“Estamos asistiendo a una cruel masacre de inocentes e indefensos”
04.09.08 @ 21:22:45. Archived * Iglesia en México, Guillermo Gazanini

Guillermo Gazanini Espinoza
Después del voto favorable de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que reconoció la legalidad y constitucionalidad del aborto hasta la doceava semana de gestación en la legislación penal y de salud del Distrito Federal, la Iglesia católica hace planes sobre la siguiente estrategia. Y la cuestión ahora es tomar partida por un bando u otro, de acuerdo a la reflexión semanal del obispo de San Cristóbal de Las Casas: “Es tiempo de definirse: creyentes en el Dios de la vida, o generadores de muerte”.
La radicalidad de esta opción deriva a otra cosa. Para evitar los abortos es necesaria una educación sexual profunda, científica, lejos de todo dogmatismo y propaganda política. Siempre es mejor solución prevenir que una reacción ante el hecho desgarrador del aborto. ¿La mujer tiene derecho a decidir sobre su maternidad? De eso no hay lugar a duda; sin embargo, la solución para evitarlo no es el aborto. Mientras en la familia no se dé a los niños y jóvenes las orientaciones pertinentes para que conozcan y juzguen lo que implica su sexualidad, seguiremos viendo los casos lamentables de niñas adolescentes que son madres antes de tiempo.
Mientras no haya una conciencia de respeto por la mujer, seguiremos siendo testigos del abuso, desprecio y violencia que es ejercida contra ellas creyendo que su única obligación es parir y estar en la casa para atender al marido. Muchas mujeres en México lo siguen sufriendo, particularmente quienes son de escasos recursos.
Y la coherencia de los creyentes. Los defensores del aborto han dicho que un gran porcentaje de las mujeres que asisten a la práctica clandestina de interrupción del embarazo son católicas. Es aquí donde el testimonio y la vida de comunidad tal vez han fallado. Todavía, en la Iglesia, se agitan muchos tabúes sobre la sexualidad; existen importantes estudios de moral sexual que van definiendo el magisterio en este sentido; sin embargo, desafortunadamente, estos estudios no son accesibles al gran público, a los católicos de a pie, a los católicos que sólo lo son de cada ocho días, en el mejor de los casos.
Y es mejor prevenir que castigar. La jerarquía se vale del arma de la excomunión que, según el obispo de la diócesis chiapaneca, es una medida “pedagógica”. Si bien el derecho canónico establece esta sanción para una serie de delitos, la excomunión ahora no parece espantar o intimidar a los delincuentes, como también los define. Por el contrario, la medida es vista como una sanción anticuada, medieval, que no influye en el ánimo de quien ha cometido el aborto. El domingo pasado, el arzobispo de Léon también advirtió sobre las excomuniones y, sinceramente, ¿a quién le interesa? Mons. Arizmendi Esquivel parece responder: “…para quienes llevan una lista de abortos en su historia, esto no les importa; pero a quienes deciden ser fieles seguidores de Jesucristo, esto les ayuda a evitar ese crimen”.
Es urgente, al seno de la comunidad de los creyentes, tener coherencia de vida, realizar estudios más profundos sobre la sexualidad, integrar consejos o comunidades donde se enseñe a vivir en pareja y a disfrutar del don de la sexualidad en el matrimonio y, sobre todo, desde la fe, enseñar a la creyentes a respetar y tolerar, a dar testimonio de vida y de fidelidad al haber hecho del Evangelio el principio fundamental de la existencia personal.
Ofrecemos la reflexión de Mons. Felipe Arizmendi Esquivel como fue publicada en el sitio de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, 03 de septiembre de 2008
Más allá de la Suprema Corte
VER
La Suprema Corte de Justicia de la Nación, por mayoría de 8 votos contra 3, declaró válida jurídicamente la ley del aborto aprobada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que permite destruir al recién concebido, mientras no llegue a las doce semanas de gestación. Los ministros no entraron al fondo del problema, con la disculpa de que la Constitución no establece literalmente cuándo empieza una vida humana. Se lavan las manos como Pilato y dejan que se mate impunemente a quienes son verdaderos seres humanos, sujetos del derecho a la vida. Validaron como legal un acto criminal. Las campanas de las iglesias del Distrito Federal tañeron a duelo, por tantos niños condenados a morir en el seno materno. Nos unimos a este dolor, pues estamos asistiendo a una cruel masacre de inocentes e indefensos, y puede cundir el mal ejemplo.
JUZGAR
Los autores y defensores de esa ley consideran el fallo de la Suprema Corte un triunfo de la razón, una victoria de la libertad, una reivindicación de los derechos de la mujer, un éxito del laicismo oficial. Nosotros pensamos que es todo lo contrario, pues se viola impunemente un derecho fundamental. La Constitución protege el derecho a la vida, aunque no diga explícitamente que ésta empieza desde la fecundación. Además, más allá de la Carta Magna y de Suprema Corte, hay otras leyes y otros principios.
Aunque los legisladores del DF y los ministros permitan este crimen, la ciencia y la razón humana, avaladas por declaraciones internacionales de derechos humanos suscritas por nuestra patria, lo condenan. Todos, desde el primer momento, tenemos los mismos derechos, el primero de los cuales es la vida. Es injusto y antidemocrático que haya mexicanos de primera y de última categoría. Además, la fe cristiana rechaza tajantemente matar a quien es una persona desde el inicio de su gestación.
El sábado anterior se llevó a cabo en el DF una marcha contra la inseguridad y la violencia. El más expuesto y el más inseguro es el recién concebido, pues no puede defenderse. Los abortistas son peores que los secuestradores y los violadores, ya que son auténticos asesinos, aunque la ley los encubra y defienda. Si algo les queda de conciencia, no podrán vivir y dormir en paz. Si la autoridad civil del DF los alienta en su criminalidad, la vida les va a cobrar su inconciencia.
ACTUAR
Es tiempo de definirse: creyentes en el Dios de la vida, o generadores de muerte. El quinto mandamiento es tajante: “No matarás”. Y aunque ocho ministros interpretaron que la Constitución no invalida la ley abortista del Distrito Federal, la ley divina, que está por encima de estas legislaciones humanas, prohíbe abortar. La Iglesia, como una medida pedagógica para acentuar la gravedad del aborto, pena con excomunión a quienes deliberadamente lo inducen o lo practican. No cualquier sacerdote puede perdonar este pecado, sino el obispo y aquellos sacerdotes a quienes él faculte. Claro que para los no creyentes, o para quienes llevan una lista de abortos en su historia, esto no les importa; pero a quienes deciden ser fieles seguidores de Jesucristo, esto les ayuda a evitar ese crimen.
El hecho de condenar el aborto provocado, no es un menosprecio a las mujeres que abortan, sino una defensa del fruto de su maternidad. Jesucristo nos enseña a valorar la dignidad de la mujer, a defenderla de sus acusadores, aunque sea culpable, y ofrecerle apoyo para que salga adelante. Pero también advierte no volver a pecar. A quienes sufren el dolor de sentirse culpables y se arrepienten, Dios les ofrece su perdón y oportunidades de dar vida, atención y esperanza a muchos seres abandonados, pobres, enfermos, ancianos, presos y huérfanos.
De esta forma, generan vida nueva, en compensación por la que destruyeron.
Se avecinan las elecciones para diputados de la próxima legislatura. ¿Qué candidatos son confiables, entre otras cosas, porque defienden la vida humana desde su inicio hasta su término natural? No confiemos los destinos legislativos a quienes tienen actitudes cobardes contra la vida.
¡Que la demagogia no nos cierre los ojos!
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
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Comments:
Saludos Memo y felicidades por tus escritos un abrazo con cariño
Yolanda.
No estoy a favor del aborto, estoy a favor de una educación integral de las mujeres, donde este incluida por supuesto la educación sexual, y la responsabilidad sobre nuestros actos y las consecuencias de los mismos. Recomiendo a las mujeres que se vean en le dilema de tener a su bebé o abortarlo, que antes de tomar la decisión primero analicen cuales son los pros y contras; investigue de que manera se lleva a cabo el aborto; que consecuencias tiene: físicas, psicológicas, sociales, familiares; vea información acerca de qu...
La Iglesia Católica está desprestigiándose feamente por los casos España y México.
Da lástima su pusilanimidad en la lucha antiaborto, comparada con la fiereza de los protestantes.
O la ICAR incluye carteles antiaborto en todos sus templos, o perderá toda credibilidad.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Ricardo Próspero Morales
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