El día después
12.12.05 @ 10:59:41. Archivado en Algunas cosas de mi vida
Estoy absolutamente destrozada. El sabado fue la famosa cena de chicas navideña, ¿recordais?, pues si, pero cada día me doy cuenta de que estoy más mayor porque he necesitado dos días, ¡sí, dos días!, para poder recuperarme de la noche. Al final fuimos a un restaurante con karaoke y discoteca aquí en Madrid, fue divertido, pero como siempre tuve que tomar yo la decisión. La verdad que es algo que no entiendo muy bien, debe ser que mis queridas amigas piensan que como me paso la vida de sarao en sarao me sobra el tiempo,....pero vamos, que no me quejaré porque resultó bastante bien.
Ahí me veis, desde la siete de la tarde –la cena era a las diez– en plena faena de "restauración", que si me arreglo el pelito, que si el maquillaje, y a eso hay que sumarle toda la semana de pensar qué te pones, si te compras algo o no...vamos, las cosas normales que hacemos las mujeres ante los eventos sociales.
Una vez lista y con la llegada de dos amigas a recogerme decidimos lanzarnos a la calle en busca de ese preciado tesoro que es ver una luz verde a lo lejos en la distancia, es decir, un taxi, cosa complicada a ciertas horas en esta ciudad. Ahí estamos, pasando frío en una esquina y esperando que pase la preciada luz, mientras la gente que pasa por la calle nos hace un gran repaso y se asombra...no se muy bien de qué. La verdad que es algo que siempre me ha llenado de curiosidad, ¿tan raro es ver a un grupo de mujeres arregladas un sábado por la noche esperando un taxi, y más en épocas como estas de Navidad? Pues es que te miran con los ojos como platos como si en su vida hubieran visto a alguien con tacones y el ojo pintado, ¿o no?.
Por favor, si alguien conoce el resultado de este enigma dejo las puertas abiertas para que me lo resuelvan...
Finalmente llegó un taxi, ya estabamos entrando en período de congelación y pensando que llegabamos tarde, pero llegamos, y como siempre nos tocó esperar. ¿Por qué cuando a alguien le dices una hora –siempre adelantándola por lo que pueda pasar– se la saltan a la torera y llegan cuando quieren? Ahí estamos las primeras, esperando mientras tomamos algo mirando el reloj con la sensación de ser medio bobas. Se abre la puerta...¿serán, no serán? Pues no, no son, asique seguimos hablando mal de ellas; de nuevo la puerta, tampoco, esperamos a la tercera: si, esta vez si son, llegan por tandas pero llegan.
Ha llegado el momento de tomar asiento. Yo, obviamente, estoy emocionada porque me encantan las cenas y los eventos sociales, y si encima es con karaoke, más todavía. Comenzamos la cena, los entrantes, la ensalada, y ahí está, surgido de la nada mi tesorocanciones para elegir la que más nos guste. Si, como podeís imaginar fue bastante complicado elegir una canción que diera gusto a todo el mundo, y la verdad no lo entiendo mucho porque luego las que decían "esa, esa es la que quería yo", ¡¡¡¡¡NO SUBEN A CANTAR!!!!!
Llegó nuestro momento de gloria, el Dj's nos pilló por sorpresa porque nos coló la canción y ahí estamos Ana y yo en pie tratando de arrastrar a alguna de estas rajadas al escenario, al final subimos tres a cantar una canción "muy moderna": "Desde que llegaste sólo vivo cantando, je!, vivo soñando, je!, vivo cantando, je!, pero me preguntas que tu amor hasta cuando, podré llevarlo muy dentro de miiiiii!!!!!!!". Antigua, si, pero fue divertidismo, nos montamos una estupenda coreografía, con palmas, levantamiento de piernas, y pusimos al salón en pie....Si es que tenemos un encanto especial, que le vamos a hacer, jajaja.
Yo pensaba, que según fuera avanzando la cena, por los efectos que hace el alcohol en la deshibición se animarían a subir más, pero no, llegó nuestro segundo momento de gloria y ahí volvemos a estar las mismas tres pero esta vez acompañadas de Nati. ¿La elección?: una del Duo Dinámico, "Resistiré", ahí si que "nos comimos el escenario" (palabras textuales de Nati!!!).
Llegados los postres y los brindis, ahora que lo pienso fueron bastante más cortos de lo habitualmente suelen ser, el estado de embriaguez de algunas ya era claramente visible, y las risas abundantes asique decidimos pasar la prueba de fuego: el baile. Casi todo el mundo de la cena se quedaba a tomar, por lo menos la primera, allí mientras movíamos nuestros espectaculares cuerpos a ritmo de reggaeton. Que si un movimiento sexy para arriba, un movimiento sexy para abajo... Nos lo pasamos genial porque estabamos animadísimas y divertidas, paso que viene, paso que va, coreografía por aqui, coreografía por allá (oye, que hasta se unieron a ella ¿eh?), risa que viene y risa que va....debíamos ser el centro de atención pensando que estabamos algo "contentillas", pero tan poco era para tanto, os lo puedo asegurar.
Se arrima uno, y de pronto te das cuenta que va haciendo la ruta para ver quién es la que más caso le hace y así dar un poquillo la brasa, el primer sentimiento de sentirte alagada se convierte en una sensación de "da lo mismo ocho que ochenta". Al final, sólo ligó Nati, si, las demás nada de nada y yo ahí pensando: me he entaconado (8,5 cms de altura), me he "endorado", "enrejado" (= medias de rejilla), me he puesto todos los brillis posibles, me he ido de tiendas, voy monísima para nada....ni siquiera un pequeño y conciso piropo, como decía Joana: "para que venga la Nati ahí vestida de mercadillo (es una forma de hablar) y sea la que ligue algo"...Asique he decidido que el próximo día ni me peino ni me maquillo, lo juro.
Ahora, me queda la duda: ¿seré capaz de cumplir el reto?
Feliz semana resacosa despues de largo puente!!!!!!!!!
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Ruth Martín
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