Hace de esto 20 años. O más. No recuerdo bien. El olvido planea sobre mi memoria como ave rapaz que intenta surtraer los recuerdos del caletre, organizado aún, a unos Teras de resolución por el momento.
El caso es que, en aquellos tiempos, difíciles tiempos para el que suscribe, llegué a conocer a un personaje de la política bastante afirmado y afamado del gobierno, en circunstancias curiosas que seguro no olvidará.
Fue en los madriles, compartiendo vehículo por motivos profesionales. Cambiamos impresiones; hablamos de cine, de banderas, de la circulación y de cómo llegar a Luchana, en trato distendido y amistoso con la cordialidad y simpatía que gratamente distingue a los que mandan.
Tiempo después le envié un saludo a través de misiva intentando deshacer algún malentendido, alguna confusión, algún entuerto por mi parte. En desagravio y con osadía, ofrecí invitarle a un modesto Méntrida, y tapa de la casa, en una curiosa tasquita de la calle Embajadores,
Y no es peyorativo el título. Y vale ya de empanar y empedrar la calle con otras cuestiones del queseyó de la política y enmiendas de lo que ordena la ley de la existencia. No vale el tocomocho, las palabritas suaves, las cántigas de los partiditos y sus entrenados maraqueros de la eurovisión pintamonas. No. Esto es otra cosa. Los eufemismos, en casa y con bicarbonato sónido o aguarrás.
Hablar de corbata es hablar de elegancia y distinción. De respeto. De complemento pasivo. De admiración cuando el diseño resalta los colores salados del cloruro de sodio. De luto, creada en negro para realzar los sentimientos de pesar. De locura, cuando se ciñe demasiado al cuello y molesta. En fin. Sin remontarnos a los tiempos del invento cróata, la corbata es una prenda que merece la pena tener a mano para cualquier eventualidad de naturaleza responsable.
Ha declinado su puesta, desde luego, en los últimos años dada la irresponsable argucia de asociar el uso de la prenda con una clase social determinada, un estatus, el símbolo del conservadurismo y la involución puesto en entredicho por los progretas de todo signo y lugar. Y no, señores.
Alguien vino y rotuló la idea, una consigna, cualquier gilipollez, con unos botes de pintura a presión de distintos colores. Otro llegó con la brocha, corrigiendo a estos porque era opuesto a la idea, marcando, entonces, un pensamiento de Confucio a mano alzada bastante confuso.
Otro, otro, otro mas con las herramientas de emborronar que dejan las paredes llenas de ideas volátiles de pura pena , y el sello personal del grafitero, pintor autodidacta impresionantemente convencido: unos alicates tridimensionales.
Me apacigua, me insufla paz, me da ánimo, me alegra el día, me separa de los torpes de convicciones extrañas, de los tarugos rutilantes a todas luces, me hace ser un ser a pesar de que, por razones que no comprendo, o tal vez sí, quieran fastidiarte el día, la vida; "romper cámaras y micrófonos" como Cachuli, acudir a la puerta de cancela para romperte la cara en cachitos a lo Luis Candelas el generoso.
Desconocemos como se llama pero seguro que etiqueta un nombre muy comercial en su marchamo. John Galiana se apresura a responder que él no ha sido, que él es mas valiente que Rafael el Gallo. Que él solo diseña cosas caras, poco dado a exuberancias para megalómanos.
Sin embargo la coalición no ceja en airear acciones aire-aire encaminadas a localizar al experto en imagen que viste de este modo al coronel en desgracia, que ahora no tiene quien le escriba.
Bien saben los ocho que las túnicas de damasco, sedas, cachemira, satenes y muselinas con oros y abalorios de rica pedrería, no pueden improvisarse, sino salidos del diseño y talleres de un afamado modista de la ciencia barruntada.
Tiene que ver la cosa con las noticias y noticieros. Poc sabe el que sabe poco del hilván y los news si no transmite lo que sabe, a noser que se contraiga en contar las cantinelas de la actualidad temeroso del que dirán de sus huesos los del facto poder.
Todos sabemos lo que es la fisión nuclear, está clarísimo, que para eso hemos estudiado en el Ramiro y tenemos un título. Lo que ya queda un poco descolgado del saber erudito de cada cual, es lo de la fusión que tiene mas enjundia y nada tiene que ver con las Cajas negras (de ahorros) que nos cuesta un dolor comprender.
El coronel Gadafi está dispuesto a dar batalla a la coalición. La coalición, convencida de sus ataques terapeuticos, abriendo brecha.
Los ciudadanos, indispuestos, miran al cielo solicitando ayuda a las divinidades al observar las evoluciones de los obsoletos Migs y Mirages del coronel con sus estruendos a todo fuelle, y los electrónicos Tomahawk de la coalición marcando parábola en ballesta, derechos a toda taca hacia los objetivos programados.
Blasco Ibañez hubiera añadido a sus jinetes, uno mas.Ese otro enfermizo y bayo que bien podría representar el manifiesto de los deslenguados acemileros que tratan de imbuir el miedo, el terror, el temor con todo lujo de detalles para humillar a la pobre criatura querida.
Mi oficio, el más bonito del mundo. Si, el de observar, el de suponer, el de plasmar la idea así que me venga a la mano de la composición, adornada con sencillos comentarios: jocosos, serios, atrevidos, aquilatados, desmedidos, en fin.
Todo aquello que me conmueve y alerta por las amigas musas de la pintura. "Hay que pintar" a carboncillo, con acrílicos, a la acuarela o con esto nuevo del digital. O, si a mano viene, con la kodak y esa instantánea que te dice; o el video de un minuto montado, que no pudiste filmar, y que con providencia y severidad te prohibieron, por prohibir, dejándote de sugerir el hecho de que en libertad habemus, soltandote el rollo de infringir cuando no existe argumento.
Mas por eso no vamos a discutir, señor del acrónimo , manda y señor de las vías, ni entrar en riñas y zaragatas aplicando el "¿tú que vienes a decir de los padres...?" Y la autoridad, atónita, sin saber de coordenadas cartesianas.
Casi siempre estuve dispuesto a echar una mano a los demás cuando estos demás lo requerían. Mas, como a todos, a veces surge en el damnificado la sospecha, el recelo, la hostilidad, el "vaya usted a saber".
Ante las dudas y desconfianza del menda, aun afectado por el poco respeto y caridad en mi representación Sixtina, continúo con la mano extendida hasta que mi pobre índice de la siniestra queda cercenado de tanto señalar el exit.
Pintura del autor.
El servicio militar obligatorio, menos conocido por las siglas SeMiO, llevó a legiones de muchachos de todo signo (unos mas asignados que otros), de toda condición (unos mas acondicionados que otros)de todos los lugares de la geografía patria a cumplir con el deber de "servir al Rey" gratis total, fusil en ristre y belicosas actitudes para desmoralizar al enemigo.
Y aquello lo juramos emocionados, como debe ser, en el CIR correspondiente. Día luminoso, campaña de gala rodeados de familiares, novias y amigos con gran profusión de abrazos. "El niño ya ha jurado bandera". De la noche a la mañana te habias convertido en hombre hecho y derecho para abrirte al porvenir.
No mantengo ni buenos o grandes recuerdos, ni amorgas experiencias: "lo normal", como diría mi hijo, aun gustándome la milicia.
Cada vez el recipiente de credibilidad de mi caletre es mas chico, y eso me preocupa. He acudido a un especialista en esto de contar barcas y verdades de barquero, respondiéndome que a él le ocurre lo mismo. La motivación la encuentra dentro de los filtros de su entusiasmada sesera pero no logra identificar los motivos y el por qué de tanta y tanta milonga que por corrientes o streaming discurre impidiendo que la cosa filosófica de la letra y su pié destaque en negrita lo que es o sea lo cierto, o, simplemente, se acerque.
Siete años que nos distancia; siete años magníficos que podíamos haber compartido con cada uno de vosotros. Tal vez en el tren como anónimos viajeros. Tal vez en el curro como colegas. Tal vez en la universidad. Tal vez con los amigos. Tal vez con el grupo familiar que tanto importas. O con tu amor, amor.
