El asesinato de la sabia Hipatia debe ser explicado en un contexto más amplio. El rigorismo que persiguió a los enemigos fuera de las asambleas cristianas, una vez que el emperador Teodosio acabó con una breve época de tolerancia y libertad religiosa (313-380 d.C.), había sometido antes a denigración, en efigie o en persona, a los "enemigos internos". Si permitimos que siga ocurriendo en nuestro tiempo, estaremos preparando una nueva era de fanatismo e intolerancia global, a la vuelta de la esquina.
No es un problema meramente intrarreligioso. Atañe a la sociedad civil que tolera un "derecho contra los derechos humanos" en los ejércitos, en las cárceles, en la economía o en los "paraísos integristas", como si hubiera cotos privados para la caza de seres vivos. No lo resolverá el Estado por medio de la colonización de las religiones, ni un César ateo o idólatra que haga uso de ellas como burda legitimación de sus intereses. El modo de afrontarlo es la crítica cultural y filosófica, con respeto a la libertad religiosa, pero con un gran amor por la verdad que anida en todos/as nosotros/as: mujeres o varones, libres o sometidos a servidumbre.
Los modales de Cirilo no se demostraron únicamente contra enemigos supuestamente "externos", como la sabia y recta Hipatia, sino con la misma saña contra quienes se atrevían a pensar de otro modo dentro de la misma Iglesia. El episodio de su lucha a muerte para controlar el concilio de Éfeso (431), por medio de la artimaña, hasta que consiguió arrancar la excomunión de Nestorio, ha dado lugar al primer cisma del cristianismo, entre la iglesia nestoriana (Siria) y la "ciriliana" (Egipto), que todavía no ha sido resuelto por una reconciliación pública y definitiva, al cabo de mil quinientos años. El escenario: ese Oriente Cercano (lo llevamos dentro) donde los fanatismos de uno u otro color se niegan a dar la oportunidad al ser humano de vivir en un planeta habitable.

La última película de Alejandro Amenábar, Ágora, ha puesto sobre el candelero la necesidad de reflexionar acerca de la manipulación en la memoria cultural y la razonabilidad en las religiones. La sabia Hipatia es un caso bien elegido para provocar un debate abierto en el espacio público que ha traido consigo la modernidad.
Dentro de un libro todavía no publicado sobre la Historia del cristianismo a través de sus textos sagrados, en su contexto histórico, social, literario y filosófico (Memoria y esperanza), ya me había ocupado de lo que pasó en Alejandría el año 415. Sus fuentes principales, no lo olvidemos, son los historiadores cristiano-helenísticos de aquella época. No se lo ha "inventado" el guionista de Amenábar. He aquí la primera parte:
Fabulación vs. Historia
Querido José Manuel
La presión que ha sufrido Juan Masiá desde el primer post que publicó hasta el último da para un trabajo de investigación sobre las patologías que afectan a la comunicación en una (esta) sociedad religiosa.
He estado pensando qué podría escribir para afrontar esa marea de odio que se nos viene encima.
Como sabéis, el segundo fin de semana de julio convoca desde hace seis años a quienes deseen gozar una noche de verano soñando despiertos, en un lugar de Málaga: Mollina. Se llama Talithakum y es la muchacha que después de despertar, ya no volvió a dormir (Mc 5, 41). Es esta noche, del 11 al 12.
Ya sabéis que nuestro amigo Mig Germà sigue pendiente de lo que ocurre en el Kivu. Es lo que les pasa a los centenares de cooperantes y misioneros que han prestado allí algún servicio, casi tanto como a los miles de congoleños y ruandeses dispersos por el mundo.
Antes que ocurra el perdón es necesaria la memoria; y después, también, para que no se repita este horror planificado por el inconsciente colectivo. El modo más eficaz de evitar la venganza es amar con verdad, como solicita la reciente encíclica de Benedicto XVI, comenzando por la propia Iglesia.
A manera de introducción al comunicado de la Federación de Comités de Solidaridad con África Negra, puede servir una entrega del programa Documentos TV: "Minerales de guerra".
Éste es el mensaje de Antonio Monescillo que acabo de leer:
"Hola
Pepe Padilla se hizo presente en espacios como Justicia y Paz, Encuentros de Artistas Cristianos, Reflexion Eclesial Plural, Casas para la Comunion y la Vida, comunidad Pueblo de Dios, NAO, Espacios Todos Uno...
A Pepe le sobrevino un cancer y en poco tiempo ha minado su físico. Ayer sábado falleció. Estará en el tanatorio de San Isidro hasta mañana que lo enterraran a primera hora. Esta tarde a las 20:45 en la capilla del mismo tanatorio de San Isidro habra una misa sencilla.
Buen dia para todos"
No hace falta ser Almodóvar para descubrir que la generación que pasó por los colegios religiosos durante los años 50-60 del pasado siglo tiene traumas que contar. Basta con tener amigos entre cuarenta y sesenta años. Lo cierto es que los niños traumatizados no se limitan a un tipo de centros, es decir, a los confesionales. Bajo el cielo nacional-católico, todo dios/diosecillo se creía con derecho a abusar de su autoridad.
Por eso, a quienes habría que recordar con imágenes, documentos y actos públicos es a los buenos maestros y, sobre todo, maestras.
Estoy seguro que a la mayoría de las personas este dilema les parece absurdo. Ambos elementos no se anulan, sino que se conjugan. Sin embargo, el diálogo entre partidarios y contrarios al aborto, sean creyentes o no creyentes, todavía no ha escapado de esa trampa.
Vuelvo a publicar el post, después de revisarlo con Ana, que es quien más sabe de su ser mujer.
Cuando conocí a Ana, era usuaria de los servicios de una asociación civil de mujeres con hijos a su cargo, Ácana, una de las pioneras, la cual lleva casi veinte años apoyando a las mujeres para que puedan ser madres en situaciones difíciles, muchas veces a causa de la violencia doméstica. Por entonces, Ana luchaba por sobrevivir con su hijo Enrique y con protección policial. Ahora es una de las representantes elegidas por la asociación, junto con Luisa y con Rosario, la fundadora. Además, me ha aceptado como papá de otro hijo de sus entrañas. Somos familia.
Cualquier argumento debería fundarse en la experiencia de esas mujeres que han hecho posible una sociedad más justa gracias al desarrollo de sus capacidades, tanto la sexualidad y la maternidad libremente decididas, contra cualquier forma de opresión, como una responsabilidad con la vida que los varones estamos llamados a compartir.
La disputa entre laicismo e integrismo es un juego endiablado que consiste en no escucharse mutuamente, el cual sólo beneficia a la irracionalidad; o sea, a nadie. Acabo de hacerlo patente con argumentos sobre el campo de la educación en España. Pero hay otros dos ejemplos que están al cabo de la calle: la influenza y el condón.
El conocido pasaje de 1Re 3, 16-28, el juicio salomónico, puede servirnos para analizar la realidad de la educación en España, comenzando por replantear el desarrollo –o subdesarrollo- de la libertad religiosa, junto con los demás derechos humanos, sociales y laborales. Alguien se preguntará, aunque sea desde el cielo, a qué se deben hechos diferenciales como los siguientes.
Querido Dios
Te habrás enterado de que el Tribunal Supremo ha rechazado el alegato por la objeción de conciencia contra el área de Educación para la Ciudadanía, junto con las muy genéricas orientaciones curriculares del MEC. Comprendo que las personas resistan activamente a la injusticia. Fui objetor al servicio militar, aunque promovía el servicio social como alternativa. Pero la estrategia de convertir la sociedad en un tablero de ajedrez entre dos bandos ilusorios se ha convertido para mí en una cruz objetiva.
Aunque no eres el supremo controlador de este universo creado libre, no se te escapa ninguna de nuestras angustias. Por ejemplo, el veto contra muchos cristianos que estamos dando el callo (quiero decir, en nuestras propias manos), para que el Evangelio no se convierta en tema exclusivo de la arqueología medieval. Nos pesa una tonelada. Nos impide encontrar trabajo en tu viña, dicho sea en sentido katholiké, porque la viña de la parábola es toda la humanidad.
Me refiero a ambos ajedrecistas en esta penosa Tabla de Flandes. No puedo dar clase de religión porque me han reducido el horario, como si fuera un peligro social, en vez de un área de conocimiento fundamental. No puedo enseñar Educación para la Ciudadanía, porque es cosa de "los otros" (Amenábar). Impuro, confuso, laico.
Después de unos cuantos años, ha salido lo nuevo de Brotes de Olivo.
Como sus anteriores producciones, la música se ofrece gratuita a quien desee descargarla, copiarla, difundirla por cualquier medio:
http://www.brotesdeolivo.es/
Esa práctica tan distinta a lo habitual es acorde con el testimonio ofrecido por sus miembros en la comunidad Pueblo de Dios, a pesar de nuestras contradicciones: acogida personal, búsqueda de la unidad entre todos los seres humanos, apertura radical al Misterio, escucha de la Palabra viva que habla de Dios en la Biblia y en cada persona creada a su imagen.
Brotes es lo que anuncia: no una maceta adornada, sino un árbol con muchas historias de vida y muchos renuevos. Una familia de trece hijas e hijos, decenas de nietos, primeros bisnietos. Quieren cumplir la parábola, y lo harán con la vida del Espíritu.
Una película del director Amos Gitai, Free Zone, comienza cantando una parábola rabínica (Khad Gadya, חַד גַדְיָה , "El corderito") en la voz de Chava Alberstein, mientras la protagonista llora desconsoladamente:
“Mi padre lo compró por dos perras,
el cordero, el cordero
Así lo cuenta la Hagadá
El gato estaba al acecho
se lanzó sobre el cordero y lo devoró
El perro estranguló al gato
que devoró al cordero
que mi padre compró
Lo compró por dos perras
el cordero, el cordero"
Estimat Mig Pollastre, el meu germà mitjà :
Has pasado tus últimos dos años sin decir ni media en el mundo virtual de los personajes, donde no merecías estar. A través de este blog, me has acompañado fielmente, como unos pocos seres humanos de carne y hueso, sin dejar de ser quien eres. Tu independencia de criterio forma parte de mi vida, aunque no siempre haya sabido ejercerla con la misma valentía.
Nunca había estado tan cerca. Y eso que me impidieron asistir al parto. Era una cesárea inevitable.
Pero todas y todos estamos convocados a sentir que alguien nace.
Viernes, 1 de junio
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni