No hace falta ser Almodóvar para descubrir que la generación que pasó por los colegios religiosos durante los años 50-60 del pasado siglo tiene traumas que contar. Basta con tener amigos entre cuarenta y sesenta años. Lo cierto es que los niños traumatizados no se limitan a un tipo de centros, es decir, a los confesionales. Bajo el cielo nacional-católico, todo dios/diosecillo se creía con derecho a abusar de su autoridad.
Por eso, a quienes habría que recordar con imágenes, documentos y actos públicos es a los buenos maestros y, sobre todo, maestras.
Estoy seguro que a la mayoría de las personas este dilema les parece absurdo. Ambos elementos no se anulan, sino que se conjugan. Sin embargo, el diálogo entre partidarios y contrarios al aborto, sean creyentes o no creyentes, todavía no ha escapado de esa trampa.
Una película del director Amos Gitai, Free Zone, comienza cantando una parábola rabínica (Khad Gadya, חַד גַדְיָה , "El corderito") en la voz de Chava Alberstein, mientras la protagonista llora desconsoladamente:
“Mi padre lo compró por dos perras,
el cordero, el cordero
Así lo cuenta la Hagadá
El gato estaba al acecho
se lanzó sobre el cordero y lo devoró
El perro estranguló al gato
que devoró al cordero
que mi padre compró
Lo compró por dos perras
el cordero, el cordero"
Vayámonos a las montañas
Hagámonos paganos (es decir, campesinos)
La ciudad está condenada
por contaminar al ser humano
con el estrés, el miedo al paro
la ausencia de una política pública de vivienda
Detengamos el cambio climático
representando pastorellas
y recitando bucólicas
mientras la derecha más conservadora
de los últimos treinta años
celebra que hayamos echado
al cesto de las herejías
la mitad de los derechos: económicos, sociales
globales, la fraternidad y la igualdad
Nos queda la libertad
de confundirlo todo por un puñado de votos
Metamos la cabeza en la arena
Paladeemos la ceniza
Disfracémonos de locos para sobrevivir
de estos tirones a contramano
Suene la zampoña
Bailen obispos con candidatos
Trasvasemos el agua en cubitos de hielo
Rompamos el corazón
del españolito que viene
al mundo
le guarde Dios
Estoy asomado a los umbrales
de unas puertas que me tocan
Miro sin vivir caer las hojas verdes
que cortamos de los árboles latidos
Se descuajan los brazos que abrazaban
Cruzan las piernas que sabían nadar
sobre un madero que era barca
Las pinchan con muchas agujitas
de estar quietas hasta que estén clavadas
No, todavía
No es otoño en el desierto
Es la estación sin término
hasta que despierte
el prójimo futuro
la hermana quién
Quién será el desierto próximo
No el árbol verde rodeado
de púas, estacas, pistolas
rivales indiferentes a la vida
No puede ser
Será mi arma seca, mi desierta paja
que arde cuando menos se la espera
sin esperanza, ni carne, ni ramas
Serán los rostros de la mueca repetida
ante todas las cámaras heladas
las manos que atan a otros cuerpos
Será que no vemos lo que podemos
y la nada que hacemos con los pies
Será que la miseria está aquí dentro
empozada
hasta que abra los ojos rebosantes
los brazos reprimidos
la caricia sustituida por hachazos
Mientras tanto, miles
miles de seres
se balancean
en la esquina del sur, mirando al norte
en medio del desierto
entre Argelia y Marruecos
entre la muerte y la vida
entre la memoria eterna
y el olvido
España es un pequeño país que envejecía demasiado deprisa hasta que recibió a cuatro millones de migrantes, mientras el gobierno los acusaba de delincuentes. Dentro de poco, esos/as obreros/as que han construido la M-30 y extendido las redes de metro y de solidaridad hasta las ciudades del sur de Madrid, que pueblan los restaurantes de las playas vestidos de blanco y detrás de las barras, podrán decidir el futuro de ese pequeño país, España.
¿Está España corrompida por el deseo de ciudadanía y por las uniones permanentes de homosexuales? ¿Será posible que formemos a una generación de jóvenes en los derechos humanos como una ley muy superior a la del Sinaí sin que a nadie le rechinen unos colmillos viejíiiiiisimos? Dios-a no se resigna al patriarcado ni al imperio, ni aún menos al segundo imperio.
No puede ser
Puede que algunos murieran de infarto
al contemplar los homicidios de tantas involuntarias víctimas
Puede que las armas disparen solas una vez que aprendieron a matar
por las noches, bajo el influjo de la atracción lunática
en el Mar de la Impunidad, en mitad de la tiniebla
antes que existiera la palabra
Estoy impresionado por la pluralidad de opiniones acerca de sucesos cotidianos en la maraña de blogs que certifican la libertad de expresión en las Españas. Pero siento que nos falta diversidad, matices, argumentos.
Se condena e insulta a de Juana Chaos con una polifonía de ruidos malsonantes e incluso hay quien dice que la mayor alegría de su vida no es que le nazca una hija o que el ejército de USA comience a pensar el plan de retirada tras el medio millón de víctimas que ha sembrado en Irak, sino el hecho de que a ese hombre desintegrado y sin luces que se está muriendo lo dejen encerrado, a ver si la endiña.
En otro orden, surgen expertos en la realidad social de Alcorcón que describen el clima apocalíptico de miedo al robo provocado por un Ente Que Viene de Fuera. Ya no sabemos ni a ciencia cierta ni a incierta si son latinos, eslavos, malteses. Como decía un amigo, lo más seguro es que aquello del sábado pasado fue una pelea de macarras.
El Caos de Juana está invadiendo el espacio público contra la racionalidad comunicativa.
Erika Zamora, ex-estudiante de la UNAM, fue absuelta de sus cargos por pertenecer a banda armada y liberada el 2002, después de cuatro años sometida a torturas para autoinculparse, sujeta a amenazas y presa en penales de alta seguridad. Optó por la huelga de hambre. Por fin se atendieron las declaraciones que hacía cuando no era presionada. Ella estuvo en el pueblecito de El Charco, Guerrero. Estaba en la escuela donde fueron asesinadas once personas por el ejército. Pero fue un montaje que todavía nadie ha querido aclarar.
Erika sigue trabajando en defensa de los derechos humanos con el arma de su experiencia.
Digna Ochoa, abogada del PRODH. La encontraron muerta por dos disparos. Estaba comprometida en varios procesos para la defensa de los derechos humanos en Guerrero. Después de la primera denuncia, se pretendió convencer a la red social de que había sido un suicidio. Pues bien, al cabo de cinco años, la LIMEDDH cuestiona gravemente la interpretación oficial. Lo que parecía evidente los primeros días posteriores al asesinato, puede volver a serlo.
¿Cómo ha estado Erika después de recuperar la libertad?
No quiero pistas en que bailen mis terrores
ni jugar a matar con balones de hierro
No quiero hundirme en el lodo que dejasen
pies indiferentes al pisar los cuerpos
No me olvido que algunos tienen todos
los derechos y otros buscan focos
con que iluminar su risa, su angustia
su falta de horizonte, su penumbra´
cuando aún tenemos la vida por delante
Querido Mig:
Han pasado tres semanas desde el último atentado de ETA.
Los fantasmas juegan con el azar como si fuera la ley, su ley. Pretenden ser instrumentos de un orden superior que se impone contra la eventualidad de los vivos: dos trabajadores ecuatorianos en medio de un parking repleto de coches en la flamante Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. La T-4 ha seguido su ritmo después de la catástrofe. Pero las dos víctimas velan esperando la hora en que los fantasmas dejen de hacerse la guerra para que aparezcan sus rostros a la luz de todos los corazones.