Ríase, aunque sea de mí

Que bien se vive en la república independiente de mis cosas, felpudo!!!

¡Qué bien se vive en la república independiente de mis cosas, felpudo!
Y me lo dije, y me lo tengo dicho no más ver el catálogo Ikea para esta temporada, y los ingenieros de la Gerenalitat de Cataluña tratando de ensamblar un Estado solidario sin la ayuda de los amigos del país. Me imagino lo que puede costar, por mucha prisa que quieras darle al proceso, después de ver el zurriburri que se organiza con los concisos ensambles que incluye el pack y el voluminoso material empaquetado en un solo bulto, cuando solo se pretende montar un armario de puertas correderas de varias cuadernas con unas modestísimas instrucciones y un atornillador.
No quiera ver las habilidades que tienes que desarrollar para que todo ajuste: gavetas prietas para que los cajones se mantengan sólidos y la barra trasversal agarre y no venza en función del coeficiente y el peso de la purpura. O los carriles de las puertas, que dan paso al paraíso, circulen suaves, de punto a punto, sin rechinar, a lo Carlos Martel en Poitier. Y no vale tomar el teléfono para más información, como sugiere el joven leader de Podemos. Te las tienes que apañar con la sola herramienta que el muñequito eficiente del prospecto proporciona, según el perfil.


Domingo, 24 de septiembre

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