Querido José Manuel
La presión que ha sufrido Juan Masiá desde el primer post que publicó hasta el último da para un trabajo de investigación sobre las patologías que afectan a la comunicación en una (esta) sociedad religiosa.
He estado pensando qué podría escribir para afrontar esa marea de odio que se nos viene encima.
Como sabéis, el segundo fin de semana de julio convoca desde hace seis años a quienes deseen gozar una noche de verano soñando despiertos, en un lugar de Málaga: Mollina. Se llama Talithakum y es la muchacha que después de despertar, ya no volvió a dormir (Mc 5, 41). Es esta noche, del 11 al 12.
Éste es el mensaje de Antonio Monescillo que acabo de leer:
"Hola
Pepe Padilla se hizo presente en espacios como Justicia y Paz, Encuentros de Artistas Cristianos, Reflexion Eclesial Plural, Casas para la Comunion y la Vida, comunidad Pueblo de Dios, NAO, Espacios Todos Uno...
A Pepe le sobrevino un cancer y en poco tiempo ha minado su físico. Ayer sábado falleció. Estará en el tanatorio de San Isidro hasta mañana que lo enterraran a primera hora. Esta tarde a las 20:45 en la capilla del mismo tanatorio de San Isidro habra una misa sencilla.
El conocido pasaje de 1Re 3, 16-28, el juicio salomónico, puede servirnos para analizar la realidad de la educación en España, comenzando por replantear el desarrollo –o subdesarrollo- de la libertad religiosa, junto con los demás derechos humanos, sociales y laborales. Alguien se preguntará, aunque sea desde el cielo, a qué se deben hechos diferenciales como los siguientes.
Querido Dios
Te habrás enterado de que el Tribunal Supremo ha rechazado el alegato por la objeción de conciencia contra el área de Educación para la Ciudadanía, junto con las muy genéricas orientaciones curriculares del MEC. Comprendo que las personas resistan activamente a la injusticia. Fui objetor al servicio militar, aunque promovía el servicio social como alternativa. Pero la estrategia de convertir la sociedad en un tablero de ajedrez entre dos bandos ilusorios se ha convertido para mí en una cruz objetiva.
Aunque no eres el supremo controlador de este universo creado libre, no se te escapa ninguna de nuestras angustias. Por ejemplo, el veto contra muchos cristianos que estamos dando el callo (quiero decir, en nuestras propias manos), para que el Evangelio no se convierta en tema exclusivo de la arqueología medieval. Nos pesa una tonelada. Nos impide encontrar trabajo en tu viña, dicho sea en sentido katholiké, porque la viña de la parábola es toda la humanidad.
Me refiero a ambos ajedrecistas en esta penosa Tabla de Flandes. No puedo dar clase de religión porque me han reducido el horario, como si fuera un peligro social, en vez de un área de conocimiento fundamental. No puedo enseñar Educación para la Ciudadanía, porque es cosa de "los otros" (Amenábar). Impuro, confuso, laico.
Después de unos cuantos años, ha salido lo nuevo de Brotes de Olivo.
Como sus anteriores producciones, la música se ofrece gratuita a quien desee descargarla, copiarla, difundirla por cualquier medio: http://www.brotesdeolivo.es/
Esa práctica tan distinta a lo habitual es acorde con el testimonio ofrecido por sus miembros en la comunidad Pueblo de Dios, a pesar de nuestras contradicciones: acogida personal, búsqueda de la unidad entre todos los seres humanos, apertura radical al Misterio, escucha de la Palabra viva que habla de Dios en la Biblia y en cada persona creada a su imagen. Brotes es lo que anuncia: no una maceta adornada, sino un árbol con muchas historias de vida y muchos renuevos. Una familia de trece hijas e hijos, decenas de nietos, primeros bisnietos. Quieren cumplir la parábola, y lo harán con la vida del Espíritu.
Una película del director Amos Gitai, Free Zone, comienza cantando una parábola rabínica (Khad Gadya, חַד גַדְיָה , "El corderito") en la voz de Chava Alberstein, mientras la protagonista llora desconsoladamente:
“Mi padre lo compró por dos perras,
el cordero, el cordero
Así lo cuenta la Hagadá
El gato estaba al acecho
se lanzó sobre el cordero y lo devoró
El perro estranguló al gato
que devoró al cordero
que mi padre compró
Lo compró por dos perras
el cordero, el cordero"
Nunca había estado tan cerca. Y eso que me impidieron asistir al parto. Era una cesárea inevitable.
Pero todas y todos estamos convocados a sentir que alguien nace.
Mi enhorabuena a los jesuitas por la valentía de su elección. Bendiciones para las decenas de miles que confían pasar su vida en compañía de Jesús. Yo, también.
No es el lugar ni el momento para resumir la historia de la Compañía. Pero sí de agradecer lo que he aprendido junto a algunos de ellos. El acompañamiento –antes dirección espiritual- a cada persona, creyente o llamada a serlo, es un arte que se adquiere en el diálogo del profeta, orante, contemplador activo, con Jesús, a través de Jesús con el Padre y a través del Padre y de Jesús con el Espíritu de Dios-a Amor.
Amamos como somos amados/as. Somos fieles en respuesta a la com-paciente fidelidad de Dios-a. Enseñamos a ser libres en la medida en que recibimos gratuitamente la libertad divina a escala humana. Buscamos la justicia en la sociedad y en el planeta globalizado porque no dejamos de comprometernos con el reinado de Dios-a en cada persona concreta: la capacidad puesta al servicio de la vulnerabilidad, la ventaja convertida en puente para el desarrollo de otras personas, la debilidad y la impotencia asumidas en esperanza para que Dios-a inter-actúe. No es resignación. Aprendemos de Jesús.
La relación entre las religiones y el Estado sólo era directa –y todavía lo es- en regímenes totalitarios que prescinden de las personas como tales para ejercer sobre ellas su derecho exclusivo a decidir. Es la doctrina pseudocatólica de Carl Schmitt, pero también la de sus contemporáneos en la Unión Soviética.
El poder total se autorrepresenta mandando, sin tomar en consideración la conciencia ni la situación vital de quienes deberían resignarse a ser súbditos e instrumentos.
En el marco político de monarquías absolutas, dictaduras o democracias orgánicas, al igual que en el marco económico de aquellas empresas que tratan a sus trabajadores como máquinas programables, el poder ejecutivo y el poder religioso pueden coincidir u oponerse, sin que la sociedad civil tenga nada más que hacer excepto asistir a la pugna entre rivales miméticos que aspiran a dominar el mundo. No es ninguna exageración. Es un peso plomizo como el manto del ciego de Jericó.
En una sociedad abierta, incluso las tomas de postura francamente irracionales pueden servir para enfocar un tema de discusión y provocar un aprendizaje a través del diálogo. En este caso, hablamos de las vulnerabilidades y necesidades de todas las familias, sin excepción.
El modelo de familia sagrada a que nos remiten los “evangelios de la infancia” de Jesús es un testimonio de que sus orígenes no se corresponden con ninguna ideología excluyente. Aún más relevante nos resulta hoy que la familia de Jesús sería considerada “impura” por sus contemporáneos… y, desgraciadamente, por quienes la utilizan como un prototipo edulcorado de lo que nunca fue.
La vulnerabilidad de María embarazada bajo las leyes del honor y la vergüenza en una cultura mediterránea tradicional, que otorgaban poder al varón para repudiar, castigar y matar a una mujer bajo sospecha, son superadas por José –según el relato de Mateo- gracias a una intervención divina. En nuestra época, ¿quiénes hacen las veces de “mensajeros celestiales” para que abramos la conciencia a la realidad del amor oculto y reprimido?
Ana le dice a la vida que no sea muy corta.
Yo le digo: Las relaciones de amor no deberían dejar mal sabor de boca. Es una de mis preocupaciones fundamentales: que nos demos muchos motivos para la alegría.
Ana dice que Jesús es la vida por antonomasia. De quien se despliega todo. En forma de tiempos, personas, cosas que pasan. Los que nacen, mueren, se enamoran. Los que se curan. Los que salen de la cárcel.
¿Qué le dice la vida a Ana? Que es una campeona.
Como estos dos poetas -que siguen-.
Como todo el mundo, lo que pasa es que algunos no lo saben.
Nuestra tarea es compartir los carismas y cuidar los brotes.