Recuperar las palabras, para luchar por los valores
05.06.07 @ 08:08:27. Archivado en Artículos
Asumir el falso lenguaje —impuesto por el capital— supondría reconocer una importante victoria al aparato propagandístico de la derecha. Hay que decirlo más: ellos no son los populares, ellos son los auténticos terroristas; estamos orgullosos de ser la insurgencia, de luchar por la Libertad, la Igualdad, la Democracia y la Justicia Social.
Afirmar que la derecha roba, es consustancial a la 'ideología' de unos pocos que deciden organizarse para lograr su afán de vivir en la abundancia, a costa de la miseria de los demás.
Pero robar siempre, todo, a todos, implica la asunción de ciertas tareas, entre las que destaca la necesidad de manipular —mentir— para sobrellevar la vergüenza de una vida desprovista de toda consideración ética… tergiversar para evitar que las víctimas tomen conciencia de que se les está sometiendo a un expolio completo, sistemático y permanente.
Así, el robo y la mentira no son los elementos más peligrosos de la derecha: lo más grave es que todo ladrón acostumbra a estar preparado para valerse de la violencia en caso de que hallar dificultades en la práctica de su latrocinio cotidiano.
Aún a riesgo de parecer simplista, he aquí las tres características fundamentales de la derecha: robar, mentir y asesinar.
Analizar el fenómeno de la injusticia social desde una perspectiva económica, ayuda a comprender el proceso de producción y circulación del capital, pero, para tener una verdadera visión de conjunto, no podemos omitir los demás elementos-clave de la derecha: la violencia y la manipulación.
Dejando a un lado consecuencias instrumentales como la hambruna o la guerra, la combinación más extrema de los tres rasgos de la derecha, es el robo de las palabras, para, acto seguido, proceder a la destrucción de las ideas y el empobrecimiento, ocultación o prohibición de los valores.
No hay más que echar un vistazo a nuestro alrededor: ¿Qué significa la aparición de la palabra 'popular' dentro del nombre del partido fascista español? ¿Qué lógica tiene la inclusión de las palabras 'demócrata' y 'republicano' en los nombres de los dos mayores partidos estadounidenses? ¿Cómo explicar el uso de la palabra 'libertad' por parte de los más execrables representantes del odio? ¿Cuántas guerras en nombre de la 'paz'? ¿Por qué insultar utilizando la palabra 'ateo'? ¿Y 'comunista'? ¿Y 'anarquista'? ¿Por qué los periódicos tildan de 'insurgencia' a quienes defienden su país de un enemigo llegado desde las antípodas? ¿Qué es un 'terrorista'? ¿…y en qué se diferencia de un 'enemigo'?
Ante semejantes atropellos a la razón, muchos son los que se rinden, los que ceden resignados ante el avance de una derecha omnipresente e ilimitada, capaz de corromper cualquier cosa, idea o persona que caiga en sus manos. Muchos deciden dejar de utilizar palabras como 'liberal', 'democracia', 'popular', 'paz', 'socialismo', 'anarquismo', 'comunismo'… so pena de ser confundidos con fascistas de medio-pelo, socialdemócratas o radicales anti-sistema. Por unas u otras razones. Ante esto, digamos: ¡No! Porque ceder ante el avance del neolenguaje supondría reconocer una importante victoria al aparato propagandístico del odio.
¿Acaso ignora la derecha, que llamar 'terrorista' a quien no lo es, dignifica a los que sí lo son? ¿Olvidan los oligarcas, que un nivel insostenible de injusticia social genera inestabilidad política? Cada día que pasa, el Madrid de 2007 se parece más al París de 1788… y no estamos ante un fenómeno local.
¿Abandonar la palabra 'libertad'? ¡No! ¿Entregarles el monopolio de la 'democracia'? ¡No! ¿Huir mientras se hacen fuertes en palabras como 'pueblo', 'paz' o 'estado de derecho'? ¡No! ¿Renunciar al diálogo? ¡No! ¿Confundir 'justicia' y 'ley'? ¿…'valor' y 'precio'? ¡No y no! ¿Evitar decir 'autodeterminación', 'anarquía', 'comunismo' o 'internacionalismo'? ¡No, no, no y no!
Hubo un tiempo en el que creíamos luchar por plazas y guarniciones, una época en la que moríamos por sus quimeras, por el trazado de unos mapas que ni siquiera podíamos ver; hubo un tiempo en que tomaron nuestras casas, nuestras vidas y nuestro futuro… pero lo que hoy tratan de colonizar es nuestra razón. La derecha pretende instalar un carcelero en el interior de cada uno de nosotros. Pretende que renunciemos a soñar, llegando incluso a apropiarse de las palabras, las ideas y los valores… y todo, con un objetivo: cometer el crimen perfecto, sojuzgar para siempre a la clase obrera, en beneficio de la élite capitalista.
Ningún tabú debe ser respetado: nadie puede impedirnos —precisamente a nosotros— utilizar correctamente la palabra 'democracia', porque renunciar a ella supondría reconocerla como parte del botín de la derecha. Se acabó el buscar sinónimos a la palabra 'libertad', porque no podemos consentir que nuestro silencio permita a los fascistas de siempre alardear de ser hoy los 'nuevos liberales'. ¡Que nadie sienta vergüenza de proclamarse comunista en cualquier lugar y ante cualquier audiencia! ¡Yo soy comunista! ¡A mi no me gusta lucrarme con el sufrimiento de los demás! Y por descontado: no vamos a renunciar al uso de la palabra 'república', por más estiércol que los defensores de lo arbitrario viertan sobre ella. No importa cómo de dorada sea la corona, porque un zar, es un zar.
Por ello, por encima de las palabras, no podemos permitir la destrucción del valor de las ideas, debemos recuperar el significado original de cada término, en defensa del bien común, de la justicia social y la convivencia en paz.
¡Salud e igualdad!
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/98438
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Jaume d'Urgell









