Ayudadme a tener conciencia por medio del diálogo
Carta a la Garza para espantar los fantasmas

Éste es el último capítulo de la segunda serie y el que va a servir de título al conjunto: CARTAS A LA GARZA... para espantarme-te-nos los fantasmas.
Lo hemos dedicado a revisar la memoria común de los últimos cuarenta años, entre España y México, de la mano de una Garza del Aztlán, un Mig Pollastre (Pulgarcito) y un Chimo de Alicante. L@s tres son coautores además de coprotagonistas.
Podríamos hacer alguna alegoría con los títulos, pero ya hemos dicho que no nos gustaba. Preferimos los símbolos concretos.
Los fantasmas de la guerra describen el efecto del terror en los conflictos civiles que nos ha tocado soportar -al menos los efectos colaterales y fantasmáticos-, a causa de dos ideologías en pugna mundial (1936-45) y a resultas de una estrategia por parte del sector más duro del antiguo régimen priista en la Costa de Guerrero, Méx., con el fin de provocar conflictos y reprimirlos salvajemente (1997-99).
La guerra de los fantasmas representa por medio de un diálogo epistolar los miedos que nos han invadido durante los últimos seis o siete años. Rivalizamos sin sentido por el poder o trazamos proyectos de dominio, incluso de liberación mundial, mientras seguimos ausentes de la vida entorno. La hacemos insostenible.
De la misma forma, los miedos que provoca la sanción social por cuestiones de impureza o contaminación dejan de ser reales cuando vivimos en sociedades abiertas. Los fantasmas siempre son rivales y rompen la personalidad en dos polos que pretenden atraer todo sentido, razón, poder, propiedad, vida.
Tenemos suerte que Mig y Chimo no llegan hasta ese punto, aunque algo rivalizan.
La Garza ha sido interlocutora secreta de estas cartas. Algunas responden a sus preguntas. Otras son apelaciones enamoradas que abrazan desde el presente de una historia en curso la trama aún humeante del pasado. Como también Mig y Chimo se escriben en tiempo actual, sus cartas no muestran un pretérito absoluto sino un presente anterior, que algo tiene que ver con nosotr@s ahora. Nos elabora y nos explica esta realidad.
Querida Garza
Me decías. A algunas personas, el saber que su existencia está en sus manos y pueden modelarla como una creación propia en un proyecto de vida encarada a la muerte, no les dice nada. Vidas convencionales. Éxito asegurado.
No les provoca entusiasmo ni agonía. No les ayuda a sanar de la angustia ante la serie de absurdos que han deshecho el suelo de nuestra vida, de modo literal: el terremoto de Lisboa en 1748, el de México en 1985, el tsunami del Sudeste asiático. La fragilidad del ser humano les parece algo exótico si están sobrados de fuentes de poder y dominan el mundo como superhombres. Ni siquiera necesitan a Nietzsche para conquistar tal poder por convicción.
Sin embargo, tú y yo vivimos con euforia el legado filial y fraterno de nuestra existencia a nuestras manos. Agradecemos todo lo que recibimos en este mundo de la vida común y en tu cara de china con el positivo de la noche estrellada, o sea, rizada y pecosa. Gracias por seguir existiendo.
No hay poderes totalitarios que nos puedan arrebatar la existencia bajo el manto de una noche eterna, ni siquiera en nombre de Dios-a. Ya no se puede tanto, aunque algunos lo intentan movidos por un falso deber: una posición anacrónica de predominio en el sistema jurídico de las religiones.
El valor de la conciencia para decidir nuestros actos y palabras, buscar el sentido de la vida y construir el bien común con una arquitectura funcional y doméstica; el valor de expresar con profundidad poética los dramas de nuestra existencia compartida, ya no es un valor subjetivo o egoísta, sino intersubjetivo y social.
Antes, mucho antes que la programación de proyectos en nuestra mente, es situada la memoria imborrable de las víctimas y de los agresores, de cada uno de nuestros actos, pensamientos y sensaciones profundas. Nuestra memoria nos acompaña desde antes que naciéramos y está imbricada y tramada con la existencia de los otros: "la sangre de los otros".
Ahora. Qué dimensiones adquiere la exigencia de hacerse cargo de la propia vida abocada a la muerte, si esa llamada no se pierde en el eco de la nada, ni depende exclusivamente de la constricción social, del ansia de gloria o de la infamia mediáticas, ni se cifra en el miedo al infierno, sino que crece de calidad y decibelios con la esperanza amante.
Si nuestra existencia: las caricias que nos damos, tu tesis sobre redes de inmigración en USA, el acompañamiento a los ancianos, los huérfanos, los enfermos y los agonizantes, el grito de las mujeres maltratadas, los brotes de salud de los toxicómanos, el aliento pesado de las personas sin hogar, apátridas o extranjeros recién llegados, permanecen en una vida honda eterna que estamos tejiendo sin que nadie pueda destruirla, entonces.
Entonces paseamos entre las tumbas con la certeza de que no van a devorarnos.
Nuestra existencia es vida enamorada. Empieza a hacernos felices incluso cuando nos asedia el dolor, si sentimos el afecto de quienes nos aman. Tú has cuidado a quienes sufrían el golpe del azar a tu lado, para ayudarles a ser libres. Tú, ahora, eres libre.
Ayúdame, ayúdanos a ser libres.

El final es el principio de otra historia
El final de esta historia es el principio de otra. No están encadenadas sino enlazadas por un beso que bebe de tus fuentes. Una profundidad transparente para quienes nos asomamos a la luz solar, germinadora, justo después de las primeras lluvias. Una plenitud de gozo compartido en el diálogo con todos los sentidos.
Mi carne es tuya, mi voluntad te hace caso. Haz conmigo lo que quieras. Pero, a diferencia de las películas del horror deshumanizado, no me harás esclav@. No te haré mal.
Qué vida maravillosa, si el amor que nos ha engendrado nos une en esta tierra. Dioses sin dejar de ser human@s, espíritus de carne.
Quiero estar unido a ti desde la sala del corazón, donde se encuentran l@s amantes, por los pasillos donde empiezan a desvestirse, hasta el seno reverberante de cielo, tierra, agua y aliento donde nos ardemos y nos regamos y nos sembramos. Hablamos con una pureza que no es impuesta, sino genuina, desde la más profunda savia/sabia que hemos recibido. Nos sanamos las heridas invisibles. Vemos crecer los frutos. Tus hijos. Ojalá que tengamos fuerza para el cuidado y la conmoción de las capacidades en otras personas, desde esas mismas entrañas.
Tú dices. Jalar junt@s, contigo.
Lo dicen Jesús, Budha, Mahoma, las mujeres sabias, chamanes, profetas o sacerdotes. Pero aún más sabi@s quienes reconocen por la fe que Dios-a puede obrar con la libertad que ha actuado en Jesús, hasta recrear la tierra sometida al azar y a la selección natural en hogar de una comunidad de personas, con iguales derechos. Distintas capacidades o carismas. Distintas habitaciones/habitat para que la vida crezca a nuestro alrededor, una vez que las mujeres y los esclavos dejen de ser deconstruid@s por la opresión y puedan colaborar con todo su amor.

Semejanzas y diferencias entre las dos Españas. Proceso de ósmosis
En una residencia improvisada donde viví cuatro años, cerca del metro Portazgo, Puente de Vallecas, compartia espacio y conversaciones amicales con dos jóvenes que se habían formado en comunidades cristianas.
Un toledano que se dejaba conmover por Cristo para cantar, componer y esperar amando, mientras que estaba cada vez más implicado en la estructura del Partido Popular. Así pues, obligado defender sus directrices de gobierno. Lo cual le hacía sufrir cuando empezó la guerra contra Irak. Dejó de enfrentarse a la guerra para apoyarla como algo inevitable.
Un alicantino de mi barrio me llenaba el corazón de signos fraternos. Su dinamismo era el de un héroe popular, entusiasmado por las mujeres, indignado por la explotación de los trabajadores. Su propio padre fue despedido de una empresa donde trabajó veinte años y tenía que sobrevivir como vigilante. Partidario lógico de los socialistas en la oposición. La noche antes de las elecciones acudió con otros amigos de Comillas y miles de espontáneos -entre ell@s, Mig- a la puerta de las oficinas del PP para protestar contra el engaño acerca de los agentes del atentado bestial que acabábamos de sufrir.
Mario es bien querido por su gente. El 11-M su teléfono móvil no dejaba de sonar a causa de quienes le llamaban a la vida. Ermitaño modélico desde hacía tres años, a mí me llamaron muy pocas personas. Sentí una envidia sana que concluyó en lágrimas cuando me hallé solitario en la fábrica, otra vez la noche del viernes 13. Qué estaba haciendo con mi vida. ¿Aún tenía vida?
Al Joven Toledano la pesadilla del 11-M le removió los esquemas. Aquel curso, hizo sus prácticas de logopedia colaborando en la rehabilitación de algunos afectados. Al poco tiempo, él mismo sufrió un accidente mortal en coche de Toledo a Madrid. Pero sobrevivió de milagro. Le dejó heridas la cara y el cuello. No volvió a la residencia hasta después de seis meses.
Vino transformado. Seguía inserto en su medio eclesial y político, pero se atrevía a vivir de acuerdo con sus querencias. Me habló por primera vez de que era homosexual. Nos presentó a sus amigos de Chueca y me insistía que su propósito era casarse con una pareja a quien amara toda la vida. Adoptar niños. Ser y hacerlos felices. Lo decía iluminado como un joven de veintiún años. Lo que era.
Mario fue rehaciendo su vida desde los dieciocho, cuando salió del seminario porque había conocido a una novia, hasta que acabó en Comillas los estudios de Teología. Fueron tiempos de agonía a causa de la precariedad que le tocó soportar: trabajos eventuales, en la obra o de camarero los fines de semana. Como era muy buen estudiante, las becas le ayudaron algo. No sentía que los pobres tuvieran obligación de comer lentejas. Por el contrario, ponía encima de la mesa sus filetes de ternera y de emperador para compartirlos, mientras yo le ofrecía legumbres cosechadas de mi desgana. Salía yo ganando, agradecido.
A Mario, lo que le rompió el corazón creyente fue que una amiga con quien tuvo una relación seria se enfermara de cáncer y terminase muriendo después de un largo proceso. La llevó a ver la película "My life without me" de Isabel Coixet. Pero ella estaba todavía viva, a su lado.
Los excesos de provisionalidad y los traumas sufridos son el caldo ácido para que surja la ansiedad que arrebata el sueño y puede arrastrar a una pérdida temporal del sentido. Tanto el Toledano como el Alicantino se enzarzaban discutiendo en tono de creciente rabia, hasta arrojarse algún objeto de los que iban amontonándose por los rincones del antiguo refectorio de novicios, en la planta baja de una casa agradable con habitaciones para estudiantes y trabajadores. No digo más que en un lugar de Vallecas.
A partir del 11-M, las discusiones se hicieron más raras, sobre todo cuando el Joven Toledano desapareció. No supimos qué le había pasado, sino al cabo de cierto tiempo. A su regreso, Mario ya tenía acabados sus estudios y había vuelto a Alicante con la mujer de su vida. Eva. Bella, madura y comprometida en la HOAC, el movimiento católico obrero por excelencia. Ambos trabajan de profesores de religión y colaboran con la parroquia del Carmen, el barrio más deprimido y más joven de la ciudad. Familias gitanas en su mayoría, a las que se van sumando inmigrantes recién llegados. Aunque no es una urbanización playera, en Alicante todo está vuelto cara al mar y la mare de Deu, marinera.
Aquellos años en la residencia coincidieron con el último capítulo español de la "moral majority" anglosajona; no tengo noticia de que la sufrieran de similar forma en Francia, Alemania o Japón. La derecha que controla los mecanismos financieros y estructurales de España, en su segunda etapa de gobierno, asentó su predominio por medio de pequeños signos de preferencia dirigidos a la jerarquía de la Iglesia, a través de personas que pertenecen, a su vez, a grupos católicos identitarios de organización no democrática, sino autoritaria.
Nuestro casero durante aquel periodo fue un músico y sacerdote. Una persona bien centrada con quien me confesaba de que durante el mes había mirado a algunas mujeres con deseo, incluso a religiosas. Pero seguía adelante con la pretensión de ser cura y cambiar las cosas desde dentro. Al principio, este hombre bueno pensaba que yo era demasiado exigente; luego cambió de idea.
Mig y Stephanie vinieron dos semanas del Congo a Madrid para acompañar a la hija mayor de unos amigos argentinos, quien venía a estudiar un master de Gestión Medioambiental en la Complutense. Bárbara había intuido durante su niñez el horror de las desapariciones y sintió el impacto de preguntar lo que estaba prohibido responder. Pero sus papás le respondían y se arriesgaban a que la niña dijera lo que dijera. De tal forma, aprendió a romper los muros de silencio.
Así pues, tardó poco en tomar el pulso al ambiente de la residencia y a la sociedad española. Después de unos primeros meses en que me trataba como a un sabio venerable, escuchaba con interés historias de lucha y resignación un tanto enfermiza, comenzó a ponerme los puntos sobre las ies.
- No entiendo por qué te fuiste de México.
- No quería provocar más conflictos.
- A veces hay que afrontar el conflicto.
Yo creía saberlo. Pero ella lo decía con una voz argentina muy profunda. El 11-M fuimos con el benjamín de la residencia, Karl, a donar sangre y ofrecernos a lo que hiciera falta. Yo pensaba que podría acompañar a l@s direct@s afectad@s o a sus familiares, sólo por haber recibido algunos talleres sobre trabajo con víctimas. Pero había centenares de psicólog@s con más formación y experiencia.
Cuando empezó a gobernar de nuevo el PSOE traía un programa distinto a otras elecciones, que pocos percibieron hasta que ganó remando al viento. Yo los voté para que saliéramos del abismo de Irak.
Pero me hacían mella psicológica las proclamas conservadoras. Estaba en peligro la unidad de la familia, en riesgo la viabilidad del matrimonio como unión de mujer y varón. El cigoto, o sea, yo aislado, confuso, podía ser manipulado por ingenieros genéticos sin escrúpulos.
Bárbara era muy clara.
- Por qué no pueden adoptar niños los homosexuales
- Porque no son suyos ni pueden disponer de ellos como les parezca. Toda la sociedad es responsable
- Entonces, las mujeres lesbianas sí pueden
- ¿Por qué?
- Son sus propios hij@s
- Es cierto. Claro, no se los van a quitar. Pero las parejas gays tendrían que comprar de algún modo las capacidades que no tienen
- Hay millares de menores sin acompañamiento o simplemente huérfanos
- No son objeto de compra y venta
- Sos un hipócrita. No te interesás por l@s niñ@s. Sólo querés que cumplan el precepto. Que se abstengan, no?
- De verdad, respeto a l@s homosexuales. Viví con un amigo gay. Mi novia era bisexual y luego se hizo lesbiana
- No me extraña. Parecés un faquir del OPUS
- Antes estaba más musculoso. Fue la huelga de hambre
- Y querés que tod@s sean como tú. Con mi cuerpo, no
- Ama y entenderás
- Exactamente
Bárbara dejó de hablarme, una vez que hubo llegado de Argentina su novio sin otra tarea que acompañarla. Gracias a ell@s dos recuperé una corriente de sentido oculto bajo piel seca. El chico es técnico audiovisual, despierto y bienintencionado. Podía ser fácil presa de mi confusión.
- No lo contamines
- No te pases
- De nuestro joven toledano pepero no tengo miedo. Pero vos sabés demasiado. Y mirá cómo hablás.
Me recordó vivamente a santa Teresa ante los confesores que la atormentaban. Me sentí todavía más confuso.
Al poco de regresar a Argentina encontraron trabajo. Se casaron. Ya tienen una niña. Me lo ha contado Karl, el benjamín.
