Ríase, aunque sea de mí

La orquesta de cuerda de la Universidad Rey Juan Carlos, ataca: O imperio contra Paca (versión "masterizada")

Acabo de leer en el diario El Mundo, un artículo escalofriante sobre lo que viene a ser la venganza del yeti, camuflado como Pe punto en la entrevista, mas propia de la familia Corleone en la trattoria, (Michael, venido del escusado con sus manos húmedas, le descerraja cuatro tiros bien plantados al corrupto jefe de la policía metropolitana de NYC), que al aula magna de la tan denostada Universidad con motivo de la entrega de los títulos de Masters.

El valor del instrumentista de madera, maestro P., al denunciar la cuestión a la prensa con todo lujo de detalles, que también ejerce de profesor de Sociología en la institución, no tiene parangón, o sí, si establecemos eso mismo con las acciones del famoso contable Eliott Nes hecho agente federal, y su grupo de intocables, como estos hackers al servicio de Ppunto, que restrean por aquí y por allá los caminos y trochas informáticos de la universidad pública, para desenmascarar a los malotes, a los corruptos, a los enchufados institucionales, a los trifásicos sindicales, al endogámico conjunto de cualquier organización religiosa o política, al desesperado vengador musical y su viola, violonchelo o contrabajo. La UCO, después de la intervención de los tribunales y jueces, estaría encantada de interpretar su papel en esta magnífica sinfonía de Star Wars para las pantallas universitarias.


Si para Alemania la ODE es una falacia, que quiere que le diga, doña Katarina Barley?

img-20180407-wa0001 (1)Maravillándose uno con los germanos después de la guerra de los treinta años y subsiguientes colaboraciones donde las bofetadas a este humilde sur ágrafo se multiplica por n, cuando n no entiende nada ni por el derecho ni por el revés, poco sabremos los bosquimanos de la Europa africana venidos a menos por inducción de las estrellas y Bruselas tan contenta. Resulta que, ambos países soberanos, Alemania y España, miembros, a su vez, de la Unión Europea, dotados de medios y resortes para discernir lo que sea Derecho y de la aplicación de las Leyes, condiciona y repara, el primero, a cerca de la llamada EAW: European arrest warrant(orden europea de detención y entrega: ODE) de los países miembros, argumentando desacuerdos en base a razonamientos cuyas conclusiones hacen notar que una de las premisas aportadas carece de la lógica silogística para establecer esas leyes que garantizan los acuerdos y la verdad de los juicios comparados tendentes a llegar a la verdadera conclusión. La ambigüedad semántica de la apreciación, y con permiso, puede ser el motivo del error de los intérpretes. ¿Será cosa y defecto de la traducción, doña Katarina Barley?


"El Rector de la Rey Juan Carlos, estará firmando másteres hoy a las 20h en el Corte Inglés de Goya"

MasterLa imaginación es la voz de los atrevidos. Dios se atrevió con todo, y todos comparecieron para ignorarlo". Nadie sabia, todos ignoraban, y todos ellos contra la mujer, arreciando el diluvio por el manojo de defectos de la educando y no del facedor del entuerto y lagunas flagrantes del rector, de los profesores, interventores, registradores de títulos y demás investigadores de asuntos internos. Nadie dice y menos afronta las sospechas mas de lo que se publica en twitter con todo el humor del mundo. Habrá que pasarse por el Cortinglés aprovechando los corticoles.


La puerta desvencijada luce fuerte y bella, a pesar de los avatares.

puerta!Se nos puede resquebrajar el ánimo, descoser las costuras de la dignidad, los entrepaños de la credibilidad, de la cordura, mas aun así, la composición de nuestra casa y su fachada, su arquitectura arquetipo de la resistencia, seguirá hermoseando a pesar de la ausencia de honestidad que rodea a este barrio con su falla profunda y vistas al abismo geopolítico que nos separa gracias a los esfuerzos tectónicos de la vecindad que pretende, a toda costa, que esto se hunda, se desplome, se dividan los comunes cromosomas, cuando no se destruyan, en el laboratorio antropológico de la locura , para vencer la resistencia de la frágil capacidad de parar a la fiera apocalíptica que ahora insiste con sus mentiras para derribar cuadernas.


Aún me sobran piernas para pedalear hasta el río que nos lleva a la locuara con Cifuentes y Puigdemón de testigos.

