El blog de Rosa María Rodríguez Magda

Las revueltas árabes y la democracia

07.04.11 | 10:25. Archivado en Autor, política, internacional

La democracia no es solo un plebiscito. Es un sistema que garantiza las libertades de un pueblo, establece cauces representativos para la elección de su gobierno y se fundamenta en la vertebración de una sociedad civil, instituciones y usos estructurados democráticamente.
Viene esto a cuento del empeño de las sociedades occidentales por extender la democracia a los lugares del planeta donde ésta brilla por su ausencia. Y las acciones expeditivas que a veces toman sus gobiernos, como fue el caso de la intervención en Irak y lo es ahora la de Libia.
Dos falacias pueden empañar la visión del proceso.
Primera, la multiculti: la democracia es un invento occidental y no se puede aplicar a todos los países. Este razonamiento puede aducirse en contra de toda injerencia humanitaria –no tengo claro que el caso de Libia lo sea- , y en cualquier modo cierra los ojos ante la conculcación de los Derechos Humanos con la excusa de la diferencia cultural. Sí, la democracia es un invento occidental, pero ello no significa que sea relativa. O hay democracia o no la hay, punto. O se respeta la libertad y la igualdad de los ciudadanos, o estamos ante una forma más o menos suave, más o menos oculta de tiranía. Y la separación de la religión y el estado, la libertad de creencia y opinión y la igualdad entre los sexos, por solo citar algunos postulados básicos, van siempre en el paquete.
Segunda, la democracia se logra cuando el pueblo manifiesta su voluntad en las urnas. Bueno, pues sí y no. Lo anterior es una condición necesaria pero no suficiente para la democracia. Ésta, como pretendía sintetizar al comienzo del presente artículo, debe ejercerse en el marco de un ejercicio de las libertades.
Quisiera que reflexionáramos sobre ello, y sobre el fácil deslizamiento hacia su conculcación, a la luz de tres citas:
“Las ideas reinantes son las ideas del que reina”, Fernando Savater.
“¿De que sirve la libre emisión de un pensamiento esclavo?”, Antonio Machado.
Y finalmente la afirmación puesta en boca de un autarca en una novelita de Terry Pratchet: “Un hombre un voto, el hombre soy yo y el voto el mío”.
La libertad requiere de un pensamiento crítico, pero éste solo se logra por medio de la educación y el propio ejercicio de las libertades, de otro modo únicamente se piensa aquello que se nos ha inducido a pensar. No se puede pretender que la gente emita un voto razonado cuando no se tiene información ni formación o se es presionado. Claro está que éste es un elemento de distorsión que se debe asumir, pues no sería legítimo negar el acceso a la democracia a un grupo con el pretexto de que “no está preparado”, lo que no implica que no debamos constatarlo a la hora de inferir resultados.
Por otro lado, en una sociedad sin pasado democrático, los movimientos insurgentes, civiles, e incluso los partidos que han debido exiliarse no han tenido la posibilidad de organizarse para competir en igualdad de condiciones con otros sectores instalados. Garantizar la democracia es garantizar unos cauces y tiempo para su consolidación.
Finalmente la democracia no se consigue con el resultado de una votación, es además el compromiso de mantener en el ejercicio de gobierno los valores democráticos. Un grupo no se puede servir de la democracia par acabar con ella. Baste recordar que Hitler llegó al gobierno por las urnas. La legitimidad democrática no la da solo la forma de acceso al poder, sino cómo se ejerce.
Todas estas consideraciones deberíamos tenerlas presentes a la hora de apoyar o enjuiciar las revueltas que están sucediéndose en el mundo árabe. La alianza entre el ejército y los Hermanos Musulmanes en Egipto no parece una buena señal; el retorno del hijab en Túnez, tampoco; el apoyo yihadista a los rebeldes en Libia, menos aún.
A todo esto, algo importante de lo que nadie parece haberse percatado: en las manifestaciones no se pedía democracia.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Libertcché 25.11.11 | 01:50

    Mientras la religión, siga erigiéndose como la justicia que condiciona el código civil y penal del mundo musulmán, me temo que por muchas revueltas, que tengan los países árabes, no van a ninguna parte.

    Y en el supuesto que consiguieran conquistar algunas libertades y valores democráticos, será renunciando previamente a buena parte de los contenidos y dogmas Islámicos. Es decir, los avances que hayan podido alcanzar algunos países, como Túnez y algún otro, sigue siendo una pantomima, y un fraude democrático, se mire por donde se mire.

    En síntesis, perdemos el tiempo analizando las revueltas, consecuencia del hambre y la miseria, más que de reivindicación de libertades y democracia.

  • Comentario por YABO EBUERA 08.04.11 | 02:13

    "La democracia es un sistema que garantiza la libertad de un pueblo", afirmo que sí. Pero no nos olvidemos que hacía décadas que en el mundo árabe existe el "techo de cristal" en la política. Con los revueltos actuales, solo conseguirán una " democracia maquillada". Mire hasta qué punto un mandatario no acepta la modernización occidental de su esposa.
    "No se puede pretender que la gente emita un voto razonado cuando no se tiene información ni formación o se es presionado."Justamente lo que sucede en muchos paises africanos especialmente GUINÉA ECUATORIAL. ¿ Hasta cuando debemos mantener la boca callada y no poder expresarse libremente sin temor a ser fusilado? El mundo tiene muchos problemas y necesitan dirigentes muy serios para solucionarlos...

Domingo, 19 de noviembre

BUSCAR

Editado por

  • Rosa María Rodríguez Magda Rosa María Rodríguez Magda

Síguenos

Hemeroteca

Noviembre 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930