Cuando te oigo llegar
trazando una parábola
no me aparto
Escucho la historia por su cauce
Me humedezco mientras pasabas el río
Dejo que me lleve la corriente en el sentido
por donde caminas ahora
Desde que tengo una niña subida al corazón
desde los siete años me late la gana combada
entre el infinito y la piedra de hacer humana
toda la sustancia de este universo
hasta que la muerte rinda, se detenga
viva
A las miles de personas que aún viven en el Vertedero de Madrid
Qué linda y petenera luces
en medio del poblado chabolista
la mujer más valiente, pobre, gente
la llamada a la vida que te acuda
la fama de este planeta abisal
y ardiente
Una canción de Juanes que ayuda a superar el abismo de cualquier violencia con un solo acto de entrega y una melodía arrebatadora.
Preferible escucharlo primero y ver el video de su promoción en Europa, antes de leer la letra.
Luego, una novela de Laura Restrepo, Delirio, quien cada vez escribe con más remoción de vida. No hay abismo del que no podamos salir ni al que estemos obligados a entrar. El amor a ti me fortalece para centrar el foco de la luz y la acogedora oscuridad en un nuevo hogar (reconstituido o quién sabe).
Amor tiene rostro y reconoce el rostro de el-la otr@.
Lo mismo que pide/pido compasión por un hombre veinte años preso, a punto de morir, sigue/sigo pidiendo libertad y reconocimiento para las manos humanas.
Como dice el apóstol Pablo de distintas maneras, las manos que sirven merecen respeto. Ismael Serrano, cantautor de Vallekas, añade
“que en nuestro nombre nunca deberán cortar
las manos que sembraron,
que dieron calor" (Zona cero). Ni en nombre de Dios-a. Ni en nombre de nada.
Las magas vienen de occidente y de oriente
del sur y del norte
de los polos sin congelo
de los desiertos y las barracas inundas
No llevan barbas, ni camellos, ni esclavos nubios
Cargan marcas de lanzas en la cara
como una mujer negra en Cestokova
como las desaparecidas en Ciudad Juarez
por cada una de las palabras robadas
en el género excluyente: saber, poder, querer
Es la protagonista
del próximo milenio
y no actúa sola
Están naciendo humillad@s y bell@s
No caben en el singular masculino
niño yuntero
hijo de Dios
pero cada una y cada uno lleva
el rostro de la tierra
Sin ti sería un átomo descoyuntado. Un deuterio que no ha logrado la fusión y se ahoga en un mar de petróleo humeante. Un pie sin planta. Una boca desdentada por el último golpe contra los alimentos prohibidos.