BICIS Lo primero que tomo para desayunar, es la bicicleta. Mi bicicleta; no una bicicleta cualquiera, con su cuadro de geometría invariable, manillar en Té y piñón fijo para bombear, sin asombro, sangre a los pedales de fuerza. Mis detractores dicen que eso no me conviene a esta edad, que las canillas se me pueden fundir como las bielas de una máquineta de renfe parada en Sanz por los piquetes populares e imponentes. Es tan absurdo preocuparse por lo que dicen estos tontopollas que me fumo un puro así de grande montado en mi dinámica bici. Al repasar estos extraños momentos de subidón pedaleando cuesta arriba por Canalejas y sin Simano, me ataca la inspiración. De repente, llego a la plaza de España , iluminándose, de súbito, la bandera nacional y sus franjas rojigualdas y su estrella solitaria sobre un fondo azul europa anunciando la liberación de Puigdemón , héroe guerrillero de la independencia de la Helmántica. La multitud salida de las grietas de la tierra, pletórica y contenta, agolpándose en las aceras de la avenida. Cifuentes me saluda con la chaqueta verde del Master de Augusta. Comienzo a conjeturar ideales y enmiendas a la totalidad de los presupuestos de Rajoy proponiendo medidas mas elevadas, de mayor altura y experiencia, mas cerca de Ovidio que de los adoquines abismados por el misterio. Continuo recorriendo caminos hasta llegar a concebir que no era yo al que alababan sino a un señor venido de las proximidades del Atlántico y la avenida de Portugal; un tal Da Silva. Paro un momento en Gil confiterías del paseo de Carmelitas para tomar un dulce por la hipoglucemia y el mareo. Que rico, que sabor, que maravilla ser cristiano con diadema en la tierra del manjar. Una vez repuesto, continuo con el deporte hasta la linea divisoria de de la locura de Erasmo y sus elogios. Bueno sea.


El primo lebrijano y su sonrisa abierta. (Orígenes de una raza)

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Plaza Mayor de Salamanca en esta Semana de Pasión.

PLAZA MAYOR Un día cualquiera de una jornada normal detrás de una hermosa copa de cerveza contemplando los diedros y arcadas de mi querida plaza Mayor mirando al tondo de Unamuno. Es hermosa mi plaza, sin duda. Leo la prensa del día, poniéndome en guardia por lo que pueda pasar cuando las cosas no son como se cuentan ni siquiera por historiadores afines a la simpleza, que ahora arrasa el perfil bajo el contrato útil del amiguete. Hay mucho interesado, Don Miguel. Aunque usted intuía el descalabro desde ese otro velador contiguo del Novelty, vino a sentarse ahí mismo muy consciente, mirando al Corrillo sin miedo y ofreciendo la resistencia de la razón a esas enfrascadas locuras enfrentadas y aquellos bélicos argumentos de vencedores en el Paraninfo de la Universidad: “Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso, por llamarlo de algún modo, del general Millán Astray que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y el obispo, lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona".

Poco le quedó de existencia, don Miguel, después de aquellas sabia reflexión sobre la vida, que cada 31 de diciembre recuerdo con una flor en el San Carlos Borromeo, donde también descansan los míos.


Josë Ángel Hidalgo: Brian Cohen de los Maine Coom de Estremera de Tajo.

who is .El periodista con carnet y carcelero en la jail house de Estremera, sin rozar la incompatibilidad, manifiesta su disgusto político por la ocupación de los señores de la guerra en las tierras de Judea. Mientras reflexiona en su torre de los lamentos bajo los auspicios de la libertad de expresión, mira con cariño a los "gatitos" apresados de la insurrección. Mientras asiste al Sermón del Monte de Jesús, Brian/ Hidalgo se enamora de su obra levantisca plasmada en el diario digital de cientos de entradas, cundiendo en sus fueros el deseo de acabar con el Estado de Derecho y unirse a los CDR de la quinta columna, o "Frente Popular de Judea", uno de los muchos movimientos de independencia rebeldes que pasan más tiempo discutiendo sobre la estrella única que anulando tickets en los peajes de las AP´s gratis total. (Para cuando la AP 6..?)

Después de varias entrevista en los periódicos amarillo-chillón encuadrados en el orbe del niño viejo y otros mundanos camareros de Espejo Público disparando contra el Supremo, tan poco delicados como la lija gruesa, decide aventurarse y largar lo que no está escrito en los estatutos del funcionario público y de Poncio Pilato.

Brian/Hidalgo, el activo, terminará discutiendo con todo cristo a cerca de la bondad, la mística y el sindicato de funcionarios de prisiones en desacuerdo con la medida del Sanedrín, los fiscales germanos y el derecho visigodo: código de Eurico y en el Breviario de Alarico sobre los cuales han surgido las teorías de Rencesvinto que para nada le suena lo que sea Derecho.

Brian/Hidalgo, quiere ser famosa a toda costa como la muñeca del cuento y el portal, donde atraer a toda la gente deseosa de cambio e intriga. Mas por casualidad, Brian/Hidalgo se hace dios, el de los milagros del Palmar, en esa noche triste junto al Tajo, bautizando a todo aquel que quiera ser su presa favorita en el módulo ad hoc de conversión. Es tal el fervor que despierta, que el centro de Estremera puede que sea el Santuario del nuevo Mesías, según acuerdo de las cámaras de vigilancia, la junta de portavoces de la prisión y todo aquel que se sienta atraído por su idoneidad. Mas muchos otros piensan que Brian/Hidalgo no es el Mesías, es solo un funcionario travieso lleno de complejos que hizo la oposición por aburrimiento. No hay Mesias pues. Hay desastre El desventurado Brian/Hidalgo es incapaz de escapar de sus propias intrigas; incluso de la casa de ejercicios aun rodeada por una multitud enorme y embelesada. Cientos de turistas venidos de centroeuropa, arrastran sus cuerpos afligidos hacia él, exigiéndole curas y responsabilidades por las heridas provocadas por las concertinas. Su orden de impasibilidad, finalmente se transmite a los guardias civiles destacados, cuya escena parodia el clímax de la película "Espartaco" donde varios crucificados dicen ser "Brian/Hidalgo de Madrid VII. El hombre equivocado de Estremera, quizas deje de soltar el rollo a borbotones en sus posibles best sellers. Que cruz, señor!!!


La sociedad docente. Las banderías.

chris dos

Las personas que afrontan con valor y entereza la lucha desigual contra la soberbia, el engreimiento, la falsa autoridad y osadías de las fuerzas vivas de la llamada casta social, tienen todo el apoyo y simpatías de este cronista.

Me han contado, sé, afirmo, confirmo que después de un intenso pugilato dialéctico con uno de esos grupúsculos de la casta facultativa y sus argumentaciones falaces e insultantes, mostrando su incapacidad de academos en la comunidad docente, mas allá de la tesis puesta en discusión, este valiente gladiador, mostrando su desnudez, no tiene inconveniente en enfrentarse a los enemigos comanditarios de la Ley, que desde sus atalayas docentes, blanden las armas del arsenal que el Estado de Derecho puso a su servicio, irrumpiendo en el mundo del improperio, desacreditando los argumentos y a la persona que los formula, en una suerte de falaces descalificaciones tendenciosas y aniquiladoras del honor y el buen nombre del "discordante y atrevido" en la arena del Coliseo, si no fuera por su gladio fundido con la razón. Enrocados hijos de puta.

Admirable gladiador, si vences al pérfido Craso y sus banderías, la sociedad universitaria estará en deuda contigo.


Blanca Estrella Ruiz : Clara Campoamor.

CLARA

Blanca, querida Clara, sino fuera por mi admirado Joan Baptista Humet y su “Melancolía”, no acertaría con el poema que quisiera dedicaros por vuestro buen hacer y valentía. Y todo ha venido de improviso, rodado, por aquella triste intervención del diputado en su hip-hop ultramontano que mancilla y entristece. ¿Por qué huracanes si hablamos de la pena?

Y fue en Google donde encontré respuesta a estos discursos escuchando a Clara, donde la sabiduría llega con toda fluidez al diario de sesiones de la mano de un honrado escribidor del Congreso.

"Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.

Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?

¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?

Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.

No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto –que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.

Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.

Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.

A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.

Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.

Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.

Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.

Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española."


"La energía del perdón"

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Acabo de ver un video del noticiario de BBC mundo que titulan “La energía del perdón”. Ustedes, seguro, conocerán la noticia del joven británico, artillero naval, que con su cañón derribó un caza argentino en la “guerra de las Malvinas”.

Me impresionaron las imágenes de entonces: Ejércitos enfrentados, con sus mejores hombres en liza, para resolver un conflicto minúsculo que podía haberse resuelto sobre la mesa camilla de los líderes de ambos paises, Gran Bretaña y Argentina.

Murieron infinidad de jóvenes de uno y otro lado en aquellas batallas relámpago. Jóvenes que no tuvieron la oportunidad de seguir viviendo, como yo mismo que observaba , cómodamente, como se batían a fuego y sangre, los barcos y aviones en el "videojuego" trágico de la realidad.

No me perdonaré esa guerra de la generación coetánea entre europeos y americanos. Y sí, estoy con ellos, con los protagonistas de esta historia, Velasco y Wilkinson, que aplican el perdón cuando el perdón emerge de sus memorias y sentimientos.


Salamanca me ata , hasta la extenuación, a mis 800 años.

picasion
Salamanca, dorada y plateresca, genuina y hermosamente provinciana; alegre y costumbrista. La piedra franca, sustantivo enredado en el propio adjetivo que la califica, es así: franca y llana. Extraída de las formaciones geológicas que brotan en las canteras mágicas de Villamayor de la Armuña, pueblo cercano e imprescindible de la capital; talladas y pulidas sus caras para embellecer y alicatar, hasta el ático , los bellos y vetustos edificios de la ciudad pregonera del saber, con ese make up magnífico, dorado al óxido de hierro, que bien podría promocionar Margaret Astor, o cualquier otra factoría de cosméticos, logrando que la luz tratada que perfora el cielo helmántico refracte en sus monumentos creando esos tonos ocres, áureos y discretos que cambian al compás, así vaya transcurriendo el día, venga la lluvia o aparezca el cardado suave de las nubes por estribor.

Salamanca no es solo ciudad universitaria, monumental y vieja; excelente y cultísima; carismática, subida al pedestal de Fray Luis de León para soltar su speach desde la cátedra de sus filosofías, refiriéndose al ayer lejano “como decíamos ayer”, con esos otros personajes imprescindibles bien caladas sus simientes eruditas en la noble tierra charra : Francisco de Vitoria, internacionalizando códigos; Unamuno, el rector y sus contradicciones; Torrente Ballester, con sus gozos y sus sombras por la calle Toro del brazo de Charo López. O mi admirada Martin Gaite, Carmen, hablando de su cuarto de atrás en la plaza de los Bandos.Y esos otros muchos personajes sin trampa y estrecheces.

Salamanca, aparte de ser museo de bellas artes, de arquitectura, de historia permanente: antropología pura y referencial de los mil caminos que nos llevan al conocimiento, es lugar exacto y preferido para pasar mis meditadas reflexiones idílicas, ahora instalado en las añadas de la tranquila madurez : sus noches de estío en las terrazas hablando del mar y de los peces con los amigos. O recorriendo sus calles a merced de los silencios: La Compañía, Tentenecio, Bordadores, el Corrillo: hermosas, pacientes y atentas mirando a sus catedrales (la antigua y la nueva) a la torre del Gallo desde el Patio Chico, al campanario impresionante de los mariquelos, -levemente inclinado por las presiones de su altivez y no por los sismos-, sin dejar de admirar a esas otras construcciones religiosas románicas , góticas, platerescas; órdenes de poderío antagónico: los jesuitas y los dominicos: la Clerecía y San Esteban. En fin.

La plaza Mayor de Salamanca, la mas grande y hermosa de los cosos, con sus amplitudes absolutas, sus arcadas, soportales que guarecen de las inclemencias, sus geometrías creadas por los veladores en estética posición atractiva para el drink o el coffee de los naturales y turistas en armonía; sus tondos explícitos, en bajorrelieve, de personajes imperantes en otro tiempo, importantes, también, y naturalmente, esculpidos en piedra franca de Villamayor, nos sitúa en el centro de la idea que vino a tener Churriguera y su proyecto para el deleite de la vida.

En el exterior, sentados en el suelo, formando pequeños círculos, aros olímpicos de la juventud, los chicos de otras latitudes y el whatsapp comiéndose los dedos free con la aplicación de moda: cursillistas de verano, Erasmus de todo el año, Sénecas, principiantes de la lengua llegados a la ciudad atraídos por su prestigio, recogiendo el trocito de impronta excelente de aquí a la eternidad.(James Jones: Burt Lancaster, Montgomery Clift, Deborah Kerr, Donna Reed y Frank Sinatra)

Y turismo, mucho turismo entendido ; de aquí de allá y de las cercanías, dando rienda suelta a su apetito cultural y a ese otro de pitanzas, de sabores, de pinchos variados y de magros ibéricos, ¡que también hay que comer, mirusted!

En Salamanca , como decía, no solo se percibe el aroma de sus piedras milenarias o su saber de caletres ilustrados, sino esos otros elementos literarios y románticos que germinaron en ella, mirando al Tormes, al encuentro de la puesta de Sol desde los jardines altiplanos de Calixto y Melibea.

Habría que sobrevolar, como Ramón Alonso en su aerobatic free style program, el río desde la orilla oriental, por el centenario puente de hierro Enrique Estevan (estevan con be baja), para percatarse de la recortada e impactante vista de la ciudad de las maravillas, espejo de aguas pacientes y tornasoladas.
Y a unos pasos, no mas de media legua, siguiendo el curso del río, el majestuoso e impresionante Puente Romano de los milenios, dos, solo dos, que vino a canalizar el paso de las legiones romanas, pretores, cónsules y algún emperador en imponente comitiva hacia esas otras tierras de la Hispania romanizada.

Salamanca, por muchas razones, diría, es poco o insuficientemente conocida; mejor, no lo suficientemente conocida. No queda suficientemente explicitada en las guias de turismo, en los textos eruditos que pueda considerarse, emitiendo juicio justo y de valor forense para crear una tesis doctoral de grosso cum laude. Lo atestigua un viajero del mundo que lleva viniendo a la ciudad casi cuarenta años por razones que atan.
Cada vez, me sorprende mas Salamanca, me implica mas y mas, me atrae y me acerca cuanto mas a sus posiciones humanistas y su geniales cargas de satisfacción. Pongo a Stendhal por testigo y a Florencia como referencia.

Aun vista con esos ojos lúdicos y verbeneros de tunas y “clavelitos”, con futbol codificado en los plasmas de las terrazas; desde el Garrido de Del Bosque al Tejares del Lute, (disculpe mi distracción: de los Pizarrales. En Tejares nació el Lazarillo). Desde la estatua ecuestre de Julian Sánchez el Charro, el guerrillero, al Alto del Rollo de la justicia, o a la iglesia románica y circular de la Puerta de Zamora. Dando vueltas a la girola, Salamanca sorprende.

Aun habiéndonos quedado sin la Unión Deportiva, aún nos queda el Salmantino del 2ª B con ascensor. El sport impera en todos su sistema nervioso de la helmántica: Circuitos pedestres y carril bici circundante, -cinta transportadora de la ciudad-. Campos de futbol, Canchas de basket - equipo líder de la liga nacional “Perfumerías Avenida”-, piscinas cubiertas, y paseos, muchos paseos por sus anchas y animadas avenidas para mover las bielas a voluntad. Y el río que nos lleva en piragua por ese parque fluvial con vistas, deliciosamente deportivo y frondoso.

Si lo que uno pretende, independientemente de los juegos y entrenamientos para lucir cuerpo, es el de elastificar las aturdidas neuronas de tanto flash informativo, nada mejor que el consejo culto y adecuado de los rectores de esas magníficas bibliotecas municipales. Frecuento un par de ellas en mis largas estancias: La “Torrente Ballester” cuadrangular belleza: diáfana y soberbia, en el Barrio Garrido-Chinchibarra. Y la de Gabriel y Galán en su placita y palacete, junto al conjunto escultórico de Juan Cristóbal, creador del Cid burgalés y sus enormes barbas combativas, con busto del poeta y la señora (Aurora Redondo modelo) y Ana María en su poema "Mi montarzaza".

Si el apetito le aprieta las hambres o pretende satisfacer el placer del bocado “master chef”, no hay mas que parar en uno de sus surtidos bares y tabernas para saciar ese deseo primario y necesario, tentempié, sin recurrir al nitrógeno ahumado, aún en pequeñas diocesis.

Particularmente me inclino, en la meditación lúdica y mañanera, por el pub Chaplin, lugar encantador , precioso y de película, en la misma Plaza de España, junto al hotel Alameda.
O, viniendo del rio, “El trastero”, junto a la iglesia románica Canterburiense de la calle Rosario, con vistas al medievo. Y para otro sí, “El Montadito de la calle Van Dick, con sus setas, su jamón y lomo ibérico, su tono amable y cordial de la Salamanca que se deja querer
. Y no les cuento mas de mi Salamanca que me ata tan fuertemente.


Domingo, 22 de abril

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