La disputa entre laicismo e integrismo es un juego endiablado que consiste en no escucharse mutuamente, el cual sólo beneficia a la irracionalidad; o sea, a nadie. Acabo de hacerlo patente con argumentos sobre el campo de la educación en España. Pero hay otros dos ejemplos que están al cabo de la calle: la influenza y el condón.
La relación entre las religiones y el Estado sólo era directa –y todavía lo es- en regímenes totalitarios que prescinden de las personas como tales para ejercer sobre ellas su derecho exclusivo a decidir. Es la doctrina pseudocatólica de Carl Schmitt, pero también la de sus contemporáneos en la Unión Soviética.
El poder total se autorrepresenta mandando, sin tomar en consideración la conciencia ni la situación vital de quienes deberían resignarse a ser súbditos e instrumentos.
En el marco político de monarquías absolutas, dictaduras o democracias orgánicas, al igual que en el marco económico de aquellas empresas que tratan a sus trabajadores como máquinas programables, el poder ejecutivo y el poder religioso pueden coincidir u oponerse, sin que la sociedad civil tenga nada más que hacer excepto asistir a la pugna entre rivales miméticos que aspiran a dominar el mundo. No es ninguna exageración. Es un peso plomizo como el manto del ciego de Jericó.
En una sociedad abierta, incluso las tomas de postura francamente irracionales pueden servir para enfocar un tema de discusión y provocar un aprendizaje a través del diálogo. En este caso, hablamos de las vulnerabilidades y necesidades de todas las familias, sin excepción.
El modelo de familia sagrada a que nos remiten los “evangelios de la infancia” de Jesús es un testimonio de que sus orígenes no se corresponden con ninguna ideología excluyente. Aún más relevante nos resulta hoy que la familia de Jesús sería considerada “impura” por sus contemporáneos… y, desgraciadamente, por quienes la utilizan como un prototipo edulcorado de lo que nunca fue.
La vulnerabilidad de María embarazada bajo las leyes del honor y la vergüenza en una cultura mediterránea tradicional, que otorgaban poder al varón para repudiar, castigar y matar a una mujer bajo sospecha, son superadas por José –según el relato de Mateo- gracias a una intervención divina. En nuestra época, ¿quiénes hacen las veces de “mensajeros celestiales” para que abramos la conciencia a la realidad del amor oculto y reprimido?
Estoy asomado a los umbrales
de unas puertas que me tocan
Miro sin vivir caer las hojas verdes
que cortamos de los árboles latidos
Se descuajan los brazos que abrazaban
Cruzan las piernas que sabían nadar
sobre un madero que era barca
Las pinchan con muchas agujitas
de estar quietas hasta que estén clavadas
No, todavía
No es otoño en el desierto
Es la estación sin término
hasta que despierte
el prójimo futuro
la hermana quién
Quién será el desierto próximo
No el árbol verde rodeado
de púas, estacas, pistolas
rivales indiferentes a la vida
No puede ser
Será mi arma seca, mi desierta paja
que arde cuando menos se la espera
sin esperanza, ni carne, ni ramas
Serán los rostros de la mueca repetida
ante todas las cámaras heladas
las manos que atan a otros cuerpos
Será que no vemos lo que podemos
y la nada que hacemos con los pies
Será que la miseria está aquí dentro
empozada
hasta que abra los ojos rebosantes
los brazos reprimidos
la caricia sustituida por hachazos
Mientras tanto, miles
miles de seres
se balancean
en la esquina del sur, mirando al norte
en medio del desierto
entre Argelia y Marruecos
entre la muerte y la vida
entre la memoria eterna
y el olvido
No puede ser
Puede que algunos murieran de infarto
al contemplar los homicidios de tantas involuntarias víctimas
Puede que las armas disparen solas una vez que aprendieron a matar
por las noches, bajo el influjo de la atracción lunática
en el Mar de la Impunidad, en mitad de la tiniebla
antes que existiera la palabra
Estamos tan cargados de poder en esta parte del mundo
que nuestros brazos (cabezas, estómagos) no pueden soportarlo
La balanza no puede ni siquiera sostenerse sobre el suelo
El desequilibrio es demencial
Se está desplomando la tierra
¿Hay alguien debajo?
Dos mil millones
¿Más abajo?
Ochocientos millones
¿En el fondo?
...
En el fondo, cristiano
Dios-a ama a tod@s
Entérate y anda
Os propongo escuchar una canción simpática que hace preguntas equilibradoras. Es como si una niña a quien estás aplastando su pie te dijera en el metro: "Yeah, yeah, yeah. Con todo tu poder, macho. ¿Quién te crees que eres?"
Nanas de la cebolla (Miguel Hernández)
Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer,
en la que le decía que no comía más que pan: y cebolla
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
Esta canción dance de Tina Cousins ha sido la preferida por la audiencia de Cuarenta principales en su antológico de los años noventa. Por una gran diferencia de votos.
Puede ser que el amor de Dios-a haya adelantado camino hasta el punto que lo habíamos perdido de vista.
Estaba bailando... mientras preparabámos un cambio mundial de mentalidades y estructuras para afrontar la injusticia global que ha provocado el calentamiento y el oscurecimiento terrestre.
Salta con este ritmo a ver qué te pasa. Caliéntate sin petróleo.
Entusiástico.
Desde las cuatro de esta tarde hemos estado encontrándonos un grupo de personas de distintas fuentes, que van a dar a un riachuelo y aún les queda mucho para ver la mar.
Fue en el colegio Chaminade. Sí a la paz, pero desde lo más hondo. De ahí salen las aguas.
Desconéctate para que la vida te inunde!
Aunque deberíamos acordar un protocolo para que ambos géneros cocinen con hornos solares... al mismo tiempo que toman el sol.
Amigas y amigos:
Como he dicho desde que entré en esta comunidad -mientras seamos capaces de convivir dialogando- no estoy dispuesto a que me colonicen la vida las redes sociales de la derecha, porque "acaban llevándome donde no quería ni ellos tampoco". Por ejemplo, a reventar el proceso de paz en Euskadi. Lo cual comprometería a la próxima generación, si es que nos importan. Imagino que sí.
Por supuesto que cada un@ debe vivir en conciencia, sea para aprobar o sea para rechazar una propuesta de valores. Pero se me han encendido todas las alarmas al darme perfecta cuenta de que pretenden responsabilizar de un atentado monstruoso a un gobierno que ni siquiera se ha sentado a negociar nada con la banda ETA, a diferencia de sus predecesores, quienes estuvieron nueve meses negociando. Después de aquello, durante estos últimos seis años (dos sin resultados mortales, desde el 11-M hasta el 30-D), ETA ha asesinado a más personas del PSOE que del PP. Los últimos bombardeados han sido estos dos trabajadores ecuatorianos, por quienes todavía no hemos hecho un duelo acorde con la gravedad del hecho (leed el post de Antonio Matilla en "Humaniza sin piedad").
Desde el principio, desde que Euskadiko Ezquerra se formó en 1981 con los miembros de ETA político-militar que dejaron las armas, sabéis que el objetivo de la paz comienza por el rechazo a la violencia y el desarme consecuente. Los vascos saben que hay una oportunidad real para que otro sector del nacionalismo abertzale -el más numeroso- renuncie definitivamente a la violencia: aquellos que lo frustraron en 1982, entre otros, Arnaldo Otegi. No entiendo a santo de qué nos tenemos que empeñar desde Madrid en hacerlo tan difícil.
Las víctimas de la violencia tienen unos derechos objetivos: a no vivir amenazados, a que se reconozca la verdad de su vida frente a los agresores. Así ha ocurrido en Sudáfrica, Argentina, todavía no en El Salvador o en Guatemala o en Oaxaca. Pero vivimos en una democracia -imperfecta, necesitada de redes de participación en la sociedad civil- donde los partidos políticos deberían contribuir a que nos entendamos, en vez de confundirnos con marionetas. Necesitamos representantes elegidos por cauces democráticos, que reconozcan la realidad social: por ejemplo, que se puede defender la independencia del País Vasco sin que el argumento sea posesión del terrorismo. No podemos borrar la realidad por métodos represivos.
Otra tarea será, como dice el defensor del pueblo vasco, proponer los medios para una pedagogía de la paz y la no-violencia entre miles de jóvenes que se han endurecido y deshumanizado en la revuelta callejera. Les hacen falta modelos positivos entre los propios abertzales. Si hay líderes que se declaran contra la violencia, aunque antes estuvieran muy equivocados, lo razonable sería tomarlos en serio.
Como hace falta humor incluso en medio del peor desastre, os dedico una oda cómica de quien sólo querría ver tragedias en la escena teatral... pero ha visto muchas a causa de la ceguera ideológica. Ya sea con la extrema izquierda en el estómago o con la derecha por la cara, los noqueados son los mismos.