privilegiada, que posee la verdad absoluta y que las cosas deben ser como piensa porque sabe más que el otro. Cuesta mucho darte cuenta de que, a veces, todo es más complicado de lo que pueda parecer en un principio o de lo que tú crees. No todos somos iguales, no todos actuamos igual, no todos nos enfrentamos a lo que nos ocurre, a todos no nos afectan de la misma manera las cosas que nos han ido pasando en la vida, pero a veces creemos que sí, que sabemos cómo actuar y que los demás tienen que acatar eso y tienen que respetarlo porque es lo correcto. Pero a veces hay que pararse a pensar: ¿lo estoy respetando yo?
Pensando y pensando me he ido dado cuenta de que quizá creo que sí, que hago las cosas bien y creo que lo correcto es lo que hago, lo que digo, lo que pienso, pero a veces hay que ponerse en el lugar del otro. Yo siempre me quejo de que no me gusta que me digan lo que tengo que hacer, odio que me planifiquen, que me digan haz esto, haz lo otro, compórtate de tal manera, que te digan cómo debes vivir tu vida, que te controlen...Me agobia, me estresa, trato de huir de esas situaciones y me enfrento a ellas siempre que puedo. Me rebelo, pataleo, me quejo...
Pero de pronto, me he puesto en tu lugar, o he tratado de hacerlo, pensando cómo debes sentir las cosas que se te dicen, cómo debes tomarte los consejos que no quieres escuchar, como quieres ocupar tu tiempo en pensar tus cosas y no en las cosas que queremos los demás que pienses, en cómo proteges tu espacio que es sólo tuyo desde hace mucho tiempo...No somos iguales, no podemos obligar al otro a que piense, a que decida, a que sienta, a que entienda y tome el tiempo como lo haces tú, porque no eres yo y yo no soy tu.
¡Estoy molida! Madre mía lo que cansa hacer miles de cosas en un sólo día. Si es que yo creo que ya estoy mayor...
Esta mañana no podía creerme lo que me pasaba…Me he vuelto a encontrar en el atasco con el chico del piropo del otro día. Estoy ahí, a mi aire en el coche y miro y está en el coche de al lado. Me saluda diciéndome, otra vez, que baje la ventanilla y le digo: “no me lo puedo creer”. Y me dice: “ ya te dije que nos veríamos otra vez”, y añade “¿a qué hoy si me vas a dar tu teléfono?, dos veces seguidas debe ser una señal”.…Me rió, pero como no se lo doy dice: “bueno, toma el mío por lo menos ¿no?”. “Venga, anda, dámelo”.
Es que me pasa cada cosa…No es la primera vez que me piden el teléfono por la calle, ya me ha pasado otras veces y me han acabado dando ellos el teléfono. ¡Cómo son los hombres!
Sigo rumbo al trabajo, cansada porque ayer me acosté a las mil. Mi amiga Nati había vuelto de sus vacaciones en Suiza y nos invitó a un grupo de gente a cenar a su casa, aprovechando que había traído cositas de allí. ¡Cómo no me iba a apuntar con lo que soy! Si hay cosicuchas cerca, ahí estoy yo. Además, hacía tiempo que no veía a alguna gente de las que allí estaban y lo pasamos bien, bastante bien. Era como volver a aquellos encuentros que teníamos el grupo de amigas, cargados de conversaciones y copitas de vino….No voy a contar lo que allí se habló, porque como todo el mundo sabe cuando unos cuantos treinteañer@s se juntan, se habla de todo, y cómo no de sexo.
Y claro, hoy me levanté supercansada y a trabajar. Me he pasado el día en el plató hablando con los actores, generando contenidos para la web, comiendo con el equipo de producción…¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Y HE ENTREVSITADO AL PAPICHULO DE MICHEL BROWN!!!!!!!!!!!, madre mía como esta ese hombre…
¿Y después? A ver pisos. Hoy tenía 3 citas y casi no llego. De un lado a otro, aparca, sube, mira, habla de las condiciones, y otra vez a empezar. Menos mal que el último era ya cerca de mi actual casa y he podido ir caminando. No sabéis lo complicado que está encontrar algo decente, y más si tampoco tienes mucho tiempo para patear y patear…Lo de hoy no era del todo malo ni del todo bueno: el que es caro no cumple las condiciones, el que es algo menos caro tampoco, uno no tiene puertas, otro no tiene habitación, otro no tiene armarios, que es un grave problema ¿por qué donde guardo entonces mis 300 zapatos?
Vi uno que merecía la pena, a pesar de lo caro, y que puede que sea el definitivo porque han decidido alquilármelo. Es muy mono y en una corrala, como a mí me gustan, pero mientras no haya nada firmado seguiré buscando por qué quién sabe si aparece un chollazo ¿no?
Pero ahí no termina mi día, no, después de mis visitas inmobiliarias tocaba paseo canino. Si, si, paseo canino, lo he dicho bien. Cada noche nos encontramos por las calles del barrio el grupo de perros. Ahí cada uno, de su padre y de su madre, baja, cuenta sus cosas, se desestresa. Unos fuman, otros ríen, otros tratan de adiestrar al perro, otros piden consejo…Es divertido y una buena manera de terminar el día antes de volver a casa y relajarse antes de dormir.
Y ahora, por fin, después de prepararme una cenita, me siento delante del ordenador y escribo en este diario. Ha sido una jornada larga pero muy gratificante. Mañana más, y seguro que mejor.
Hace una semana que abrimos la web de una serie que realiza la productora donde trabajo. Una serie que está teniendo gran éxito en horario de máxima audiencia. Ahora, cuando recuerdo lo nerviosa y agobiada que he estado durante las últimas semanas, desde la vuelta de las vacaciones, casi me rio por lo boba que he sido.
No ha sido para tanto al final, ha sido mucho más fácil de lo que en un principio pensaba que sería. Tantos agobios, tantos minutos perdidos en pensar que no va a salir todo, que puede haber problemas, que no llegamos. Y al final, una semana más tarde todo va sobre ruedas, ya sabemos cómo funciona todo, el gestor de contenidos en el que volcar la información es muy fácíl y ya le he cogido el punto. Tengo unos compañeros con los que trabajar en equipo es una tarea muy sencilla, todo está funcionando.
Al final es simplemente una cuestión de organizarnos, de planificación, de tiempos, de saber con quién tienes que hablar en cada sitio, de buscar la información correcta y tener muy claras las cosas que tienes que hacer.
A veces me sorprendo de lo complicadas que hacemos las cosas el ser humano, algo que puede ser tan simple lo complicamos y complicamos. Yo, que soy capaz de hacer muchas muchas cosas, a veces me desbordo por cosas absurdas, y después, cuando todo salo perfecto, respiro y digo: "anda ruty, como eres...la próxima vez ya sabes...". Pero luego, cuando llega la siguiente vez recaemos y recaemos.
En fin...que voy a seguir subiendo contenidos a la web y a prepararme para una reunión. Ya seguiremos en otro momento.
Imagino que quien haya leído estos días este blog se habrá dado cuenta que estoy algo triste por amor. No es muy difícil saberlo por lo que cuento y cómo lo cuento. Pues sí, en esas me hayo una vez más. Estaba tan feliz de haber conseguido que el hombre que quiero me dijera que me quiere y me ama, que me olvide del resto y me dejé llevar, sin darme cuenta de que eso no es todo, que siempre hay más y más cosas por detrás.
Escribí este texto sobre él hace mucho tiempo, antes de que me dijera que le invadiera y antes de que pasaramos unos días maravillosos en Portugal, y pensaba publicarlo igual en este espacio sólo mío, pero ahora, una semana más tarde desde la última vez que le ví, es cuando creo que hay que publicarlo.
Lo redacté en tercera persona. Espero que quien lo lea disfrute tanto como yo cuando lo escribí:
"Le vio de pie, esperándola mientras fumaba un cigarro y supo que algo iba a pasar, que algo iba a cambiar en su vida porque tenía ese aire interesante y bohemio que ella adoraba. Sabía que esas historias no salían bien, que esos hombres no se comprometían ni se enamoraban, pero no importaba porque siempre tenía esperanza de que las cosas pudieran cambiar. Ella era la eterna enamorada, como siempre decía su gran amiga, una eterna enamorada que no perdía la ilusión en cada una de las relaciones que por su vida iban pasando. Era complicado a estas alturas de la vida pensar que las cosas serían de otra manera. Desde que regresara al mundo de la soltería, no todo había salido como hubiera querido. Es cierto que se había enamorado, o quizá pensaba que era eso lo que la pasaba, pero no habían llegado a buen puerto esos amores.
El amor….. Para ella el amor era algo básico en su vida, era un motor que hacía que las cosas funcionaran mejor. Es cierto que si no lo tenía no pasaba nada, andaba por el mundo, cumplía con sus cosas, sus horarios, pero si el amor de pronto aterrizaba en su pista todo, absolutamente todo iba mejor. El problema venía cuando las cosas cambiaban, entonces todo iba peor hasta que su corazón se curaba y volvía a latir. Ella necesitaba amor, a pesar de que nunca quería reconocerlo, a pesar de que siempre decía que no necesitaba un hombre para vivir, que era autosuficiente e independiente, pero en su interior soñaba con que el amor llegaba, un amor que podía con todo, contra todos, por encima de cualquier cosa. Un amor como el de los libros que leía, un amor como el de las novelas, el de las películas, un amor que le acompañaría en los días y las noches de soledad.
Y allí estaba él, con su aire autosuficiente e interesante, con esa mirada que decía tantas cosas que ni él mismo sabía. Le observó durante todo el tiempo, mientras conversaban, mientras tomaban un vino, mientras escuchaban música, mientras bailaban en la oscuridad de un bar nocturno...El...ella sentía que era él, no sabía muy bien por qué, pero era él. Y de pronto, en medio de aquella noche que ninguno de los dos esperaba que pasara, se besaron, un beso largo, dulce, tranquilo, como a ella le gustaban. Cuando un hombre besaba así sabía que estaba desarmada, y era lo que precisamente sabía que iba a pasar.
Eso fue el primer día, se habían conocido un poquito antes, pero esa fue la primera toma de contacto, y a partir de ese momento siguieron hablando, siguieron conociéndose, siguieron intimando...con recelo, con miedo, con trabas, con barreras, pero siguieron. Creo que a veces los dos sabían que se estaban boicoteando demasiado, pero al mismo tiempo no podían dejar de verse...