Tal vez en cualquier lugar, importando. Siete años. Y la vida sigue, continúa con ilusiones y desquicios donde fraguamos y vivimos las penas de los años perdidos. ¡Que gran putada, Dios!
No entiendo nada, Milord; yo creía que solo aquí, en este extremo extremista del fandango, existía , digamos, esos asuntos inconfesables y pecaminosos que huelen a pino silvestre a fuerza de la inapetencia y la poca ética. Pero, no, al parecer la cosa del hongo no solo se da en estas tierras meridionales de andar en calzones por los pinares, sino que planta sus reales en habitats tan diversos del imperio comunitario, de la Europa unida de las naciones; de la democrática unión, donde, e insisto con el parecer, muchos representantes que ocupan y se acomodan en los distintos escaños de las instituciones representando al pueblo, se llevan a la faltriquera el bocata del día anterior, en forma de suculenta dieta, importándoles un bledo Europa y Telefasa, la madre que la parió, cuando sus señorías, así mismo, se encuentran a miles de millas, en su lugar (descansen) de origen, jugando al chamelo o abanicándose en la sauna de cualquier esquina. (Quien sabe donde).
Asistir al Carnaval de Rio, de Cadiz, de Venecia; al baile progrechachi del Círculo en Madrid o recorrer el sambódromo de la capital pacense, mas conocida por Badajoz, vestido de trapecista del Ere, del Señor de los Anillos (rebentón de la Milla de Oro), de Tempranillo comisionista full que ahora se lleva tanto o cuanto, según, o vestido de ridículo como el Dior Galiana, en fin, es todo una experiencia.
Y es que, lo llevamos en la sangre como los glóbulos y otros elementos que surfean a travès del circuito cerrado de nuestra bella bestia. O, mejor, en el hueco profundo y oscuro del cerebro reptiliano, denominación de origen de esta especie casquivana y loca mas cerca de los infiernos que del propio paseo de las estrellas donde se logra hacer real lo artificial con los leds y sus diodos que iluminan nuestras esperanzas de bajo costo.
Sin embargo, aquí estamos, rompiéndonos el alma una vez más. Y todo por culpa de ese señor y el resto de señores, que somos todos, que no ven mas allá del horizonte divisorio de lo correcto y lo digno, según quien, o del valle de lágrimas, según quien, too.
Caperucita, que ya andaba por los cincuenta por aquello del tiempo que pasa volando, había decidido cazar al lobo feroz, aunque le fuera la vida en ello.
La brutalidad de los hechos reales los asumía con absoluta deportividad jugando a las casitas en la urbanización cercana al bosque de los mil álamos y cuatro alcornoques vecinos, bastante brutos por cierto.
Aquella misma noche su hermano Salvador, conociendo como conocía a Caperu, desde Estrasburgo, envió un sms a la criatura, haciendola ver que no todo es tan fácil como se piensa, sin entrar en pormenores conyugales de solteros: "Mi hermana está sola y necesita más cotizaciones para llegar a concluir en una digna jubilación tal como se estan poniendo las cosas en la patria hispana, compañía de seguros. Como el periodo de cómputo está por ver, mejor será que se ponga en contacto con el hacedor de sus males; el lobo mamón, sin pretender ayuda alguna del gobierno del bosque encantado.
Cuando llegas a la ancianidad, o estas llegando, o se espera según el calendario, nadie te quiere; ya lo ves. Te repudia el mundo. Te ataca. Eres un gran dictador, como Chaplin. Ahora se percatan, como si antes, ayer mismo, hubieses colaborado en la creación, con Pericles, de la democracia ateniense.
Antes tuvieron intención, después de tus actitudes belicistas y machotadas terroristas, de derrocarte, de pegarte una pasada en seco para siempre jamás, mas no encartó el encargo, sin saber por qué.
Lunes, 13 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
Julián Moreno Mestre
Antonio García Fuentes
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Atticus-444
Patricio Peñalver
Chris Gonzalez -Mora