Ríase, aunque sea de mí

Mei ling Huang, un chino de raza caucásica en la Venezuela de Maduro.

corbatas gordas Me extrañó que el conferenciante fuera un joven chino de aspecto europeo, raza caucásica tirando a rubio sonriente. Su disertación sobre "comportamiento ciudadano en Caracas después de la última misiva política de Zapatero", en una de los foros mas destacados de la ciudad de los mil parquímetros, digamos que hablamos de Madrid, vino a ser interesantísima. Su discurso en castellano, mantenía ese acento de bazar que a todos nos fascina y congratula cuando encontramos en ellos lo inesperado, las luces del belén, los recortables en lugar de las rasquetas para cristales que veníamos buscando. "Nos engañan como a chinos" es una aseveración falsa; ¡es que no nos fijamos!

Mas todo queda perdonado por su cordialidad como en los casos del entendimiento universal cuando interviene el presidente español que fuera, don José Luís Rodríguez, homónimo del venezolano de pro "El Puma", que nos ganó los corazones con "Voy a perder la cabeza por tu amor" a propósito de la Venezuela querida, ahora que se casa Gustavo Dudamel, director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar con una bella española.

En fin, como muy bien dice el señor, "hay que olvidar, hay que proponer, hay que mantener esa voluntad de diálogo y entendimiento. Tal vez sea posible que todo quede arreglado dejando atrás las diferencias, las luchas, los días difíciles de historias ocultas, agarrando ilusiones ahora que se puede". Mira que si se soluciona...!!


Visitando a Campoamor en el día mundial de la poesía. "Quién supiera escribir"

quien supiera escribir En el parque del Retiro de Madrid, sentado en un banco aledaño a la escultura, reflexiono un ratito sobre la miniatura cercana del cura escribidor y la muchacha admirable. "Quien supiera escribir" me pregunto deseando sabidurías. Escribir no como los clásicos que mantienen su lugar en el pensamiento de la literatura, sino como estos coetáneos que nos hacen vibrar a diario con su pluma digital haciéndonos ver lo distinto de lo igual, lo diferente de lo vulgar, el tono claro de la luz cuando rasga las tinieblas de la opacidad; en fin, tipos maravillosos que sin preguntar, nos señalan el camino de las realidades. Jorge Bustos con su juventud, aplaudiendo al comandante del vuelo a Bilbao; Fernando Sabater, con su estrabismo olvidado en Castelló; Antonio Lucas, contemplando Madrid desde el mirador de Pio Felipe; Raúl del Pozo, enfrascado en ser algo mas que poeta. En fin.


Los niños futboleros de Alaró, avengonzados de sus padres: "¡A mí, no me defiendas más!"

Y a golpes solucionaron el asunto para darle el Día a los niños en esta entrañable celebración. Aguerridos papás que no permiten, por nada del mundo, que a sus queridos vástagos le piten una falta, le llamen al orden en el campo o, mismamente, que "ese defensa cabezón" le impida meter el hermoso gol que esperaba para dejar constancia en la instantánea smart, para gloria de su complejo de macho alfa. "¡Y ni un comentario, que me lo como!"

Así llegó la ensalada de terror en un día crujiente de sol en directo para todas las emisoras del mundo, gracias a reporteros ocasionales destacados en Siria, atentos a esta otra toma de Alepo por la APACF, Asociación de Padres Agresivos en Campos de Fútbol."No hay color: esto tiene mas fuerza; provoca mas adrenalina que el combate insulto casa por casa de la ciudad sitiada". "Aquí, en la Europa civilizada, se practica mejor el cuerpo a cuerpo de los evolucionados personajes en liza, cuando un papá ve como le arrebatan la pelota al niño que llora desconsoladamente.

Mas tremendo y traumático para el niño es ver como el papá se transforma en fiera corrupia dispuesto a tragarse al otro papá que insulta en la grada deportivamente. Ambos degradados, cargados de emociones,se zurran cantidad, celebrando ese día del Padre "donde se honra la paternidad y la influencia del hombre en la vida de sus hijos". El defensor del menor, tampoco estaba invitado.