¿Qué siento? Siento que me voy hacía el abismo, que es un precipicio, una montaña rusa que sube y baja, momentos de euforia y momentos de pena, de tristeza. Pero es él. Es tan dulce, tan tierno y cariñoso y al mismo tiempo tan seco, tan arisco y tan desagradable que dan ganas de achucharle siempre. El no quiere, se agobia, huye, escapa de situaciones que pueden comprometerle a él y a sus sentimientos, pero luego vuelve, no puede escapar del todo. Yo sé que no es mal tipo, que no hace las cosas con la intención de hacer daño, pero puede hacerlo y mucho. Una mirada fría como el hielo y una palabra hiriente pueden hacer mella hasta en el más optimista de los corazones."
Así es el, con todo lo bueno y todo lo malo, pero si no fuera así no le querría como le quiero....
Acabó de enviar mi resumen de prensa a la empresa, como hago cada mañana, pero este lunes me está matando....¡qué horror! Por eso decido parar y escribir este post.
Vaya mañanita. Me he levantado y he visto que alguien, no se quién, me dado otro golpe en el coche. Pero digo, "bueno, respira que no pasa nada". Tenía que hacerme unos análisis y después de estar esperando, tampoco he podido porque hoy habían decidido que no hacían....Me he montado en el coche y me he dado cuenta que, yuhuuuuu, ya empiezan los coles hoy y los atascos son absolutamente monumentales. Y ahí estoy en medio del atascazo pensando que ya llego tarde cuando el coche de al lado me pita para que baje la ventana. Un chico me dice: "mira que eres guapa, morena". Y yo, me he debido quedar con una cara de boba, porque pensaba que me iban a preguntar algo. Y dice: "que sí, que sí, que llevamos viéndote desde hace un rato y ya le he dicho a este (por el conductor), tio que le voy a decir algo". Y yo no daba crédito cuando el tío va y me dice: "seguramente tienes novio o novios, pero me darías tu teléfono". Obviamente le he dicho que no y va e insiste en darme el suyo, que tampoco he cogido. Pero eso no es todo, me dice "no importa, sé que nos volveremos a encontrar".
Me quedado de piedra, espero no volver a encontrarme con el. ¿Pero en que los hombres ya se levantan con las hormonas revueltas? Uno, en medio del atasco va pensando: "vaya mierda que es lunes", "pues empezamos bien la semana", "ya llego tarde"...pero no en ir pidiendo teléfonos a los coches del al lado....A veces no entiendo a los hombres, trato de hacerlo, pero creo que pierdo el tiempo.
Total, que como era de esperar he llegado tarde lo que implicará seguramente que salga más tarde de lo que debería, aunque eso no es algo raro en mi momento laboral actual. Entro la primera y me voy como todo el mundo o más. Sé que no debería ser así, pero a veces uno no tampoco es capaz de decir que no a ciertos compromisos profesionales que tenemos, aunque no queramos, aunque nos quiten tiempo de otras cosas, pero es así, decimos que sí. A veces no nos damos cuenta de que sólo es trabajo, que hay otras cosas en la vida más allá, pero...
De momento, yo voy a seguir trabajando en esta mesa llena de papeles, de periódicos, de notas con apuntes por todos los lados. Es que me encantan los post-it, que le vamos a hacer.
Espero que tengáis buena semana.....
Escribir me gusta, me relaja, me tranquiliza. Casi siempre lo he hecho, en cualquier papel que tenía, en cualquier lugar y en cualquier momento, de pequeña incluso gané un concuros de poesía en el colegio. Escribir ayuda a poner en orden los pensamientos, a sacar de dentro los sentimientos, a crear historias -reales o no- que dicen muchas cosas.
Escribir...A veces me he olvidado de ello, pero creo que como a casi todo el mundo le pasa, te dedicas a otras cosas, tienes menos tiempo, la vida te va cambiando, pero siempre es bueno volver, aunque sea tarde. Yo creo que no importa el tiempo que pase si finalmente la conclusión es la misma, si tienes que escribir vas a escribir. Da igual el momento, lo harás y seguramente mucho mejor de lo que crees.
Ayer mi amigo Rodrigo entró en este blog. Rodrigo es un bohemio, poeta y soñador y con el que, a pesar de nuestros 9 años de diferencia, siempre hemos conectado. Debe ser porque los dos llevamos el periodismo y la escritura en la sangre. El escribe mucha poesía, y ayer leyó los pequeños textos de este blog. Dijo que iba a escribir algún comentario, cosa que dudo porque él vive en su propio planeta y cuando te dice: "oye, que te llamo en un rato" puede que pasen 3 días, pero hay que perdonárselo porque es Rodri.
Total a lo que iba, que siempre me pierdo entre tanto pensamiento....Ayer leyó mis textos y me dijo: "desde luego Ru, cuando te pones lo petas tía". Es muy muy agradable que la gente que te rodea te diga este tipo de cosas, te animan a seguir en una tarea que no va a ser nada fácil, lo sé, pero que cada vez tengo más clara: ser escritora.
Como ya comenté en otro momento, he ido descubriendo con el tiempo que soy más escritora que periodista. Es cierto que el periodismo también se ocupa de contar historias, pero son historias de otro tipo, no peores ni mejores, diferentes. Yo quiero contar historias, sé que tengo un don para ello, soy una comunicadora nata, desde siempre, y tengo tantas ideas en mi cabeza que a veces da miedo. Tengo tantas cosas que contar y que escribir que a veces no sé por dónde puedo empezar.
