Ríase, aunque sea de mí

Andrés Herzog contra los MAFOS del banco emisor.

andrés Herzog Se viene a ver la luz entre las espesas cortinas de los asuntos longos del Estado y el chafarrinón de Bankia. Tinglado de las Cajas con estiba FOB, y otras consideraciones de los makeups políticos donde la sombra de un Maki Navaja planea por el bulevar sin que los gendarmes financieros pongan coto a la reata de despropósitos que nos han llevado hasta este estrado. El Magistrado Andreu, por fin, toma los papeles del abogado Herzog por buenos, gracias a la extraordinaria visión de la deidad vendada y la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

Y aquí comienza la esperanza del Estado de Derecho para esclarecer lo que pasó, la responsabilidad de cada cual y el por qué no doblaron las campanas a rebato cuando se quemaba Tara. Una madeja de encajes bancarios, unos flequillos de cuentas por el método Hamburgués, una sonrisa de ciego, y las Torres Kio, mandando al oso por la costanilla de la tensión, a panpedir, con el padre Piquer en la plaza del Celenque.¡Tiene cojones!

Llegué a pensar por un instante que, en nuestros país las cosas de la justicia se tomarán en serio con esto de los dineros públicos y otros asuntos de envergadura, hasta que vine a toparme, de bruces, con el speach de la señora exministra Cristina Alberdi y exmiembro del C.G.P.J., en 13 TV.

Sorprendido por lo que dijo, no tuve por menos que agotar el whisky bueno del vaso de boca ancha con cubitos, y aplicar el giróscopo del entendimiento hacia lo que expresaba, con toda pasión, la ilustre letrada. Me pellizqué, comprobando, que aún estaba en el diván del revés y en el silencio del no ser. El resto de tertulianos, con el señor Leguina al frente, apoyaron la disertación de doña Cristina, sin tener en cuenta que, como yo, espectadores, muy pendientes de los planos, no dábamos crédito a lo que allí se comentaba.

El director del programa, un señor llamado Jiménez, ajeno a las bulerías de doña Cristina, trató de vendernos un producto maravilloso que elastifica las neuronas mientras conducimos por las radiales, evitando así la cuantiosa multa que nos puede caer, sin querer, cuando nadie nos ve. Carmelo Encinas y Pérez Henares, en su papel de figurantes de perfil plano, opinaron: "puede ser o no ser" (to be or not to be). Carmen Tomás, tomó la palabra, dejándola sin contenido en el amplio continente de la oración transitiva y el complemento directo. Andrés Herzog, el joven jurista y su boutique, no fueron mencionados para nada.

Apagué la tele desilusionado. Un vaso de leche me acompañó hasta la vitrina de los espirituosos. Cuando no entiendo nada, me fumo un ducados en el portal pasando la noche en vela bajo las estrellas dormidas de la memoria anual.

Concluyo advirtiendo al joven abogado, que permanezca atento a las pesquisas de los espías, las cloacas de la bofia y otros artistas del escenario político implicado, no vaya a ocurrir otro caso de pillada como a "manos Limpias sin Norit": Bien haciendo la comunión, o cualquiera otro menester de juventud, si el letrado no fuere misionero camboniano o trapense. Los tramperos siberianos actúan impunemente, y a plena satisfacción, en la vida de los otros.


Jueves, 14 de diciembre

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