Estibadores (Dockers) : " La ley del silencio" con Marlon Brando de la Serna

No, no se asusten, no tengo las suficientes espaldas para soportar ninguna otra carga que no sea mi propia vida. Sí, puedo recibir el consabido anuncio de los productos Lynch que suele enviarme, de parte de quién sé, el hijoputa de guardia, pero, en fin, hay que ser consecuente con lo que uno puede ver en este mundo de la tauromaquia de salón, ahora que los animales somos todos.

Lo que ayer se dio en el Congreso de los Diputados, fue mucho mas bochornoso que ese video que recorre conciencias y resalta posturas respingonas de la pobre Streeper de culo al aire en la muy noble, garrapiñada y complutense ciudad de Alcalá de Henares, con motivo del año Cervantino.

Tumbaron la lógica democrática hasta niveles de los Dockers (pantalones de estibador) a media pierna y a lo Julio (unidad de medida energética), el jubilado municipal alcalaino en silla de anea, potro de delicias para el menester, jarapales al aire, trabajado a modo por Puri, (nombre supuesto de la empleada del sexo) la streeper acrobática y voluntariosa, mientra la concurrencia de parques y jardines podía seguir el pasaje a ritmo de Joe Cocker en "You Can Leave Your hat on" ("Puedes dejarte el sombrero", para las señorías que no saben ingles)

En fin que, en el Congreso se dio por válida la ley de los Dockers skinnys, estrechos con ajustes, straigt, atletic y clásicos para este día del padre tan señalado, después de haber visto a Marlon Brando de la Serna, luciendo los suyos en "La ley del silencio", muy bien fostiado por el sindicato de estibadores, como Regalo del Día del Padre, y las fuerzas vivas del país representando a los españoles de toda condición y desigualdad. A don Julio, como a servidor, se le quedaron chicas las experiencias e ilusiones para confiar en el sombrero protector del estado del malestar.
Fernando Trueba, cada vez más me cae de puta madre...


Don José Ignacio Wert, listo para la galería de hombres ilustres.

ig wert - copia Hay que señalar, antes de presentar la obra, que el señor Wert trató con Antoñito López para la realización de su retrato institucional, conociendo la originalidad del artista hiperrealista que clava detalles en clave fotográfica. El autor de "El Sol del Membrillo", se negó en rotundo, alegando que sobre un coche chocón no era propio retratar a una autoridad académica tan influyente en el ámbito de la educación. Como nuestro país es como es y cualquiera puede,con cuatro monigotadas, alegar que es el mismo Goya el afrancesado, don José Ignacio se embarcó en la aventura de ser mas original que los Chichos cantando Yesterday, dándole a la acción y tomando de la mano a un gran artista de personajes ilustres, para colgar. Y así fue.

Como podrán observar, Wert mira al espectador asegurándose de que la pose adoptada sea motivo de comentario, sin pretenderlo; más de trampantojo que de realidad virtual. Su figura de conductor lúdico sobre la pista metálica en el recinto de la Verbena de la Paloma, es un desafío directo a la mediocridad de la prensa amarilla que todo lo confunde. Tal vez por ello, ni siquiera a Rosa Villacastín invitó, a pesar del color.

El coche chocón del continente simbolista, fabricado en la Alemania del Este, es replica fiel del famoso Trabant cuya cilindra daba el par suficiente para alcanzar los 100 Km/h en días punta sin contaminación. El profesor Wert, viste traje de Emidio Tucci, corbata Hermes, camisa de popelín Thom Browne, puños abotonados, sin gemelos, y complementos sencillos de Eso, antes de la reforma de su sucesor.


Pedro Sánchez, lo tiene todo menos claro pero mas diáfano.

gabana - copia
Viene a ser indispensable ser amable, Pedro, educado y sutilmente cordial si pretendes tomar la calle y transformarte en ese Superman atrapa ascensores, con ese intento noble de cerrarle el paso a Susana, la lozana andaluza, que empieza a rilarse por ese machismo que agobia, como el graznido de las gaviotas en vuelo rasante. No es necesario, Pedro,hacerse el simpático en los mítines, luciendo cazadora de buena hechura, o hablando ingles de Serrano para que quede claro que los hombres del Ramiro también saben darle a Shakespeare su ración con nota, y de paso, el bofetón a Rajoy del "bueno no, hombre, no" al periodista de la BBC. Confiesa, Pedro, que habías entrenado la memoria a modo aplicando el cálculo infinitesimal del tiro elíptico a canasta como los buenos artilleros.

Pero eso de ponerse simpático saludando a las farolas y estupendo con la comparsa, ya no cuela. Aquí, tododios se pone chachi besando a las mamás elegantes y subiendo y bajando a los niños a pulso como en la procesión de la Blanca Paloma del Rocio. Eso no es mas que circo que solo conduce a cerrar el ciclo, que muy bien sabe manejar el señor de caoba asesorado por Rita Maestre y cuatro inoportunos fontaneros de Bravo Murillo.

Mantener el verbo fluido y directo, gesto campechano y empático con la gente, en la calle y en los platós, ya no sirve, no cala, no es suficiente. Ni siquiera abrazando a Zapatero arañas un triste voto. Mejor, manejarse dejando actuar a la providencia en ese espacio vacío del cortocircuito que se avecina por la trocha y por la institucional torpeza de los que insuflan aire viciado a la cosa de mandar, atizando el fuego que provoque la barrena del charrán sin tener en cuenta que la casa sigue sin barrer y cargada de piteras. ¿No te suena mejor Susana para este menester? El Día infinito de la mujer, está tan cerca, que yo a todo le diría que sí. Ya tendrás tiempo. Mira Marhuenda; iba para dios y solo quedó entre dos razones de la igualdad sin corchetes.


El problema del consumo de alcohol en menores, es creer que esto no va contigo, Juan Manuel Yañez

Colegas

"Hace un año que no trabaja aquí", refiriéndose al empleado de mantenimiento José Manuel, que a diario sube sendas cajas de gaseosa al laboratorio de C´s Madrid, con música de blues. " El trabajador aludido en su pregunta, ya no está con nosotros, entre nosotros, desde hace un año, (julio 2016)", vino a decir pass the buck el representante portavoz Regional del Partido Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, embozado tras la pobre argumentación politico-laboral entre atropellos verbales. Así, mas o menos, se despachaba el señor Aguado, representante y portavoz del grupo, a propósito del caso de violencia que vivió ayer la escritora Mary Pau Dominguez a manos de José Manuel Yañez, para bochorno de comunicadores, políticos y demás personajes que configuran el mapa de gente irrepetiblemente importante del país.

Que no se puede tolerar, ya lo sabemos, Montserrat, pero algo habrá que hacer para que los responsables de la decisión, el legislativo del señor Aguado y el Nacional, tomen cartas en el asunto y frenen el donaire y los cubatas fresquitos antes de conducir por las vías de mi autonomía, muy derechos a la confrontación y desgarro del corazón con SAMUR de por medio. Aunque sea a 40 Mh. Ahora sería el momento, el tiempo de esas responsabilidades. Zarpearse, no es de ley cuando el perfil, a saber, no encaja con el cargo; importante cargo de Jefe del Gabinete de Portavocía, siete meses ha.

La señora Cifuentes, podría tomar cartas en el asunto y denunciar los acuerdos y pactos cuando se pretenda proteger a los insurgentes sociales con resultado de alarma social y unas copitas eximentes. Lástima que todo se lo pasen por el forrete.


"¿Se puede tener nombre mas bello?" A Clara Campoamor: 13 febrero 2014. (Remake)

CLARA

Clara, querida Clara, sino fuera por mi admirado Joan Baptista Humet y su “Melancolía”, no acertaría con el poema gráfico que quiero dedicarte. Y todo ha venido de improviso, rodado, ayer, día de tu cumpleaños, frente a este artilugio ultramoderno de la internet. Te llamaría la atención el invento, tu que viviste entre tipos, márgenes, conciencias, códigos y tintas dactilografiando a modo.

Y fue en Google, otro invento sobre invento; un milagro donde todo se encuentra y recuerda a través de esta inimaginable maraña de caminos inescrutables, ahora escrutados gracias a la inteligencia artificial y real de buena entraña de Google. Apareciste en ello, Clara, en viñeta ilustrada con gracia, que la red llama “Doodle”, recordando tu personalidad, tus hechos y el más que centenario cumpleaños.

Cuanto tiempo, querida Clara. Me llevé una alegría inmensa. Al intentar rastrear con el motor del "invento" esas cosas, información y noticias, me topé con tu “Doodle” a todo color, representando tu discurso ante las Cortes el 1 de octubre de 1931, donde quedaría aprobado el voto femenino en España. Con fuerza y ardor defendiste aquellos derechos básicos e inalienables del ser humano, y que ninguno de tus colegas tuvo la buena madre de plantearlo hasta entonces: El sufragio universal femenino en la España del nuevo ciclo y de nueva planta. Y lo conseguiste convenciendo absolutamente, querida Clara, porque no se requiere modificar la gramática para hacer valer lo que al ciudadano le corresponde por el mero hecho de serlo. “Antes que mujer, soy ciudadano” digiste fuerte y claro, sin arrobo y arrobas torpes e indefinibles. Sobran distingos de género, querida Clara. Eché en falta en el país y en el Congreso lo que Google, San Google, no olvidó con aquella viñeta que recorrería, sin duda, todos los rincones de España. La que tú llevabas con firmeza.

"Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.

Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?

¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?

Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.

No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto –que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.

Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.

Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.

A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.

Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.

Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.

Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.

Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española."


Madrid, no es solo edificante.

la paz


Galas de cine: ¡Que descalabro..!

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Si Berlanga, mi querido director de “La escopeta nacional”, empinara el dedo índice solicitando intervenir en esto del cine nuestro; tan suyo, tan mío, tan acoplado a las andanzas del Iva, la política y las cafrerías, seguro que me daría la razón para filmar una nueva trilogía en descalabros y angustias de estos hojalateros conmutativos y bilaterales tan añorantes de la violencia de transición, esperando, impaciente, que llegue el asunto, cuanto antes, a desembocar en chascarrillos con los ocho apellidos para el desquite.

Y es que solo usted, don Luis, sería capaz de retratar las esencias de este supuesto lugar con olor a calamares de Casa Rua, de canonjías, de jueces idolatrados cantando Summer in the city de Joe Cocker entre Washington Square y la NYCU.

De correas que se ajustan a los pernos del poder para seguridad de la familia de la nueva hornada babilónica que no saben por donde se va al mundo. De aquellos estadistas autoctonos que alardean de tener el verbo atiplado, cuando ralentizan su fluidez por falta de consonantes e ideas. O, mismamente, los telémacos que creen conocer a la audiencia cuando todos los alguien´s dudamos de sus forros.

Sí, don Berlanga, una buena película nos aguarda. Necesariamente tendría que ser usted el realizador: Los Méndez-Leite, los Alex de la Iglesia y otros teólogos de la academia,(el ágora obliga, Platón) están amortizados. Fernando González Molina , trae su Guardián Invisible cargada de interés y buena factura de magnífico realizador en estos tiempos convulsos, gracias a las ondas hertzianas con chapela.


Murcia y las lentejas espectaculares del señor Girauta (a propósito de la enmienda)

Barrio de los artistas, Salamanca, Los pintamuros, al contrario de los graffiteros, no son mas que personas descolocadas tendentes a ilustrar sus decepciones en las paredes, principalmente de hormigón armado y ladrillo visto. Nunca en cúpulas y torres mudéjares o en los torreones medievales, aun sin saber diferenciar su movimiento artístico vacío, de los nódulos éticos integrados en el surrealismo.

Mi amigo tomó los pinceles, se encaramó a una caseta de alta tensión, manchando de colores e indignación lo que en ese instante le pedía su grupo pictórico compuesto por Marian Alfonso, Belén Fernández y otros muchos partidarios sin adscripción política y color: Cuatro brochazos sin conexión, pasándose por el forrete la ley de la armonía y esas tonterías, según los expertos en arte. Mas sí algo interesante para los arqueólogos entendidos en la ciencia del periodismo de investigación: aquello venía a expresar la cosmovisión de las ideas, reivindicando el cielo para asaltar, levantando los adoquines de la calzada para ver como emerge la playa en la Plaza de las Tres Esquinas. La revolución, para él, se iniciaba en aquel mismo instante en la Gran Vía, en el fragor de la Batalla de las Flores y sus colores sustractivos (amarillo + azul = verde, amarillo + rojo = naranja, azul + rojo = violeta)

Un marchante de arte que andaba ojeando nuevas promesas por la zona, comparó aquella obra pictórica con la nada, compuesta de nada. Después de razonar sobre la teoría de conjuntos artísticos, llegaron a la conclusión de que los conjuntos vacíos existen, y, su contenido, la nada, es un algo definible en los estándares de exigencia del Reina Sofía, aún con la paradoja de Rusell en la chepa, como muy bien sabe el profesor Girauta a propósito de las legumbres del restaurante "Azafrán" de la capital murciana: "¡Unas lentejas espectaculares!"


Un golpe en el rostro provocado por los poderes públicos

pintura Me descompongo. Esto, parece ser, es solo el principio, el inicio de lo que nos aguarda, friend. Leo lo que viene en los papeles y no puedo reprimir el pesar: ¿Como es posible tamaña hijoputez? ¿Como es posible que los vigilantes de la playa estuvieran mirando al monte?

¿Como es posible que estemos conviviendo con grupos de estafadores, hampones, canallas, granujas de la mano de los que hasta ahora se han considerado honestos a los ojos de los ciudadanos representados..? ¿O es que los personajes elegidos también estaban estafando al ciudadano al encubrir a la calaña de deshonestos rufianes? ¿O es que nos encontramos en un Estado desorbitado, a años luz de lo que es o sea honradez apreciada? ¿Por qué tanto horror y mentiras, señorías? ¿Por qué no mostrar y señalar a los responsables de tantas tropelías facilitando el camino de la justicia? ¿Por qué esconderse bajo las alas del gran pájaro?

He nacido en este país; soy ciudadano de hecho y derecho, consciente de lo que es y sea el Estado Democrático corrector. Ilusionado con el proyecto común tratando de desbrozar el camino a generaciones venideras. Vengo comprobando ahora, a mis años, que un grupúsculo muy ampliado de interesados personajes encastrados en el poder político, principalmente, pretende coartar mis derechos con sus tropelías, mentiras y saqueos ingeniosos (?), dando al traste con lo mas preciado de la libertad: la honradez para con un pueblo.

Ante tal situación, hago causa común con mis conciudadanos de buena voluntad haciendo lo imposible por arrojar a las oscuras tinieblas del olvido a esos mercachifles corruptos y desalmados del poder ilegítimo. No hay mas. En un país de alimañas, la convivencia se hace cada vez mas insostenible. Y el leviatán al acecho para cobrar su peaje. Y mi querido Poder Judicial independiente, ¿donde se encuentra?. Y los servicios de inteligencia del Estado..? Eso sí,al menos nos quedará el Cuerpo.


Doña Libertad con sombrero de fieltro.

Madán Libertad Alguien me dijo que se trataba de ella, de la Señora Libertad, mas conocida en los ambientes parisinos como Madame Liberté, francesa ella. El caso que, viéndola tan de cerca, no quise perder la oportunidad para saludarla. ¿Realmente es usted la defensora de los oprimidos, Madame?
"Eso dicen los gobernantes de los países que se llaman democráticos, amigo, pero, no crea". "Si yo pudiera ser escuchada en los parlamentos, en los foros internacionales, en los medios de difusión, mas de cuatro cosas les diría a todos esos que usurpan y secuestran la verdad con sus grandes dotes de vendedores de crecepelo a cerca del modo de acabar con las pillerías".

¿Cree que todo esto tiene solución?
"Espero que la tenga siempre y cuando los governors se encierren en la isla de Ellis por un tiempo y dejen de señalar al culpable de la Guerra de los Cien Años". "La culpabilidad está entre nosotros, ahora". "Si no sabemos remediar lo que atañe a la generación que vive y bulle en este instante, ¿como vamos a remediar las insufribles consecuencias de las generaciones por llegar?" " Y mira que llevamos años con el asunto..."

