¿Domingo de melancolía?
14.10.07 @ 14:38:14. Archivado en Amor
Madres y padres llenan las eucaristías dominicales "para niños/as" con una presencia amorosa y sinceramente ocupada por el reinado de Dios-a. "¿A qué compararé la basileia de Dios-a? Es una semilla..." que crece y madura hasta que da frutos, todos buenos y todos necesarios aunque sean tan distintos y tan coloridos.
Pero ¿a qué compararemos la melancolía de los rostros parentales cuando cantan "...está en todos mis hermanos"?

Nos miramos con ojos huidizos, gesto un poco rígido, deseo de solidaridad con relámpagos de esperanza. Nos falta la certeza de la comunidad que se reconoce en la asamblea.
¿Es señal de una madurez no lograda o de una confusión entre la ilusión infantil y la esperanza creyente que abre el mundo a la venida de Dios-a?
Estoy leyendo el libro de Benedicto/Ratzinger sobre Jesús. Me parece que no engaña a nadie: su propósito es hacer comprensible el Misterio de Jesús con ayuda de los evangelios. Apenas hace referencia a la exégesis histórico-crítica sino para preferir las lecturas asentadas por la patrística, en muchos casos. Quiere refundar la esperanza creyente en el poder del amor divino frente a cualquier simulacro de adoración a los poderes humanos.
Sin embargo, comunica una melancolía posmoderna. Pone al mismo nivel las profecías apocalípticas de Soloviev sobre el Anticristo que la profecía siempre actuante del Cristo en los evangelios. Entiendo que Soloviev avisara sobre el horror que estaban preparando las ideologías totalitarias en pugna por el dominio del mundo. Pero me deja perplejo la obsesión de algunos oráculos romanos por desacreditar a los movimientos sociales no violentos e incluso al frágil y muy poco poderoso orden de las Naciones Unidas cuando exigen -a coro con muchas iglesias y con las ONGs cristianas o de otras religiones- "paz, justicia y guarda de la creación".
Para que los participantes en la fiesta de la Eucaristía no se pierdan entre la Bruma Melancolía es necesaria una lectura de los signos de los tiempos a través de los focos temáticos, las dimensiones de la persona, el color de las actitudes, la fuerza de las opciones por el prójimo concreto y los compromisos con la Palabra: el reinado de Dios-a está creciendo.
En medio de guerras programadas, chivos expiatorios de la violencia entre rivales muy poderosos, muchedumbres desarraigadas, millones de amenazados por el hambre, la enfermedad, la pobreza extrema, el prejuicio contra las mujeres, los extranjeros o los homosexuales... Jesús no deja de abrirnos camino para transformar los valores y dar la vuelta a las relaciones sociales. Los últimos, los primeros. A quienes se les negaban incluso las capacidades, les es reconocida la libertad de madurar y crecer como Dios-a reina
Quienes llaman "Satanás" a los/as que están haciendo el bien, más pronto o más tarde, se confrontarán con ese rostro hermoso y sublime del ser humano que nos amó hasta el extremo y es Dios-a como es Dios-a el Espíritu que nos conmueve y la Madre/Padre que nos envía y nos acoge con una aceptación no mensurable. Es la hora.
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Joaquín Martínez
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