Durante unos años, parecía que hubiera una proporción sagrada -una representación simbólica- entre la organización jerárquica de la nueva empresa transnacional española, la estructura rigorista de los grupos neo-conservadores y la nueva cúpula de la Iglesia, después de un frustrado proceso de apertura postconcliar en el que obispos y sacerdotes se declararon dispuestos a trabajar para ganarse el sustento y reconocieron públicamente los errores de la jerarquía al valorar la guerra civil como una cruzada, en vez de un horror que nunca debió empezar. La reconciliación discurrió de forma oficial entre 1971, año de la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, y el fatídico 1981. El cardenal Tarancón escribió preciosas homilías y artículos sobre la memoria fiel a todas las víctimas, por supuesto también a l@s mártires cristian@s en ambos bandos, y apeló a la fuente del evangelio para perdonar y ser perdonado. Pero Tarancón fue defenestrado en coincidencia con el golpe del 23-F.
Las grandes empresas en auge (bancos, constructoras, energéticas, comunicaciones), el gobierno popular durante su segunda legislatura y la casta neoconservadora se justificaban unos a otros como en tiempos de la Santa Alianza. Lo único malo era el consumismo de los obreros. Hasta que la Guerra contra Irak y, sobre todo, el espejo roto del 11-M empezó a disolver la amalgama.
Las manifestaciones multitudinarias contra los homosexuales, contra la LOE, contra el proceso de paz en el País Vasco son acciones de rechazo que favorecen el proceso democrático en la medida que introducen razones en el diálogo. Por ejemplo: que las religiones son opciones en positivo por el bien común y por la dignidad humana. Esto es cierto para quien es cierto. La libertad religiosa tiene un componente pedagógico que se comunica en el currículo escolar de la asignatura de religión, ya sea confesional, ya sea histórica.
Pero esa serie de movilizaciones no responde a las paradojas vitales sino por la tremenda. L@s hij@s homosexuales semiocultos en las familias neoconservadoras. La necesidad de promover las zonas sociales y regionales donde el sistema resulta más ineficiente, en virtud de un criterio de justicia social (que la LOE llama con lenguaje neutro de Naciones Unidas, "equidad"), al mismo tiempo que se favorece la integración de los menores inmigrantes. La demanda general de paz entre quienes viven en Euzkadi, junto con la aquiescencia de una mayoría sorprendente hacia un proceso político orientado a la autodeterminación, una vez que los grupos abertzales violentos se hayan comprometido a renunciar al uso de las armas y a desarmarse.
Yo me fui desprendiendo poco a poco de mis armas y bagajes, cuando la realidad me fue saliendo al encuentro. Tengo mucho que agradeceros.

Respuestas de Dios-a que pueden comprobarse a través del cuerpo
No por los estigmas, sino por las ansias de vivir, puede comprobarse que Dios-a nos ama desde adentro.
Después de tiempo reconociendo que la violencia es enemiga de l@s pobres, Dios-a empezó a responder con más claridad a mi clamor a través del cuerpo vivo, hace unos dos años. El proceso de regeneración física era signo de una rehabilitación social muy lenta.
Me sentía impulsado a obrar, pero aún no salía de la reclusión contemplativa: meditar e investigar, escribir y escribir. Lo primero que me ocupó fue el seguimiento contemporáneo de l@s cristian@s a Jesús. Cómo podríamos recuperar el contacto con su humanidad en el camino.
Comprender los conflictos y las posibilidades de su época.
Reinterpretar los dichos de Jesús en su boca humana a la luz de su conciencia y de la alternativa que se iba fraguando en relación con las mujeres, con una muchedumbre amada, liberada por esos signos favorables -la acogida, la empatía, la sanación, la confrontación, la ternura- de ser instrumento de violencia. Su diálogo con los que pedían venganza y esperaban el apocalipsis utiliza los mismos símbolos sedientos de justicia, para describir el apocalypse now. No es que esperemos el apocalipsis, es que está ocurriendo ahora: seréis perseguidos como yo, entrarán en vuestras casas como tantas veces han entrado, habrá terremotos como hubo. Pero ahí no está la luz. Buscad el reino y se os dará solidaridad. Buscadme y me encontraréis.
Mientras huelo su transpiración en el camino y escucho las razones de sus actos, entiendo que Jesús no anuncia que fuera a destruir el mundo impío sino a regenerar las comunidades humanas desde las aguas de cada cultura. Es "la señal de Jonás" que anuncia a los dueños del centro del sistema y a los terroristas.
Las parábolas y los símbolos de Jesús anuncian el crecimiento humano de esa novedad absoluta por ser hij@s de Dios-a. Se burlan de la cultura oficial que oprime a l@s pobres, especialmente a las mujeres y a l@s esclav@s. Elogian la generosidad y la entrega de sí mism@s en una comunidad de amor que convoca a todas las criaturas.
A mí me sacó de una ambigüedad calculada con la finalidad de entrar en el orden sacerdotal, a costa de la solidaridad con las mujeres o los homosexuales. Es posible hacerlo, pero a mí me torturaba y reconcomía. Me sanó de la manía contra una juventud descastada, que no asistía al culto o tenía miedo de la moral rigorista. Crecía con otra moral, en la medida que integraban en su grupo a quienes eran discriminad@s. No son perfect@s, pero tienen sensibilidad para vivir procesos. Existen. Participan en distinta medida del trabajo por la paz, el apoyo a las víctimas, el rechazo a la violencia de cualquier tipò. Claro que sigue pesando -igual que en la Iglesia- el machismo, el prejuicio contra los desconocidos, el gregarismo. Pero he podido palpar en mis lugares de trabajo cómo ocurren los cambios y cómo reaccionan esos o aquellos jóvenes mientras comparten un servicio -igual que en la Iglesia. También he sufrido rechazos viscerales.
Después del Bautismo, Jesús me expulsó en medio de la muchedumbre diversa, en vez de al desierto. Me hizo escuchar como aprendiz la sabiduría de algunas mujeres.
La Pascua del año 2005, al filo de hacer memoria después de un año del 11-M, significó el fin de la reclusión donde había continuado secándome. Aunque feliz por el sacrificio que debía cambiar el mundo. Tuve que trabajar en turno de noche durante todas las fiestas en el complejo industrial de la empresa "Atlas-Copco", una transnacional sueca con sede en Coslada. Me dediqué a escribir y cantar himnos a la Pasión sentida con Miriam. Primer punto de inflexión: No deseábamos que Jesús fuera secustrado, torturado, asesinado. Lo necesitamos a él, no a un chivo expiatorio. Por eso nos alegramos de que resucite: se alegraron ellas, al pie de la cruz, a las puertas del sepulcro. Y, después, ellos.
Era yo un pez boqueando en el estanque sin oxígeno, hacia el correr del agua. Me miré a los ojos de quienes me querían bien: mi amiga Imma, mi maestra Dolores Aleixandre, mi amigo Mario, mi madre, las cartas de Mig, l@s que me acusaban con voz suave pero firme de estar dejándome morir. Un ermitaño en su agonía física: sin fuerza para caminar ni para latir.
Dejé el trabajo en turno de noche y me arriesgué a sobrevivir con lo primero que encontrase, mientras no apareciera una tarea remunerada más acorde con las capacidades que había recibido. El aspecto físico de sanyasin recién salido del bosque -Carlos de Foucauld en el desierto, Gandhi después del hambre-, no me daba oportunidad de trabajar en la obra ni en un almacén, pero sí podía repartir pizzas con una motito por las calles de Puente de Vallecas, junto a otros trabajadores tan delgados y aún más necesitados.
Estaba inmerso, de pronto, en el fragor de l@s compañer@s de trabajo, clientes obreros, pandilleros, en medio de conflictos, negociaciones, pequeños accidentes, convalecencias, algunas amigas nuevas, de la misma constitución asardinada. Mujeres utópicas o muy eficientes.
Al mismo tiempo, me atreví a participar en las asambleas de la Iglesia de Base, durante una época especial por los desafíos que planteaba el gobierno de la nueva izquierda -el socialismo radical que le gustó a Mig y a otros amigos de mi generación, durante dos décadas en transhumancia desde el PSOE a Izquierda Unida, a la Nueva Izquierda, a los nuevos movilizadores sociales: altermundialistas, domésticos, comprometidos en la vida cotidiana- frente al bloque compacto de la moral heredada. Después de una especie de entente anacrónica entre el ejecutivo popular, los movimientos católicos neo-conservadores y una parte de la jerarquía de la Iglesia, parecía necesaria una respuesta socializadora de valores que anidan en las vidas de muchas personas consideradas impuras, excluídas por su condición.
Un año después del atentado del 11-M, una serie de iniciativas de cariz radical, en consonancia con algunos movimientos sociales y con las ONGs que promueven los derechos humanos (Amnistía Internacional, los movimientos feministas, el movimiento por los derechos de gays, lesbianas y transexuales) promueven la apertura transparente de la convivencia a un grado de mayor madurez normativa.
No es la anomia de los revolucionarios, sino una oportunidad de matrimonio para l@s homosexuales que viven en pareja.
Las reformas jurídicas del estatuto de Cataluña y otros posteriores, en el horizonte de un estado federal que integre a las distintas naciones españolas.
El principio de un diálogo con las fuerzas politicas vascas para restablecer la democracia e incorporar a l@s independentistas violentos, bajo la condición de que renuncien a la violencia como método y, por tanto, que ETA abandone las armas.
La opción legislativa por la igualdad de género en las relaciones laborales, contra la violencia doméstica; que los hombres, en consecuencia, se vuelvan a plantear sus roles en la interacción con las mujeres en el trabajo, en las relaciones afectivas, en el matrimonio.
La erradicación de la violencia en las escuelas o en los hogares no se consigue sólo con las leyes, pero supone un desafío para l@s educadores y mediadores que sean llamad@s a esa tarea, si cuenta con suficiente financiación.
Por último, la ley de dependencia rompe el falso mito de que el voluntariado o la familia por sus propios recursos podían hacerse cargo de las personas discapacitadas, de modo que el cuidado empieza a ser un servicio social valorable en la estructura económica del país, mucho menos todavía que en los países nórdicos.
Por supuesto que este periodo de gobierno adolece de graves desenfoques. Por ejemplo, el seguidismo respecto a la política de subvenciones agrícolas de la UE no pudo ser corregido durante la última ronda de la Organización Mundial del Comercio, a pesar de que invitaron a Gonzalo Fanjul, economista de Intermon-OXFAM, para que se integrara en la delegación española junto a las organizaciones de agricultores.
Dentro del ambiente mygeneration en que resuena la llamada a la responsabilidad para que los cambios locales y globales lleguen a ser viables, busqué otro tipo de voluntariado social en Intermon-OXFAM. Me incardiné sin títulos en una sociedad civil que está cambiando las relaciones injustas y conquistando los derechos de las generaciones presentes y futuras.
Afronta los efectos y las causas del cambio climático. Controla la venta de armas, además de prevenir los conflictos. Interviene en las zonas del planeta sometidas a guerras o a catástrofes que pueden ser mitigadas, al mismo tiempo que restablecemos el tejido social sobre unas bases materiales y organizativas renovadas por los agentes autóctonos de su desarrollo, con recursos propios.
El empoderamiento de las mujeres y los pobres -la mayoría de mujeres pobres- en cada comunidad son respuesta a una demanda latente o una exigencia universal de equidad entre los géneros.
Los Objetivos para el Desarrollo del Milenio no consisten en otra biblia, ni en otra tabla de la ley, sino en un programa concreto que se ha trazado la sociedad civil: tanto los movimientos sociales de la era posterior a las ideologías totalitarias, como las iglesias y las religiones que se comprometen con los derechos humanos. Ha sido asumido por el sistema de Naciones Unidas y firmado por los gobiernos de cada nación. Lo cual compromete a los poderosos del planeta con sus propias sociedades y con toda esta humanidad nuestra. Tal compromiso nunca llegará a dar frutos sino a través de la sociedad civil; donde la Iglesia tiene una misión organizativa, sin duda, como es patente en España: Manos Unidas, Caritas Internacional, Justicia y Paz. Pero aún más honda llegaría la inserción de mujeres y hombres cristian@s en las redes comunes de solidaridad.
Desde estas fechas hasta el 2015, a los movimientos sociales y a las ONGs que trabajan en red, como OXFAM, nos toca hacer un seguimiento crítico del proceso y presionar de todos los modos posibles para lograr incidencia política, siempre y cuando las sociedades democráticas estén informadas y apoyen las campañas concretas para que se cumplan esos Objetivos del Milenio.
Sólo por medio de esa continua incidencia, por medio de dinámicas comunitarias que combinan la ayuda y el desarrollo sostenible, podríamos fortalecer las estrategias de afrontamiento -especialísimamente de las mujeres- en los países más pobres ante el cambio climático y las pandemias resultantes.

Poesía y vida
La cultura occidental ha bebido de las tradiciones populares para recuperar los símbolos de la vida dinámica. Los héroes y las heroínas del cuento y de la mitología popular sirven para expresar el inconsciente utópico. El más pequeño llega a ser príncipe y cuida de sus iguales. La mujer marginada es rescatada de la muerte en vida.
Viven en el imaginario hasta que pueden realizarse en una sociedad más abierta como sujetos que se aventuran a la busca de un sentido más pleno, un compromiso menos sometido al azar y al destino de la fantasía. Lo cierto es que ese destino señala repeticiones en nuestras historias que podemos cambiar de signo.
Estamos llamad@s a superar la agonía de Sísifo con su roca que nunca llegará a la cima, Heracles irritado por los siete trabajos para un rey perverso, los siete héroes abducidos en busca del vellocino de oro o del oro, simple y ávaramente, los caballeros del Grial, celta y cristiano-medieval, que agarran el rábano por las hojas para darse espadazos. Los cruzados o los muyahiddines justifican o santifican la guerra. Los marineros y soldados aqueos, a la conquista de la gloria en Troya. Los norteamericanos en Vietnam o en Irak, a dominar el mundo en nombre de la democracia.
Así pues, los héroes míticos emplean sus energías en proyectos redundantes. Sólo atraen el éxito durante un periodo tan breve que se demuestra banal. Luego vuelta a empezar: los aqueos, perdidos en el mar; los norteamericanos, engañados e indignados. En tales tramas, los dioses sólo pueden ser amigos o enemigos a causa de su posición entre los rivales por el poder político, económico o mediático.
Hacía falta llegar a ser un náufrago errante como Odiseo para reconocer la ternura del amor divino con entrañas femeninas. El amor y la solidaridad de los feacios restablece o concede aquellas capacidades que llevan a l@s human@s a realizar sus deseos más profundos.
Durante estos dos últimos años me he aventurado en busca de una compañera a quien acompañar. Una mujer a quien no hiciera esclava de mis proyectos, ni siquiera por efectos colaterales.
He conocido a personas, nuevas amigas, de muchos orígenes sociales y culturales, en la medida que soy una acumulación de estratos, lenguas y clases sociales. Amigos y amigas cristianas, agnósticas, inmigrantes, trabajadoras, profesionales. Con ellas he aprendido de nuevo -como a los dieciocho años- a desempeñarme en la práctica un ser humano varón que encuentra su identidad en la relación con las mujeres, no con la tribu masculina, ni con la serie de los prejuicios de género. Las armas con que se agreden quienes se desconocen.
He recuperado la ciega necesidad de escribir para comunicar y alcanzar con la palabra a las personas que no tenemos tiempo o lugar de conocer bajo el dominio excesivo de los horarios exigentes y la técnica demasiado funcional.
Recreamos el mundo para que sea más habitable, en vez de ir a conquistarlo contra los enemigos. Ayudamos a cruzar el fuego a quienes temen menos la muerte que la vida; nos tomamos de la mano para cruzar el pantano del odio y vamos descargándonos de las armas simbólicas que nos aislaban en lugar de protegernos.
Desarmado llegué a una estación de cercanías al lado de la Universidad de Comillas en Cantoblanco.
- Podría decirme cómo ir a Recoletos
- Eres mexicana, verdad?
No por las palabras, sino por la forma de hablar, como en una ópera o en la vida que canta, reconocí que eras tú. La Garza en plena migración.
Te seguí el vuelo.
Tú te mojaste con mis humedades de nadador sin tierra.
Nos llenamos del deseo en su expresión más pura: confiados en que el amor resucita a los muertos. Todo lo que tú das es aroma eterno.

Sábado, 18 de febrero
Guillermo Gazanini Espinoza
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Francisco Baena Calvo
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos