Ríase, aunque sea de mí

La tarotista de los Pujol, me recuerda a Tia Benita dos Carallos de "La Saga/fuga de J.B" de Torrente Ballester.

Tarorista

Sí, creo que se llama o llamaba Rosalía, doña Rosalía o Rosalita, la que dice ser la echadora de cartas oficial de los Pujol. Al parecer, “tarotista sin diplomar, ejerciendo, benia docendi, y empujada para esos menesteres por su profesionalidad.
Una mujer con capacidad que logra, gracias a ese don que el cielo dio a estos brujos venidos del cuaternario mas reciente, consistencia a sus conjuros para ahuyentar el mal a través de la baraja y prestos para adivinar el porvenir y el devenir de los acontecimientos de futuro contínuo, propio de futurólogos y otros personajes con poderes para pleitos (letrado Martel), o médiums para sanar, de esa forma inexplicable, los males que se enganchan a las personas por medio de un supuesto gafe que bien pudiera ser cualquiera de los conocidos como Santiago Vidal, el patinador.

En fin, “Con un solo huevo, se cura todo. "Y se procura esplendor para el gemelo", vino a decir aquella gallinita purina a propósito del síndrome del Emperador entre sus polluelos de Gallina Blanca. Y no sería extraño dadas las propiedades nutritivas y otros valores del huevo, esa elipse generada en un plano de papel vegetal a través de sus focos listo para fotocopiar en 3D imitando al peculiar anónimo ovoide de Twitter cuando no se tiene avatar identitario.

Desde luego, el huevo, alimento indispensable para el ser humano, bien sujeto, desde tiempo inmemorial, a la gastronomía clásica o de autor de cualquier lugar del mundo, y en sus distintas variedades de preparación, es el gen generatriz que nos provoca: Fritos con aceite rezumoso; extraordinarios en Casa Lucio. Duros o escalfados, en el desayuno de la familias colamalteadas. Al plato, inmejorables en los Llanos de Albacete junto a la Base, para deleite de los chicos de la OTAN. Rotos, con patatas encascabeladas, delicioso manjar en Badajoz, tax free. O con las ricas monchetas del Sabadell. Sin olvidar los preparados con chanfaina en la homónima Béjar de tierras charras, si queremos presumir de paño de calidad y buen corte.

Lo que sí me ha extrañado de esta insigne sanadora, es que no utilice el huevo para ahuyentar a los espíritus malignos, obstinados en permanecer dentro del personaje atribulado por la desazón, con la sola imposición y exploración del huevo, a modo de mouse, por todo el cuerpo del poseído y sus acuerdos: Rezos, cantos y otros sortilegios de sanación.

Recuerdo que, tiempo atrás, uno de estos santones de la clase colegial, recomendó a la familia del paciente poseído, que en las noches y durante un tiempo, hiciera recorrer el consabido huevo-mouse, por el desnudo cuerpo del enfermo, recomendando terminar el viaje terapéutico en la fontanela ya fraguada de los adultos y sus malos pensamientos.Desgraciadamente, y en este caso, las instrucciones no habían servido, según la autopsia. El paciente murió, por fin, llevado por ensordecedores alaridos.

Un miembro de la familia alegó, con cierto amargura, ante el indeciso agente de pompas fúnebres, la posible confusión en el tratamiento morfológico. “Realmente fue dura y laboriosa, muy trabajosa la maniobra para acercarle el huevo a la cabeza. Y la tensión por la protesta, lo agravó mas. Compréndase el trabajo que nos dio”, dijo el primo practicante.

El desenlace, nada tuvo que ver con el affaire de los Pujol; mas sería recomendable no confundir términos ni buscar pendencias en el ámbito de la política y la secesión por huevos. Siempre les queda Andorra la Vella.


Lunes, 18 de diciembre

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