Es verdad que da miedo lanzarse a hacer algo, y más si es algo en lo que tienes que implicarte, en lo que tienes que esforzarte, pero también sé, estoy convencida y totalmente segura que va a ser una tarea muy gratificante. Sólo tengo que poner en orden los pensamientos, armarlos y lanzarme, concretar algo que está creciendo en mi interior.
De momento he vuelto a escribir a diario, aunque sea un poquito cada día, aunque a veces sólo me gustaría escribir y escribir, sentarme delante del ordenador y teclear, da igual lo que salga, da igual el tiempo, pero escribir. Eso es bueno, están volviendo la inspiración y las ganas, unas ganas que pensé que ya no estaban y una rutina olvidada. El esfuerzo es mío, es cierto, pero también te lo debo a tí, porque hace poco tú me animaste a que lo hiciera, y sólo puedo agradecertelo, porque has vuelto a despertar en mi esa faceta que estaba dormida.
Ahora sé que no se va a ir, que ha vuelto para quedarse y para que pronto las palabras salgan y salgan, se unan en frases y vayan creando textos. Textos como estos, personales, íntimos o quizá no, pero historias al fin y al cabo. Ya he empezado a crear ese libro o ese minilibro, y no voy a desistir hasta que lo termine. Soy muy perseverante cuando quiero algo, y por supuesto, esto lo quiero.
Hace unos meses una persona especial me regaló un poster que decía “We can do it”. Lo compró en Nueva York, en un viaje vital para él, donde descubrió muchas cosas.
Me lo regaló porque dijo que nada más verlo supo que era para mí, que representaba mucho de lo que soy, y es cierto, creo que podemos, podemos conseguir mucho de lo que queramos o necesitemos.
En estos días, cuando uno echa de menos muchas cosas y cuando los sentimientos se agolpan, miro mi poster y me lleno de recuerdos. Recuerdos de los últimos meses, de cómo es el destino que se cruza aunque no quieras, de todos esos momentos divinos, pero también me lleno de fuerza para seguir, de ánimo y de poder, y además consigo esa energía necesaria para seguir adelante, porque soy un persona optimista, porque soy fuerte y soy una valiente, y cuando quiero algo, lo quiero, me da igual el resto.
Y esa energía y ese mensaje son los que me han animado a buscar piso, y eso por llamarlo de alguna manera porque hay cada cosa.... Me había planteado que la vuelta del verano sería el momento para comenzar a buscar una nueva casa, en la que vivir y sentirme de otra manera. Y ahora, que el verano ya está llegando a su fin, en esas me hayo, como quería. Ya he visto algunas casas interesantes, cosas que merecen la pena pero sé que mi vida va a dar un giro. Se acabaron los caprichos, las quedadas de shopping con mis amigas, las visitas al Starbucks y seguir llenando mi casa de zapatos. Pero bueno, no me importa porque sé que me va a venir muy bien: organizar horarios, volver a cocinar -mira que mi hermana siempre me dice que tengo muy buena mano-, tener un espacio mio, propio, al que cuidar como trato de hacer con mi perreta linda.
Pero madre mía, espero encontrar algo mejor que lo ví ayer por la tarde. Estaba yo con mi amiga Paloma y casi nos da un ataque de risa delante de los posibles caseros. ¿Cómo hay gente que tiene la poca vergüenza de pedir lo que piden por eso? Genial, absolutamente genial, era como estar en el camarote de los hermanos Marx pero con sólo cuatro personas. Tuvimos que convertirnos en tretis para entrar: "cierra la puerta de la cocina porque sino no se abre la otra", "mira que cama más mona, porque es una cama y no un sofá", etc etc etc. Paloma y yo, cuando salimos de ver el piso, ¿he dicho piso?, nos partíamos de risa por la calle hablando de lo que acababanmos de ver. Si invitas a alguien a comer a esa casa lo tienes que hacer por tandas: primero porque no hay hueco, porque si quieres abrir la mesa tienes que quitar la cama, y además, en esa minicocina creo que lo único que cabe es un cacerola pero de las planitas, ¡ojo!. ¡Y encima te dicen que no te preocupes, no tendrás muchos gastos porque no se gasta mucho de electricidad, la casa se calienta rápido!. No me extraña, si pones una vela seguro que tienes que sacar el abanico del calor que te da....jajajaja. ¡Madre mía!
Aunque si vi otro muy bonito, pero caro. No podré ahorrar como había previsto, pero estoy convencida de que si tengo que hacerlo, lo haré. Siempre soy así.....
Por fin es viernes por la tarde en una semana de locura. Desde que comenzó ha sido la más dura de los últimos meses, creo, pero poco a poco todo irá mejorando, estoy segura.
De momento, prefiero hablar de mi trabajo y no del resto de los aspectos de mi vida, es más agradable.
Acabamos de estar casi toda la empresa tomando jamoncito y vinito, entre otras cosas, en un piscolabis preparado como despedida a uno de los directores de departamento. Es grato ver cómo todavía quedan empresas en las que te valoran por el trabajo que desempeñas, pero también por cómo eres. Los jefes han despedido a un compañero agradeciéndole el buen trabajo que ha realizado en estos años haciendo un poco de todo, hablando de su perfección y también de lo buena persona que eres.
Debe ser agradable que uno se vaya a un puesto mejor (en este caso mucho mejor) con ese buen sabor de boca, sabiendo que lo ha hecho bien y que tiene las puertas abiertas para volver si las cosas se tuercen.
Yo no llevo mucho trabajando aquí, pero me gustaría que dijeran lo mismo de mi. De momento ya he hecho un poco de todo, y ahora hago varias cosas a la vez, entre ellas los contenidos de la web de una serie de ficción que se produce aquí. Un nuevo terreno que explorar y que desarrollar. Al principio estaba muy nerviosa -la web se publicó el pasado lunes- y las dos últimas semanas han sido para mí un momento de agobio inmenso que he trasladado a todo mi entorno. Entiendo que mi pobre entorno también se haya visto salpicado por ello, pero a veces me pasan esas cosas, cuando no se cómo va a ser esa nueva actividad, el desconocimiento me hace tener un poco de miedo y el miedo me lleva al agobio. Pero afortunadamente consigo siempre superarlo y hacer que las cosas funcionen a la perfección. Esta vez, como muchas otras de mi vida, trabajé duro para que todo saliera como tiene que ser, y me siento orgullosa de mi misma, porque, a pesar de otros malos momentos de estos días, he conseguido que nada en ese terreno me falle, y eso queridos lectores no lo consigo siempre.
Al final eso es lo que pasa en la vida, hay que tratar de hacer las cosas bien, demasiado perfeccionismo no es bueno (habló la más perfeccionista del planeta, pero bueno), pero si uno hace las cosas como cree que las tiene que hacer, siempre habrá de nuevo una puerta que se abra a tu paso. Aunque es cierto que, a veces, tanta perfección hace que nos volvamos extremadamente estrictos en muchas cosas y con muchas personas, como es mi caso, y queramos que todos y todo sean como nosotros, y eso -queridos lectores, de nuevo- es básicamente imposible de conseguir.
Total, que me voy a plató...pero eso os lo cuento otro día.
Llevo todo el día con una idea en mi cabeza, desde esta mañana cuando venía a trabajar, que no para de dar vueltas.
Siempre escucho la radio en el coche, mientras espero en el atasco, y hoy no me había dado cuenta de la fecha que era hasta que lo han dicho en el programa que habitualmente escucho. Después, leyendo la prensa, todos los periódicos también hablaban de lo mismo: 7 años desde el 11-S. Y de pronto, se me ilumina la bombilla del recuerdo.
Hace 7 años, un día como hoy, yo estaba emocionada, ilusionada, la mar de contenta (como se dice) porque en apenas unos días iba a cumplir uno de mis sueños: irme de nuevo a Estados Unidos a vivir. Estuve allí cuando termine la carrera de periodismo y siempre me había planteado volver y tratar de desarrollar mi profesión en una país como Estados Unidos. El 11-S del 2001 fui a recoger mi billete de avión para viajar a Miami, pasé por mi antiguo trabajo para despedirme y me fui a casa. Ese día viajaba a Extremadura a pasar unos días de fiesta y despedirme de mi familia, ya que el día 17 de septiembre tenía que aterrizar en el aeropuerto de la que sería mi ciudad los siguientes meses. Ya tenía casa dónde vivir, ya tenía mis cursos de Periodismo para televisión y tenía todas mis fuerzas puestas en buscar trabajo en alguno de los medios hispanos que la ciudad acoge.
Pero, viendo el telediario de ese día todas aquellas ilusiones, los sueños, los planteamientos de lo que sería mi vida esos meses desaparecieron. Lo que parecía un accidente se convirtió en uno de los mayores atentados de la historia, todo se paralizó, todo era un caos y yo, al otro lado del océano veía como todo lo que había planificado se evaporaba.
Fueron unos días difíciles, no sólo desde el punto de vista de la tragedia que aquello supuso -obviamente- sino también para mi. Una frustación más, un cambio de planes más....
Desde entonces siempre pienso en volver, en intentarlo otra vez, pero la vida o yo misma hemos ido frenando ese deseo y ese sueño, unas veces por miedo, otras por falta de iniciativa, otras porque no podía ser, otras porque llegó la oscuridad y tardé en salir de ella...Hoy, esta mañana, he pensado ¿cómo hubiera sido mi vida si me hubiera ido desde entonces?: ¿habría triunfado profesionalmente, me hubiera quedado allí, hubiera tenido que volver con los sueños y las ilusiones rotos?
No lo sé porque no lo intenté. Eso es algo que siempre me hace sentir mal, lo tenía que haber intentado, tenía que haber estado allí y comprobar si todo lo que yo pensaba que podía ser sería, pero no lo hice. Sé que nunca es tarde, sé que debería hacerlo, sé que quizá pronto puede llegar el momento de tomar decisiones y montarme en el avión que me lleve a ese otro mundo. Quizá es el momento de romper con todo aqui y comenzar de nuevo allí, aunque a veces la soledad que pueda tener allí me da miedo.
De momento, seguiré pensando en ello.....
Siempre me pregunto por qué cuando uno se siente herido de amor todo lo que te rodea está lleno de él.
En serio, esta tarde iba en mi coche, y mientras una loca no se da cuenta que acaba de empotrarse contra el morro de mi coche -y la policía delante sin hacer nada- enciendo la radio y escucho a Maná diciendo: "no hay nada más difícil que vivir sin ti, sufriendo en la espera de verte llegar....", y se termina la canción y empieza otra, con un estribillo que dice: "ahhh, aaahaa, dime que me quieres...", y así sucesivamente. Rupturas, amores, desamores, idas, venidas....¿Es qué todo se confabula contra una mientras intenta no pensar en ello???????
Es un misterio que siempre trato de descifrar, y que no sé si sólo me pasa a mí o es en general. Gente que se besa, gente que se ama, parejas de la mano....como si todos te estuvieran recordando lo que te pasa.
¡Ay el amor cómo es!Llega sin avisar, te complica, te lleva a las nubes cuando estás feliz y te baja a otro mundo cuando desaparece. A veces uno no sabe qué es mejor, si estar enamorado y dejarse llevar, decidir, elegir, tomar decisiones, lanzarse a lo que venga, apostar, o por el contrario no caer, resistir la tentanción y evitar el sufrimiento posterior, si es que llega.
Yo, en algunos momentos de mi vida, he optado por la segunda opción, no sólo porque es más cómoda, sino porque es menos complicada, es más fácil caminar así por la vida, y más si te han hecho daño antes. Pero, llega un momento en el que te hartas de controlarte, de no sentir, de no disfrutar, de estar enfermo y triste y sales, te vuelves abrir al mundo, y te asomas a la ventana y ves que de pronto, ha dejado de ser gris todo.
Es cierto que uno, si llega ese punto, entra en conflicto y dice: "¿qué es mejor?", pero no es tan sencillo saber qué es mejor o qué es peor, obviamente porque los cambios asustan, pero yo creo que siempre es bueno sentir, pase lo que pase. Yo me niego a recluirme de nuevo, a cerrar las ventanas y no respirar, no puedo, no quiero, ya fuí así una vez y no me gustaba, no era yo....Bastantes normas te pone el mundo alrededor para que también te digan cómo y cuándo ilusionarte.
No, yo prefiero seguir sintiendo y ya veremos que pasa luego.
Es por la noche, estoy sentada en casa delante del ordenador intentando poner en orden mis ideas. Todo se viene de una vez, todo se agolpa y no se por dónde empezar, la verdad. Estoy triste, muy triste, como hacía mucho tiempo que no estaba, pero sé que pasará, necesito curar mis heridas y ver que mañana y pasado y al otro el sol saldrá de nuevo y las cosas pueden ser diferentes.
Sé que algunas cosas pasan en la vida porque tienen que pasar, porque son en ese momento y no en otro, pero cuesta, uno no sabe cuánto cuesta hasta que lo está viviendo. Es un mundo de sentimientos encontrados, de saber que sí, que es correcto, que va a ser bueno para los dos, para que estemos bien, pero por otro lado el tiempo, ese tiempo de soledad sin verte, sin llamarte, sin que estemos juntos como antes, me quema por dentro como nunca.
Sé que te quiero, lo he sabido desde hace mucho tiempo, sé que eres la persona más maravillosa y lo mas bonito que ha inundado mi vida en los últimos tiempos, alguien a quien llevaba tiempo esperando y que pensé que era tan difícil de encontrar. También sé que hay cosas que no he hecho bien, que me he dejado llevar por la pasión, por el amor, por los sentimientos…pero cuando se ama, se ama, o mejor: cuando yo amo, amo.
Es cierto que a veces el amor no es suficiente para que todo funcione, lo sé, pero cuando se encuentra en medio de un mundo de mentiras, de gente que no merece la pena, de falsedades, de cosas que no son, no puedes dejar pasar la oportunidad de vivirlo y luchar. Quizá no hay que vivirlo de golpe, como si el aire te entrara a grandes bocanadas, sino que hay que respirar despacio, poco a poco, tomándolo a sorbitos que permitan ver todo con el tiempo.
Quizá no es suficiente lo que ofrezco, quizá las cosas necesitan un nuevo orden y cuesta, porque todos los cambios cuestan y tienen un período de transición que no siempre es fácil de llevar. Quizá, no sé si será cierto o no, la visión que tengo en estos momentos de tristeza no es la correcta, porque cuando uno está cansado, agotado físicamente, cuando no descansa, las cosas se ven desde una perspectiva equivocada.
Estoy muy triste, ¿cómo no voy a estarlo después de ese día? Y no sólo estoy así por mi, también por ti, por lo que necesitas encontrar y conseguir, por cómo decides llegar a ello aunque no sea la mejor manera. Estoy triste por los dos, por lo bonito que hemos vivido y lo intenso que ha sido en este tiempo, estoy triste por lo que pueda pasar y me muero de miedo, miedo a escuchar lo que no quiero, miedo a que el camino se separe, miedo a que ya no sea yo, miedo a que tus prioridades no cedan un poco, miedo a darme cuenta de que te quiero todavía más de lo que creo, miedo a que, a pesar de tu amor, sigas perdido en el miedo. En definitiva, MIEDO, un miedo que pensé que había pasado, un agobio que pensé ya no existía, una soledad que no debe regresar.
Pero tengo que respetar lo que quieres, porque te quiero, porque si no lo hiciera no te querría, porque lo necesitas y porque aprovecharé este tiempo para poner orden en mi mundo también, para seguir con mi camino y refugiarme como ya lo hecho otras veces.
