Una película del director Amos Gitai, Free Zone, comienza cantando una parábola rabínica (Khad Gadya, חַד גַדְיָה , "El corderito") en la voz de Chava Alberstein, mientras la protagonista llora desconsoladamente:
“Mi padre lo compró por dos perras,
el cordero, el cordero
Así lo cuenta la Hagadá
El gato estaba al acecho
se lanzó sobre el cordero y lo devoró
El perro estranguló al gato
que devoró al cordero
que mi padre compró
Lo compró por dos perras
el cordero, el cordero"
El estribillo se repite después de cada secuencia, a la que se añaden sucesivamente, en agonía creciente, "el palo que golpeó al perro", "la llama que consumió al palo", "el agua que apagó el fuego", "el buey que bebió el agua", "el carnicero que degolló al buey" y "el ángel exterminador que mató al carnicero". Pero no acaba ahí:
“¿Por qué cantas, cordero?
No es la primavera, no es la época de la Pascua
¿Has cambiado?”
“Yo he cambiado este año
Anoche, como cada noche, sólo hice cuatro preguntas [las que se hacen en el ritual del Seder].
Pero esta noche se me ocurre otra pregunta:
¿Hasta cuándo durará este ciclo infernal
del opresor y del oprimido, del verdugo y de la víctima?
¿Hasta cuándo tanta locura?”
Mientras me dedicaba a preparar la redacción de este relato, mi hijo de cuatro años oyó una versión en castellano sefardita, cantada por una voz andaluza: "Un cabrito por dos chavitos". La vocecilla de Enrique se puso a entonarla con toda perfección, para mi estupor. La maestra de educación infantil se la había enseñado a los niños de su escuela. Me quedé con la boca abierta.
He aquí un breve e impactante resumen de sus muchas versiones:
Ahora incluyo de nuevo la reflexión que publiqué antesdeayer. Pasó desapercibida. Pero es el fruto de una meditación proseguida durante muchos años.
Espero que os resulte de algún interés.
La guerra fantasma
La persecución sufrida por el pueblo judío desde hace tres mil años debería hacernos temblar a todos/as, incluso a los palestinos que hoy sufren ese destino absurdo a manos del sionismo violento. No descubro un misterio si afirmo que la mayoría de los judíos en el planeta no es sionista (no reside en el estado de Israel), ni la mayoría de los sionistas son violentos.
Entonces, a santo de qué el pueblo salido de Egipto, cuyas raíces se han transmitido en forma de libro hasta los confines del mundo, tenía que padecer esa misma cruz que identifica a Jesús como judío entre dos mil millones de cristianos, durante dos mil años. De nuestra Europa, Rusia incluida, proceden gran parte de las familias habitantes en el estado de Israel. Huyeron en cuanto pudieron.
En qué nombre se justifica hoy el invento de la guerra contra los palestinos, si esos supuestos cananeos son más inocentes que sus invasores y cumplen una Ley tan similar.
Cómo se explica el asesinato de cien niños.
El recurso a la figura de Dios para justificar la iniquidad y las peores formas del mal moral (o del mal físico moralizado) me parece tan perverso en boca de un creyente como de un ateo. No puedo seguir transmitiendo aquellas apariencias de cultura que condenan al ser humano a extrañarse de estar viv@. Ningún judío se atrevería hoy a confundir los dioses que predestinan los genocidios, el humanicidio, la Shoah, con el Dios de Israel.
La solución ingeniada por el imperio británico, en negociación con las demás potencias coloniales, a la cuestión judía (como decían en época de entreguerras) ha resultado funesta, antes y después de la segunda guerra mundial. Antes y después de la Shoah. Al contrario de lo que suele postularse, la política de USA en el Oriente Próximo no es filojudía. Persigue sus propios intereses cuando hace uso del estado de Israel como instrumento, incluso aunque una mayoría de norteamericanos albergue sinceros deseos de proteger a los judíos, por motivos humanitarios o religiosos. El problema es que tal protección siempre tiene que producirse contra alguien.
Las religiones civiles que surgieron de una secularización mimética, a partir del iluminismo europeo, han imitado el concepto y la práctica de lo sacro en su peor sentido. Los imperios implantaron y heredaron el culto a la violencia sagrada, el poder sagrado o el sistema expiatorio (penas), incluso cuando parecían haber renunciado al patriarcado contra las mujeres, al esclavismo contra los obreros o al homicidio. La doctrina de la nación santa, ungida para dominar el mundo, impide comprender, todavía, el destino universal de los bienes. El control ejercido sobre las migraciones y las minorías étnicas no se limita a un reconocimiento de la identidad, ni consiste primordialmente en la integración social, sino en el etiquetado de las víctimas. Los inmigrantes son penados con la exención de algunos derechos fundamentales, por el simple hecho de entrar. Son tratad@s como penitentes del sistema penal global, por el mero hecho de no haber nacido en este vientre.
El sionismo tenía derecho a promover el regreso del pueblo judío a la tierra de sus orígenes, después de haber experimentado la incompresión, el rechazo y la xenofobia, hasta el extremo de la doctrina final, en sus hogares de adopción. Pero las potencias que vencieron la Segunda Guerra Mundial no tenían derecho a arrojar ese pueblo a otro horno encendido, sin asegurar las bases de una convivencia pacífica. Las películas que convierten en héroes a los terroristas, sean del signo que sean, no me convencen. El resultado es que tanto palestinos árabes como judíos sionistas fueron hechos extranjeros en su tierra, desde 1947.
La guerra de Israel es una guerra fantasma, si tenemos en cuenta que no la querían los judíos y, además, nunca la ha querido el Dios bíblico, a pesar de las apariencias fabricadas por los letrados: los ídolos del imperio. El profetismo, aunque sea en palabra humana y con símbolos contradictorios, había prevenido a Israel contra la tentación de triunfar por la violencia y los pactos con los imperios. Lo que hoy un ejército está haciendo en Gaza es radicalmente contrario a la voluntad de su Dios. No matarás. No robarás. No humillarás al extranjero en tu tierra, porque tu padeciste servidumbre en la tierra de Egipto.
La única solución pasa a través de todas y cada una de las sociedades por donde antes y ahora había pasado la persecución contra el diferente y, sobre todo, contra los judíos. ¿Es posible la convivencia entre distintas culturas, religiones y no-religiones? ¿Tiene sentido la pretensión de disminuir, minusvalorar o excluir a los otros, sea cual sea el sistema de referencia? Para que el actual estado de Israel pudiera ser pluriétnico no era necesario acabar con la religión y cegar el Misterio, sino promover esa misma convivencia en todo lugar, en los países islámicos como en Europa, de modo que fuera viable. Haber empezado por ahí, como diría mi abuelo.
Viva donde viva, mi país es, también, hogar judío de la memoria. Soy sefardita. Lo seré el día de la Resurrección. Para ser más exactos, judeo-masónico, como tildaban a sus enemigos los partes de la dictadura militar, años 40.
Mi tío convivió en la cárcel con un masón, en la misma celda. Lo que dijo al salir es que le parecía un hombre culto y una buena persona. Pero un sector de la Iglesia que hoy tiene de nuevo el poder considera que los odios son tradición. No sé a quién desean proteger, de esa manera. No será el nombre de Dios.
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Si te llamas Martínez, tu tienes de sefardita lo que yo de obispo de Cuenca.
Que más quisieras. Esa es una sangre noble.
Y si presumes de masón es que claramente no lo eres, está prohibido confesarlo. Se te ve el plumero.
Me gusta mucho ese director y conozco bastates pelis de él Yomán Sadé "Diario de campaña"
Kipur "Perdón", Alilá "La trama",
Tierra prometida, "Zona libre"
Un abrazo y gracias por cuanto dices.
Carmen
Joaquín, no se hace la guerra en el nombre de D*s, y no pueden arbolar banderas que justifiquen el horror que están sufriendo el pueblo palestino.
Israel, está cercando a este pueblo con una vay vil, quedandose todos los acuiferos y dejando el desierto para su mal llamdo enemigo.
Están haciendo, lo que tanto ha hablado y saben hacer, guerras...
Y EE:UU, les apoya porque el servicio de inteligencia insraelí la MOSSAD,es una baza importante para la expandión de Norteamerica, sin decir que los judios americanos son los que tienen el Dolar, y quita y pone políticos, nada más que ver a Obama y el pago con el nombramiento de una judía en la jusdicatura, política de la era de Clinton.
Son formas de represaliar al pueblo árabe y lo que es peor, cro que buscan detrás la implicaicón de otros paises como Irán.
Creo que esto tendrá mal termino y sino ponemos remedio y forzamos algo no se que va a pasar.
Me gusta mucho es director y conozco bastates pelis ...
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