Ríase, aunque sea de mí

Salamanca me ata , hasta la extenuación, a mis 800 años.

picasion
Salamanca, dorada y plateresca, genuina y hermosamente provinciana; alegre y costumbrista. La piedra franca, sustantivo enredado en el propio adjetivo que la califica, es así: franca y llana. Extraída de las formaciones geológicas que brotan en las canteras mágicas de Villamayor de la Armuña, pueblo cercano e imprescindible de la capital; talladas y pulidas sus caras para embellecer y alicatar, hasta el ático , los bellos y vetustos edificios de la ciudad pregonera del saber, con ese make up magnífico, dorado al óxido de hierro, que bien podría promocionar Margaret Astor, o cualquier otra factoría de cosméticos, logrando que la luz tratada que perfora el cielo helmántico refracte en sus monumentos creando esos tonos ocres, áureos y discretos que cambian al compás, así vaya transcurriendo el día, venga la lluvia o aparezca el cardado suave de las nubes por estribor.

Salamanca no es solo ciudad universitaria, monumental y vieja; excelente y cultísima; carismática, subida al pedestal de Fray Luis de León para soltar su speach desde la cátedra de sus filosofías, refiriéndose al ayer lejano “como decíamos ayer”, con esos otros personajes imprescindibles bien caladas sus simientes eruditas en la noble tierra charra : Francisco de Vitoria, internacionalizando códigos; Unamuno, el rector y sus contradicciones; Torrente Ballester, con sus gozos y sus sombras por la calle Toro del brazo de Charo López. O mi admirada Martin Gaite, Carmen, hablando de su cuarto de atrás en la plaza de los Bandos.Y esos otros muchos personajes sin trampa y estrecheces.

Salamanca, aparte de ser museo de bellas artes, de arquitectura, de historia permanente: antropología pura y referencial de los mil caminos que nos llevan al conocimiento, es lugar exacto y preferido para pasar mis meditadas reflexiones idílicas, ahora instalado en las añadas de la tranquila madurez : sus noches de estío en las terrazas hablando del mar y de los peces con los amigos. O recorriendo sus calles a merced de los silencios: La Compañía, Tentenecio, Bordadores, el Corrillo: hermosas, pacientes y atentas mirando a sus catedrales (la antigua y la nueva) a la torre del Gallo desde el Patio Chico, al campanario impresionante de los mariquelos, -levemente inclinado por las presiones de su altivez y no por los sismos-, sin dejar de admirar a esas otras construcciones religiosas románicas , góticas, platerescas; órdenes de poderío antagónico: los jesuitas y los dominicos: la Clerecía y San Esteban. En fin.

La plaza Mayor de Salamanca, la mas grande y hermosa de los cosos, con sus amplitudes absolutas, sus arcadas, soportales que guarecen de las inclemencias, sus geometrías creadas por los veladores en estética posición atractiva para el drink o el coffee de los naturales y turistas en armonía; sus tondos explícitos, en bajorrelieve, de personajes imperantes en otro tiempo, importantes, también, y naturalmente, esculpidos en piedra franca de Villamayor, nos sitúa en el centro de la idea que vino a tener Churriguera y su proyecto para el deleite de la vida.

En el exterior, sentados en el suelo, formando pequeños círculos, aros olímpicos de la juventud, los chicos de otras latitudes y el whatsapp comiéndose los dedos free con la aplicación de moda: cursillistas de verano, Erasmus de todo el año, Sénecas, principiantes de la lengua llegados a la ciudad atraídos por su prestigio, recogiendo el trocito de impronta excelente de aquí a la eternidad.(James Jones: Burt Lancaster, Montgomery Clift, Deborah Kerr, Donna Reed y Frank Sinatra)

Y turismo, mucho turismo entendido ; de aquí de allá y de las cercanías, dando rienda suelta a su apetito cultural y a ese otro de pitanzas, de sabores, de pinchos variados y de magros ibéricos, ¡que también hay que comer, mirusted!

En Salamanca , como decía, no solo se percibe el aroma de sus piedras milenarias o su saber de caletres ilustrados, sino esos otros elementos literarios y románticos que germinaron en ella, mirando al Tormes, al encuentro de la puesta de Sol desde los jardines altiplanos de Calixto y Melibea.

Habría que sobrevolar, como Ramón Alonso en su aerobatic free style program, el río desde la orilla oriental, por el centenario puente de hierro Enrique Estevan (estevan con be baja), para percatarse de la recortada e impactante vista de la ciudad de las maravillas, espejo de aguas pacientes y tornasoladas.
Y a unos pasos, no mas de media legua, siguiendo el curso del río, el majestuoso e impresionante Puente Romano de los milenios, dos, solo dos, que vino a canalizar el paso de las legiones romanas, pretores, cónsules y algún emperador en imponente comitiva hacia esas otras tierras de la Hispania romanizada.

Salamanca, por muchas razones, diría, es poco o insuficientemente conocida; mejor, no lo suficientemente conocida. No queda suficientemente explicitada en las guias de turismo, en los textos eruditos que pueda considerarse, emitiendo juicio justo y de valor forense para crear una tesis doctoral de grosso cum laude. Lo atestigua un viajero del mundo que lleva viniendo a la ciudad casi cuarenta años por razones que atan.
Cada vez, me sorprende mas Salamanca, me implica mas y mas, me atrae y me acerca cuanto mas a sus posiciones humanistas y su geniales cargas de satisfacción. Pongo a Stendhal por testigo y a Florencia como referencia.

Aun vista con esos ojos lúdicos y verbeneros de tunas y “clavelitos”, con futbol codificado en los plasmas de las terrazas; desde el Garrido de Del Bosque al Tejares del Lute, (disculpe mi distracción: de los Pizarrales. En Tejares nació el Lazarillo). Desde la estatua ecuestre de Julian Sánchez el Charro, el guerrillero, al Alto del Rollo de la justicia, o a la iglesia románica y circular de la Puerta de Zamora. Dando vueltas a la girola, Salamanca sorprende.

Aun habiéndonos quedado sin la Unión Deportiva, aún nos queda el Salmantino del 2ª B con ascensor. El sport impera en todos su sistema nervioso de la helmántica: Circuitos pedestres y carril bici circundante, -cinta transportadora de la ciudad-. Campos de futbol, Canchas de basket - equipo líder de la liga nacional “Perfumerías Avenida”-, piscinas cubiertas, y paseos, muchos paseos por sus anchas y animadas avenidas para mover las bielas a voluntad. Y el río que nos lleva en piragua por ese parque fluvial con vistas, deliciosamente deportivo y frondoso.

Si lo que uno pretende, independientemente de los juegos y entrenamientos para lucir cuerpo, es el de elastificar las aturdidas neuronas de tanto flash informativo, nada mejor que el consejo culto y adecuado de los rectores de esas magníficas bibliotecas municipales. Frecuento un par de ellas en mis largas estancias: La “Torrente Ballester” cuadrangular belleza: diáfana y soberbia, en el Barrio Garrido-Chinchibarra. Y la de Gabriel y Galán en su placita y palacete, junto al conjunto escultórico de Juan Cristóbal, creador del Cid burgalés y sus enormes barbas combativas, con busto del poeta y la señora (Aurora Redondo modelo) y Ana María en su poema "Mi montarzaza".

Si el apetito le aprieta las hambres o pretende satisfacer el placer del bocado “master chef”, no hay mas que parar en uno de sus surtidos bares y tabernas para saciar ese deseo primario y necesario, tentempié, sin recurrir al nitrógeno ahumado, aún en pequeñas diocesis.

Particularmente me inclino, en la meditación lúdica y mañanera, por el pub Chaplin, lugar encantador , precioso y de película, en la misma Plaza de España, junto al hotel Alameda.
O, viniendo del rio, “El trastero”, junto a la iglesia románica Canterburiense de la calle Rosario, con vistas al medievo. Y para otro sí, “El Montadito de la calle Van Dick, con sus setas, su jamón y lomo ibérico, su tono amable y cordial de la Salamanca que se deja querer
. Y no les cuento mas de mi Salamanca que me ata tan fuertemente.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Lunes, 16 de julio

    BUSCAR

    Editado por

    Síguenos

    Hemeroteca

    Mayo 2018
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    28293031