"Cuando me llevaron a NYC con la antorcha dorada y toda la parafernalia, me las prometí muy felices viendo como la prosperidad se afianzaba en aquel lugar, abriéndose, con timidez, la puerta de la justicia y el progreso con vistas al mundo". "Luego, en Europa, en el espigón del Sena, me quedé esperando que la mano del hombre hiciera algo por sus iguales sin que el río de la revolución se percatara". "Y sí, muchas manos acudieron para empuñar, nuevamente, las armas y organizar enfrentamientos caducos de millones de muertos,dejándome en el olvido por tiempo, por muchos años"

"En este último periodo de alegrías ficticias y rocambolescos pareceres feriados, aparece el misil de la crisis lanzado por no-se-sabe y, zas, en toda la boca, derribando las ilusiones del mundo y relegándome al plano que ahora ostento: objeto de museo en vez de símbolo egregio de la humanidad".
"Lo siento mucho. "Me he equivocado". "No volverá a ocurrir". "Podía haber hecho mas pero, requiero de ayudas que a veces no encuentro".

¿Y como ve la situación de España, ahora que andamos convulsos?
"No lo sé". "No tengo datos". "El INE no me informa". "Nadie sabe". Solo puedo decir que la patria de Ulises ya no existe, ni si quiera su ideal". "Los hombres nunca serán lo suficientemente buenos o razonables como para cumplir las condiciones que les obliga el contrato social". "Pregúntele a sus señorias de las cámaras de representantes". "O al cercano señor Rajoy": "Dígale que va de mi parte". "¡Suerte!"


Tráfico de perfeccionamiento activo con la estiba . (Comedia en un solo acto de contrición).

ramiroCuando tomé el ascensor, la reacción primera, antes de pulsar el botón del tercero, fue la de mirar con firmeza al espejo de cortesía y percatarme de aquella cara triste y amilanada que regía mi rostro macilento. No era para menos: me aguardaba el angustioso y fortuito momento de un desencuentro inopinado cargado de recuerdos en tan solo unos segundos: La atadura humana emboscada en los sentimientos.

Había llegado hasta allí, dispuesto a mostrar mis condolencias a la familia de Ramiro: Laurita y sus hijos. (Que guapa aquella mujer). Laurita, fue la secretaria general del Presidente de Sand and Co., empresa radicada en las islas Caiman en la que durante tantos años trabajamos juntos, codo con codo, a las órdenes de Mr Sand, un tipo extrovertido y amable que gustaba de tomar tortas del Casar en sus reuniones colegiadas, y decisiones con Cabrales sobre el modelo a adoptar para el tráfico de perfeccionamiento activo sin estiba.

Dicen las malas lenguas, que Laurita tuvo un romance con Mr Sand poco antes de que llegara Ramiro a enamorarse de ella. Quién no? Recordé a mi amigo en aquella etapa de nuestras vidas, cuando ambos compartíamos despacho en la última planta del edificio emblemático del skyline, para la venta de armas pesadas a los guerrilleros tamiles, y contadores inteligentes a las compañías de Gas mostaza. Me conmovieron los recuerdos. ¡Que tiempos, Dios! Las lágrimas surgieron de mis ojos de cuero muy repujadas. Cuando llegué al descansillo, la puerta entreabierta del rellano me vino a confirmar el lugar. Sonaban los Chichos. Pero, no, una confusión de mis mientes en aquel estado de angustia despejo mi duda:el sonido del viento del este.

Había gente en el recibidor de la casa que, después del saludo, reconocí con detalle: Eran los cuatro jinetes de apocalipsis fumando maría. La luna estaba en cuarto menguante lejos y al pairo de la perdida del amigo del alma. Los especialistas en funerales, instalaban los candelabros labrados con motivos del viaje de Caronte y su barca. Estos personajes experimentados en asuntos de plañideras y estados de congoja, continuaban a su bola protocolaria. En aquella habitación-salita de estar, sobre soportes desiguales, una tallada caja mortuoria de nogal biodegradable, con los restos de my friend Ramiro. Al lado y sobre la pared, la tapa. Ramiro, nada podía tomar sin tapa, recuerdo bien.

Ramiro, permanecía de cúbito supino en aquel lecho, con su camisa pachuli y su cazadora roja de Ferrari,(le encantaban las carreras) excesivamente pálido; ojos medianamente entornados, postrado de aquella manera seria y circunspecta. Nunca me lo pude imaginar así, cruzado de brazos, aburrido, él tan activo y servicial.

Al otro lado del tabique, se escuchaba a Laurita, insoportablemente desconsolada. Cuando lo supuso, vino hacia mí dejando a un lado a los primos de Badajoz. Estaba guapa Laurita."¿A que parece que está dormidito, Landelino?”, me dijo un tanto convencida.

La miré con ternura, tomando sus manos gorduelas y esponjosas. "Si, Laurita, parece que está dormido y en su última cabezada. Todos tenemos que dormirnos alguna vez"

¡Pero no tan de repente, jolín!.¡Él quería morir a los años! ¡Y yo me quedo aquí, no?

El furgón del último viaje, aguardaba en doble fila: negro intenso, impecable, sin un roce, y cortinillas de organdí, esperando al ser que dejó de ser para desplazarlo a la dimensión mas infinita.

Alguien lo indicó: “abajo aguarda el coche de difuntos”. Todos los dolientes dimos paso a los empleados que, prestos, fueron recogiendo los enseres: velones y coronas dedicadas, dejando la caja sobre sus caballetes para el último instante.

Cuando tomaron el ataúd, no con cierta dificultad por la falta de espacio, este cayó al suelo provocando susto y temor en los presentes por aquel espectacular estruendo. Las tablas y cuadernas se abrieron de par en par, así como las suturas del encofrado. Alguien gritó, histéricamente, pidiendo ayuda. Era Laurita.

Pasados los primeros momentos de tensión, uno de los operarios, partiéndose la pana en un gesto de altruismo, tomó el martillo en un periquete, clavando las tachuelas de dos pulgadas prestas para hundir en los puntos de conflicto a lo largo del entramado de madera y las holguras rochas del feretro accidentado en esta tragicomedia. Un tarareo imperceptible se intuía salido de sus finos labios de fumador de ducados, cuando, de súbito, y por el efecto, sin duda, de una tabla de gimnasia bien ejercitada, Ramón, el hasta entonces llorado finado, se incorporó milagrosamente, con la radicalidad de un Pilateka perfectamente entrenado.

"¿Que ruido es ese, Laurita?", preguntó el Lázaro envuelto en su mortaja morada. Laurita, desencajada, gritó tremendamente asustada. "!Tu no eres Ramiro, tu eres queseyó!"

El empleado de pompas, de súbito, dejó las herramientas, tratando de alcanzar la puerta de la calle de un solo salto.Los dolientes, despavoridos, se aturullan con monosílabos de terror tratando de tomar la salida. Yo, quedé petrificado de la mano de la incorregiblemente bella Laurita. No podía explicarme aquel milagro.

Rogué a Dios que me diera ánimo para comprender lo que allí pasaba, aquel suceso. Laurita, fuera ya de su hechizo, comentome que Ramiro no estaba muerto, que había sufrido un ataque de catalepsia, vuelco de corazón o cosa así. Eso había sido todo. No creí versión tan simple hasta que vino hacia mí la sombra decidida del amigo.

Licinio, soy yo, Ramiro. Algo me ocurrió, desde luego.

De repente, el sudario de Ramiro, desgarrado por el crujir de tablas, dejaba paso al hecho insólito para un fiambre. Si la física no lo acepta para creer, ahí está la metafísica y la imaginación. De su espalda desnuda y sus costados, comenzaron a brotar ramitas. Una especie de estructuras arbóreas elementales que iban engarzando las unas con las otras, hasta llegar a configurar un armanzón leonardino perfecto, de alas de mariposa. Una telilla casi invisible comenzó a cubrir aquel bastidor impresionante con diversos y bellos colores, propiciando nuestro clamor y el apoteosis cuando se desplegaron a la vista de todos.

Las alas, comenzaron a agitarse: Primero, tenuamente, mas tarde, con enorme aceleración, haciendo que el cuerpo de mi amigo remontara oportunamente hasta el espacio exterior mas allá de la ventana, en un alarde aerodinámico de pequeño drone.

"El Supremo me espera impaciente". (Que yo sepa, no estaba implicado en asuntos de revueltos).
Ramiro trascendió sin sudario tomando rumbo a esa otra dimensión que da a la calle, con la suavidad de los ángeles o como una bella mariposa que deja su capullo en la cima de un arbusto después de la eclosión.

Vimos, sorprendidos, como Ramiro comenzaba a perder trayectoria, sin ascender con la rapidez que se esperaba sino que, comenzaba a estacionarse con solemne placidez, junto a los balcones y ventanas del vecindario, aspirando el olor de los geranios, las albahacas, las madreselvas, pasando de una a otra terraza con la facilidad de una abeja, allí en donde germinan bellos gladiolos y otras especies de la flor de primavera.

Con angelical porte y ascenso desacelerado, siguió deteniéndose en las siguientes alturas dando que hablar a los vecinos incrédulos. Ya metido en los últimos tramos de sus viajes, aceleró violentamente rumbo al mas allá de la eternidad.

Ante aquella impresionante e increíble historia, quedé con Laurita para polenizar la vida de nuevo.


En cualquier momento te puede ocurrir cualquier cosa sin Casera, friend.

01.03.17 | 06:57. Archivado en CAPITÁN LEX

fumando En una de sus novelas ejemplares, Miguel de Cervantes vino a reflejar los poemas que elijo y que se ajustan a los sentimientos que en el instante afloran en mi epidermis después de esa hostilidad gratuita del que creía, sino amigo, gente a confiar por su cargo de relumbrón, mas veo que viene a mostrar su decadencia, su temor, su ira de maldito cabroncete vistiendo de Prada: Cabecita, cabecita/tente en ti, no te resbales/y apareja los puntales/ de la paciencia bendita. Verás cosas/ que toquen en milagrosas:/ Dios delante /y San Cristóbal gigante.

No obstante, me topo con una situación del mas rancio sentido de la ilógica. Conociendo a sus actores, siento deseos de actuar valiéndome de las certezas que me acompaña esta vida inquieta y que, a veces, me abstrae y confirma. Sin embargo, prefiero disipar esos deseos con la sana bondad que libo con la gente excelente que me rodea.

Mismamente, el otro día, paseando bajo los soportales de la Plaza Mayor de la tierra charra, la mas grande y hermosa de las plazas, ocurrió el caso. Estaba lloviendo, -momento ideal para que los agentes de confundida ralea traten de conocer “la vida de los otros” haciendo monigotadas en un remedo de la Stasi germana que daba pena. Un aparente indivíduo escogido para asustar en el casting de los badilas, clavó sus ojos de encendida furia sobre mí, nada disimulado, al tiempo que blandia el paraguas plegable de medio cuerpo, con menos ritmo que la porra de Jack Lemon en Irma la Dulce. "Ya está", me dije, "un sicario de la Vendetta". En principio, pensé que podría tratarse de uno de los tantos muermos alentados por la envidia que utilizan el sentido aleatorio de la vista para ofender, con ese tono de condena lúgubre y parcial de las bandas negras. Mas tarde, cuando lo vi alejarse batiendo el paraguas al aire con furia, no cabía duda: tiene que ver con la llamada telefónica "de confusión" al móvil y órdenes del personaje oblicuo que ya tuvo conmigo sus estúpidas y maquiabélicas razones de charrán. Ahora, el impresentable, envía a sus sayones de parte de otras partes para acojonar a las partes.

Los que pretendemos ser, y somos, personas en esta existencia racional, sin resquicios de maldad, podemos ser objeto de aprobios o atentados en algún momento, si no llevas Casera, bien por sicarios enviados a la brava y en silencio, o por fontaneros-electricistas habilidosos que pretenden cortarte el suministro por encargo de esos osados comemieldas sin ton y sin níspero. Bien se sabe que la literatura está llena de desafios y guiones que da de lleno en la realidad de sus mangancias. Aún así, se viene a temer a la ficción; se elucubra con ella y se actúa, en el momento mas inesperado, contra la historia o contra su autor, después de remover la ciénaga para señalarlo.

Cuando me vea con los galeotes, esos pobres condenados camino de presidio, antes de liberarlos de sus penas, si a mano viene, les diré que son mucho mejores que los pregoneros de la bondad cargados de poder. Y si, por un casual, me veo nuevamente con sujetos amenazantes asidos a la empuñadura de sus paraguas oscuros y amenazantes, no les diré que se eleven y se piren, como buenos "asustaviejas", sino que les daré de cachetitos junto a su señor, para que no armen mas con el barro y la tierra en el campo Sanfrancisco. También, les retiraré la merienda de gas licuado.


Sábado, 27 de mayo

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