Romances ultramodernos

El Caos de Juana se pasea por Alcorcón

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Querido Chimo

Estoy impresionado por la pluralidad de opiniones acerca de sucesos cotidianos en la maraña de blogs que certifican la libertad de expresión en las Españas. Pero siento que nos falta diversidad, matices, argumentos.

Se condena e insulta a de Juana Chaos con una polifonía de ruidos malsonantes e incluso hay quien dice que la mayor alegría de su vida no es que le nazca una hija o que el ejército de USA comience a pensar el plan de retirada tras el medio millón de víctimas que ha sembrado en Irak, sino el hecho de que a ese hombre desintegrado y sin luces que se está muriendo lo dejen encerrado, a ver si la endiña.

En otro orden, surgen expertos en la realidad social de Alcorcón que describen el clima apocalíptico de miedo al robo provocado por un Ente Que Viene de Fuera. Ya no sabemos ni a ciencia cierta ni a incierta si son latinos, eslavos, malteses. Como decía un amigo, lo más seguro es que aquello del sábado pasado fue una pelea de macarras.

El Caos de Juana está invadiendo el espacio público contra la racionalidad comunicativa.
El Caos de Juana no es otra cosa que el orden ritualizado de la beligerancia entre rivales miméticos. La chulería del presidente de Irán mientras convoca un congreso para negar la realidad del Holocausto sólo es comparable a la impertinencia del presidente Bush cuando hacía ademán de buscar el arsenal de armas químicas en Irak debajo de la mesa de su despacho en la Casa Blanca.

Los supuestos Latin Kings que se gallearon en la cancha de Alcorcón no tienen nada que ver con una asociación que pretenda fortalecer la identidad politica de l@s jóvenes latin@s. Pero los forajidos/forrajeros que vociferaban amenazas ante las cámaras y micrófonos contra la muchedumbre de jóvenes inmigrantes entre 16 y 25 años -en España son más de un millón- tampoco sirven para identificar a la comunidad de Alcorcón ni mucho menos a una miríada de pandillas, distingamos, pandillas y pandillas y más pandillas que pueblan los barrios de Madrid y de todas las urbes españolas.

A quienes desconfían de su propia sombra, además de una terapia comunicativa, les recomiendo que se pasen unas cuantas tardes visitando los locutorios urbanos, a cargo de propietarios inmigrantes, para comprobar cómo conviven jóvenes de todas las etnias.
Las ciberbandas multiétnicas de los locutorios son mucho más reales y palpables que esos mil trescientos fichados por la policía en situaciones variopintas. Esa cifra es un muestreo casual sin valor estadístico ni descriptivo para que conozcamos la realidad de más de un millón de jóvenes inmigrantes.
Tampoco sabemos casi nada -apenas una película reciente que explota sus tintes más oscuros- acerca de los miles de menores inmigrantes sin acompañamiento en los centros de acogida a quienes no se garantizan las condiciones más adecuadas para su inserción social. No basta un educador quijotesco: hace falta una red de solidaridad y un sistema bien organizado con recursos humanos suficientes. No los hay, todavía.

La rivalidad que polariza la opinión pública en España impide que el pensamiento piense, produce una agresividad siempre al borde de la violencia, dificulta que propongamos alternativas a quienes han caído en el abismo del bandidaje o del terrorismo, se niega a que libremos a las víctimas del terror con algo muy diferente a los ladridos en dirección contraria: derechos humanos entonados y sostenidos por una mayoría social reintegrada.
Cuando uno escucha o lee las declaraciones de ese hombre veinte años preso, el Caos de Ignacio de Juana... no hay manera de sacar de ellas nada más que rencor y confusión, amenazas a las víctimas, autocompasión. Lo único valioso no puede discernirlo de Juana por sí mismo. Lo hace el juez Garzón, junto a una red civil, en su lugar: no podemos identificar la izquierda abertzale con Batasuna ni con ETA. Las ideas pueden volver a articularse, como hicieron antes, dentro de un movimiento político que rechace la violencia.

Podemos convivir. No estamos marcados por ninguna maldición colectiva, ni a cuenta de la genética ni a costa de una divinidad malpariente.
Por naturaleza no somos nada más que lo sensible, ni malos ni buenos. Pero hemos recibido unas entrañas con las que educarnos en la relación interhumana desde la ternura que nos hace vivientes y compadecernos de la debilidad que nos hace mortales.
Por favor, cuando alguien hable o piense por "razones humanitarias" no hable ni piense que ha puesto un cero a la izquierda. No hay religión ni hay ética ni hay sociedad si no vivimos con racionalidad humanitaria. No lo digo yo: lo dice el Dios de misericordia en tres religiones, lo dice la ética civil (tan desconocida por los fanáticos), lo dice su desarrollo jurídico en forma de derechos humanos.
Cuando miro el rostro demacrado -Ignacio de Juana Chaos- no veo al enemigo que balbucea odios y pretende enredar a su pueblo en una espiral de violencia sin fin. Tampoco imagino que sea Gandhi ni Mandela: sería un torpe engañador. Veo a un ser humano que se ha desplomado y merece -porque todos cargamos con la dignidad humana- la oportunidad de recobrar el sentido si la sociedad en su conjunto lo trata como lo que es. Un hombre veinte años preso, a punto de morir.

Por un momento, Chimo, ponte en el lugar de l@s african@s de Sierra Leona que han dejado atrás diez años de conflicto feroz, terrorista: miles de mutilados, mujeres violentadas. Fíjate en los procesos de reconciliación que apenas inician, después de la tregua y el desarme, en Sur-Sudán, Angola, Burundi.
Recuerda que necesitamos toda la conciencia de tu oración para que el Congo y especialmente la región de Kivu pueda salir del Caos impuesto por los rivales, regado por sequías e inundaciones, oscurecido por erupciones volcánicas en Goma. Hacen falta años para ir sanando poco a poco de los traumas que ha provocado el abuso sistemático de poder contra los más vulnerables. No es un eufemismo: vulnerar es matar una parte del ser que tod@s somos.
Ahora vuélvete a Euskadi. ¿Cómo conseguiremos que de Juana Chaos deje de ser tratado como una víctima o un héroe?
Ejerciendo la compasión, apartándolo del foco donde brillan los rivales. Los jóvenes abertzales necesitan otros modelos.
Quienes sean capaces de vivir fuera del dominio de la violencia, por razón de ser human@s.

El teu Mig germá

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 28.01.07 | 23:10

    De acuerdo contigo Joaquín ,seria una de las pocas soluciones que hay ,si queria , entendieras que a veces mezclamos temas que són también muy terribles ,pero no tienen nada que ver .
    No sabemos nunca lo que somos capaces de hacer hasta vernos en "una situación ,que nos descoloque " decia mi abuelo :no digas nunca de este agua no beberé ,aunque lleves un orinal de la mano ".
    No creo que haya dado la imprensión ,de no querer el perdón ,nada más lejos de la realidad ,pero también quiero ponerme en lugar de otras personas ,no sé sabe como duelen las muelas ,hasta que no nos duelen a nosotros .
    Un abrazo

  • Comentario por Joaquín Martínez [Blogger] 28.01.07 | 13:57

    Desde luego que no renuncio a la razón. Ninguno de vosotr@s, mientras habláis.
    Querida Emilia, no tengo víctimas de ETA en la familia, es cierto. Ni voy a discutir nunca con las víctimas del terrorismo. Lo que sigo planteando es que es posible continuar el proceso de paz en Euskadi en dos líneas simultáneas:
    1. Asegurar la libertad y la integridad de los amenazados por ETA y por quienes apoyan la violencia
    2. Hacer posible que la izquierda abertzale organice una alternativa política después de haber rechazado la violencia, como han hecho algunos de sus líderes. Esto último debería ir acompañado por el acercamiento selectivo de presos y por facilitar que aquellas personas que renuncien a la violencia puedan reinsertarse en la sociedad. Ya existe un precedente en España del mismo proceso.
    En tal caso, lo único que le quedaría a ETA sería desarmarse.
    No podemos identificar la defensa política de la independencia de Euskadi, vía referendum, con el terrorismo...

  • Comentario por emérito agusto 28.01.07 | 00:31

    Enhorabuena, Joaquín. Estoy dispuesto a suscribir todo tu artículo. Hay gente que no entiende lo de las "razones humanitarias". ¿Inhumanos, insensibles, intransigentes, inconsecuentes (incluso) con su creencias? Para ellos la "convivencia" es solamente "univivencia",la suya. ¡Qué peligrosos son la intolerancia y el radicalismo de cualquier signo!

  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 28.01.07 | 00:12

    Hola a todos ,solo quiero preguntaros si podeis contestarme ,pensarias igual si hubiese muerto algún familiar vuestro o persona querida? por favor con el corazón en la mano .Sinceramente creo que no debemos mezclar temas ,las muertes són TODAS INJUSTAS ,LOS TEMAS DEBEN VERSE CADA UNO POR SEPARADO .
    Lo que sí es demencial es que sean los politicos "los defensores del pueblo ,los que estén crispando al pueblo .Se pueden enladrillar muchos infiernos con las razones TAMBIEN CON LAS SINRAZONES ......os parece mejor que entremos todos en terminos medios ?
    Un abrazo a todos

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 27.01.07 | 21:02

    Gracias Joaquìn, eres de lo más lúcido que leo estos días... Sobre la razón está la compasión. Tú sabes bien que la razón crea monstruos, como supo y dibujó nuestro Goya...Lo peor de las cosas que están en fondo de lo que dices es que están creando ya monstruos, los están inflando... Si no descargamos la escopeta nos acabaremos matando todos. A quienes gritan que tienen la razón y que con ella arreglarán nuestro mundo les tengo miedo. De grandes razones se puede enladrillar un infierno. Pero tú sabes bien que sobre esa mala razón está la compasión, la pluralidad, la ternura. Germá, anaia, gracias.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 27.01.07 | 17:45

    Mig, germá, cómo te agradezco este reencuentro que ayuda a pensar. Tú siempre en positivo, vacunado de la ira y el rencor que se pasea por esta tierra nuestra. No le deseo ningún mal a de Juana Chaos, quiere morir que así sea. No soy yo quien decide su destino, ni su libertad. Ese camino lo cruzó él, hace veinte años. Perdón para el arrepentido según nuestro credo. No, a la justicia mediática; sí, a la decisión de los jueces y a todos los recursos que conlleva enfrentarse a ellos. De Juana está apelando, el tiempo decidirá. Convertirse en un icono de ETA le está perjudicando, pero estoy segura que él lo sabe muy bien.
    Un abrazo.

Sábado, 18 de febrero

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