Ríase, aunque sea de mí

Un par de Cajas de birras para pasar la broma, que esto se pone bruto, Montesquieu

car "A mí me dejas unas cajas para pasar la tarde con los amigos de la peña". Después, te puedes enfrentar, dialécticamente se entiende, con el doctor Aspirinol de Granada, con la Marea Blancas y su mar de fondo camino de Motril, oreado por el Sol de la Andalucía, sedienta de cristalinas aguas, pureza de Lanjarón. O con el alcalde de Jum y su equipo de telémacos dispuestos a la carga contra los infieles para allanarle el camino al que ha de venir, compa del Ramiro, Pedro Sánchez, si es que en la calle de enmedio del foro, frente al templo de Debod, se permite que Santelmo acepte a los nuevos navegantes de la Universidad de Mareantes. Está bien que la gente opine y reivindique, grite o vocifere, se encienda, se apague, encale de graffitis sus muros, o, mismamente, llore de rabia por no poder alcanzar el juguete del poder. ¿No estamos en democracia..?

A mi, sinceramente, me da igual. Cuando paso por la casa de Serrano, en Madrid, es cuando mas me aprietan los recuerdos. El Ramiro, el Instituto Escuela; La Residencia. Magariños, encestando. Y el candidato-alumno que podía y no fue por hacer pellas entre los Gemelos y el Trasatlántico, mirando a la gordita de Botero en la fuente de la Castellana desde la Colina de los Chopos.

No me llevo bien con los líderes bien sean de carne o de escayola; nunca fue mi fuerte soportar al mas alto, al mas inteligente, al mas apañado. Sobre todo, cuando descubrí que el mas alto no lo era tanto comparado con Angelito, el amigo de mi hermano. Tampoco me iba el concepto de "inteligencia" según cánones aplicados por inanes personajes. Me suena a Stasy, a CNI, a Mosad, aquella definición.

De apañados, ya no puedo hablar, no entiendo que significa el término. Me decía un ilustre, años ha, que si tienes quien te eleve, puedes llegar a cualquier cosa, aunque desconozcas como se entiende la sustentación, la atracción de la gravedad o la resistencia a las corrientes térmicas ascendentes. Y es que, si te dejas llevar, en un pis-pas, puedes estar a su lado. ¿Al lado de quién? Pues, no sé. Del público en general. El único que puede hacerte rey.

De todas formas, toma precauciones. Las juventudes sostenidas con hashtags, manejan esto de las redes sociales que ni le cuento la maldición: a parte de amenazarte a lo Marat con insinuaciones tendenciosas, te pueden dar un susto a lo vivo en cualquier esquina donde el viento no se corta. ¡Pásame un tercio, Aristóteles, ahora que disfrutamos de serenidad interior frente a la Fuentecilla del "Deseado"!


Lunes, 18 de diciembre

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