No creas que no pensaré en ti, no creas que no te echaré de menos, tus últimos besos, tus últimas caricias serán mis compañeros en este viaje de recuerdos, hasta que llegue el momento que nos encontremos en el cruce de caminos del que partimos.
Hoy he vuelto a trabajar. No es que me encuentre del todo bien pero no puedo seguir trabajando desde casa, aquí no lo entenderían tampoco. He llegado, como cada mañana, la primera a esta empresa porque me encargo de realizar un resumen de prensa diario, en el que rastreo e incluyo las noticias que encuentro sobre medios, grupos de comunicación, formatos, estrenos televisivos...Trabajar en una productora te obliga a estar informado de qué hacen los demás y dónde lo posicionan.
Desde fuera puede parecer que leer los periódicos cada día es una pérdida de tiempo, sobre todo cuando el resto de compañeros de otros departamentos te miran como diciendo: "vaya morro que tiene, qué bien vive", pero al final me paso el día rodeada de papeles. Deberíais ver mi mesa de trabajo, periódicos y periódicos, noticias y más noticias. Noticias de lo que hacemos, noticias de lo que se hace fuera, noticias relacionadas con el periodismo, noticias que me interesan...No podéis imaginaros la cantidad de ideas que te da todo lo que lees, la cantidad de señales a seguir en tu vida que puedes encontrar, lo gratificante que es descubrir cada día muchas cosas que uno nunca sabe para lo que le pueden servir.
Hoy me ha llamado la atención unas pequeñas declaraciones de Gabriel García Márquez que aparecían en el periódico El Mundo. El periodista-escritor hablaba del periodismo y de lo que supone esta profesión, aprovechando su participación en el VI Seminario Internacional sobre búsqueda de la calidad periodística, que se celebra en México. "El periodismo se lleva en el alma y es el oficio más bello, algo contra lo que no hay nada que hacer", dijo, añadiendo que "no hay mejor oficio en el mundo que éste", a pesar de que el periodismo de hoy se hace deprisa, los periodistas no pueden pensar mejor lo que escriben, los medios no dan tiempo a sus redactores a que escriban como deben. Dice este premio Nobel que "sufre como un perro" cada mañana cuando lee lo que aparece en los periódicos, por la mala calidad de lo escrito y porque es raro encontrar notas o reportajes que sean "auténticas joyas", y cuando se encuentran uno siempre piensa: "¿quién será este tipo?".
Esto me ha llevado a pensar cuántos compañeros de profesión harán lo mismo cada mañana, sentarse ante lo que escriben los demás para mantenernos informados, tomar un café mientras la textura de las páginas del periódico recorre sus dedos, una tradición que esperemos no desaparezca con la tecnología. Los blogs, los confidenciales, los newsletter, las web...en general Internet se ha convertido en un importante medio de comunicación, es cierto, no se puede negar...pero nunca tendrá el sabor que tiene un periódico. Como dice García Márquez: "escribir sale del alma, otros medios son aparatos, son máquinas", aunque esa vida de los periodistas de antes haya desaparecido, cuando "sufrían tanto que tenían que emborracharse todas las noches".
"Ahora los periodistas ya no tienen tiempo para escribir", apunta, y por eso se dedicó a escribir libros. ¿Será eso lo que tenemos que hacer?, ¿escribir libros?, ¿historias para que otros las lean?.
He de reconocer que me he sentido identificada con sus palabras, y es cierto que yo, como él, llevo el periodismo en el alma, pero desde hace tiempo, desde que dejé de estar perdida, me he dado cuenta que quizá soy más escritora que periodista, y que la idea de escribir un libro lleva tiempo latente en una parte de mis pensamientos.
Quizá ésta sea una de esas señales que uno necesita para dar el salto. Ahora la cuestión es: ¿seré capaz de darlo?.....
Hoy me volví a levantar con fiebre, como ayer, y por eso esta vez me he quedado trabajando en casa. A veces creo que de lo responsable que me pongo soy medio boba, por que ¿alguién conoce a otro que esté enfermo y trabaje desde su casa?
Sé que las nuevas tecnologías y el denominado teletrabajo lo permiten, pero...no se puede ser así. Yo trato -y últimamente me he acostumbrado- de ver el lado positivo a todo lo que me ocurre, y en realidad esto es una manera de entrenarme para que, en algún momento determinado y no muy lejano, pueda desarrollar mi carrera desde casa. A veces, es cierto, que he rechazado serlo pero al final siempre vuelvo, es como un círculo, es lo que adoro en la vida, escribir, da igual el soporte y el medio, al final se trata de ello y es lo que permite que los demás también formen parte de tu vida.
Muchos os estaréis preguntando qué ha pasado con mi vida en este largo tiempo de ausencia. El año 2007 fue un año complicado, lleno de ciertas tensiones, pero como dice mi "pepito grillo particular", cada tensión tiene su resolución. Mi último post, antes de este período de sequía, se centraba en la búsqueda de empleo.
Después de mi ruptura amorosa, como todos sabéis, fue difícil armar el puzzle (todavía algunas piezas parecen no encajar) pero decidí que eso no podía terminar conmigo ni con mis sueños, el esfuerzo fue tal que a veces me olvidé de dónde estaba y quién era, pero poco a poco volví a recorrer el camino que hacía mucho tiempo me había marcado, como yo digo: me fui encontrando. Dentro de ese reencuentro tenía que poner en orden cuerpo y mente, y conseguí encontrar un trabajo que no tenía nada que ver conmigo ni con mi profesión, pero que me ayudo a volver al mundo real, a un mercado laboral que desconocía.
Aprendí tanto que ahora me alegro de esa etapa: horarios, responsabilidad y buen hacer siempre iban conmigo, y sobre todo porque me hizo ser humilde y aceptar las cosas como venían, así como a asumir las decisiones que había tomado.
Todo iba rodando hasta que una tarde se paró. Tuve un accidente de coche en una de las vías de circunvalación de la ciudad y tuve que parar, recuperarme de nuevo y seguir. Acababa de dejar un trabajo ese viernes para dedicarme a otro el lunes, y no pudo ser, pero volví a acostumbrarme, no sin esfuerzo.
Siempre he pensado que todo, absolutamente todo, pasa por algo y creo que ese accidente era el elemento que me faltaba para darme cuenta que ya estaba preparada para ser periodista de nuevo. Y un día, seis meses después de haber enviado mi currriculum, recibí una llamada: necesitaban una periodista que se encargara de la prensa del departamento de eventos de una gran productora. Después de tantos noes pensé que no perdía nada por acudir a la cita, había que intentarlo. Vamos que si lo intenté, tanto que tres días más tarde formaba parte de un equipo ya creado. Me hice un hueco y comenzé a lo grande, convocando medios, redactando notas y dossieres de prensa, aprendiendo tanto y dándome cuenta de que soy capaz de sacar adelante cualquier cosa que me proponga.
Ahora, casi un año después, formo parte de otra productora más importante todavía, me he realizado como profesional, estoy poniendo en práctica todos los conocimientos que he ido adquiriendo en estos años y cada vez diversifico más mis capacidades. A veces me agobio, creo que no puedo con todo y me cuesta incluso levantarme, pero otros días miro a mi alrededor y me doy cuenta que soy una afortunada, vivo de lo que quiero y de lo que amo, quizá no sea al 100% pero ¿quién consigue el 100%? También se que esta es una etapa de transición, un paso más en ese camino de encuentros y desencuentros pero que al final dará forma a quién soy y qué quiero.
Imagino que no soy la única, que habrá muchas mujeres que hayan estado o estén en la misma situación, porque al final este blog no es sólo mío, es la historia de mujeres, mujeres que piensan, mujeres que sueñan, mujeres que viven, que sufren, lloran, rien, se divierten y que siempre están ahí...
Para todas ellas, para las que están y las que estuvieron, para las futuras y las que aportaron de todo…podemos conseguir lo que nos propongamos, seamos o no mujeresde30.
Hoy es 1 de septiembre, las vacaciones están casi olvidadas y empieza un nuevo curso, todo vuelve a la normalidad y de pronto, después de tanto tiempo, he vuelto a escribir en este blog.
Quizá ya nadie me lea, quizá ya nadie se acuerde de aquella mujersolterade30 que rellenaba con tanto esmero este blog, pero siempre es bueno volver a escribir, y ahora, después de muchos intentos, de muchas ganas, de muchos sies pero noes, aquí me encuentro. Son cerca de las 12 de la noche de este lunes, un lunes que supone un regreso a un mundo del que aprendí mucho en aquellos días de escritura, y que me dio mucho más. Me acompañó, me hizo regresar a un mundo del que me había perdido, me ayudó a reafirmarme en algunas cosas que en algún otro momento contaré. Ese gran mundo que son los blogs.
Siempre me he planteado este espacio como un diario en el que no me importaba abrir mi corazón al gran océano que es Internet, en el que no me importa que los que lo lean me vean como soy, quizá el que no estemos cara a cara, y sólo quizá, hace que uno se relaje y se olvide que está abriendo su corazón al mundo.
Quizá queridos lectores os esteis preguntando qué habrá sido de mi vida, qué he hecho en este tiempo, si he encontrado trabajo, si he encontrado el amor, si seguiré siendo esa mujersolterade30yque -algo imposible porque ya he pasado de los 30, obviamente- y tantas otras cosas. Sólo espero que volvamos a retomar aquella relación que manteníamos, aquella intimidad reflejada en comentarios que llegaban a mi buzón de correo electrónico y que siempre que podía contestaba, porque al final de lo que se trata es de crear comunicación.
En este tiempo de ausencia, de reorganización de vida, de trabajo, de nuevas amistades y actividades han pasado muchas muchas cosas desde el último post, cosas buenas y no tan buenas, pero siempre es bueno que las cosas ocurran, sean de la manera que sean. Ahora siento que soy una mujer más madura, más serena (aunque con ciertos puntos de locura, transitoria eso sí), estoy feliz, soy una buena profesional con muchas iniciativas, respetada y tenida en cuenta en una importante empresa de comunicación. Pero quizá, lo mejor de estos últimos meses, y que os contaré más detalladamente, ha sido que una persona especial ha aparecido en mi vida, inundando mi mundo de cosas buenas y con quien recuperar la ilusión y las ganas de hacer muchas mas cosas.....
.....pero eso ya pertenece a otro post.
De momento, sólo puedo dar las gracias a los fieles seguidores de aquel momento y dar la bienvenida a los que desde hoy se sumen a la lectura de este blog.
La mujersolterade30y...tantos ha vuelto.
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