Ríase, aunque sea de mí

Mi cuaderno de bitacora y la aguja de marear.

bitacora Una vez perdido el Norte, solo nos queda prudencia en este rincón enmudecido de los viejos tiempos cuando la juventud nos decía que era bueno triunfar con la escribanía y la tinta indeleble en el tintero de cristal cargada de apasionados episodios novelescos, dispuesta a brotar en cuanto se abrieran las venas de San Pantaleón y todo se licuara. Seguí el consejo de un buen maestro que reflejara la vida en el papel sin importarme formas, modelos, estilos; sin miedos, sin comas. Y embarcar como grumete, sin trinquete que me impidiera inspirarme. De vez en cuando consulto el cuaderno de bitácora de aquellas lejanas travesías de osadías y profundos pensamientos en flotación; de errores, de prudentes consejos, del ímpetu de las olas, de los continentes, del ocaso que de todo aquello mantengo la prudencia del observador; las moralejas, la luna llena, la cerveza, la guitarra del Lolo, la canción del olvido de color bergante. Y la Rosa de los vientos señalando la estrella polar a oscuras y por intuición. Toda una tesis doctoral para seguir en la brecha con toda la insolencia de estar hasta el final y sin prisas.


Nevar en Madrid mirando a la torre fría y sin espadaña. (Fin del periodo)

nevar en madrid.


Reparando la escalera de Jacob para llegar al cielo.

escalera No se si los ángeles lo pillan, pero no estaría de mas arreglar la escala que se agrieta por momentos de tan poco uso y cuyos montantes no son de lo mas seguro para plantarnos en el cielo como se espera de un espíritu puro. La seguridad, ante todo, aunque se tengan las alas desplegadas y en alerta. El camino no es fácil y la subida dura por lo que nos dicen de la atracción de la gravedad de esta tierra, pero mejor cumplir con las normas que bien nos hacen acreedores de la paz continua que ayuda a descansar de esta vida ajetreada y desatenta. Solo tienes que subir y subir hasta traspasar las nubes y los celestes, para llegar al descansillo flotante donde se encuentra la luminosa puerta del infinito bellamente decorada con pan de oro. Y en ese instante, empleando la palabra mágica chas! como llave, aparecerás al otro lado junto a las incomparables hadas de Klimt para toda la eternidad.


Martes, 20 de febrero

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