
No puede ser
Puede que algunos murieran de infarto
al contemplar los homicidios de tantas involuntarias víctimas
Puede que las armas disparen solas una vez que aprendieron a matar
por las noches, bajo el influjo de la atracción lunática
en el Mar de la Impunidad, en mitad de la tiniebla
antes que existiera la palabra
Va para diez años que volvieron a esa tierra
San José de Apartadó, cuenca del río Cacarica, donde Chocó, Colombia
milquinientos campesinos inermes disfrazados de familias trabajadoras
recreados de la nada para vivir en la Comunidad de Paz
entre los bazokas guerrilleros que asesinan
-por horror- a otros cien dentro de una iglesia (sí, se acuerdan)
y los soldados que juegan a saltar la malla
con que han marcado veinte hectáreas de habitación civil
para que las armas no pasen, para que no murieran
las ciento sesenta víctimas involuntarias
ciento sesenta asediados por la cara y por la espalda
ciento sesenta electrocutados por los dos polos
ciento sesenta acusados de no querer morir y contar
todo por transparencia visible*
El ejército iba a protegerles con las armas que les matan
solas
Fueron entrenadas en el desierto a no beber
el agua de la "Nueva Vida"
el vino de la "Esperanza en Dios"
Así se llaman, l@s muy astut@s hij@s de la gran Madre
Comunidad de Paz CAVIDA Zonas humanitarias
Nombres invocables
Las armas solas secas aúllan bajo el paraguas del gobierno
que acusa a los muertos por morirse de tan mala gana
en esas comunidades recreadas por donde han pasado
todas las organizaciones humanas
Justicia y Paz, Brigadas Internacionales de Paz
ONU, OEA, Alcaldes por la Paz (Hiroshima y Nagasaki)
De Paz, En Paz, Por la Paz
Amnistía Internacional
obispos, jesuitas, redentoristas como mi amigo Alberto
Antes de volverse me regaló una camiseta colorida
y unas manchas de aceite símbolo
de la memoria imborrable
No puede ser
que no los vean
*Por ejemplo: están deforestando la región
por medio de planes demenciales de subdesarrollo
(sí, se acuerdan)
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Por desgracia las armas siempre las dispara alguien ,incluso muchos más que los que aprientan el gatillo .
Un abrazo
Sólo puedo responder con la voz de otro poeta, Blas de Otero:
Pido la paz y la palabra.
Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
"silencio",
"sombra", "vacío",
etc.
Digo
"del hombre y su justicia"
"océano pacífico",
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra
Sábado, 18 de febrero
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
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Josemari Lorenzo Amelibia