
Quiero cambiar desde adentro
Nervaduras de madera nueva
Primavera en agosto
La vida en directo
No quiero tropezar de viejo
ni matar de joven
No tengo alas
No cargo armas
Te pedimos
protección
Esta película de producción francesa, dirección, interpretación y concepto artistico africano, es la mejor introducción a los procesos de cambio social que son viables para la liberación de las mujeres sometidas a distintas prácticas discriminatorias. La trama está ambientada en una aldea de Burkina Faso, pero mucho más relevante es su entendimiento "emic" de la cultura según la perspectiva de quienes la construyen y la reproducen.
Se enfrentan dos instituciones sagradas: la "salindé", o sea, la ablación que pretende purificar a las niñas, contra el "moolaadé", la protección en una casa patriarcal a la que se acogen cuatro niñas que no desean ser mutiladas. Collé, la segunda mujer del pater familias, tampoco dejó que a su hija la sometieran a esa tortura, a causa de su propia experiencia: sufrimiento indecible en el acto amoroso, cesárea en el parto de su única hija superviviente. Otras dos niñas que huyen terminan por arrojarse a un pozo. Otra niña secuestrada muere por desangramiento.
La protagonista de esta agonia para provocar el cambio es azotada públicamente, pero resiste hasta el final. Las mujeres se oponen por solidaridad creciente a que la tradición persista. El joven hijo del jefe, regresado de la emigración, decide casarse con la hija de Collé, aunque sea "impura", bilakoro. Esa impureza es la prueba de su integridad corporal y la razón de la esperanza de que "otro mundo es posible": un mundo en el que el amor se abre paso para que los géneros sean construidos en relaciones equivalentes. El "no" de una mujer, el "sí" de un varón, parafraseando a Moratín.
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Sí, es verdad, no hay alas ni cargamos las armas. Somos seres desprotegidos, necesitados, pero seguimos viviendo, eso es importante, muy importante. Enhorabuena por tu nuevo trabajo. Un beso
Quiero tener alas , que me lleven donde quieren mís sueños ,para aupar en ellas las penas también de otros y dejarles ligeros para caminar y cuando yá el vuelo sea rasero ,vivir junto a todos los que amo .
Tienes otras alas, Joaquín. Tienen las alas de los serafines de Isaías, que hoy he comentado en mi blog pensando en tí. También a tí te envían. Felicidades
Sábado, 18 de febrero
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