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Cardenal de Guadalajara: Ayuno de pecado

12.02.08 | 02:18. Archivado en Sobre el autor
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Fuente: SemanarioLa Cuaresma este año viene adelantadísima, pues así lo señala el calendario lunar. Se busca siempre que la Semana Santa caiga en la luna llena, porque así la celebraba el pueblo de Israel, del cual somos herederos, y por esta razón, ahora casi se toca con la Candelaria. Inició el día 6 de febrero, Miércoles de Ceniza.

La primera reflexión que hago con ustedes, es que la Cuaresma celebra las cosas fundamentales de la existencia humana. Comienza con el Miércoles de Ceniza y termina con el Domingo de Pascua, y es tiempo de especial oración, penitencia y conversión.

El Miércoles de Ceniza –el inicio– nos lleva a meditar en la realidad de la muerte, en esa puerta oscura que nos espera a todos cualquier día de nuestra vida mortal. En la tradición judeocristiana, con la muerte va ligado el pecado, pues la Revelación, que es fundamento de nuestra fe, enseña que el hombre ha merecido la muerte por sus pecados: la muerte tiene razón de castigo, «eres polvo y en polvo te convertirás» por desobedecer a Dios. Pero la Cuaresma termina con el Domingo de Pascua, cuando celebramos con inmenso gozo la Resurrección de Cristo Nuestro Señor, quien venció la muerte y nos prometió la vida eterna, sin fin y totalmente feliz, de los hijos de Dios.

En este lapso de casi cincuenta días celebramos el tiempo de la conversión, a ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, quien al comienzo de su vida pública estuvo en el desierto 40 días y 40 noches en ayuno, en oración y resistiendo las tentaciones del enemigo.

Desde el siglo II, o sea muy pronto en la historia del cristianismo, la Iglesia organizó la Cuaresma en un ciclo litúrgico muy significativo, para exhortar a los cristianos a la oración, a la escucha de la Palabra de Dios y a reflexionar sobre su propia vida, para enderezarla.

Les diré con mucha sencillez qué hacer en Cuaresma: penitencias materiales, corporales, muy pocas; la Iglesia no pide mucho porque Cristo tampoco pidió muchas penitencias. En comparación con las otras religiones monoteístas, el Judaísmo y el Islam, nosotros ayunamos menos; unos tienen el Yomkipur, otros el Ramadán, y los celan muy religiosamente. A nosotros se nos piden sólo dos ayunos: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo; el Miércoles de Ceniza y los viernes de Cuaresma también guardamos abstinencia de comer carnes de animales terrestres. Se puede comer pescado pero no es obligación; no vayan a creer que por pescado, irán al Cielo, pues no es así.

Lo que sí se nos pide es reflexionar sobre nuestra vida y el ayuno espiritual de vicios y pecados; que el cristiano se mire en el espejo de Cristo, contemple cómo vivió el Señor, considere los Mandamientos, que norman la vida, y corrija lo que está mal, para que así purifique su corazón; que Dios lo perdone y celebre la Pascua debidamente –las grandes fiestas de la vida, muerte y resurrección de Cristo–, y tenga esperanza en la salvación.

Es un tiempo para escuchar la Palabra de Dios; en los templos se dan Ejercicios Espirituales para exhortar a la conversión. Es un tiempo de oración, de recogimiento. Ojalá que los cristianos tomen en serio su fe y eviten en cuanto sea posible las fiestas glamorosas, donde hay mucho qué beber, mucho qué comer y mucho qué bailar. La Cuaresma no es tiempo apropiado para eso.

También es necesario hacer obras de caridad. Para que Dios tenga misericordia y nos perdone, hay que amar a nuestro prójimo eficazmente, con obras. Parece que la Navidad, en un sentido ya muy radicado en el pueblo cristiano, es el tiempo de dar regalos; en la Cuaresma no lo hay tanto. Hay que darle a los pobres, no precisamente a los amigos, sino al necesitado; por esta razón, el Domingo Primero de Cuaresma, este domingo, se pide a todas las iglesias la ayuda para Cáritas Diocesana, el medio institucionalizado que tenemos para llevar pan a los que no tienen, medicina a los enfermos, ropa y otras ayudas a los necesitados.

La mayoría de ustedes es creyente, como yo; quien no lo sea, le conviene saber qué piensa la Iglesia de este tiempo de Cuaresma, y conocer esa importante promesa de la vida eterna, base de nuestra alegría. Los creyentes somos generalmente alegres y positivos, porque por encima de todas las que pasamos en esta vida, las limitaciones de la existencia presente, hay la promesa muy seria de Cristo nuestro Redentor, que si vamos con Él, tendremos resurrección y vida eterna.

1 comment


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Comments
  • Comentario por er 29.02.08 | 23:13

    falsos profetas rodeados de lujo y sangre de la inquisision les queda poco mentirosos van a pagar caro haber si su puño de idolos les libran de lo q viene tomen fotos a la santa sede las q puedan porque una desgracia le viene cerca ardera sera venganza musulman y dios se vale de ellos para su proposito

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