
Acaba de llamar el afilador a mi puerta. Un afilador, con el día que hace: siberiano que te kgs. Y ha llamado dos veces, como en la película del cartero, por si acaso entraba en harina. Todo se puede dar en este mundo.
Me ha obligado a asomarme a la ventana, con ese frio gélido, y, solo he visto a un individuo sin herramientas (?), sin moto, sin amoladora, sin chiflo, sin melodía; sin nada.
Sin duda, y eso lo pienso para mi, me lo manda Lorencito, ese menda de los Villapolas que anda empeñado en asustar a sus enemigos haciendo el capullo con sus gilipolleces de las ”navajitas que te pincho, coño” o ese otro de “vamos a pillarte con nuestros bugas, un día de estos”, o, " te he jodido el coche p´que veas"o, "te lo mangamos", subliminalmente, claro está, y hechos corrientes que se noten poquito. Su estatus no le permite otras groserías.
No es que me canse de soportar a mas imbéciles investidos de clan, de sociedad secreta, de mano negra, de juramentos de etnia y otros modelos del mal arábigo, en su afán de divertirse jugando a anular (ya saben que me la soplan)al tonto, ellos tan inteligentes como "la cabra metálica" mirando a Titulcia. Todo lo contrario: Me dan y ofrecen un material impagable para mis artículos, mis cuentos, mis novelerías, mis dibujos, en fin, toda una inspiración para retratar sus bajos instintos.
Pero sí me llama la atención su tesón, tienen carácter. Agrio pero caracter. Insisten como el “Carrascas”, uno de los bandoleros del "Tempranillo" que con su moral cabezona trató de quitarle la cartera de valores a un financiero, despues de años persiguiéndole. Cuando vio que las acciones no era moneda de curso legal, ni siquiera los cupones, le descerrajó un trabucazo en la mismísima vertiente del occipucio, acabando su afán entonces.
Existen demasiados imbéciles en la vida, y gente con moral, como el afilador de marras, que no se arredran ante la inoperancia de sus intenciones de baja cota. La gilipollez congénita, blindada con protectores invisibles, produce el efecto
No importa que no haya cuchillos que afilar en todo el orbe, ni rueda, ni chiflo, ni amoladora; lo importante es conseguir mostrar el arma templada con mirada de hijoputa, pasando el índice por la hoja, después de lubricada con saliba viperina. El ofidio, con oficio de asustaviejas, ya curró.
Si este pundonor full que mantienen y esa osadía digna de elogio por los orates, lo dedicaran a reconstruir los pilares del mundo, mucho le agradecería la sociedad tan falta como está de alegrías.
Eso sí, le tengo que agradecer al cielo, a la mano invisible, a propósito de agradecimientos, esa idea que acaban de aportarme para elaborar este artículo con cierta apariencia de crónica de novela negra con boina, a falta de mas enjundia y predicamento del afilador fulero y conchambroso del clan. Algo es algo. La historia con estos personajes planos y amargamente estúpidos, puede dar resultado.
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Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín