Después de unos cuantos años, ha salido lo nuevo de Brotes de Olivo.
Como sus anteriores producciones, la música se ofrece gratuita a quien desee descargarla, copiarla, difundirla por cualquier medio:
http://www.brotesdeolivo.es/
Esa práctica tan distinta a lo habitual es acorde con el testimonio ofrecido por sus miembros en la comunidad Pueblo de Dios, a pesar de nuestras contradicciones: acogida personal, búsqueda de la unidad entre todos los seres humanos, apertura radical al Misterio, escucha de la Palabra viva que habla de Dios en la Biblia y en cada persona creada a su imagen.
Brotes es lo que anuncia: no una maceta adornada, sino un árbol con muchas historias de vida y muchos renuevos. Una familia de trece hijas e hijos, decenas de nietos, primeros bisnietos. Quieren cumplir la parábola, y lo harán con la vida del Espíritu.
Ya están disponibles dos álbumes: Desde tu fuente y Jerusalén (falta un tercero: Dios de la tierra), bajo un título común: Tratado sobre Dios niño, cuidadosamente editado junto con una plaquete que sirve para presentar la obra conjunta. Las letras y acordes están preparadas en sendos libros. Música para compartir con todos los sentidos.
Iré seleccionando algunas canciones. Empiezo por ésta
Hch 4,33
Cuando veo un mundo gris que se nos muere
y me duele con quién vivo la Palabra,
si la Paz, tan alejada de este mundo,
nos forzamos, todos juntos, en buscarla,
si entre todos escuchamos, sin ser sordos,
el grito de dolor que el hombre lanza…
Se abre la losa que encierra a la humanidad,
la tierra, los hombres, comienzan a resucitar.
Cuando vemos los trabajos que labramos
y los pobres no reciben sus esfuerzos.
Cuando, en Dios, su voluntad nos planteamos
y los hombres no lo sienten en su adentro.
Si aceptamos el fracaso, siendo humildes,
por lo poco que en nosotros, de Dios vieron…
Si olvidamos la Palabra que aprehendimos
Y, con hambre, nuevamente la leemos.
Si los hombres que sabemos alejados
son los nuestros, sin sentirlos nunca ajenos.
Si los hombres que la Biblia nos reúne
nos hacemos, todos juntos, hombres nuevos...
Los gritos que se oigan, los escucharemos,
las faltas que otros tengan, nos dolerán,
las culpas que nos carguen, las aceptaremos,
y en el alma la humildad siempre estará.
Luz de Dios a las sombras le pondremos,
nos diluiremos juntos, como la sal.
Cuando esto lo vivamos, todo nuestro,
la tierra volverá a resucitar.
Si porque estamos solos nos sentimos muertos,
Buscamos, todos juntos, la comunidad,
entonces viviremos el Padrenuestro,
la tierra volverá a resucitar.
Enhorabuena a
Vicente y Rosi
Ali y Josema
Juan y Lolín
Marisol y Yanki
Judith y Antonio
Emilio y su mujer
Chito y Silvia
Francisco y su marido
Taté y Jesús Mario
Pablo y Natalia
Amor y Jaime
Vicente y Nena
Dani y María del Mar
Miriam y Micha
Todos/as los/as nietos/as, especialmente:
Flauta travesera: María Asenet
Guitarra clásica: Josema
Guitarra española: Ignacio
Piano: Vicente
Las voces de Raquel y María Romero
Y los dos bisnietos: Manuel y Javier
Además, están los injertos, que somos muchos, en un árbol donde no hay ramas-patriarcas ni otra regla que el Evangelio. La savia es de todos los que quieran saborearla.
Entre ellos/as, quienes han colaborado en esta producción:
Violín: Jesús Manuel González Moreira
Chelo: Sara Barroso Bazarra
Guitarra: Héctor Sánchez
Piano: Alejandro Cruz
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya