La lectura del evangelio de Lucas que hoy celebramos está inserta en un relato que produce una sorpresa mayúscula. El mensaje de la venida del Hijo de Dios es interpretado por María según las convenciones de su cultura y de su momento histórico. Me parece que su compresión más fiel reconoce en esa declaración el tono de una queja presente en tantas plegarias contra la esclavitud de Israel (heb. abodáh Éx 2, 23; cf. Lc 1, 48 ss.), así como en las figuras bíblicas de mujeres que soportan el poder patriarcal como si fuera imagen de Dios: Hagar, esclava de Abrahán y de Sara, quien contempla a Dios en respuesta a su clamor; Ana, insultada por Elí, mientras pide su redención a través de la fecundidad.
Los siervos de YHWH (heb. abd-YHWH) son quienes han sido liberados de la esclavitud en Egipto y de la violencia en cualquier situación: bajo un poder injusto, bajo un patriarcado opresor, que no reconoce la autodeterminación de cualquier sujeto y, específicamente, de las mujeres. No podemos interpretar la historia de María como si no hubiera dado a luz al Redentor libremente, como si no hubiera tomado parte activa en ese acontecimiento, como si no hubiera cambiado su perspectiva sobre lo que ocurre, desde el principio hasta el final.
De hecho, los evangelios, especialmente Lucas, nos narran el aprendizaje de María, además de la historia de Jesús. Acabo de presentar una tesis sobre el desarrollo humano en nuestra cultura globalizada, cuyo paradigma latente es el aprendizaje de Jesús y la Sabiduría que nos comunica en conclusión, gracias a sus testigos, también activos, y las tradiciones orales que lo interpretan. Pero podemos reconocer en el texto transmitido una historia de María que aprende y nos enseña una Buena Nueva.
Esa misma mujer que protesta interiormente en todas las culturas tradicionales, por ser esclava de los varones, descubre que Dios-a está revelando el valor de la maternidad, un derecho y una capacidad de las mujeres, con independencia de la intervención masculina. María no es fecundada por una divinidad patriarcal, como avisan los comentarios cristianos, sino que su ser-madre se convierte en símbolo de las entrañas de Dios-a, que van a dar a luz a su Palabra hecha carne. La libertad de María es el signo del amor divino. Su aceptación llega a ser participación y empoderamiento, pero podría haber sido de otra manera. Las presiones que soportó durante la gestación (Mt 1, 18 ss.) sólo son insinuadas por Lucas, quien relata el viaje a casa de Isabel, su prima, hasta los seis meses.
María no entiende, al principio, el alcance de la transformación. El propio Jesús aprende cuál es el sentido de su historia y de su misión a través del camino, por las relaciones interpersonales en una comunidad de amor. Sus interlocutores: las mujeres, los dejados afuera, además de su madre o de Juan Bautista, aportan sentido a la narración de su propia vida, como es perceptible gracias a los evangelios, especialmente el de Marcos. Lucas se hace cargo de la perspectiva de María para completar el Bildungsroman (“novela de formación”) de Jesús con el de su madre, desde el cap. 1 hasta el inicio de los Hechos. Aunque la historicidad de las tradiciones sea menos probable, en su caso, es notable la inspiración de Lucas para captar la personalidad de una mujer de Israel, a través de la identidad de Hagar y de Ana. La referencia intertextual de Lc 1, 26-56, a los caps. de Génesis sobre Hagar (16 y 21) es casi literal: “Pero Abram dijo a Sarai: Mira, tu sierva está bajo tu poder; haz con ella lo que mejor te parezca (literalmente, He aquí a tu esclava en tu mano, hazle el bien según tu ojo Gén 16, 6). Cuando Hagar huye al desierto, el ángel le anuncia la redención a través de su hijo Ismael. El historiador Lucas toma este pasaje para darle la vuelta a los acontecimientos: el ángel anuncia la buena noticia, aunque incompleta, según la entiende María; ella se queja de su condición, al mismo tiempo que acepta el plan de salvación. Pero sólo entiende de qué se trata a través de su vida: se alegra y da gracias, por primera vez, con su prima Isabel (cuya historia procede de Ana, 1Sam 1-2); se extraña de las actitudes de Jesús; reconoce, finalmente, que no era un rey ni ella una reina madre, sino la mujer liberada de una genealogía patriarcal, por el amor actual de Dios-a.
Todavía hoy nos cerramos a reconocer las consecuencias de ese acontecimiento en nuestra carne y de nuestro propio vivir, en Espíritu y en verdad. Ella es imagen de Dios-a. Ella también ha aprendido y nos ha enseñado sobre el amor de Dios-a, a través de su resistencia activa a los males y a la muerte. “Mater et magistra”, en diálogo con Jesús.
La vida de muchas mujeres en nuestro tiempo hace temblar nuestro cielo con la misma queja. El debate estéril sobre el aborto cambiaría radicalmente de signo si nos dedicáramos primordialmente a fortalecer la capacidad de las mujeres, para que puedan ejercerla libremente, sea en una ciudad española, sea en una aldea de Pakistán, sea en una familia china. Esa solidaridad debería ser real, o no sirve más que para condenar y apedrear a los débiles, y para significar el poder de la costumbre con rostro exclusivamente masculino, incluso en aquellas mujeres que reproducen el esquema del poder violento, autocentrado.
Acabo de leer la vida narrada de Zubaida, una mujer paquistaní cuyo rostro deformado por el ácido denuncia todas nuestras veleidades patriarcales: desde la violación de una muchacha de catorce años, a la que se refieren las confesiones de Gabo en su última novela, Memoria de mis putas tristes, quien ha puesto el cascabel al gato del patriarcado colombiano y global; hasta el empeño religioso de aquellos varones que necesitan demostrarse a sí mismos la compatibilidad de la redención humana y de la trascendencia divina con el altar cuerniforme del toro: sus genitales, su violencia verbal o física, sus ejercicios de explotación cotidiana. Esa imagen de la divinidad, que los arqueólogos han descubierto a las puertas de Betsaida (s. VIII a. C.), es falsa. Lo decían los profetas (Os 8, 5-6; 10, 5-6), pero remedaban sus hábitos, su violencia destructora, su celo misógino (cf. Os 2; Ez 16; Jer 3, etc.).
Escribo desde una habitación en el Hospital Virgen del Rocío. Mi mujer está a punto de sacar al aire y a la luz esa vida que lleva dentro desde que una célula se implantó en su útero. Mi aportación real a ese Misterio revelado no consiste en haber germinado un óvulo, puesto que cualquier laboratorio del mundo podía hacerlo. La he amado y la amo. He acompañado a una mujer durante el proceso de su maternidad, desde que quiso ser madre, mucho antes. Soy su compañero, quien ella ha elegido. Soy elegido de Dios-a, acepto su elección y digo, para sorpresa de mi cerebelo machista: “He aquí el servidor libre del Amor: que me ocurra según tu palabra (genoito moi kata to rema sou, Lc 1, 38)”.
El parto fue el día 22: Un premio gordito, nos decía el amigo Josema. Si queréis hablar con nosotros, éste es el tel. de la habitación: 955013840.
¡Feliz vida nueva!
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FELICIDADES JOAQUIN
FELICIDADES A TODA LA FAMILIA Y QUE SIGAIS RECIBIENDO LA GRACIA DE LO ALTO.
Un abrazo
Muchas felicidades. También mi hija pequeña nació un 22 de diciembre. No juego nunca a la lotería por convicción. Detesto que mientras muchos se mueren de hambre unas bolitas rodando por un bombo decidan a quien va a parar un dineral que no se ha gastado en la necesidad del hermano.
Bueno, pues a lo que iba. Siempre les digo a mis compañeros de trabajo que tengo una razón (la expuesta) para no jugar, pero que ells también deberían tener una razón para no jugar conmigo. A mi ya me ha tocado la lotería,nos nació la gorda (como dice mi hija mayor). Y desde entonces, el 22 de diciembre es nuestro gran aperitivo de la Navidad.
Un saludo fraternal y reitero el deseo de felicidad.
Muy interesante:
http://cartasdesdelatorre.wordpress.com/
La NAVIDAD precristiana.
Felicidades Joaquín, Ana, y a tí Marcos por Nacer en el seno de esa gran familia que son tus padres y hermano...
Y dentro de esta Comunidad que desea verte crecer hacia lo alto y para dentro de tí mismo, religado en ese cordón umbilical que nadie puede acortar...
D*s, en tí, y en tí D*s Crecerá para todos-as nosotros-as.
Carmen
Por cierto, qué suerte tiene usted de conocer personalmente y comer a diario con Gabriel García Márquez. Porque le llama "Gabo" como su amigo y hermano Fidel --modelo extremo de macho viril y dominador, como tanto le gusta a él que lo conozcan-- y el resto de sus íntimos (o como los escribientes de "El País", pero usted no es de "El País", ¿verdad?)
Oiga, blogger, entre nosotr@s, seamos sincer@s aunque sea por Navidad: todo esto suyo resulta un poco friqui-a, ¿n@?
¡¡¡Enhorabuena Joaquín!!!
Muchas felicidades a toda la familia
Te acabo de escribir un mail, y leo ahora el post! Felicidades, de corazón!
Mi más enérgica protesta por este post discriminatorio y homófobo: es Dios/a/e.
¡Qué fuerte, tío! Te tiene que salir humo del cerebro-a.
Te debes de creer Dios-a, que eres capaz-oz de enemendarle-a la Revelación-a.
¡Qué cachondo!
Felicidades Joaquín. Y a tu esposa y madre de tu hijo, y a su hermano... A todos felicidades. Marcos II (Marcos I sigue siendo el evangelista) nos acompañará en esta Navidad. Felicidades de nuevo, con el Niño Dios que os ha nacido en casa. Xabier y Mabel
Joaquín:
¿Cómo ha ido la tesis?. ¿Te has doctorado?. Mira que ahora llega el momento de ser padre, y eso si que es todo un reto, te llevará el resto de tu vida. Pero habrá valido la pena.
Mucho besos a los tres. ¡Feliz parto Marcos!. Vienes a la vida en un momento del año donde la ternura y el amor aumentan el ritmo cardiaco de los corazones.
Que siempre sea Navidad para vosotros.
Sólo puede dar libertad el que sabe lo que esa palabra significa y conlleva. Enhorabuena!
Marcos viene en buen momento, por un lado el ambiente festivo de la Navidad y por otro la crisis que además de descarada acusa a los que siguen gastando sin freno.
Mañana será un día importante para vosotros, mucho ánimo y enhorabuena de nuevo. Que el año 2009 venga cargado de risas y llantos (sólo cuando toque biberón, claro)de niño querido y deseado como lo es el vuestro.
Que vaya todo bien, y que Ana, los tres no sufrais muchos en el duro parto.
Un abrazo
Bien Nacido Marcos,
Bien venido hijo.
Bien, llegado hermanos,
Bien, encontrado, amigo
Bien, engendrado el hijo que nace desde el Amor, y desde el Amor nace para Aprender que solo el Amor lo puede todo...
Gracias, Joaquín y a tí Mujer por ser portadora de esta Nueva Vida que nos hará ser aún más grande y Cercano a D*s
Feliz, Navidad, nos ha nacido u trocito de D*s, en Marcos
Carmen
Muchas gracias. Y enhorabuena por tus enseñanzas y por el feliz acontecimiento que esperais.
Gracias por este artículo y por las noticias. Estamos pendientes de vosotros.
Abrazos.
Miércoles, 15 de febrero
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Alejandro Córdoba
Manuel Mandianes
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos