“La Iglesia no ha perdido legitimidad”
31.01.08 @ 00:23:49. Archived * Iglesia en México, Guillermo Gazanini

Por Guillermo Gazanini Espinoza
Mentalidad individualista y permisiva, un relativismo absoluto… es el argumento del obispo de San Cristóbal de Las Casas, Monseñor Felipe Arizmendi, sobre la afirmación de grupos “feministas” que enarbolan la bandera de la decisión libre de las mujeres sobre su cuerpo para continuar un embarazo u optar por el aborto de la vida que se encuentra en su seno.
El prelado de la diócesis chiapaneca no duda en afirmar que la defensa de la vida, de acuerdo a la doctrina de la Iglesia, es un hecho que no está sujeto a transacción. El obispo afirma que la Iglesia, como institución, es de las que más goza de credibilidad y confianza en Latinoamérica.
Y ¿cómo califica la población mexicana a la Iglesia católica como institución? De acuerdo a las encuestas generadas por Consulta Mitofsky, la Iglesia tenía en diciembre de 2005 una calificación ciudadana de ocho puntos, colocándola por encima del Ejército (7.8) y sólo por debajo de las Universidades, (8.1).
Para septiembre de 2007, la Iglesia retrocedió a un tercer lugar, con 7.8 puntos, mientras que las Universidades y el Ejército (8.0) quedaban en los primeros lugares. De acuerdo a la metodología de la mencionada empresa de consulta, la Iglesia tiene su mayor apoyo en la calificación del sector femenino (8.1 contra 7.6 de la población masculina), los ciudadanos de las áreas rurales (8.3 contra 7.8 de la población urbana) y quienes viven en la región del Bajío, una zona predominantemente católica, (8.6 de calificación, contra el 7.1 de la población del centro del país).
¿Por qué la Iglesia cayó al tercer lugar? Podrían ser factores múltiples, tal vez los escándalos clericales, la intervención de los curas en política o bien la incoherencia de los miembros de la Iglesia; sin embargo, a pesar de este tercer lugar, hay una legitimidad que la población percibe y hay más confianza en ella que en los representantes de la ciudadanía, diputados y senadores, que están en los últimos lugares de la lista con 5.5
Y es que la Iglesia no pacta en las cosas fundamentales. El vicio de nuestros tiempos es la relatividad de la verdad. Los medios de comunicación y los sectores influyentes de la sociedad han puesto como criterio de verdad la percepción de las cosas de acuerdo al beneficio del interesado.
Sin embargo, si la Iglesia no está en el primer lugar de credibilidad es porque quienes la conformamos no hemos tomado en serio el papel de ser testigos de la verdad, aunque esto incomode y moleste a quienes dicen que en ella ya no hay legitimidad moral.
A continuación, ofrecemos el mensaje de Mons. Arizmendi Esquivel como fue publicado en la página web de la Conferencia del Episcopado Méxicano.
San Cristóbal de las Casas, Chis. a 30 de enero de 2008
“MI CUERPO ES MIO Y YO DECIDO”
VER
En una pared del barrio “El Cerrillo”, en esta ciudad, alguien pintó este letrero. Refleja una mentalidad individualista y permisiva, un relativismo absoluto, que no acepta normas éticas intocables. Dicha frase está muy cerca de una casa donde se ha promovido la campaña: “Di no al aborto. Di sí a la vida”.
La Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos presentaron una demanda ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que declare inconstitucional la ley aprobada en el Distrito Federal, que permite abortar en las primeras 12 semanas de embarazo, pues viola nuestra Constitución, que protege el derecho a la vida. En fecha próxima, la Suprema Corte emitirá su veredicto.
Consuelo Mejía, directora de quienes se dicen “Católicas por el Derecho a Decidir”, expresó en un seminario efectuado en la UNAM que “la pérdida de la legitimidad moral de la Iglesia y la secularización cada vez más clara en la sociedad ha permitido que las personas tomen decisiones con base en su autonomía y conciencia individual, y con independencia de sus creencias religiosas” (Jornada, 25-I-08).
JUZGAR
Ante todo, la Iglesia no ha perdido legitimidad. Según estadísticas laicas, es la institución que goza de más credibilidad y confianza en nuestro subcontinente. Quien afirma lo contrario, quisiera que aprobáramos el aborto, la unión conyugal de homosexuales, el uso de todo tipo de anticonceptivos, etc. Con razón se les ha negado oficialmente el título de “católicas”, pues no se ciñen a las enseñanzas de nuestra Iglesia. Y si celebran que las mujeres tomen decisiones al margen de las creencias religiosas, no sé qué entiendan por fe religiosa, pues ésta, si es auténtica, involucra criterios y comportamientos. Una religión que no influye en la vida, no es cristiana ni católica. Si la conciencia no toma en cuenta a Cristo ni a su Iglesia, cada quien hace su ley y se cae en un subjetivismo y un relativismo que tienen como máxima: “Prohibido prohibir… Censuramos la censura”.
Decía el Papa a los obispos de Kenia: “La mentalidad laicista y relativista se está imponiendo cada vez más a través de los medios globales de comunicación social… Es motivo de gran preocupación que la cultura secular globalizada esté ejerciendo cada vez mayor influencia en las comunidades locales, como consecuencia de campañas por parte de organismos que promueven el aborto. Esta destrucción directa de una vida humana inocente no puede justificarse nunca, por difíciles que sean las circunstancias que puedan llevar a dar un paso tan grave. Cuando anunciéis el Evangelio de la vida, recordad a vuestro pueblo que el derecho a la vida de todo ser humano inocente, nacido o por nacer, es absoluto y se aplica igualmente a todas las personas… La comunidad católica debe ofrecer apoyo a las mujeres que puedan encontrarse en dificultades para aceptar a un hijo, sobre todo cuando están aisladas de su familia y de sus amigos” (19-XI-07).
Suscribo lo que dijo el Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Mons. Augusto Castro Quiroga: “La vida que hay en el vientre de la madre es el test de toda democracia, es su prueba de fuego. Una persona democrática ha de ser el más grande y entusiasta defensor de quienes no pueden defenderse a sí mismos, de las gentes más débiles, ya se trate de la mujer en situaciones de abuso, como del niño no nacido, pero no de la una contra el otro”.
ACTUAR
Ante lo que el Papa constata, que “no pocos, sobre todo jóvenes, se sienten atraídos por una falsa exaltación, o mejor, profanación del cuerpo y por la trivialización de la sexualidad” (31-XII-07), los verdaderos discípulos de Jesús hemos de demostrar nuestra fidelidad a su Evangelio, no dejándonos llevar por criterios ajenos al plan de Dios, sino ser misioneros de su verdad y de su vida, que empieza por el respeto al ser humano concebido en el seno materno. Es una persona, no un objeto extraño. No nos avergoncemos de nuestra fe, sino proclamémosla con mucho mayor empeño que el que ponen los enemigos de la vida, los asesinos de los inocentes, los defensores del libertinaje sexual.
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
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Ricardo Próspero Morales
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